“Somos un colegio que ha ido avanzando en su progresión de niveles de aprendizaje, lo que se ha visto reflejado tanto en la PAES donde tuvimos un aumento promedio de 17 puntos, como en el SIMCE”, afirma Goighet Andrade, quien lidera este establecimiento desde 2019.
Fotografía: Al centro, la directora del establecimiento, Goighet Andrade, acompañada por su equipo de gestión. Imagen: Gentileza Liceo Bicentenario Minero.
Hoy en día, el Liceo Bicentenario Minero S.S. Juan Pablo II -ubicado en Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá- recibe 1.109 alumnos desde 7° básico a 4° medio, en su mayoría de Alto Hospicio, aunque también llegan de Iquique, Pozo Almonte y Huara. Su directora es Goighet Andrade, a quien entrevistamos a continuación.
¿Cómo ha logrado el liceo que Ud. dirige posicionarse tan bien en pruebas estandarizadas como el Simce?
Somos un colegio que ha ido avanzando en su progresión de niveles de aprendizaje, lo que se ha visto reflejado tanto en la PAES, donde tuvimos un aumento promedio de 17 puntos, como en el Simce. Del total de colegios del SLEP Iquique, hoy estamos en el primer lugar en Simce 2° medio, también entre los Liceos Bicentenario de la región. Asimismo, estamos en el primer lugar comunal y el cuarto lugar regional. Es decir, los colegios que demuestran mayores aprendizajes que nosotros son particulares pagados.
Un dato importante: hemos mantenido nuestra excelencia académica por siete períodos consecutivos, es decir, por 14 años. Y de acuerdo a la Agencia de Calidad de la Educación, nos ubicamos en la categoría de desempeño “Alta”.
Sólo con ocasión de la pandemia nuestro rendimiento bajó en las pruebas estandarizadas, pues en ese momento la brújula estuvo en el ámbito socioemocional, en el vínculo, en el reconectar, en escuchar a nuestros niños y jóvenes que estaban muy afectados.
El liceo en la actualidad tiene un IVE (Índice de Vulnerabilidad Económica) de 80%. Y contamos con una concentración alta de alumnos prioritarios.
¿Actualmente el liceo es solamente Técnico Profesional?
Es Polivalente, es decir, impartimos formación Humanista Científica (HC) y Técnico Profesional (TP), en este caso la especialidad de Explotación Minera. La minería en la Primera y Segunda Región es muy potente, entonces el hecho de que puedan asegurar un trabajo en la minería y progresar en la vida es muy valorado. Tuvimos 2.460 postulaciones por el SAE (Sistema de Admisión Escolar) para 7° básico y sólo 187 cupos.
Pero también disponemos de formación HC. Este es un proyecto que entrega posibilidades a las familias de Alto Hospicio para que los jóvenes puedan concretar un proyecto de vida que va más allá de los polos de desarrollo de la región.
Actualmente tenemos 1.109 estudiantes repartidos en 30 cursos. Contamos con seis niveles desde 7° básico a 4° medio, cinco cursos por nivel y este año en 3° medio se abrieron dos cursos HC y tres cursos TP.
¿En qué radica el éxito de estos modelos de formación y qué es lo que los hace únicos?
La respuesta está en tres factores claves:
1. Liderazgo y calidad del equipo docente: Esto es lo primero, la buena gestión y los buenos profesionales. Si no tenemos profesores competentes, podemos tener un salón de honor o una piscina climatizada y eso no generará cambios. Los profesores tienen que estar convencidos del proyecto, presentarles oportunidades de trabajo y de vida a los niños, asumiendo el tremendo desafíoque eso significa. Y los directivos tenemos que ser capaces de gestionar un colegio con docentes de alto rendimiento y funcionarios que apoyan esta labor.
Existe la convicción de que si los jóvenes salen bien formados no es mérito de un solo docente, sino del conjunto, desde quien los recibió en 7° básico hasta quien los tomó en 4° medio.
