

A mí me encanta planificar tomando como
base los aprendizajes esperados de los
programas pedagógicos para el Segundo
Nivel de Transición (NT2) en sus diferentes
ejes: descubrimiento del mundo natural,
del entorno social, razonamiento lógico-
matemático, iniciación a la lectura y
escritura, expresión creativa, motricidad,
entre otros. Trato de dar cobertura a todo
el programa durante el año, buscando
ideas nuevas para los contenidos. Y
gracias a la tecnología puedo hacer clases
más dinámicas con mis alumnos”, señala
contenta.
Un ejemplo de su trabajo de aula es el
que realiza al momento de la lectura. Lee
un libro a sus 45 alumnos, pero no pide
silencio. Al contrario, los invita a participar,
respondiendo preguntas durante y después
de la lectura. Así logra motivarlos y puede
monitorear quiénes están atentos a la
historia y quiénes no.
También organiza juegos de roles y por
eso en la sala hay disfraces de bomberos,
constructores, médicos y soldados, entre
otros. Recuerda que en una ocasión cada
una de las tías –trabaja con dos asistentes
de párvulos- estaba a cargo de un grupo de
alumnos. Los niños eligieron quién quería ser
doctor, enfermero, paramédico, conductor
de la ambulancia, enfermo o accidentado.
“De pronto vi a una educadora con vendas
en el tórax y en la cintura. Me acerqué y vi
dos niños que conversaban mirando una
pizarra, entonces les pregunté: ¿Cuál es
el diagnóstico de la tía? Ellos levantaron
la pizarra, en la que habían dibujado un
esqueleto y uno de ellos me dijo en actitud
de doctor: ‘La tía tiene las costillas rotas,
eso sale en la radiografía’, mientras el
segundo niño daba instrucciones para
que las enfermeras la vendaran hasta las
rodillas. Esto nos sorprendió, porque los
chicos tomaron muy en serio el juego de
cambio de roles”, relata la educadora.
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