Columna de Ana María Güenchumán, directora de este establecimiento particular subvencionado ubicado en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena. Cuenta con una matrícula de 456 alumnas de Prekínder a 4° medio.
Participar en la convocatoria a Liceos Bicentenario fue un hito muy importante para nosotros. Nos permitió, por primera vez, inyectar recursos materiales y económicos para hacer un montón de cosas que antes parecían imposible. Pudimos dar nuevas herramientas a los profesores y a las niñas y así, iniciar procesos transformadores.
El colegio siempre ha tenido vocación de servicio, porque es un colegio de Iglesia. Pero si me preguntan hoy día qué es lo que estamos haciendo distinto, qué nos distingue, yo diría que es la forma en que trabajamos las altas expectativas de nuestras estudiantes.
Estamos en un lugar aislado, en Puerto Natales, y si bien es turístico, aquí las oportunidades no son las mismas que en el centro del país, donde está lleno de instituciones de educación superior.
Nosotros reforzamos los vínculos con esas redes. Las alumnas en 3 ° medio visitan los institutos profesionales de Punta Arenas, que está a tres horas de viaje, y en 4° medio visitan la Universidad de Magallanes. Son prácticas que se instalaron una vez que fuimos Liceo Bicentenario, las soñamos, las organizamos y ahora las hemos ido sosteniendo en el tiempo. El resultado es que nuestras chicas cada vez están optando más por la región, por quedarse acá, por estudiar en la universidad local.
Por otro lado, con los recursos que obtuvimos por ser Liceo Bicentenario pudimos modernizar nuestra sala de computación con equipos de última generación y así trabajar con las alumnas todo lo que son las competencias digitales. También capacitamos a nuestros docentes en esa línea.
Testimonio completo en Revista de Educación N° 417.