Conversando

SUBSECRETARIA VALENTINA QUIROGA: “Todo lo que estamos haciendo se levanta sobre los hombros de varias generaciones”

06/11/17 por reveduc

 

“Si hay algo que uno aprende rápido es que sería infinitamente más provechoso para el país si todos quienes opinan de políticas públicas tuvieran la experiencia de trabajar en el servicio público (…) La realidad supera con creces cualquier proceso de planificación. Eso nos daría a todos una cuota más fuerte de humildad al momento de opinar y hacer propuestas. Eso no significa dejar de soñar en grande, sino valorar lo que el país ha hecho”.

 

¿Qué ha significado para Ud. ejercer este cargo?

Es un tremendo orgullo y una gran responsabilidad el que la Presidenta Michelle Bachelet haya depositado su confianza en mí para ejercer esta labor, más aún en un período tan emblemático para la educación en Chile como es la Reforma Educacional. Esos sentimientos se ven acentuados, de manera más profunda, porque justamente estamos viviendo una Reforma histórica, que será recordada y formará parte de nuestros libros de historia. Soy parte de la generación que ha vivido ese proceso y que además ha contribuido de manera relevante al mismo. Es difícil imaginar mayor gratificación que ésa.

 

¿Hacer políticas públicas desde dentro ha sido cómo lo imaginaba? Porque es distinto estar en la otra vereda y de repente estar en ésta…

Si hay algo que uno aprende rápido es que sería infinitamente más provechoso para el país si todos quienes opinan de políticas públicas y hacen sugerencias, tuvieran la experiencia de trabajar en el servicio público.

Tener la posibilidad de estar acá enseña mucho respecto a la realidad del país, sus riquezas y sus desafíos. Nos encontramos con una ciudadanía que demanda estándares de país desarrollado, pero la verdad es que Chile no lo es, está en vías de serlo. Son distintas las capacidades que existen en los diferentes territorios y con eso no me refiero solo al Ministerio de Educación, hablo del país en su conjunto. Por eso insisto: sería relevante que las personas que opinan de política pública tuvieran al menos durante un período de su vida una experiencia en el aparato público. Eso enseña, da sabiduría.

Uno aprende a valorar más el servicio público y a las personas que trabajan en él, al darse cuenta desde dentro cuánto hay de empuje, de voluntad,  por parte de los funcionarios, porque la realidad supera con creces cualquier proceso de planificación. Eso nos daría a todos una cuota más fuerte de humildad al momento de opinar y hacer propuestas. Eso no significa dejar de soñar en grande, sino valorar lo que el país ha hecho. Todo lo que estamos haciendo se levanta sobre una historia, sobre los hombros de varias generaciones. Cuando uno tiene la experiencia de trabajar acá, entiende claramente lo que eso significa.

 

“A MUCHOS EQUIPOS LES HAN VUELTO A BRILLAR LOS OJOS”

 

¿Qué cree Ud. que es lo más destacable que ha hecho desde su cargo de subsecretaria? Sabemos que la Reforma lo es, pero dónde cree que ha sido más significativo su aporte.

Desde la Subsecretaría tenemos responsabilidad respecto a las jefaturas de servicio, pero también damos apoyo a los ministros, en este caso para llevar adelante una Reforma de gran envergadura. Y al permanecer en este cargo todo el periodo, he participado prácticamente de todas las iniciativas legales.

El proyecto de Carrera Docente me tocó muy fuertemente llevarlo adelante. Es significativo que en un período de cuatro años hayamos podido diseñarlo, tramitarlo y hoy estar implementándolo. También me siento orgullosa de lo que hemos hecho en el área técnico-profesional. Ahí hay una agenda que como Ministerio y en lo personal hemos apoyado fuerte para que los esfuerzos sean sostenibles en el tiempo.

