Cultura

UN POCO DE HISTORIA: ¿CÓMO SE FOMENTÓ LA HIGIENE EN LAS ESCUELAS CHILENAS? (Parte 1)

16/04/20 por reveduc
Foto: Gentileza Museo de la Educación Gabriela Mistral.

Hoy Chile y el mundo enfrentan la pandemia del Covid-19. Esta investigación, desarrollada por la Revista de Educación, cuenta qué ocurrió en otros momentos de la historia, cómo se empezó a promover la pulcritud en las escuelas chilenas y quiénes, desde la medicina, trabajaron para resolver el problema sanitario y ampliar la cobertura escolar.

A principios de 1870, Chile luchaba por crecer y urbanizarse. Pero como todo proceso de cambio, dejó a la vista grandes falencias en la sociedad, porque las condiciones de salud de los chilenos eran deficientes y muy precarias. A causa de esto, nuestro país experimentó enfermedades consideradas pandemias, tales como tuberculosis, tifus, sarampión y cólera, entre otras.

Nuestro país no contaba con servicios básicos ni alcantarillado, lo que producía que las calles fueran en su mayoría insalubres. Situación similar ocurría en las habitaciones que existían al margen de las ciudades, pues la precariedad de la vida hacía que las personas vivieran hacinadas en espacios reducidos por la falta de viviendas.[1]

Éstas no contaban con baños ni duchas para estar libres de cualquier enfermedad. Dicha problemática generó dificultades en la salud pública nacional, pues la mortalidad sobre todo infantil, iba aumentando dramáticamente en relación con otros países de Latinoamérica e incluso con Europa.

UNA AMENAZA A LA EDUCACIÓN

El contexto social complicaba también a la educación, al menos desde 1854, porque ya en ese período se hablaba de la ausencia de limpieza de los estudiantes, quienes usaban diariamente mantas, ponchos y ojotas para asistir a clases.

En relación a esto, un informe de la época señala lo siguiente:

“Traían mantas, cara, manos, pies mugrientos y uñas largas. Se les mandó entrar peinados, lavados de pies, ya que no usan medias. Y las manos, cara y uñas cortadas. Todos los días antes de salir se hace un registro de la ropa, cara, manos, pies, y peinados de los alumnos hasta que se acostumbren a este aseo”[2].

En ese mismo informe, realizado por un visitador a un colegio de la provincia de Aconcagua, se resaltaba también “el desaseo en la escuela, en los niños y en el maestro resaltaba tanto como la falta de respeto”.[3]

Estos visitadores, financiados por el Estado, debían crear los reglamentos para cada escuela, y en ellos destacaban especialmente cómo debía ser la presentación personal de los alumnos de aquella época.

Sin embargo, enfatizaban también qué se esperaba de los preceptores (profesores), pues debían ser un ejemplo para sus alumnos. A raíz de esto, un visitador escolar reportaba:

Entre los preceptores mismos, que deben ser en todo un modelo para sus alumnos, sorprendí a cuatro, durante mi visita, haciendo clases con poncho y mangas de camisa, sin corbata, el pelo desgreñado, en una palabra en completo estado de desaseo”[4].

LA ENSEÑANZA DE LA HIGIENE

A través de los años las enfermedades crecieron rápidamente, traduciéndose en  alta mortalidad para la población debido a las malas condiciones ambientales, de salud, la desigualdad social y los altos niveles de analfabetismo.

Cabe señalar, que los datos que arrojó el censo de 1854 indicaban que por cada 7,4 habitantes había uno que no sabía leer y por cada 9,4 uno que no sabía escribir. En 1907 la situación no mejoró, pues un 48,8% de la población no sabía leer[5].

El panorama social preocupó a algunos higienistas de la época, quienes solicitaron al gobierno ayudar a minimizar el problema sanitario. Gracias a esta iniciativa, el Estado comenzó a limpiar las calles, se preocupó de construir lugares dignos y saludables para las personas y aseguró el agua potable.

Además, en 1872 se garantizó la enseñanza de la higiene en todos los colegios públicos, mediante un decreto obligatorio. Con esta idea se esperaba instruir al pueblo y hacerle comprender el bien de una vida sana para así evitar muertes prematuras.

A pesar de todos los esfuerzos del Estado por mejorar la situación, la llegada del cólera a Chile, en 1886, causó pánico en la población. “Se tomaba todo tipo de medidas, hasta las más absurdas, y era tal la ignorancia reinante, que según contaba Vicente Grez[6], una dama enloquecida de terror se presentó a la Cordonería Alemana pidiendo diez varas de cordón… sanitario”[7].

