

“La plasticidad (del cerebro) es clave para
la educación. Sin la capacidad del cerebro
para cambiar en respuesta a la experiencia,
la educación no sería posible. Si nuestros
cerebros fueran órganos estáticos o
tuvieran una capacidad muy limitada para
cambiar en respuesta a la información,
entonces nuestra habilidad de aprendizaje
estaría seriamente comprometida (…) Los
profesores tienen la tarea de encontrar la
mejor manera para inducir la plasticidad
del cerebro dependiente de la experiencia
para que los estudiantes puedan codificar
el conocimiento, hacer conexiones entre
diferentes elementos de información y
adquirir habilidades esenciales, como
lectura, escritura y matemática. De esto
se deduce que los maestros son los
orquestadores de la plasticidad neuronal
de sus estudiantes en el aula. Por lo tanto,
si los profesores tuvieran una mayor
comprensión de la neurociencia, su práctica
se enriquecería significativamente”.
Una de las autoras de este capítulo –escrito
también por Daniel Ansari (University of
Western Ontario in London, Ontario);
Johannes König (University of Cologne,
Germany); Marilyn Leask (De Montfort
University, UK)- es Tracey Tokuhama-
Espinosa (Latin American Faculty for Social
Science in Quito, Ecuador).
Doctora (Ph.D.) en Educación con tesis en
Neuroeducación y Master en Educación en
la Universidad de Harvard, ella es autora
de seis libros académicos con temas
que van desde la adquisición de idiomas
extranjeros hasta áreas de investigación de
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