Por otra parte, quisiera destacar que esta Reforma ha contribuido, más allá de todos los debates, a que vayamos adquiriendo como país cierta visión conjunta de hacia dónde tiene que caminar el sistema educativo. Y eso se nota en cómo ha evolucionado la conversación en el Congreso, al comparar las discusiones en la Comisión de Educación el 2014 o incluso previo a eso versus las discusiones que hoy se están teniendo, en donde ya hay consensos en muchas dimensiones. Por supuesto que hay diferencias importantes, pero sobre la base de un acuerdo más transversal.

 

A nivel institucional, ¿qué cambios se han experimentado en estos cuatro años?

En la dimensión interna del Ministerio, al menos con todos los equipos que he interactuado, hay un ánimo que ha cambiado. Tengo la impresión de que a muchos equipos les han vuelto a brillar los ojos.

Cabe rescatar eso, no solamente se debe a los procesos que estamos empujando sino también a que hemos tenido procesos internos de modernización, donde los funcionarios han sido protagonistas, eso ha permitido generar ese clima. Creo que  es significativo, porque a este Ministerio le toca liderar el proceso de Reforma. Y ese liderar se hace a través de una estructura institucional que no son edificios, somos personas. Creo que en el aparato público, donde los que siempre rotamos somos las cabezas, el que los equipos se empoderen y se sientan protagonistas de los cambios, es fundamental para sostener el esfuerzo y también los sentidos.

Ese empoderamiento está principalmente presente en aquellos equipos que han tenido la posibilidad de ir implementando cosas, porque todavía tenemos divisiones que son parte del debate legislativo y ahí hay más dudas e inquietudes, genuinas y compartidas también por nosotros. Pero confiamos en que así como se ha ido haciendo en otras divisiones, por ejemplo en el CPEIP (Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas) que ahora está implementando la Carrera Docente, esto es algo que permeará a la totalidad de los equipos ministeriales. Y no solo a nivel central sino en regiones. Estamos tratando de movernos hacia un sistema que funciona desde la base y por lo tanto el fortalecimiento a nivel de regiones es fundamental. Ahí hemos iniciado un esfuerzo, pero todavía como Ministerio tenemos mucha tarea pendiente.

 

Foto: Funcionarios del Ministerio de Educación, junto a la Subsecretaria Valentina Quiroga.

 

“QUEREMOS GARANTIZAR UNA EDUCACIÓN DE CALIDAD EN TODOS LOS ESTABLECIMIENTOS”

 

¿Dónde debe enmarcarse la educación pública hoy? ¿Existe algún modelo de educación pública que vale la pena mirar para Chile?

Cuando uno mira modelos en otros países, lo que uno hace es mirar estrategias para cumplir ciertos propósitos. Y los propósitos los construye cada país en función de un acuerdo social. En ese sentido nuestra educación pública tiene que volver a marcar un estándar en materia de calidad educativa y pedagógica. Eso no significa desconocer que el sector privado ha sido una contribución valiosa y lo seguirá siendo, pero la educación pública tiene que tener exigencias más altas y volver a marcar el estándar en lo que a calidad se refiere.

El país tiene que garantizar que todos los establecimientos tengan un cierto estándar, y eso corre para los públicos y privados, pero la educación pública se tiene que constituir en un referente y además en el articulador para que eso sea una realidad. ¿Por qué? Porque tenemos una visión. Me explico: en la reforma de los 60 se quería garantizar una silla al interior de la sala de clases y de ahí en adelante se aplicó una lógica de desarrollo de programas. En la medida que el país detectaba una brecha, entonces el Ministerio creaba un programa para resolver un problema específico (retención, necesidades educativas especiales, etc.) Esa lógica supone que es el nivel central del Ministerio el que tiene la capacidad de responder a todas las necesidades. Si ahora queremos garantizar una educación de calidad en todos los establecimientos, la lógica de gestión no puede seguir siendo esa misma porque si no tendríamos que crear miles de programas más y seguirlos bajando al sistema, lo cual significa un agobio para los establecimientos y sus comunidades.

