

La lluvia de otoño en Temuco dejó días fríos
y tardes de chimeneas y estufas a leña. Esa
forma de abrigo, típica de la zona sur de
nuestro país, da paso a una amplia capa
de humo, que es tan extensa que baja a
la ciudad y es percibida por todos quienes
deambulan por la concurrida Avenida
Alemania. Es el penúltimo domingo de
abril, el frío penetra. Felipe Belmar, técnico
agrícola, y su mamá Trinidad Gutiérrez
caminan rumbo a su casa.
Ella está orgullosa y se le nota. A sus 25
años, Felipe logró vencer los prejuicios
asociados al hecho de tener Síndrome
de Down y hoy divide sus días entre la
Fundación Edudown en el centro de Temuco
y la Escuela Llaima, un poco más retirada
de la ciudad. Trabajos que ha conseguido
gracias a su esfuerzo.
Fanático de la Universidad Católica, es el
menor de tres hermanos: el mayor, Gonzalo,
es técnico pecuario; y Rodrigo, doctor en el
hospital de Lautaro.
Para él llegar a ser profesional fue más
complicado. Primero, tuvo que encontrar
un colegio que lo aceptara. Su madre
junto a otros padres de niños con la misma
condición crearon la agrupación “Sendero”,
formada por siete chicos con edades que
iban desde los 8 meses a los 7 años. Allí
los prepararon para que pudieran ingresar
al colegio. A los 6 años, Felipe ya sabía leer,
escribir, sumar y restar.
Ser el primer Técnico Agrícola con Síndrome
de Down de Chile, es un logro importante para
Felipe Belmar, de 25 años. Pero el camino no fue
fácil. Él junto a su familia tuvieron que derribar
prejuicios y sembrar la inclusión en esta sociedad
que discrimina a todo aquel que es diferente. Hoy
a través de su esfuerzo y constancia ha logrado
ser un referente para otros jóvenes: trabaja en
la Escuela Llaima y en la corporación Edudown,
junto con impartir charlas en el país y el extranjero.
FELIPEBELMAR
SIN EXCUSAS PARA LA
SUPERACIÓN
PROTAGONISTAS
Por: Consuelo Agusti Rodríguez. Desde la Región de La Araucanía
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PROTAGONISTAS
REVISTA REVEDUC
MINISTERIO DE EDUCACIÓN
Nº 379 /2017