

Pero, ¿qué se entiende al hablar de una
audiencia infantil competente y con
capacidades? “La escuela se ha ido
especializando en las competencias
cognitivas y en los niños desde muy chicos
vemos una preparación para sumar, restar,
reconocer figuras geométricas y todo lo que
involucra el proceso de la lectoescritura. En
televisión, el programa Plaza Sésamo fue
hecho con esa concepción, para que los
chicos más deprivados culturalmente se
familiarizaran con las letras, los números,
las formas geométricas, etc. y llegaran
en mejores condiciones a la educación
formal. Existe mucha evidencia de que eso
se logró. Pero ahí vemos una focalización
en un tipo de competencias que son las
cognitivas, y existen muchas otras”, explica
el académico.
Destaca que hoy día la neurociencia y
las teorías evolutivas del niño muestran
que éste posee otras competencias: la
conciencia de sí mismo y la conciencia
social, autoimagen positiva, responsabilidad
en la toma de decisiones, resiliencia y
sentimiento de capacidad, motivación
interna al desarrollo de sus capacidades,
autoconfianza, valoración de la diversidad,
autocontrol y relaciones sociales.
“Aquí estamos hablando principalmente de
competencias afectivas, que proporcionan
una motivación interna a realizar ciertas
actividades y también sociales, que le
Un equipo liderado por Valerio
Fuenzalida inició desde 2015 –con
la ayuda de la ONG Comunicación
Ciudadana- capacitaciones en
televisión infantil para educadoras
de prekínder y kínder de
establecimientos públicos de
municipalidades como Quilicura,
Isla de Maipo y Curicó.
permiten relacionarse con los demás. El
tema de la inmigración, de la acogida,
tiene que ver con eso, actualmente hay
programas infantiles en esa línea. Por
ejemplo, ‘Milly y Molly’ trata la amistad
entre una niñita de origen europeo con una
de origen maorí. Y en ‘Doctora Juguetes’, la
heroína es una niñita negra”, comenta.
En otros programas como “Dora La
Exploradora” no se enseñan números ni
letras. “Aquí vemos a una niña muy activa
que tiene metas y planifica: ‘Para llegar
a esto, tenemos que cumplir la etapa 1,
2, 3 o 4’. Ahí hay otro tipo de destreza o
competencia que tiene el niño: planificar,
construir un orden de secuencias para
llegar a ciertos objetivos”, señala.
Y agrega: “La televisión está entregando un
aporte propio a la educación, especialmente
a nivel parvulario. Esto no es lo mismo
que hizo Plaza Sésamo en su momento,
que ayudaba a desarrollar competencias
cognitivas para la escuela. Se trata de un
aporte distinto, que tiene que ver con lo
actitudinal, motivacional y afectivo de los
niños (…) Hoy la calidad de la educación
parvularia tiene que enriquecerse con estas
competencias. Y la televisión puede hacer
su contribución, no repitiendo contenidos
de la escuela, sino entregando un plus que
genera una mejor calidad de educación,
un niño educado en competencias que
actualmente no se están cubriendo bien”.
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CULTURA
REVISTA REVEDUC
MINISTERIO DE EDUCACIÓN
Nº 378 /2017