2. Foco en la persona: El primer año en que llegamos a trabajar acá fue un año de sacrificio, de instalar rutinas de aprendizaje, los niños empezaron a conocer el lenguaje que tiene que ver con las altas expectativas. Nadie les había dicho ‘tú puedes mejorar’ o ‘tú puedes cambiar el destino de tu vida’. Nosotros no sólo hacíamos clases, almorzábamos y conversábamos con ellos. En las clases, nos deteníamos en una unidad de aprendizaje hasta que al menos el 80% de los estudiantes entendiera los contenidos. Recuerdo que les pasábamos guías de cursos inferiores, porque muchos no tenían el nivel académico que decía el certificado.
Desde entonces y hasta ahora damos mucha importancia a la Nivelación y Reenseñanza, que es uno de los pilares de ser Liceo Bicentenario, especialmente en 7° y 8° básico, que son los cursos donde recibimos estudiantes que proceden de escuelas con variados niveles de desempeño. Es nuestra responsabilidad nivelarlos, enseñarles cómo funciona el cerebro, trabajar con las altas expectativas, gestionar sus emociones, manejar la frustración, pasar de la heteronomía a la autonomía, todo ese engranaje, no solamente lo curricular y académico, para que puedan ir avanzando y así tomar un 1° medio más resuelto, con otra mirada frente al mundo. Ya en 2° medio tienen que elegir qué modalidad van a seguir (TP o HC); en 3° medio siguen esa ruta que se trazaron y en 4° medio, están prácticamente listos.
3. Planes estratégicos: La creación de planes de gestión por área ha sido fundamental. Cada líder intermedio se hace cargo de sus KPI (Key Performance Indicators, que en español se traduce como Indicadores Claves de Desempeño) y de distintas acciones que impactan en el aprendizaje de los niños.
Por otra parte, hay una alianza bien particular en este liceo. Aquí convergen el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Iquique, que es el sostenedor legal; SNA Educa, red educativa de la Sociedad Nacional de Agricultura que otorga acompañamiento pedagógico; y la Fundación Collahuasi, a cargo de los lineamientos o los KPI del colegio, además de los verificadores semestrales y anuales.
¿Qué impacto ha tenido esa alianza o triunvirato?
Este modelo de colaboración nos ha servido para tener una mirada de equipo de alto rendimiento, para tener un cúmulo de información y de posibilidades para los niños.
Cuando nosotros comenzamos a trabajar aquí, y tendría que remontarme un poco a la historia, eran 147 niños, por lo cual el colegio operativamente no era viable. Poco a poco fuimos ganando matrícula y en poco tiempo, muy poco, mejoramos los resultados Simce. Fuimos el alza más notoria a nivel nacional, de 2012 a 2013. Entonces, eso puso el foco en el colegio, recuerdo que se publicaron reportajes donde se hablaba del extraño caso del Liceo Bicentenario Minero Juan Pablo II.
En 2012, el liceo comenzó a ser Bicentenario. Hasta entonces, se impartía enfermería y mecánica automotriz. En adelante, eso fue reemplazado por Explotación Minera. Desde que egresó la primera generación de técnicos en Explotación Minera, ya llevamos 10 años egresando a los técnicos que proveen los operadores del CAEX (Camión de Extracción) para Collahuasi.
Los alumnos tienen que manejar después los camiones 930E (los más emblemáticos camiones CAEX) y ser capaces de realizar circuitos en altura. Para eso hay todo un plan de acompañamiento a fin de que elijan ese mundo y lo puedan vivir de verdad, con convicción y con vocación.
Los contratados en la faena Collahuasi para ese tipo de labores son egresados de nuestro colegio y de INACAP, de un programa que se llama “Aprendices”. De ese modo, se aseguran de que el estándar técnico, el manejo y el conocimiento que tienen de la maquinaria, sea el adecuado.
¿Qué significa para Ud. que su establecimiento sea un Liceo Bicentenario?
