

En la graduación de 4ºmedio parecía que él
era el único estudiante que se iba a graduar
ese día. Incluso le dieron un premio, porque
fue el segundo promedio del curso, con
un 6,2.
INACAP, UNA INSTITUCIÓN
ABIERTA A LA INCLUSIÓN
La familia de Felipe reconoce que siempre
pensó en el Inacap, para que estudiara
tanto él como Gonzalo, su hermano
mayor. “Cuando fuimos a matricularlo fue
toda la familia, estábamos preparados
para defenderlo en caso de que alguien
le dijera algo, por las experiencias que
habíamos tenido a nivel escolar, pero
nunca fue así. Nos sorprendimos porque
la institución se portó un siete, nunca lo
trataron diferente. Felipe se sentó como
cualquier otro estudiante, dio sus datos y
llenó los formularios de admisión”, recuerda
emocionada su madre.
Una vez aceptado, Felipe manejaba su
rutina de estudio. Pero como su hermano
mayor estudiaba Técnico Pecuario, eran
compañeros en matemática e inglés, y a
veces estudiaban juntos. Gonzalo tenía
facilidad para el idioma, por lo que aprobó
ese ramo fácilmente. Pero Felipe lo repitió.
Sin embargo, no se dio por vencido: decidió
ocupar su buena memoria, así aprendía
mejor los conceptos y podía avanzar. A fin
de año, desarrolló un diálogo en inglés con
un compañero de clase, se sacó un siete
y aprobó.
Carlos Mahn fue uno de sus profesores,
estaba a cargo de la cátedra de Hortalizas
e Introducción a la Agricultura, uno de los
ramos más difíciles de la carrera de Técnico
Agrícola y que Felipe reprobó dos veces. A
pesar de lo exigente que era en sus clases,
siempre fue cariñoso con él porque vio sus
ganas de aprender.
Una anécdota que vale la pena destacar:
Felipe debía hacer una presentación ante
todo el curso. Al darse cuenta que había
olvidado el pendrive en su casa con toda
la información, le comentó lo sucedido
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