

¿CÓMO USAR LA TV EN
EL AULA PARVULARIA?
En su último libro, Valerio Fuenzalida señala
que “las nuevas producciones necesitan su
inserción sistemática en el aula parvularia
con una recepción constructivista para que
la audiencia infantil interprete de manera
activa el valor positivo socioemocional” y
propone un modelo que debe tener tres
características generales:
- Sistemático:
programado de manera
regular, con una hora por semana y en
relación con los contenidos parvularios.
- Flexible:
para adaptarse a niños en
condiciones diferentes.
- Constructivista:
con una secuencia
de actividades de los niños tras la
exhibición del programa televisivo, como
el intercambio de fruición expresiva
infantil, dibujar para la expresividad
personal, comentarios grupales y
generales, incentivar el intercambio de
los niños con sus padres en el hogar
acerca del programa visionado.
“Aquí se requiere un paso inevitable:
capacitar a las parvularias, para que
ellas vayan dándose cuenta de toda esta
potencialidad y trabajen con algunos
programas”, asegura el académico.
Un equipo liderado por él inició desde 2015
–con la ayuda de la ONG Comunicación
Ciudadana- capacitaciones en televisión
infantil para educadoras de prekínder y
kínder de establecimientos públicos
de municipalidades como Quilicura,
Isla de Maipo y Curicó. Contaron con la
colaboración de Direct TV, que ha conectado
de manera gratuita esas escuelas a
sus señales televisivas de cable, de tal
manera de poder recibir los programas
seleccionados por ellos.
Así pusieron en acción el “modelo de
introducción en el aula”, que se inicia con
charlas de motivación y de índole teórica
a las educadoras para que conozcan
cuáles son las bases conceptuales de esta
estrategia y sus ventajas. Posteriormente,
efectúan tres entrenamientos en clases.
“La educadora tiene que exhibir un
programa y trabajar constructivamente
con los niños -explica el experto-. Lo
del constructivismo es clave, no se trata
de decirles a los niños: ‘miren, fíjense
como este monito es perseverante o
constante’. ¡No! Hay que preguntarles:
‘¿Qué descubriste tú en este programa?’ y
ellos deben tener libertad para interpretar
lo que vieron”.
Hay programas que tienen muchas capas o
niveles de lectura, que se pueden ver más
de una vez y con la adecuada orientación
de la educadora los niños podrán descubrir
cosas nuevas. En el caso del episodio 2
de “Jorge El Curioso” antes referido, un
primer visionado podría ser reconstituir la
historia: qué pasó al comienzo, qué pasó
al final y quiénes son los personajes que
aparecen en esta historia. “Es muy simple,
al niño hay que ayudarlo a reconstituir
el orden de la narrativa –señala Valerio
Fuenzalida-. Un segundo visionado podría
aludir a cómo es Jorge, cómo es la nutria
y hallar sus características. Y un tercer
visionado podría apuntar a que los niños
reflexionen sobre las siguientes preguntas:
‘¿En qué momento de tu vida, en la escuela
o en el hogar, eres perseverante como
Jorge? ¿En qué situaciones? Cuéntanos
algún momento en que hayas tenido un
problema y se te ocurrió alguna solución,
¿te resultó de inmediato?’ Aquí se trata de
unir las competencias representadas en
Jorge con las capacidades del niño”.
El equipo liderado por el académico sugiere
que este tipo de actividades se realicen
en los cursos de prekínder y kínder en
el momento de la narración de cuentos.
“Ése es un espacio institucionalizado (…)
Nosotros proponemos que un día a la
semana se trabaje con un programa de
televisión en que el niño constructivamente
vaya interpretando el programa y dándole
un sentido. El sentido no se entrega
desde afuera, sino que los niños lo
van construyendo, ellos construyen el
significado”, concluye.
Entrevista completa a Valerio Fuenzalida
en:
www.revistadeeducacion.cl33
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