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En el Liceo Agrícola San Carlos: Exitoso Centro de Equinoterapia para comunidades educativas

Esta iniciativa, que surgió en 2018, siempre ha buscado apoyar a los niños y niñas con Necesidades Educativas Especiales (NEE) de la comuna de San Carlos. Allí se atiende semanalmente a 122 estudiantes. Carolina Aspeé conversó brevemente con Revista de Educación sobre su experiencia como instructora del Centro de Equinoterapia.

“¡Me gusta la equinoterapia y mi caballo favorito es Ojito!”, dice alegremente un alumno de 5 años del Liceo Diego Portales que participa en el Centro de Equinoterapia, ubicado en los terrenos del Liceo Agrícola San Carlos en el kilómetro 4 del Camino a San Agustín (comuna de San Carlos, Región de Ñuble).

Allí se atiende semanalmente a 122 estudiantes con Necesidades Educativas Especiales (NEE), provenientes de 12 establecimientos de las comunas de San Carlos (10) y de Ñiquén (2). 

Víctor Herrera, padre de una alumna de seis años del Liceo Diego Portales, explica que aunque su hija no habla, no necesita palabras para expresar lo que siente cuando se sube al caballo. “Ella tiene autismo, es no verbal. Pero cuando monta, sonríe. Cambia su actitud. La equinoterapia es como parte de la magia”, dice con los ojos brillantes. 

Marisol Valenzuela, directora del Liceo Agrícola San Carlos, cuenta que esta iniciativa, que surgió en 2018, siempre ha buscado apoyar a los niños y niñas con Necesidades Educativas Especiales (NEE). “En un principio atendíamos a los establecimientos educacionales municipales, pero de forma muy tímida, no como lo estamos haciendo ahora. Después de la pandemia, se evidenció un aumento en el diagnóstico de niños y niñas con (Trastorno Espectro Autista (TEA), entonces se amplió la cobertura, las horas de equinoterapia. Y una vez que pasamos a formar parte del SLEP Punilla Cordillera, se valoró el trabajo que se hacía, se amplió al territorio y por eso actualmente apoyamos también a dos colegios de Ñiquén, la Escuela San Jorge y el Liceo Bicentenario San Gregorio”.  

“El entorno del Liceo Agrícola promueve la inclusión. Tenemos tres caballos para las terapias, mientras los ocupan los demás niños(as) pueden recorrer nuestra granja educativa, ver los pavos reales y muchas otras aves, además de un invernadero. Estamos habilitando también un bosque sensorial, que es un espacio que invita a la calma y la reflexión”, agrega.

El Centro de Equinoterapia actualmente está a cargo de dos profesionales: Francisco Lagos (coordinador) y Carolina Aspeé (instructora), quienes disponen de la ayuda de Enzo Uribe, encargado del cuidado de los animales. 

Carolina Aspeé: “Descubrí una experiencia pedagógica innovadora, que funciona”

Aspeé es profesora de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Llegó al Liceo Agrícola en 2012 y allí se desempeñó varios años como docente del Programa de Integración Escolar (PIE). Contaba con un postítulo en Educación Especial de la Universidad de Concepción. Desde la Región de Ñuble, conversó con Revista de Educación sobre su experiencia como instructora del Centro de Equinoterapia.

-Este Centro es parte del Liceo Agrícola, se creó en 2018 y comenzó a funcionar con un kinesiólogo y un auxiliar. Yo al principio veía cómo trabajaban, con poquitos estudiantes. Como era docente PIE, en algunas oportunidades acompañé a mis alumnos del Liceo al Centro de Equinoterapia, ahí me empezó a gustar. Descubrí que era algo nuevo, un mundo distinto, una experiencia pedagógica innovadora, que funciona y donde se ven logros en muy poco tiempo. Además, me encantan los caballos, es un animal para mí muy querido. Entonces, empecé a observar este trabajo y a averiguar qué se tenía que hacer para trabajar en un Centro de Equinoterapia, qué cursos necesitaba hacer para ser instructora.

Paralelamente, el colega que trabajaba ahí solicitó una docente PIE que lo ayudara. Me preguntaron si a mí me interesaba eso. Y aquí estamos, acepté inmediatamente porque era lo que yo quería. Para mí, profesionalmente, es como haberme cambiado de área, aunque sigo haciendo algunas clases como profesora de Historia, Geografía y Ciencias Sociales en el Liceo.

Es decir, ¿ahora se desempeña como equinoterapeuta y docente?

– Sí. En 2020 asumí como equinoterapeuta. Tengo 29 horas en el Centro de Equinoterapia y 15 en el Liceo Agrícola como profesora de Historia. Todas las mañanas trabajo full en el Centro, atendemos de dos a tres escuelas por día. Un total de 122 alumnos semanales. Y las tardes del jueves, trabajo también en el Centro. Somos dos equinoterapeutas más el auxiliar. Recibimos a niños y niñas desde educación inicial hasta 4° medio, además de adultos de la Escuela Especial Renacer. Algunos son verbales, otros no verbales.