La Reforma actual se sustenta sobre dos supuestos: 1) que todos los niños y niñas pueden aprender, independiente de su nivel socioeconómico y del territorio donde se encuentren; 2) el país puede dar el salto a garantizar una educación de calidad en todos los establecimientos. ¿Cómo se hace eso? Instalando capacidades a nivel de establecimiento, desde los territorios donde están emplazados. Estamos convencidos que Chile puede ser capaz de garantizar capacidades técnicas, profesionales y de recursos en todos los establecimientos del país, pero también sabemos que eso no se construye de la noche a la mañana. Por eso, es tan importante la Carrera Docente, porque el sistema educativo se construye sobre la profesión docente, es un insumo fundamental para ir desarrollando estas capacidades a nivel de establecimiento. Y por eso es necesario que las comunidades vayan teniendo cada vez más autonomía para definir sus estrategias.

He visitado escuelas categorizadas por la Agencia de la Calidad como insuficientes, con un potencial y una riqueza enorme. Las escuelas insuficientes de hoy no son necesariamente escuelas pobres, que no tengan un ancla de donde afirmarse. Tienen una riqueza que hay que rescatar y sobre esa base construir.

 

Ése es un llamado a los profesores de esas escuelas, para no dejarse abatir por los malos resultados.

Justamente. Y eso es lo que hemos estado haciendo. Por eso es tan importante el Sistema de Aseguramiento de la Calidad y el rol de liderazgo del Ministerio. El Ministerio tiene que orientarse en torno a una dinámica diferente: ya no se trata de llevar soluciones a los establecimientos educativos, sino de brindar apoyos; más que respuestas, proponerles preguntas y metodologías para que ellos encuentren respuestas.

Por eso la educación pública es tan relevante, porque no tenemos como Ministerio capacidad de llegar a todos los establecimientos por separado, de manera atomizada. Pero sí podemos crear redes de trabajo, de colaboración, donde los establecimientos se apoyen entre sí, con eso multiplicamos nuestra fuerza de apoyo y de orientación. El proceso de modernización interna del Ministerio tiene que ver con cómo empezamos a gestionar ahora la educación desde un punto de vista territorial.

 

“LA REFORMA DE LOS 60 FUE UN SALTO TREMENDO”

 

Si hiciéramos un recorrido por lo que ha sido la historia de la educación pública chilena, ¿cuáles cree que han sido los hitos que marcaron su desarrollo?

Hay que mirar la infraestructura de la educación pública. Es un ejemplo, hay muchos otros, pero en el patrimonio de alguna manera se ve nuestra historia.

La Ley de Instrucción Primaria Obligatoria fue un gran hito.  Y la Reforma de los 60 también en el sentido de que hoy no podríamos estar soñando en garantizar una educación de calidad en todos los establecimientos educacionales, en todos los niveles, si en los años 60 no se hubiese hecho lo que se hizo. Sería absolutamente imposible. Fue una reforma muy visionaria, se creó el CPEIP, la JUNJI (Junta Nacional de Jardines Infantiles), la JUNAEB (Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas). Estamos hablando de un país donde un tercio de la población escolar estaba fuera del sistema, del total de niños que entraba a la educación básica un 35% terminaba ese nivel, solo el 12% iba a la enseñanza media y apenas un 3 ó 4% llegaba a la superior. La Reforma de los 60 cambió ese panorama.

En la dictadura hubo un retroceso importante, a causa de la municipalización y el cambio en los procesos formativos de los profesores. Con ello, los temas de profesión docente y de educación pública pasaron de círculos virtuosos a círculos viciosos. Con la Reforma actual estamos revirtiendo esa situación.

 

¿Y en los años 90?

Tuvimos avances sustanciales. El Estatuto Docente lo fue, más allá de que hoy lo que hemos hecho cambia de manera importante eso.

