

Ud. mencionó a las
facultades de educación.
¿Qué está pasando con la
formación inicial hoy?
El 2017 es un año significativo: todas
las carreras de pedagogía tienen que
acreditarse, cumplir estándares de
funcionamiento y eso amerita que haya
un Ministerio bien robusto que entregue
buenas orientaciones curriculares y
normativas, y los apoye.
Tenemos que trabajar muy vinculados con
las facultades de pedagogía y estamos
dando pasos significativos con elementos
concretos: instalaremos las nuevas Bases
Curriculares, que tendrán que incorporar
dentro de sus mallas curriculares. Y,
también, el Marco para la Buena Enseñanza.
Esos materiales van a enriquecer su trabajo.
Son dispositivos político - curriculares, y
eso hay que destacarlo porque no solo
proporcionan una lista de objetivos, van
más allá, entregan visiones, conceptos,
fundamentos, que hay que tomar en cuenta.
La actual formación en pedagogía es
heterogénea. Con los cambios que el
Ministerio de Educación está promoviendo
necesitamos facultades que vayan
renovando su repertorio, tanto curricular
como pedagógico, y que puedan sumarse a
lo que vamos realizando. En relación con la
Carrera Docente, por ejemplo, van a apoyar
en el tema de las mentorías.
“EL 2017 ES
UN AÑO
SIGNIFICATIVO”
¿Qué nos dice la agenda
corta para este año?
Comenzará a funcionar todo lo que tiene
que ver con el Sistema de Desarrollo
Profesional Docente, o Carrera Docente.
Y vamos a contar con dos dispositivos
o materiales que son relevantes para el
país. El primero es el ajuste a las Bases
Curriculares, que provee de objetivos
de aprendizaje para los niños desde
el nacimiento hasta los 6 años y que
además incorpora visiones que van más
allá de esos objetivos. Estamos hablando,
por ejemplo, de niños ciudadanos, que
requieren ser reconocidos en sus derechos
de infancia. Y el segundo es el Marco
para la Buena Enseñanza, específico para
este nivel educativo. Es un instrumento
tremendamente necesario para apoyar el
desarrollo de la Carrera Docente.
Por otra parte, vamos a tener los primeros
jardines infantiles reconocidos oficialmente
por el Ministerio de Educación. Eso es un hito.
Se va a reconocer que allí ocurre educación,
que es un establecimiento educacional.
Si uno mira el circuito de avance, la verdad
es que nunca antes en la historia de este
nivel educativo hubo tanto desarrollo de
política pública.
¿Por qué es tan importante
el Marco para la Buena
Enseñanza?
Porque refleja buenas prácticas
pedagógicas. Da plataforma a aquellos
elementos más significativos que deben
ser considerados al momento de hacer
una práctica pedagógica con niños entre
0 y 6 años. Entrega referentes, indica qué
elementos son necesarios e importantes,
unifica criterios.
A la luz de los avances
en educación parvularia,
¿cuáles son hoy los desafíos?
Desarrollar mayores competencias en el
sistema y aquí estoy hablando tanto de
las educadoras como de las asistentes
y directoras. Se requieren mayores
competencias de liderazgo, para desarrollar
buenos procesos pedagógicos al interior
de las aulas.
Por otro lado, se requieren competencias en
quienes supervisan y apoyan al sistema y en
quienes lo fiscalizan, es decir, en todos los
actores que forman parte del circuito del
sistema educacional y naturalmente en la
academia, en las facultades de educación.
Porque cuando se habla de educación
parvularia pareciera que solo se mira a los
niños, pero hay otros actores que influyen
para lograr que ellos tengan bienestar y
más oportunidades.
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