-¿Qué significa ser equinoterapeuta?

– Ser equinoterapeuta implica tener formación ecuestre, porque manejamos caballos, y también dominio pedagógico para comprender los diagnósticos y saber cómo apoyar a las y los estudiantes a través de distintas formas de aprendizaje. Para eso se estudia, hay carreras en el área de la educación y de la salud que permiten especializarse en esta área.

Y todo esto se complementa perfectamente con lo que yo siempre soñé cuando decidí dedicarme a la docencia. Quería aportar con mi granito de arena en la vida de mis estudiantes. Además, tal como señalé previamente, con la equinoterapia los logros son inmediatos.

¿Qué cambios concretos ha visto en los niños y niñas que participan?

– Por ejemplo, un alumno de cinco años con TEA no verbal, en la sesión de equinoterapia se subió al caballo y por primera vez dijo la palabra: “mamá”. Ella estaba presente. Es un día que jamás olvidará. ¡Porque el niño habló y le dijo “mamá”! Para mí, como profesional de la educación, son situaciones como ésa la principal motivación para seguir adelante. De algún modo, son logros que refuerzan que está bien lo que elegí, lo que estudié, aquello en lo que me perfeccioné.

Antes ese alumno no se quería poner el casco, ahora se lo pone. Antes botaba el material concreto de aprendizaje, ahora lo manipula y sigue instrucciones, nos escucha y espera su turno para trabajar. Arriba del caballo sonríe, repite los sonidos de los animales y está adquiriendo palabras como arriba, dame, toma. Eso nos llena el corazón.

Acá les damos a las y los niños y jóvenes las herramientas para perder el miedo y adquirir confianza, algunos al principio ni siquiera se atrevían a tocar a los caballos por temas sensoriales. Pero aquí han aprendido a conocer sus fortalezas porque el caballo las saca a relucir y los profesores y los papás ven cambios positivos. Hay quienes no mostraban ningún tipo de gestos en sus caras y ahora arriba del caballo sonríen.

Además, soy instructora de equitación adaptada. Hay alumnos(as) que llegaron a nuestro Centro y con ellos hacíamos sesiones de equinoterapia. Pero fueron avanzando y así se iniciaron en la parte deportiva, en equitación adaptada.

Marisol Valenzuela: “El Centro de Equinoterapia es un privilegio para los estudiantes de la educación pública”

Una mirada que comparte la directora, quien destaca que “el Centro de Equinoterapia es un privilegio para los estudiantes de la educación pública. Es gratuito y hemos visto grandes avances en los niños y niñas que vienen, quienes cursan desde educación parvularia hasta enseñanza media”. Además, “los estudiantes de la comuna de San Carlos cuentan con un servicio de transporte, proporcionado por el SLEP Punilla Cordillera, lo que facilita que puedan llegar aquí a hacer sus sesiones de equinoterapia”.

“El trabajo que aquí se desarrolla les proporciona mucha paz, mucha calma y confianza en ellos(as) mismos. Recuerdo una niña en silla de ruedas, su mirada decía: ‘cómo me traen aquí, yo no voy a poder hacer esto’. Cuando permitió que la subieran al caballo y éste empezó a caminar al paso, reflejaba una alegría tan grande como si ella misma estuviera caminando”, agrega, junto con destacar que practican circuitos ecuestres y que muchas veces son invitados a Olimpiadas que se realizan a lo largo de Chile.

Ambas coinciden en que la autoestima de los estudiantes se ha visto ampliamente reforzada cuando han podido participar en esos campeonatos de equitación adaptada, algo que ha sido muy significativo para los y las estudiantes, sus familias y comunidades educativas.

El 18 y 19 de octubre de 2024 tres alumnos(as) del Centro -Bastián Romo (11 años), de la Escuela de Junquillo; María Ignacia Rojas (18), del Liceo Bicentenario Diego Portales y Sebastián Muñoz (24), del Liceo Agrícola San Carlos- fueron al Campeonato Nacional de Equitación Adaptada, que se realizó en Vara Gruesa, en Linares.

Los tres participaron en las mismas pruebas: adiestramiento, recorrido y vaulting, que es un deporte ecuestre que combina gimnasia, danza y equitación, en el lomo del caballo. Pero lo hicieron en una modalidad que se llama “al paso”, que es la marcha natural del caballo. Sebastián participó en la categoría Síndrome de Down.

Resultados: Medallas de Oro y Plata para Bastián y Sebastián; y Medalla de Plata y Bronce para María Ignacia. 

Los invitamos a conocer otras experiencias de inclusión en: Revista de Educación N° 416.

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