 

Es decir, fue un aporte en el momento

Como todo lo que se hace en educación, que después queda obsoleto. Pero en ese momento evidentemente fue un avance. La Jornada Escolar Completa (JEC) también, lamentablemente después no se cumplieron los objetivos originales pero aun así significó un gran avance en equidad. En esa época solo los estudiantes de colegios particulares pagados tenían acceso a una educación integral, con más talleres en la tarde y por eso surgió la JEC, para romper esa desigualdad, pero no se cumplió con el propósito de entregar la integralidad que se estaba buscando producto de decisiones erróneas que se tomaron después, como poner tanta fuerza en las pruebas estandarizadas.

Ésos han sido momentos históricos y, sin duda, la Reforma Educacional actual es de la envergadura de la de los años 60.

 

“HABRÁ QUE REDIBUJAR EL ROL DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN”

 

Respecto de la Nueva Educación Pública, ¿qué rol deberá jugar de aquí en adelante el Mineduc?

Un desafío es la desmunicipalización, la instalación de una Nueva Educación Pública. Obviamente a estas alturas nos hubiese gustado que ese proyecto ya fuese ley, estamos en ese esfuerzo.

Aquí hay que distinguir dos grandes fases. Un primer proceso de instalación, que es una fase en sí misma, donde el Ministerio de Educación jugará un rol destacado. Hablamos de un proceso que va a durar una década y eso implica un ministerio que deberá estar mucho tiempo en transición, que tendrá que liderar el proceso de instalación de los nuevos Servicios Locales de Educación y poner al servicio del país toda su experiencia para construir esta nueva institucionalidad.

Todas las divisiones se verán involucradas. De hecho, estamos partiendo con los territorios de anticipación y a medida que uno va entrando en profundidad en este tema, se va dando cuenta que son claves. Hoy están con tareas, apoyando, y eso va a ser sostenido en el tiempo. También el Ministerio tiene que jugar un rol relevante en la definición de los sentidos.

 

¿A qué se refiere con definición de los sentidos?

Queremos una nueva educación pública porque queremos que pasen cosas distintas a las que han ocurrido hasta hoy día. Una vez que se termina la transición de desmunicipalizar y que está el Servicio Local instalado, claramente habrá que redibujar el rol del Ministerio, y no solo por este nuevo proceso sino porque la Reforma involucra muchos nuevos procesos. Si me preguntan cómo vamos a seguir fortaleciendo la descentralización del CPEIP o cómo vamos a adecuar el rol de la supervisión para que sea coherente con esta nueva institucionalidad, diría que tenemos una claridad a nivel macro, pero esas respuestas las vamos a tener que ir construyendo con los equipos ministeriales durante el proceso.

 

Hoy el sistema educativo cuenta con instituciones como la Agencia de la Calidad y la Superintendencia, relativamente nuevas. ¿Eso ha tenido algún impacto en el rol del Ministerio?

En este contexto donde contamos con una Agencia de la Calidad y una Superintendencia, tenemos que definir con fuerza cuál es el rol rector del Ministerio y éste se tiene que traducir en uno de mucha articulación, liderazgo y apoyo. Eso desde la Ley del Sistema de Aseguramiento de la Calidad se empezó a desdibujar y hoy tenemos el desafío de recuperarlo, pero entendiendo que los desafíos actuales son distintos a los de antes.

Todo lo que tiene que ver con la articulación del Sistema de Aseguramiento de la Calidad, con constituir y seguir fortaleciendo la mesa a nivel nacional y las mesas regionales, y en ese trabajo ir fortaleciendo el liderazgo del Ministerio, es el esfuerzo que se tiene que hacer en los próximos años. En otras palabras, seguir liderando y ordenar a la Agencia de la Calidad y a la Superintendencia para que su rol se entienda al servicio de los aprendizajes y no al revés. Eso requiere de un Ministerio fortalecido en todos los niveles, y eso no se resuelve solamente a nivel nacional, sino desde los territorios con una posición muy clara por parte del Ministerio y una modernización de sus procesos internos que le provean las herramientas para ejercer ese liderazgo.

