Cultura

RAPA NUI: UNA CULTURA VIVA, QUE SOBREVIVIÓ A PIRATAS Y TANTOS OTROS

09/12/19 por reveduc
“Ídolos de la Isla de Pascua”. Reproducción del grabado original (de 16,3 x 26 cm, por Bayalus y Descartes, realizado durante la expedición de Jacob Roggeveen, 1722), conservado en Colección Museo Histórico Nacional.

El explorador holandés Jacob Roggeven divisó la isla el 5 de abril de 1722, y dado que ese día era domingo de Pascua, la bautizó como “Paash-Eilandt”. A los misioneros franceses de la Congregación de los Sagrados Corazones se les atribuyen los primeros esfuerzos evangelizadores, pero sólo en 1917 se estableció el primer recinto escolar oficial bajo la tutela del Estado de Chile, aunque en la práctica solo se trataba de una escolarización de tres años, con un marcado énfasis colonizador. Los invitamos a conocer esta historia y a descubrir cómo ha sobrevivido su cultura.

Los nativos de la Polinesia fueron los primeros en colonizar estas tierras, según los historiadores. Y esto se condice con lo que cuenta la tradición oral: en el siglo VII d.C el rey de las Islas Marquesas, situadas a 3.400 kilómetros al noroeste de Rapa Nui, se dedicó a expandir su territorio. En una primera instancia, habría enviado siete exploradores y posteriormente, junto a su familia y su séquito se instaló allí. Su nombre era Hotu-Matu´a.

Este primer vínculo es el que explica por qué los habitantes de Rapa Nui tienen un origen y una cultura colmada de elementos polinésicos.

“En 1985, Malcolm Clark -un gringo que trabajaba en la NASA- vino a Rapa Nui para ayudarme a registrar petroglifos -recordaría el arqueólogo autodidacta Edmundo Edwards-. Estábamos en la costa norte y él me preguntó dónde vivían los ‘astrónomos’ rapanui. Yo le dije: ‘En unas torres de piedra que se llaman tupas’. En ese entonces, yo no sabía mucho de astronomía de Rapa Nui, así que fuimos a ver otras tupas y él me dijo: ‘Fíjate: esta es una línea norte-sur, que es el eje sobre el cual gira el cielo’. Medimos la orientación de esas tupas y vimos que marcaban el punto por donde salía y se ponía la Luna, las Pléyades y algunas constelaciones. Que eso estuviese orientado por casualidad, me dijo, era imposible. Entonces seguí investigando. Fui a Tahiti, a Raivavae y otras islas de la Polinesia, y medí la orientación de los altares allá. Todos coincidían en lo mismo”.[1]

De hecho, exámenes de ADN actuales indican que son indudablemente polinesios (de la Polinesia central y oriental), aun cuando hay quienes creen que la preponderancia del ADN polinésico se debe a una oleada inmigratoria posterior que erradicó a la mayor parte de los primeros pobladores que, según esa hipótesis, serían provenientes de Sudamérica.

EL RITO DEL HÓMBRE-PÁJARO

Hotu-Matu´a habría sido el fundador del linaje dominante que a la postre controlaría el acceso a los puestos sacerdotales y políticos. Sus hijos se convirtieron en los ancestros de las distintas tribus bajo un jefe supremo, el Ariki Mau (autoridad de carácter hereditario). Así se formó con el tiempo una sociedad fuertemente estratificada.

“Hacia el año 1.000, la sociedad de Rapa Nui alcanzó su máximo apogeo y experimentó un fuerte aumento demográfico, iniciándose la construcción de centros ceremoniales de culto a los antepasados, representados a través de gigantescas estatuas de piedra: los moais (…) El crecimiento de la población, que se estima alcanzó a las 10.000 personas, hizo que la presión sobre los recursos y la competencia entre los distintos linajes, se hiciera más intensa”.[2]

La situación fue empeorando cada vez más. Hubo luchas tribales y moais destruidos. Y en algún momento surgió la ceremonia anual del “tangata manu” (hombre-pájaro), en la que jóvenes de los distintos linajes competían por el poder político. Para ello, tenían que vencer duras pruebas físicas, incluido descender por un acantilado de 300 metros, hasta que uno de ellos conseguía el huevo del manutara, un tipo de pájaro. “El ganador asumía un carácter sagrado, debiendo vivir solo y aislado; mientras, su grupo adquiría un poder despótico sobre el resto de la población, que incluía sacrificios humanos a los dioses para así asegurar el bienestar para el año. Estas prácticas renovaron constantemente las hostilidades entre los grupos, produciendo un clima de permanente violencia y crisis social”.[3]

