Zona pedagógica

SABER CONTAR HISTORIAS: UN PODEROSO RECURSO DIDÁCTICO

09/09/19 por reveduc


Desde que existe el lenguaje, existe la práctica de contar historias. Es la forma de comunicación más común y natural. Sin embargo, hoy el contar historias o storytelling ha tomado un nuevo vuelo. Se le considera una herramienta comunicacional y formativa clave para empoderar las relaciones humanas, fortaleciendo el lenguaje, ayudando a profundizar y ampliar los conocimientos y, en especial, mejorando las convivencias. Conversar con Benjamín Trajtman, autor de “47 historias inspiradoras” nos da luces sobre un recurso fundamental para la sala de clases, que permite generar sincronía entre profesores y alumnos.

Es simple, cada vez que alguien cuenta algo es un relato. Porque en rigor ese alguien ha debido ordenar u organizar los sucesos reales o ficticios y ha sido capaz de crear un universo propio con ellos para ponerlo en conocimiento de otros. De hecho, relatar deriva del vocablo latino “refero”, que significa “volver a llevar”, algo así como transportar ciertos sucesos y ponerlos al alcance de los demás. Y es justamente por ello que poder contar historias ha sido tan trascendente en la historia de la humanidad, incluso en la actualidad.

En las primeras civilizaciones los saberes de cualquier tipo: medicinales, de sanación, descubrimientos, estudios sobre los astros o el clima, datos históricos, y muchos otros, se hacían obligadamente por transmisión oral, no había otro medio. Así, cada cultura fue teniendo personas dedicadas solo a relatar y, dependiendo de la región y época, se les tildaba con un nombre. Por ejemplo, en la Grecia antigua eran los “aedos”, en Escandinavia se les llamaba “escaldos” y durante la Edad Media famosos fueron los “juglares”. En la cultura Celta los “bardos” eran casi sagrados, al punto que estaban exentos de impuestos, no iban a la guerra y eran considerados los guardianes de la historia.

Con el tiempo, estos artistas del relato oral (que cantaban y recitaban historias) sucumben ante la aparición de la escritura, y el relato escrito se empieza a imponer lentamente, ya que en un principio a los textos y libros solo accedían quienes pertenecían al clero y a la nobleza.

Sin embargo, los “aedos” logran consolidarse y se convierten en los primeros cultores de la dramaturgia griega. Entre los más famosos se halla Homero, autor de dos de las obras más conocidas del teatro universal occidental: La Ilíada y la Odisea. Los expertos dicen que ambas epopeyas, que narran sobre la guerra de Troya, son los máximos referentes y los consideran fundacionales para la literatura occidental.

LA MULTIFACÉTICA ORALIDAD DE HOY

En nuestros tiempos la alfabetización está generalizada, lo que hizo que la oralidad sea inseparable de la escritura, a lo que se suma que una inmensa mayoría de la población tiene acceso no solo a los libros y textos impresos, sino también a la tecnología, esto último nos exige adquirir los conocimientos necesarios para utilizar la variedad de instrumentos de “lectura”, que van desde teléfonos móviles hasta el internet.

Las nuevas tecnologías nos han proporcionado distintas modalidades de usar y expresar nuestra oralidad, que involucran nuevas maneras de percibir, sentir y pensar. Esto obliga a las personas a “saber decir o saber entender”, o sea, dar sentido e interpretar. En definitiva, estamos en presencia de un gran cambio cultural a nivel planetario.

CUANTO SE LEE UNA HISTORIA, SE ACTIVA MÁS EL CEREBRO

Las historias tienen carácter universal, por lo que pueden servir de puentes culturales, lingüísticos y generacionales. Pueden ser utilizadas como método para enseñar arte, cultura, historia, ciencias, lenguaje y también ética y valores. Se sabe que el aprendizaje es más efectivo cuando se da en ambientes sociales que entregan pistas acerca de cómo aplicar ese conocimiento. Así, las historias funcionan como instrumentos de transmisión del conocimiento en un contexto social. Y gracias al cerebro humano, las podemos reconocer, recordar y retransmitir.

El storytelling (contar historias) sigue siendo hoy una herramienta de aprendizaje y de enseñanza, pero también es muy usada en el mundo de los negocios y la publicidad. La narración de historias es una fórmula mucho más atractiva y efectiva que enfocarse solamente en los fríos datos y las estadísticas, de allí que, muchas organizaciones y empresas la emplean como técnica para comunicarse e influir en empleados, socios, accionistas o clientes.

Según los estudios, se ha detectado que cuando se trabaja directamente con datos se activan solo las partes dedicadas al lenguaje en el cerebro, en cambio, cuando se lee una historia, no solo se activan esas zonas, sino también otras partes que usaríamos si estuviésemos experimentando en vivo la situación que leemos o que nos están contando.

47 HISTORIAS EN UN LIBRO INSPIRADOR

“Ayuda a generar autoconfianza, a desafiarse, a desarrollar nuevas competencias, ésta es una excelente mezcla, muy potente”, asegura el coaching y experto en el tema, Benjamín Trajtman, cuando responde si contar buenas historias tiene relación con la autoestima del narrador. “En lo personal me ayudó muchísimo, yo era una persona muy tímida e introvertida, las historias me rescataron”, confiesa hoy, como autor del libro “47 historias inspiradoras, storytelling”, que acaba de ser publicado por RIL Editores y que, en 127 páginas, acerca a los lectores a uno de “los recursos más valiosos de la era de la información”: el arte de saber contar historias.

Entrevista a Benjamín Trajtman, autor de “47 historias inspiradoras”, en: Revista de Educación N° 387.

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