 

Para avanzar hacia una educación pública más robusta y fortalecida, hay que trabajar a partir de los territorios y ahí el proyecto de Nueva Educación Pública adquiere relevancia.

Así es, pero también como Ministerio nos va a demandar un gran trabajo, tendremos que empezar a funcionar de una manera distinta. Y si me preguntan cómo tenemos que adecuar la supervisión u otros temas, son respuestas que tendremos que ir construyendo en el camino con los equipos.

Cada territorio tiene sus particularidades. Probablemente la respuesta a algunas de esas preguntas o la forma en que lo hagamos será distinta en la Región de La Araucanía, de Valparaíso o en Santiago.

Cuando hablamos de garantizar una educación de calidad a nivel de establecimiento no estamos pensando en que cada uno de ellos pueda dar respuesta a todas las necesidades. Pero tenemos el convencimiento de que a nivel de territorio el sistema de educación pública sí puede dar esa garantía. Por lo tanto, se requiere que esto funcione con una lógica de gestión territorial. Ya no se pueden ver los liceos de manera aislada, tiene que ser en función de un territorio, considerando hacia dónde van los estudiantes, cuáles son sus trayectorias. Si, por ejemplo, en un lugar tenemos tres liceos técnico-profesionales a lo mejor nos podemos organizar para que uno se especialice en un área u otra. Así, en el territorio seremos capaces de tener toda la oferta que se requiere para ese territorio.

La educación pública en esa construcción es vital, esto no se puede hacer si el país sigue trabajando con establecimientos a nivel atomizado. Y a nivel del sector privado, el 70% de los establecimientos no trabaja en red porque muchas veces cada sostenedor tiene una sola escuela y por lo tanto, ¿desde dónde se anclan para construir redes? Tiene que ser desde el sector público, por eso es fundamental. No seremos capaces de garantizar una educación de calidad sin un sistema público armado, articulado, a nivel nacional.

 

¿Esta visión se ha ido dando en el transcurso de la implementación de la Reforma, o es una visión que Ud. tenía desde antes?

Ya tenía cierta intuición. Pero uno cuando está en estos cargos aprende a ir palpando de mejor manera cómo se dibuja eso en la realidad. Por ejemplo, en un comienzo no tenía tan clara la visión respecto al Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAC) y lo estratégico que es posicionar ese sistema como eje articulador y, en mi opinión, el eje desde el cual empezamos a articularnos de otra manera. Desde el SAC tenemos que gestionar la política educativa diferente. Y a lo largo del país. Tenemos regiones donde las mesas SAC han funcionado increíble y eso me fascina porque he tenido la posibilidad de ir a algunas de ellas. ¡Son las reuniones más entretenidas que he tenido! Y eso ocurre cuando uno aprende mucho, he sido testigo de todo lo que las regiones tienen que enseñarle al nivel central. Es un aprendizaje mutuo.

En definitiva, para ser un país desarrollado no existen atajos. Eso uno lo aprende claramente. He estado en esas reuniones, en esos espacios, en esas conversaciones, en esas reflexiones que las regiones están dando y cuando hablo de desarrollo esas imágenes vienen inmediatamente a mi cabeza. Pienso, por ejemplo, en las mesas regionales de los Consejos Técnico-Profesionales donde estamos teniendo una mirada multisectorial público-privada respecto a cómo ir generando alianzas para construir trayectorias educativo-laborales para los estudiantes y trabajadores. Creo que ésa es la forma de llegar al desarrollo. El desafío para el Ministerio es liderar ese proceso, sostenerlo en el tiempo y no claudicar, porque no va a ser fácil.

 

Uno de los hitos de este gobierno es la Gratuidad. ¿Es una política sin retorno? ¿Quedó bien afianzada a nivel legal y presupuestario?

