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RETO A LOS DOCENTES: ¿Se puede evaluar la comprensión de los estudiantes en el aula?

29/09/17 por reveduc

La EpC (Enseñanza para la Comprensión) es una visión de la educación que propone a los docentes reflexionar sobre su trabajo en aula y poner el énfasis en la comprensión de los estudiantes desde una mirada más profunda. David Allen, docente e investigador de la Escuela Staten Island de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, se refirió a este revolucionario tema en el Seminario: “Enseñanza para la Comprensión”, organizado por Seminarium Certificación.

David Allen, docente e investigador de la Escuela Staten Island de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, asegura que el foco de trabajo de los docentes debe ser el pensamiento de los alumnos, entendido como la capacidad  de desarrollar la “comprensión” de los conceptos y habilidades claves que los harán exitosos no solo en el colegio, sino en su vida como futuros ciudadanos y miembros de una comunidad.

Pero comprensión no es lo mismo que conocimiento. Para explicarlo, recurriremos a una metáfora que utiliza David Perkins, investigador de Proyecto Zero (Universidad de Harvard), y  que aparece mencionada en el artículo “¿De qué manera se diferencia el marco de la Enseñanza para la Comprensión de un enfoque tradicional?” de María Ximena Barrera y Patricia León:

“El conocimiento es como un balón de futbol. Para poder jugar es necesario tener el balón, pero el balón no constituye el juego. Lo importante es qué hacen los jugadores con el balón: las estrategias que utili­zan, los movimientos que realizan, las jugadas y los pases que hacen, y todo esto con la gran ventaja de que tanto el entrenador como los jugadores cono­cen sus fortalezas y debilidades. Así es la Enseñanza para la Comprensión, lo que se quiere observar en el aula, no es solamente el conocimiento (el balón). No se trata simplemente de que los estudiantes conozcan la información. Es importante que ellos den explica­ciones, debatan, argumenten resuelvan problemas, tomen decisiones pensantes, descubran lo descono­cido, ofrezcan explicaciones y logren conocerse como aprendices, con sus debilidades y fortalezas. Es decir, llevar a los estudiantes a poner el balón en la jugada”.[1]

Por ello, David Allen al visitar Chile y dar una conferencia en el Seminario: “Enseñanza para la Comprensión”, organizado por Seminarium Certificación, puso énfasis en que “la comprensión significa usar o aplicar habilidades, ideas o conocimiento previo en nuevos problemas o en situaciones desconocidas”.

DE LA REFLEXIÓN A LA ACCIÓN

Explicó que el Marco de la Enseñanza para la Comprensión (EpC) promueve que los docentes reflexionen sobre su práctica a partir de tres preguntas básicas:

  1. ¿Qué debería enseñar?
  2. ¿Cómo debería enseñarlo?
  3. ¿Cómo sabré yo y mis estudiantes si han entendido?

 

En relación con la primera pregunta, vale identificar “Tópicos Generativos”, es decir, los conceptos, ideas o eventos centrales que respaldan el desarrollo de comprensiones poderosas por parte de los estudiantes (por ej. el cambio climático y el cambio humano); y “Metas de Comprensión”, que son las comprensiones que el docente espera que sus estudiantes alcancen en un período de tiempo. Estas últimas se expresan como enunciados: “Los estudiantes desarrollarán una comprensión de…” o preguntas que se comparten con los estudiantes: “¿Cómo… ? Por qué…?” Para ello, el maestro debe ser capaz de identificar los conceptos, procesos y habilidades que más quiere que sus alumnos comprendan.

“El Marco de la Enseñanza para la Comprensión involucra la identificación de los temas o Tópicos Generativos en cada disciplina que se van a enseñar. Eso es muy importante. Ya sea en ciencias, matemáticas o cualquier otra asignatura se pueden identificar también las Metas de Comprensión, es decir, lo que realmente quiero que los estudiantes entiendan de un tema particular”, explica Allen.

Respecto de la pregunta que apunta a cómo debería enseñar, aquí el reto es otro: involucrar a los estudiantes en “Desempeños de Comprensión”.  Se trata de acciones acompañadas de mucha reflexión y que hacen visible su pensamiento para el profesor y para cada estudiante. Por ejemplo, se puede pedir a los alumnos:

– Investigar sobre un animal que les llame su atención y que luego elaboren un libro que explique e ilustre por qué los animales lucen de la forma en que lo hacen.

– Escribir un ensayo a favor o en contra de una afirmación como la siguiente: “El cambio climático es el problema más urgente que el planeta enfrenta en la actualidad”, mencionando al menos tres razones (con evidencia) que respalden la opinión.

“Muchas veces los profesores piden a sus alumnos simplemente repetir un concepto y ellos lo van a repetir de la misma forma que lo leyeron en el libro o según como se los enseñó el profesor, y retienen esa información para la prueba. Pero la investigación ha mostrado lo que ocurre después que ellos dan la prueba, ¿qué es lo que realmente recuerdan de eso? Es aterrorizante, porque uno trabaja tanto y el alumno puede demostrarte que aprendió, pero la investigación te muestra que no es a largo plazo, que no es parte de ellos. Por eso es tan importante desarrollar Desempeños de Comprensión”, dice Allen.

