

La revolucionaria propuesta de Froebel no
tardó en expandirse por el mundo, muchos
países occidentales la adoptaron gracias a
que su libro “La educación del hombre” fue
traducido a varios idiomas y a la difusión
de sus seguidores. En Chile esta pedagogía,
para pequeños de 3 y 6 años, fue dada a
conocer en 1906 por Leopoldina Malushka,
quien instaló el primer kindergarten en la
calle Compañía, en Santiago (ver recuadro
adjunto).
¿Quién fue Friedrich
Wilhelm August Froebel?
Se trata del sexto hijo de un pastor,
nacido el 21 de octubre de 1782 en
Oberweissbach, Alemania, y cuya madre
murió seis meses después del parto.
Criado por su padre y una madrastra, tuvo
una infancia y adolescencia difíciles. Sin
embargo, tuvo la capacidad de convertirse
en autodidacta, a pesar que su familia
lo conminó a seguir un oficio y trabajar
argumentando que “no era bien dotado
intelectualmente”. Aprendió agrimensura
y fue aprendiz de inspector de bosques.
Eso despertó su interés por la matemática
y las ciencias naturales. Adquiere así sus
primeros conceptos filosóficos sobre la
naturaleza. Luego de varios trabajos y
estudios que le dan conocimientos de
mineralogía, geometría y arquitectura,
asume un puesto en la Muterschule
(escuela modelo), que funcionaba según los
principios del renombrado educador suizo
Enrique Pestalozzi. Allí se da cuenta que
ha encontrado su vocación. En una carta
dirigida a su hermano lo deja de manifiesto:
“Tengo que decirte con toda sinceridad que
me sorprende lo bien que me siento en
mi trabajo… Es como si hubiera enseñado
durante largos años y hubiera nacido para
esta profesión, tengo la impresión de que
nunca he deseado hacer otra cosa”.
Influenciado fuertemente por Juan Enrique
Pestalozzi, el educador se traslada a Gotinga
y escribe su propia filosofía de la educación,
al tiempo que crea un sistema pedagógico
que cambiaría el mundo de la educación y
la mirada socio cultural hacia el segmento
infantil. Cabe señalar que solo hacia
finales del siglo XVIII los niños pequeños
comenzaron a ser vistos como sujetos
apropiados para la reflexión pedagógica
sistemática. Incluso la idea de “infancia”
surge recién en la Europa post Ilustración.
Lo que le interesa a Froebel es siempre la
mediación, la integración, el descubrimiento
mutuo del ego y la cosa, del niño y el
juguete, del alumno y el tema de enseñanza.
Para él la educación es una empresa global
del individuo, en la que el alumno/a está
siempre integrado afectivamente al grupo,
a sus compañeros/as y a toda la familia.
El kindergarten original debe su nombre a
un componente clave de esta enseñanza
inicial: la jardinería, que permite a
los menores vivenciar el proceso de
crecimiento de las plantas, ver cómo
nacen, crecen y florecen y qué cuidados
hay que darles al crecer. De esa manera se
descubren ellos mismos siendo parte de la
naturaleza como en un espejo.
Foto: Gentileza Archivo Visual del Museo de la Educación Gabriela Mistral.
Alumnos trabajando con los “Dones”, material didáctico creado por Friedrich Froebel para desarrollar la
creatividad. Fotografía de 1956.
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