Nos ha permitido ir avanzando desde los tiempos en que el colegio, entonces llamado Eleuterio Ramírez, era un fracaso como proyecto educativo hasta que se entendió que con estructura, con trabajo, con exigencia, se podían incorporar todos los principios que sustentan a los Liceos Bicentenario, partiendo por la Nivelación y Reenseñanza.
Recuerdo a una alumna que, a fines de 2012, por primera vez superó los 500 puntos en un ensayo de la prueba de ingreso a la universidad. ¿Y sabes lo que me dijo la niña? Me dijo: “Profesora, ¿por qué no llegaron antes?”
En esa época el colegio solo era Técnico Profesional, se impartían dos carreras, Enfermería y Mecánica, que al poco tiempo se cerraron. Y se abrió Explotación Minera.
El director de ese entonces, que era un visionario y formador de líderes, puso en marcha la modalidad Humanista Científico y así el colegio pasó de ser TP a Polivalente.
La primera generación HC que egresó el 2016 tiene profesionales trabajando en holdings, abogados de la Universidad Católica, laboratoristas, ingenieros, profesores, trabajadores sociales, es una generación muy exitosa. A veces dan charlas en el colegio, están orgullosos de su formación.
Pero volviendo a tu pregunta, nuestro trabajo se sustenta en el compromiso y en las altas expectativas que tenemos de nuestros estudiantes, que es otro de los pilares de la cultura de ser un Liceo Bicentenario. Todos los pilares Bicentenario los aplicamos siempre, porque fue y sigue siendo una política pública para mejorar los aprendizajes de los estudiantes.
¿Cómo se instaura esta convicción de altas expectativas en los alumnos?
Se instala desde el 2012, primero con un discurso consensuado, luego también a través de planificaciones. Es algo explícito, forma parte de la filosofía Bicentenario, y hemos tenido distintas capacitaciones o perfeccionamientos en torno a ese tema. Lo trabaja mucho también Enseña Chile.
Acá todos nos orientamos con una sigla que se llama PBC: Poco, Bien hecho y Conocido por todos.
Entonces, las altas expectativas las puedo nombrar yo en un acto cívico, después las nombra la profesora en la clase, hasta el auxiliar del aseo que está conversando con ellos. Todos nuestros mensajes están intencionados, con frases dichas y escritas con un lenguaje de altas expectativas. Aquí nadie puede decir que no aprende. Todos aprendemos, cada uno a su ritmo.
¿Qué importancia otorgan a la convivencia escolar?
Todos los años en los colegios en general se conmemora el Día de la Convivencia Escolar, pero a nosotros eso nos queda corto. Acá hacemos una celebración por mes: “Superando los miedos”, “Mirando al futuro”, “El día de tus sueños”, entre otros. Trabajamos mucho desde la prevención, a través de charlas y mediaciones.
Cuando se instala tanto en profesores como estudiantes la importancia de la convivencia y de la salud mental, de la gestión de las emociones, vamos avanzando hacia un mismo objetivo. Los profesores entienden que si no instalan el dominio de un ambiente propicio para el aprendizaje, esto no funciona. El corazón del liceo es la convivencia escolar.
Tenemos una asignatura que hasta el año pasado se llamaba Desarrollo Personal y ahora se llama ASEC (Aprendizaje Socioemocional Consciente). El propósito es que el estudiante al llegar a 4° medio tenga un alto nivel de conocimiento de la persona humana, con una inteligencia interpersonal e intrapersonal que le de más herramientas para enfrentar el mundo.
Por otro lado, nos preocupan los hábitos de vida saludable de nuestros estudiantes. Hacemos campañas al respecto, hay dispensadores de agua filtrada por todo el colegio, se les coloca botellones para que ellos consuman mucha agua y se hidraten todo el día. Tenemos un encargado de salud y un nutricionista.
Nuestra misión es formar jóvenes para que concreten sus proyectos de vida. Y sus proyectos de vida, aunque estén en Alto Hospicio, tienen que ver con vocación y con la posibilidad de recibir una educación pública y de calidad.