

LOS CHILENOS,
¿SOMOS UNA RAZA?
El primer capítulo del libro, escrito por
Cecilia Cussen, aborda justamente este
punto. Ahí encontramos un relato histórico
de la formación del actual pueblo chileno.
Se alude a los pueblos originarios, la
conquista española, el mestizaje, las
inmigraciones desde África, los traslados
poblaciones en el siglo XIX, el auge de la
inmigración europea en el siglo XX y la
nueva inmigración panamericana en el
siglo XXI.
Lo interesante es que esto permite
visualizar cómo han sido las recurrentes
olas inmigratorias de cinco siglos, las
constantes mezclas entre personas de
tres continentes y los desplazamientos
poblacionales dentro del país han forjado
el Chile actual. Y es justamente esa historia,
señala la profesora en el libro, la que “nos
llama a replantear algunos lugares comunes
de la identidad nacional. Si bien la idea de
una ‘raza chilena’ lleva ya más de cien años
y perdura en algunos círculos hasta hoy, no
deja de ser una ficción que no refleja ni la
diversidad de los habitantes ni los continuos
procesos de movilidad física y poblacional
que han caracterizado a esta región desde
la prehistoria. Este mito representa más
una aspiración de unidad nacional que una
realidad histórica, e implica la negación de
la diversidad de nuestros orígenes”.
Cussen aclara que la ciencia ha demostrado
que no hay una característica genética
propia de los chilenos y que lo que se
encuentra son frecuencias génicas distintas.
Soledad Berríos coincide con ella y destaca
que este capítulo desde el principio nos
sumerge en un relato muy entretenido:
“cuenta que se está remodelando el Museo
de Historia Natural, que en las vitrinas están
los mapuches por un lado y los españoles
por el otro. Se pregunta acerca de qué
pondríamos ahora, qué nos representa. Nos
invita a reflexionar sobre quiénes somos y
yo creo que no somos un ser único. Somos
seres diversos y eso debemos valorarlo”.
LAS HUELLAS
BIOLÓGICAS EN EL
GENOMA DE LOS
CHILENOS
En el segundo capítulo, la investigadora
Lucía Cifuentes se refiere al genoma nuclear
de los chilenos. El genoma de una célula o de
un individuo, explica, “es el conjunto de toda
la información genética contenida en el ADN,
la cual contiene todas las instrucciones para
construir esa célula y ese individuo”.
Hace hincapié en que en el ser humano el
ADN se ubica principalmente en el núcleo
de cada célula y está organizado en 23
pares de cromosomas diferentes (dos de
los cuales son los cromosomas sexuales)
y recuerda que también existe material
genético en unas estructuras ubicadas
en el citoplasma de la célula llamadas
mitocondrias.
Asimismo, explica que “los marcadores
genéticos informativos de ancestría
(antepasados) son puntos precisos
del genoma cuyas variantes (alelos)
presentan frecuencias contrastantes
entre las diferentes poblaciones
ancestrales (africana, asiática, europea,
nativoamericana). Por ejemplo, si para una
región específica del ADN el alelo 1 es
muy frecuente en África, y este alelo está
ausente en la población ancestral europea,
eso significa que ese alelo en particular es
un buen indicador de ancestría africana”.
Y así, poco a poco, introduce al lector en el
“Proyecto ChileGenómico”, iniciado a fines
de 2011, y para el cual se recolectaron
muestras de sangre o de saliva de 3.208
chilenos. Algunos de sus principales
resultados son los siguientes:
1)
Las frecuencias alélicas en los chilenos
tienen valores intermedios entre
aquellas de europeos y amerindios.
2)
Existe un significativo componente de
ancestría amerindia en la gran mayoría
de los chilenos. Para ello, se calculó la
contribución porcentual de ancestría
“Uno de los resultados más potentes
de este estudio es que los chilenos
somos una mezcla en el origen y
esto es dinámico. Vamos a seguir
recibiendo inmigraciones y a
seguir migrando, el mundo se ha
globalizado. Desde el punto de vista
biológico, la mezcla ocurre cuando
hay cruzamiento y descendientes.
Y cada día estamos viendo más
mezclas”.
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CON CALIDAD SE EDUCA
REVISTA REVEDUC
MINISTERIO DE EDUCACIÓN
Nº 378 /2017