Sin duda, estamos haciendo el esfuerzo con la ministra en la tramitación de ese proyecto de ley y ya estamos en el segundo trámite constitucional. Soy de naturaleza optimista y no me cabe duda que lo vamos a aprobar. A nivel jurídico, esperamos dejar establecido por ley el avance de la Gratuidad Universidad, avanzando al sexto décil a partir del próximo año.

 

Si tuviera que hacer un balance, ¿qué es lo más exitoso en estos cuatro años?

Lo que hemos hecho en educación parvularia es un avance tremendo. También aquí hay que mencionar la Carrera Docente, que ha sido un logro histórico. Creo que, sin perjuicio de las mejoras que haya que hacer en esa dimensión, hemos dado un salto pocas veces visto en la historia del país, probablemente de los más importantes en materia de la profesión docente.

En cuanto a la Ley de Inclusión, avanzar y establecer la gratuidad en el nivel escolar y el fin de la selección, también constituye un salto enorme, porque esos dos elementos estructurantes de nuestro sistema eran la causa más fuerte de segregación. Por lo tanto, empezar a tener gradualmente un sistema más mezclado donde las familias de distinto nivel socioeconómico vuelvan a encontrarse, va a tener un impacto social y en el desarrollo de nuestro país.

Y respecto del fin del lucro, es un tema que tendremos que ir monitoreando para asegurar que se implemente adecuadamente. En términos jurídicos es uno de los más desafiantes. Pero desde el punto de vista cultural, el cambio en el sistema de selección va a ser lo más fuerte.

Finalmente, en educación superior, sin lugar a dudas la Gratuidad ha sido lo más destacado.

 

¿Qué le pediría a los chilenos y chilenas para continuar reforzando nuestra educación pública?

Le pediría que todos los ajustes y mejoras a las Reformas, se hagan con mucha humildad y grandeza. Eso no significa pedirle al país que esté de acuerdo con todas las cosas que estamos haciendo, sino insistir en que hay un tono de conversación de construcción y no de destrucción. Porque nosotros mismos hemos identificado muchas cosas que hay que mejorar y que no vimos antes, tenemos identificada una larga lista de esas cosas, pero uno puede abordar esa agenda desde el punto de vista de la construcción de lo que el país está haciendo o desde el punto de vista de una crítica destructiva. Eso es muy importante, porque los ánimos y las voluntades son vitales.

Finalmente, quiero destacar el que la ciudadanía se sienta protagonista de este cambio, ya que estas reformas no tienen éxito por decreto de ley, sino en la medida que hay una ciudadanía empoderada, empujando, con capacidad de visibilizar la ruta. Que la convicción de que podemos avanzar para garantizar una educación de calidad en todos los establecimientos, que la convicción de que todos los niños tienen el mismo derecho a educarse y a ser parte de un proceso educativo integral, que la convicción de que Chile quiere salir de la segregación y la desigualdad, no se pierda.

La Reforma es una oportunidad para que todos los actores seamos protagonistas del proceso. Somos un país de una desconfianza interpersonal enorme, desconfiado con las instituciones, de la política, entre las personas. La Reforma nos puede regalar la oportunidad maravillosa de reconciliarnos emocionalmente, pero eso solo será posible en la medida que exista una actitud de empoderamiento, de protagonismo, y de aporte. Creo que es la única forma de lograr una sociedad más justa, más democrática y alcanzar el anhelado desarrollo.

 

¿Una palabra para describir su experiencia como subsecretaria?

Maravillosa. Increíble. Uno de los mejores regalos que he tenido en la vida. Solo tengo agradecimientos a la Presidenta y a la Ministra. Les quiero agradecer explícitamente, porque las confianzas que depositaron en uno han sido fundamentales para hacer lo que se ha hecho. Yo me he sentido siempre respaldada en ese sentido.

 

Cuando estaba en el colegio, ¿se imaginó alguna vez en un cargo como éste?

No, jamás. He marchado mucho por demandas, antes no hubo marcha que me perdiera.

 

Imagino lo que debió ser el primer día acá.

Sí, me sentía muy chica. Y aquí estamos.

 

 

 

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