INGLESES Y HOLANDESES

Y mientras los conflictos internos continuaban, algunas “visitas” comenzarían a vislumbrarse en el horizonte. Se dice que por el año 1606, “la expedición de Pedro Fernández de Quiroz (navegante portugués al servicio de España), buscando la Isla de Santa Cruz, habría recalado en Rapa Nui. Las notas de su diario acerca de la flora, fauna y habitantes del lugar, habrían confirmado su estadía”[4]. Por otro lado, en 1686 el pirata británico Edward Davis divisó a lo lejos la isla y la llamó “Tierra de Davis”, convencido de que se había topado con un nuevo continente.

Luego, sería el turno del explorador holandés Jacob Roggeven. Él encontró la isla el 5 de abril de 1722, y como ese día era domingo de Pascua, la bautizó con el nombre de “Paash-Eilandt”, que en español significa “Isla de Pascua”, nombre genérico que ha perdurado hasta hoy.

Pasó un tiempo sin desembarcar. “Un día, unos indígenas en canoa se acercaron a los barcos, y los hombres decidieron bajar a tierra y comerciar con los habitantes del lugar, con los que intercambiaron telas y baratijas por alimentos. Fue entonces cuando, en una de sus visitas, descubrieron con sorpresa las colosales esculturas erigidas en las laderas de la isla, los famosos moais,y los altares situados muy cerca de las playas, los ahu”.[5]

Pronto Roggeven partió con rumbo a Tahiti, quería seguir buscando: la Terra Australis, nombre dado a un continente imaginario cuyos orígenes se remontan a la Grecia clásica y que solía aparecer en los mapas europeos a partir del siglo XV y hasta el XVIII.

DESDE EXPLORADORES HASTA ESCLAVISTAS

Durante el resto del siglo XVIII y XIX, numerosos occidentales pasaron por sus costas. En 1770 llegó el capitán español Felipe González Haedo, quien tomó posesión de la isla, a la cual llamó “San Carlos” en honor al Rey Carlos III de España. En 1774 el Capitán James Cook, de origen británico, estuvo allí junto a los naturalistas Förster (padre e hijo), quienes hicieron estudios sobre la naturaleza y sus habitantes. Y en 1786, arribó Jean François de Galaup, el Conde Le Pérouse (francés), quien introdujo plantas y animales para mejorar las condiciones de vida de los isleños.

Sin embargo, a partir de 1805 la violencia acaparó la escena. “En ese año los europeos cambiaron la estrategia y decidieron secuestrar nativos, convertirlos en esclavos y llevarlos a los distintos lugares de América en los que estaban colonizando (…) Se estima que entre 1.000 y 2.000 esclavos (hombres, niños y mujeres) fueron capturados”.[6]

Entre 1859 y 1862, barcos negreros esclavizaron nativos para llevarlos a trabajar a las guaneras de la costa de Perú. Los gobiernos francés e inglés hicieron gestiones para prohibir su secuestro y repatriarlos, pero los pocos que regresaron trajeron consigo la viruela.

Se cree que entre los pascuenses capturados en esta época estuvo el último rey llamado Maurata, además de los “Maori” o sabios.

En 1864, las misiones católicas francesas llegaron a Rapa Nui. “En esa época la viruela hacía estragos en la población nativa, la cual pasó de 1.200 habitantes en 1866 a 900 en 1872”.[7]

PRIMEROS PROCESOS EDUCATIVOS

A los misioneros franceses de la Congregación de los Sagrados Corazones se les atribuye una acción evangelizadora, que incluía esfuerzos por “alfabetizar tanto en lengua tahitiana como en francés e incluso con elementos de latín”.[8]

Eugène Eyraud (1820 – 23 de agosto de 1868) fue uno de los frailes de dicha congregación. Visitó la isla en 1863 y en la práctica fue una estadía forzada de 10 meses.