Y respecto de la tercera pregunta -¿Cómo sabré yo y mis estudiantes si han entendido?- aquí entra el juego lo que David Allen y otros investigadores de Harvard llaman la “Valoración Continua”.

QUÉ ES LA VALORACIÓN CONTINUA

Es parte de un marco mayor que es la Enseñanza para la Comprensión (EpC). En palabras simples, se trata de un proceso de retroalimentación constante entre el profesor y los estudiantes para apoyar la mejora, en el que se pide a los estudiantes que usen de maneras novedosas las habilidades y conocimientos que han aprendido.

“Existen varios significados para valoración, por lo general en educación escuchamos hablar de la valoración auténtica o basada en el rendimiento, pero una de las principales ideas de lo que nosotros llamamos ‘Valorización Continua’ es que no ocurra solamente al final del proceso de aprendizaje –destaca Allen-. Muy a menudo creemos que el aprendizaje comienza cuando el profesor presenta un tema a los estudiantes y les enseña, ese proceso va avanzando en la clase (desarrollo), luego termina el aprendizaje y entonces viene la evaluación, que por lo general es una prueba. Esa es una imagen errónea de la evaluación, porque cuando aplicamos la Valoración Continua no podemos tener la comprensión y la evaluación como procesos separados, éstos deben ocurrir juntos”.

Y cita a la investigadora del “Proyecto Zero”, Dennie Palmer Wolf, quien dijo: “La valoración debe ser considerada como una fase del aprendizaje”.

“Para mí –asegura Allen- ésa es una idea muy poderosa. Cuando la leí pensé: ‘¡Claro! Es verdad’. La valoración no proviene después del aprendizaje y no es para revisar si es que ocurrió dicho aprendizaje. La valoración es un episodio, que tiene lugar cuando está ocurriendo el aprendizaje y el conocimiento. Si yo pregunto a los profesores presentes en esta conferencia cuántos hacen pruebas a sus estudiantes al finalizar la semana o al terminar la materia, la mayoría me responderá que sí usan las pruebas en esos contextos. Ahora quiero que piensen lo siguiente: un niño de su clase vuelve a casa y le dice a sus padres ‘creo que me fue bien en la prueba’, eso es bastante típico, ¿cierto? Algunos dirán ‘no lo hice bien, debo estudiar más’. Pero, ¿qué tan común es que un alumno le diga a sus padres: ‘Di una prueba -en la clase que sea que ustedes imparten- y aprendí mucho de ella?’ ¿Alguien puede levantar la mano y decirme algo similar a eso?”

Explica que tanto él como otros investigadores usan más el término de valoración que el de evaluación, ya que el tipo de evaluación al que se refieren no es un ranking por una nota, sino que consiste en dar apoyo al aprendizaje del niño. Y destaca que la Valoración Continua tiene cuatro ingredientes claves:

  1. Los criterios están estrechamente vinculados con las metas de comprensión.
  2. Se pide al estudiante que use de nuevas maneras las habilidades y conocimientos que ha aprendido.
  3. Revela el pensamiento de los estudiantes: permite que el profesor vea los procesos de los estudiantes, así como los productos de los procesos de aprendizaje, ya sea a través de presentaciones, ensayos, etc.
  4. Permite retroalimentación del profesor y otros estudiantes para apoyar la mejora.

 

En palabras de las docentes María Ximena Barrera y Patricia León, quienes también asistieron a este seminario: “La Valoración Continua es el proceso de observar en los Desempeños de Comprensión qué tanto están comprendiendo los estudiantes y ofrecerles la retroalimentación necesaria para mejorar su trabajo. En el desarrollo de la comprensión, tanto la retroalimentación como la reflexión y la crítica constructiva acerca de lo que los estudiantes están aprendiendo y cómo lo están haciendo, son elementos esenciales”.[2]

 

Más información:

http://www.worldcat.org/title/evaluacion-del-aprendizaje-de-los-estudiantes-una-herramienta-para-el-desarrollo-profesional-de-los-docentes/oclc/45247188

https://www.csi.cuny.edu/campus-directory/david-allen

 

[1] Citado en el artículo ¿De qué manera se diferencia el marco de la Enseñanza para la Comprensión de un enfoque tradicional?, de Barrera, María Ximena y León, Patricia. Disponible en: http://www.santillana.com.co/rutamaestra/edicion-9/pdf/4.pdf

[2] Citado en el artículo ¿De qué manera se diferencia el marco de la Enseñanza para la Comprensión de un enfoque tradicional?, de Barrera, María Ximena y León, Patricia. Disponible en: http://www.santillana.com.co/rutamaestra/edicion-9/pdf/4.pdf

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