Más de 40 mil personas fallecieron en todo el territorio nacional a causa de la epidemia del cólera. Cifra bastante alta para una población de 3 millones de habitantes.

Finalmente, la educación sobre la higiene no causó el impacto esperado, pues fue deficiente, ya que solo fue aplicada entre la elite de la sociedad chilena.

MÉDICOS AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN

Trabajaron para resolver el problema sanitario y ampliar la cobertura escolar, siempre respondiendo a las necesidades más inmediatas que tenía la población  escolar en situación de pobreza.

Eloísa Díaz

Fue la primera mujer en graduarse de bachiller en Filosofía y Humanidades en la Universidad de Chile, en tiempos donde las mujeres solo se dedicaban a tener hijos y a criarlos.


Foto: Gentileza Museo de la Educación Gabriela Mistral.

Cabe señalar, que gracias al Decreto Amunátegui de 1877, las mujeres lograron obtener títulos profesionales.

También fue profesora y doctora de la Escuela Normal de Preceptores del sur, en 1889, oportunidad en la que pudo analizar las condiciones higiénicas de las escuelas. Esta labor la preparó para convertirse en Inspectora Médico Escolar de Santiago, luego asumiría el cargo a nivel nacional[8].

En 1887, Eloísa se tituló de médico. Su rol estuvo orientado a la salud infantil, impulsando la creación de los consultorios para las personas más pobres, la formación del servicio médico dental y las colonias escolares.

En 1911 promovió el desayuno escolar obligatorio y la vacunación masiva para prevenir enfermedades futuras (primeros albores de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas que nació en 1964).

Luis Calvo Mackenna

Médico que promovió la pediatría social y la atención de la infancia desvalida. Fue conocido por fomentar la creación de la institución “Gota De Leche”. Esta última,  ayudaba a disminuir la mortalidad infantil y desnutrición, proporcionándoles alimentación a los lactantes, niños y a las madres que daban a luz en extra pobreza.  

También trabajaban en mantener los lazos entre las progenitoras y sus hijos. Así ellas aprendían a conocer y a criar a sus bebés en un lugar seguro. Otra iniciativa que él promovió entre los más desposeídos, fue fomentar la alimentación en la primera infancia.

Adolfo Murillo

Fue médico cirujano en la Universidad de Chile. En 1865 fue elegido director de la Sociedad de Instrucción Primaria de Santiago y en 1872 presentó al gobierno un informe sobre “La educación física y la higiene”.

Foto: Gentileza Colección Biblioteca Nacional de Chile, disponible en Memoria Chilena

En el documento, él enfatiza la importancia de educar a la población a través de las escuelas, porque ahí se encuentra el porvenir de las naciones. Además, señala:

La mortalidad de los párvulos es un azote que amenaza la prosperidad de los pueblos. Entre nosotros, hay la más crasa ignorancia de los rudimentos higiénicos, el conocimiento es el arte de prolongar la vida y de conservar la salud, debe constituir una necesidad primordial”. (Extracto del informe del doctor Murillo de 1872[9]).


[1] “De la filantropía caritativa al estado médico asistencial, La salud pública en Chile (1910-1950)”: En http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-707.html

[2] María Loreto Egaña Baraona. “La Educación primaria popular en el siglo XIX en Chile: Una práctica de política estatal”. Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. LOM Ediciones. Colección Sociedad y Cultura. Santiago de Chile, 2000. Páginas 151 y 152.

[3] María Loreto Egaña Baraona. “La Educación primaria popular en el siglo XIX en Chile: Una práctica de política estatal”. Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. LOM Ediciones. Colección Sociedad y Cultura. Santiago de Chile, 2000. Página 152.

[4] María Loreto Egaña Baraona. “La Educación primaria popular en el siglo XIX en Chile: Una práctica de política estatal”. Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos 2000. LOM Ediciones. Colección Sociedad y Cultura. Santiago de Chile, 2000. Página 152.

[5] “Prensa escolar: palabras y ecos de la escuela y liceos en el Chile republicano, Alfabetizar a la población”. En: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-333803.html

[6] Vicente Grez: Político, periodista y escritor chileno. Escribió para El Charivari, publicación satírica de actualidad política en la que oficiaba de editor responsable.

[7] Enrique Lavar R. El cólera en Chile (1886-1888).En: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0716-10182003020200030&script=sci_arttext

[8] Eloísa Díaz. En: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3393.html#ui-accordion-tabs-header-0

[9] Adolfo Murillo. Informe “De La Educación Física y de la Enseñanza de la Higiene en los Liceos y Escuelas de la República”. Imprenta de la Librería del Mercurio. De Orestes L. Tornero. Santiago de Chile, 1872.Páginas 22 y 23.





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