“Tres veces al día la campana anunciaba las oraciones. Cuando estaban reunidos, recitaba la oración, que los asistentes repetían, palabra por palabra: era la oración propiamente dicha. Luego venía la clase, en que se repetían las oraciones, les enseñaba el catecismo, y aprendían a leer. En nueve meses y unos días, como lo podéis imaginar, no he creado doctores; pero, en fin, varios canacas, tanto muchachos como muchachas, han aprendido bastante bien los principales rezos y los misterios esenciales de la religión. Muchos ya deletrean y hay cinco o seis que leen regularmente”.[9]

Poco después, en 1866, el francés Jean-Baptiste Dutroux-Bornier -que llegó capitaneando el barco “Tampico”, donde viajaban dos misioneros de los Sagrados Corazones de Picpus- visitó por primera vez Rapa Nui. En un viaje posterior, en 1869, pretendió reclamar la soberanía total de la isla, casándose con la esposa de un jefe rapanui, a quien proclamó “Reina”. Y al mismo tiempo, convirtió la isla en un rancho ovejero para la producción de lana.

“Encuentro de la reina de Isla de Pascua con el expedicionario francés M. A. Pinart”, en Le tour du monde: ouveau journal des voyages /publie FFFF sous la direction de M. Edouard Charton; et ilustré par nos plus célèbres artistes. Nouveau journal des voyages. Paris: Libr. de L. Hachette, 1861. Pág. 235. Colección: Biblioteca Nacional de Chile, disponible en Memoria Chilena (http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-70381.html) [Consultado en noviembre de 2019]

En este punto entró en guerra directa con el par de misioneros, que no estaban dispuestos a validar sus cuestionadas compras de tierras, pero finalmente ellos se vieron obligados a abandonar la isla en junio de 1871. “Al irse, transportaron a más de la mitad de la población a Tahiti y Mangareva. 277 rapanui abandonan la isla en dicha ocasión (…) Con su partida la isla quedó poblada por alrededor de 175 rapanui, mayoritariamente ancianos. Seis años más tarde, quedaban solo 111 personas en la isla y más de 300 repartidos entre Tahiti y Mangareva”.[10]

Se cuenta, además, que a partir de 1871 hubo nativos que fueron enviados por el mismo Dutrou-Bornier a las plantaciones de su asociado John Brander en Tahiti, contribuyendo al descenso demográfico de la isla.

Hay que destacar, sin embargo, que Jean-Baptiste Dutroux-Bornier fue el primero en concebir el potencial ganadero de Rapa Nui, actividad que será desarrollada más tarde por otros.

CHILE ANEXA ESTE TERRITORIO

“Indígenas de Isla de Pascua, 1908”, en Chile en 1908/ por Eduardo Poirier. Santiago de Chile: Imprenta, Litografía y Encuadernación Barcelona, 1909. Pág. 10. Colección: Biblioteca Nacional de Chile, disponible en Memoria Chilena (http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-68360.html) [Consultado en noviembre de 2019]

Dos décadas después, el capitán de fragata Policarpo Toro convenció al Presidente José Manuel Balmaceda, de que sería útil para Chile tomar posesión de la isla. Y una vez que él aprobó la idea, se hicieron las tratativas en las que intervinieron Chile, Francia, Tahití y los habitantes de la isla.

Finalmente, el capitán tomó posesión oficial de ésta en nombre del Estado de Chile el 9 de septiembre de 1888, culminando así una negociación con el rey de la isla Atamu Tekena mediante la firma de un acta de cesión en español y otro en rapanui mezclado con tahitiano.

Recién en 1917 fue instalado el primer recinto escolar oficial, bajo la ley N° 3.220 que además autorizaba la construcción de un lazareto (sanatorio). Aunque en la práctica, solo se trataba de una escolarización de tres años, con un marcado énfasis colonizador.

“Es al Sub-Delegado Marítimo a quien le corresponde vigilar el funcionamiento de ésta y hacer cumplir la asistencia obligatoria de todos los niños… entre 7 y 14 años de edad. Entre sus obligaciones, está la de enviar a buscar a los niños inasistentes y la de aplicar la pena de 1 a 6 horas de trabajo al padre que se niega a enviar a los niños a la Escuela… sin perjuicio de los castigos escolares correspondientes”.[11]

Ya en la década de 1930, “esa escuela contaba con 120 alumnos y la enseñanza era impartida irregularmente por las esposas de los Sub-delegados de turno (…), quienes dictaban: Lecciones de cosas (nombres y pronunciación de objetos reales), Lenguaje, Lectura, Escritura, Aritmética, Economía, Higiene y Labores, Historia y Geografía generales y Patria, Religión”.[12]

EL INFORME DEL DR. DRAPKIN

En 1934, el doctor Israel Drapkin, médico chileno miembro de la expedición francobelga en su visita señalaba lo siguiente:

“‘La instrucción pública en la Isla, hasta hace un año era muy rudimentaria. Largos períodos sin cursos de ninguna especie se alternaban con algunos meses de clases… En 1934 se organizó la Escuela Pública, siempre bajo la Dirección Provincial de Instrucción Pública de Valparaíso. Este es el motivo principal de la existencia de una gran cantidad de analfabetos, a pesar de ser los pascuenses muy inteligentes y de tener verdadero afán por los conocimientos de toda índole’.

Y agregaba: ‘Siendo la Isla de Pascua posesión chilena, el idioma oficial es el español (…) Si bien la mayoría de los varones pascuenses comprende el castellano, sólo un grupo, más bien reducido de ellos, pueda expresarse correctamente en ese idioma’.

Finalmente, señalaba que: ‘Considerando como analfabetos a todos aquellos nativos que no leen y escriben ningún idioma (una cantidad apreciable de ellos leen y escriben pascuense y tahitiano), y sin contar los niños menores de 10 años, hay actualmente en la Isla 147 analfabetos (53,89%), leen y escriben 126 (46,11%). Hay 183 niños menores de 10 años’”.[13]

En 1938 la educación pasó a manos de la Congregación de las Hermanas Misioneras Catequistas del Divino Corazón de Jesús, que se hicieron cargo de la escuela hasta 1956. “En ese período la escolarización es ampliada hasta sexto año de preparatorias (cuarto año de primaria desde 1939, quinto desde 1948 y sexto desde 1953).[14]

AL ALERO DE LA REFORMA DE FREI MONTALVA

La escuela chilena se expandió durante el siglo XX -particularmente luego de la Reforma Educacional de 1965 en el gobierno de Eduardo Frei Montalva- y llegó a lugares apartados incorporando a los pueblos originarios de esos territorios a un mismo concepto de nación. Esto, por supuesto, tuvo repercusiones en la historia de Rapa Nui.

Recién en 1968 la escuela fiscal, que estaba en marcha desde 1956, por primera vez ofreció ocho años de educación básica. “Junto con la educación ya en manos de la red oficial del Estado chileno, la década de 1960 significa un proceso de integración paulatina de la población isleña a las estructuras institucionales de la sociedad chilena”.[15]

Algunos datos interesantes: la enseñanza fue ampliada hasta 2° medio en 1976, lo que explica por qué “numerosos jóvenes isleños durante décadas hayan migrado al continente para terminar su escolarización (…) Finalmente, en 1987, la oferta de educación en la isla se amplía, hasta completar la educación media”.[16]

COLEGIOS PRESENTES EN LA ISLA AL DÍA DE HOY

  1. Colegio Lorenzo Baeza Vega: Este establecimiento es municipal y ofrece enseñanza preescolar y básica. “Se trata del antiguo colegio fiscal de la isla y durante décadas fue la única escuela en el territorio”[17].
  2. Colegio Hermano Eugenio Eyraud: Es un establecimiento particular subvencionado fundado por una organización católica en 2005. Cuenta con educación básica y media.
  3. Colegio San Sebastián de Akivi: Empezó a funcionar en la isla el año 2003 y actualmente es particular subvencionado.
  4. Liceo Aldea Educativa: Se inauguró el año 2006, es municipal y actualmente ofrece educación media y técnico profesional.[18]

LA LENGUA RAPA NUI

Pertenece al grupo de lenguas polinesias orientales del sudeste asiático. Se ha logrado mantener, a pesar de quedar expuesta a las numerosas influencias extranjeras en el recorrido de su historia.

Aunque “es una lengua tradicionalmente oral, se piensa que las tablillas parlantes Rongo Rongo, halladas por el hermano Eugène Eyraud en 1864, en algunas chozas indígenas con unos signos grabados, correspondían a una forma de escritura Rapa Nui. Los “Maori”, maestros rapanui que según las tradiciones se dedicaban a la enseñanza de estos signos, desaparecieron en las matanzas y deportaciones ocurridas durante las redadas esclavistas hacia las islas del Pacífico Sur en el siglo XIX (1862 y 1863). Hasta la fecha nadie ha logrado descifrar esas tablillas parlantes”.[19]

En una entrevista publicada en la revista “moeVarua”, Sergio Tepano Cuevas, un isleño que vivió y estudió en el colegio municipal hasta 2° medio y luego terminó su educación en Rancagua, también hace alusión a estas redadas esclavitas, pero con el objeto de destacar su impacto en la población nativa:

“Los rapanui estábamos destinados a morir. Según los relatos de los navegantes previos a las redadas esclavistas desde Callao, ya hablaban de la decadencia de los lugareños. Quince años después visitó la isla Alphonse Pinard, comandante francés del buque Seignelay, quien contó sólo un centenar de habitantes. De ese centenar provenimos nosotros, hoy mestizos todos. Solo la educación nos ayudará a mantener nuestra cultura”.[20]

La Academia de la Lengua Rapa Nui obtuvo su personalidad jurídica en octubre de 2006 y desde entonces “está trabajando en la normalización de la escritura, fomentando la enseñanza bilingüe y el programa de inmersión en la escuela municipal. Su labor ha sido clave en la revitalización, conservación y transmisión de la lengua a las nuevas generaciones”.[21]

Más información:Hable Rapa Nui, Una Lengua Viva”. Corporación Nacional de Pueblos Indígenas (CONADI), 2015.


[1] Edwards, Edmundo. El explorador de la Polinesia, por Sebastián Montalva Wainer, desde Rapa Nui. En: El Mercurio, domingo 02 de diciembre de 2018.

[2] Mata ki te rangi (Los ojos que miran al cielo), Rapa Nui. En: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-3524.html

[3] Ibid.

[4] Rapa Nui, Navegantes Europeos. En: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-96633.html

[5] National Geographic, España. Así se descubrió la isla de Pascua. En: https://www.nationalgeographic.com.es/historia/asi-se-descubrio-isla-pascua_14109

[6] La más completa historia de Isla de Pascua. En: https://www.parquenacionalrapanui.cl/informacion-isla-de-pascua/historia/

[7] Rapa Nui, Expediciones Esclavistas. En: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-96631.html

[8] Edwards, Rafael (Monseñor). El Apóstol de Isla de Pascua José Eugenio Eyraud. Hermano de la Congregación de los Sagrados Corazones. Imprenta Chile, Santiago, 1918. Edwards 1918: 31-32; Anales de la Propagation de la Foi 1869: 323-324. Citado en: Corvalán, Javier. De Escuela Evangelizadora Colonial a Sistema Educativo Competitivo y Segmentado en Isla de Pascua. Chungara, Revista de Antropología Chilena. Vol. 46, N° 4, 2014. Pág. 683.

[9] Edwards, Rafael. El apóstol de la Isla de Pascua José Eugenio Eyraud, hermano de la Congregación de los Sagrados Corazones. Imprenta Chile, Santiago, 1918. En: http://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/MC0011713.pdf

[10] Muñoz, Diego (2015). The Rapanui diaspora in Tahiti and the lands of Pamatai (1871-1970). Rapa Nui Journal Vol. 29 (2): 5-22. Citado en: https://es.wikipedia.org/wiki/Dutrou-Bornier

[11] Cristino, C., A. Recasens, P. Vargas, E. Edwards y L. González. Isla de Pascua. Proceso, Alcances y Efectos de la

Aculturación. Universidad de Chile, Santiago, 1984. Cristino et al. 1984: 15. Citado en: Corvalán, Javier. De Escuela Evangelizadora Colonial a Sistema Educativo Competitivo y Segmentado en Isla de Pascua. Chungara, Revista de Antropología Chilena. Vol. 46, N° 4, 2014. Pág. 683.

[12] Ibid (Cristino et al. 1984: 46). Pág. 683 y 684.

[13] Ibid (Cristino et al. 1984: 18). Pág. 684.

[14] Corvalán, Javier. De Escuela Evangelizadora Colonial a Sistema Educativo Competitivo y Segmentado en Isla de Pascua. Chungara, Revista de Antropología Chilena. Vol. 46, N° 4, 2014. Pág. 685.

[15] Cristino et al. 1984; Mc Call 1996. Citado en: Corvalán, Javier. De Escuela Evangelizadora Colonial a Sistema Educativo Competitivo y Segmentado en Isla de Pascua. Chungara, Revista de Antropología Chilena. Vol. 46, N° 4, 2014. Pág. 685.

[16] Corvalán, Javier. Op Cit. Pág. 685.

[17]Ibid. Pág. 686.

[18] Ibid. Pág. 687.

[19] Corporación Nacional de Pueblos Indígenas (CONADI). Hable Rapa Nui, Una Lengua Viva, 2015. Pág. 9.

[20] Revista “moeVarua” de Rapa Nui, N° 138. Pág. 21.

[21] Corporación Nacional de Pueblos Indígenas (CONADI), Op. Cit. Pág. 11.

Comparte este artículo en: