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Pamela Zurita, ingeniera civil biomédica: Compartir la inspiración

26/07/21 por Reveduc
Foto: Gentileza Pamela Zurita.

“Al ir contando mi experiencia a niñas de básica y media, me di cuenta que para ellas es importante. Con eso se quedan, con la idea que se tienen que atrever a conocer otras carreras y a ser un poco más curiosas en relación a los aprendizajes, por ejemplo, conocer qué es la informática, qué es la ingeniería, y que podemos nosotras las mujeres aportar en esas áreas”, relata esta joven que en 2020 participó como mentora en el programa “Mujeres Poderosas” de Mineduc.

Licenciada en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de Concepción (2015-2020), hace pocas semanas se tituló en Ingeniería Civil Biomédica. Es lo suyo. Siempre le gustó la biología, liderar procesos y tener un impacto en la vida de las personas. Y basta con conocer su proyecto de título para darse cuenta de esto: creó un socket –que es uno de los elementos más importantes de una prótesis para amputados- en base a imágenes de resonancia magnética.

En 2020 se sumó al programa de mentorías “Mujeres Poderosas” de Mineduc, una experiencia que la llenó de satisfacción.

¿Por qué decidió participar en esta iniciativa?

Cuando WoomUp (empresa que ejecutó en 2020 el programa, liderado por Mineduc) me ofreció hacer esta mentoría para inspirar a estudiantes de educación básica y media, me pareció muy interesante porque es una conexión difícil de tener, que una universitaria pueda tomar contacto y transmitir su experiencia a chicas en esa etapa de su educación. Además, desde mis primeros años de carrera he estado vinculada al tema de brechas de género y STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés); en 2016 fundé en mi universidad Women in Engineering, que es un grupo dedicado a trabajar para reducir justamente las brechas de género.

¿Cómo era la tarea que llevó a cabo en las mentorías?

Mensualmente nos conectábamos online con algunas estudiantes y estábamos presentes en un grupo de WhatsApp respondiendo sus inquietudes. La verdad es que al comienzo fue difícil porque hay jóvenes un poco tímidas, que no quieren encender la cámara o conversar por audio, y solo escriben. Entonces, lo primero fue romper el hielo. Y me di cuenta al ir relatando mi experiencia, que para ellas es importante. Con eso las niñas se quedan, con la idea que se tienen que atrever a conocer otras carreras, a desechar ese paradigma de que las carreras humanistas y del área de la salud son para las mujeres, y a ser un poco más curiosas en relación a los aprendizajes, por ejemplo, conocer qué es la informática, qué es la ingeniería, y que nosotras las mujeres podemos aportar en esas áreas. Fue realmente enriquecedor.

Lo que ellas buscan en uno es la motivación. Hubo una chica, con la que todavía tengo contacto, con quien hice la mentoría a través de WhatssApp porque no tenía Internet en su pueblo (Freire). También la invité a participar en un concurso que se llama “Justicia Espada Acuña” de WIE (Women in Engineering) de la Universidad de Concepción, en honor a la primera ingeniera de Chile y Sudamérica. Y obtuvo el tercer lugar.

¿En qué consistía ese concurso?

Se trataba de desarrollar un proyecto vinculado a la ciencia, podía ser de física, tecnología, biología, lo que sea, pero había que mostrar cómo se hacía. Y esta chica me dijo: “Yo quiero participar, pero no sé cómo hacerlo”. La ayudé con algunas ideas. Me decía: “No tengo computador, solo teléfono, pero me puedo conseguir el de mi primo”. Y así, a punta de esfuerzo fue sacando adelante su proyecto. Con un programa, hizo la segmentación de una imagen de rayos X, para separar el hueso del resto del examen. Hasta el día de hoy seguimos en contacto y le envío guías para ensayos PDT (Prueba de Transición).

Incluso una vez que dijo que le gustaría estudiar arquitectura. “¿Por qué?”, le pregunté. “Porque me gusta estar en la obra, ver cómo hacen los edificios”, respondió. Casualmente mi hermana estudia arquitectura y le propuse que hablara con ella para que la orientara y descubriera qué es lo que le gusta de la arquitectura. Y después me dijo: “Conversando con tu hermana me di cuenta que me gusta la ingeniería civil”. Entonces conseguí una chica que estudia Ingeniería Civil para que la fuera guiando.

¿Cuáles son los mayores desafíos de ser mentora? ¿Siente que valió la pena?

Sí, totalmente. El reto es impactar, eso es lo que uno espera generar en una mentoría. Y para lograrlo hay que vencer obstáculos, al principio no están dispuestas a compartir sus inquietudes y expectativas respecto de lo que quieren ser cuando grandes. Entonces, hay que llegar a ellas, animarlas a seguir lo que quieren y también mostrarles nuevas opciones, a veces es difícil. Muchas están pensando en estudiar carreras como psicología y cuando les pregunto: “¿Nunca se te ha ocurrido estudiar ingeniería o ser científica?”, te responden: “Nooo, porque es tan difícil, hay tantos hombres”. Y eso es un desafío, romper esa burbuja y decirles: “Están todas estas opciones que puedes descubrir, aplicarte y así conseguir un cambio tremendo en la sociedad”. Creo que las mujeres tendemos a elegir carreras en las que podamos generar un impacto directo. La ingeniería podría ser un poco abstracta en ese sentido, pero cuando a uno le enseñan qué tipo de cosas se pueden hacer en esa línea, quedan motivadas. Se les abre un poco la mente.  

UNA CARRERA PRÁCTICAMENTE NUEVA

¿Cómo llegó a Ingeniería Civil Biomédica y en qué consiste?

En el colegio siempre estuve convencida de que quería estudiar medicina y aun cuando en la PSU saqué un buen puntaje, decidí darme un año sabático y durante ese año mis papás me dijeron: “Contempla tus opciones, hay otras carreras”. Y siempre quise alguna que me permitiera liderar procesos. Empecé a investigar y pensé: “Me gusta mucho el área de la medicina, de la biología, ¿de qué otra forma puedo complementarlo?” Así llegué a la carrera de Ingeniería Civil Biomédica en la Universidad de Concepción (UdeC). En realidad es una carrera nueva, que está en la UdeC y en la Universidad de Valparaíso.

Hay muchas formas en las que un ingeniero biomédico puede desempeñarse hoy en día:

-El área de desarrollo, que consiste en construir tecnología, por ejemplo, los brazos robóticos, el desarrollo de prótesis o distintos artefactos que puedan usarse para paliar cierta condición patológica.

-El área de informática, que se está viendo mucho hoy por la telemedicina, que permite por ejemplo, desarrollar las fichas médicas electrónicas o la conectividad en el área de la salud.

– Y el área de gestión de la salud, que consiste en la administración de un hospital, de los suministros, la supervisión de los equipos médicos, y eso es lo que tiene más cabida a nivel nacional actualmente.

Hace poco me titulé y desarrollé un socket, que es uno de los elementos más esenciales de una prótesis para amputados (su función es transmitir la fuerza del remanente del miembro amputado hacia el resto de la prótesis y mantener unida la prótesis al cuerpo). Y lo hice en base a imágenes de resonancia magnética.

¿Es algo completamente nuevo?

Es una nueva metodología, que considera la forma del hueso y cómo éste fue cortado. El examen de imagen de resonancia magnética se pasa a 3D, queda todo segmentado, se les dan las propiedades mecánicas y después se simula. Es decir, yo digo: “Ya, este es mi socket y este es el modelo de muñón segmentado. Le aplico una fuerza y miro, si en un punto hay hartas presiones entonces tengo que modificar el socket y así”.

De este modo, se espera que el paciente se sienta mucho más cómodo cuando utilice el socket, porque uno de los problemas que hasta ahora existen cuando se desarrolla un socket es que toma mucho tiempo, además les salen úlceras o abcesos a los pacientes y algunos tienen tanta incomodidad que al final dejan de usar la prótesis. Pero si uno considera las propiedades de cómo se comportan los tejidos, los músculos, el hueso, la grasa, cómo se comportan entre ellos y cómo reaccionan computacionalmente, eso va a ser parecido a cómo van a reaccionar en la realidad. Entonces, se le puede brindar más comodidad al paciente y en menos tiempo. Es más fácil que se acostumbre a usarlo.

FUNDADORA DE WIE UDEC

Entiendo que Ud. fundó “Women in Engineering (WIE) UdeC” en su universidad, ¿qué la motivó a crear esta instancia, en qué consiste y qué importancia ha tenido?

Cuando estaba en el segundo de la carrera, me di cuenta que había muy pocas mujeres en ingeniería y me ponía a contar en el pasillo: si eran 100 personas, 80 eran hombres y 20 mujeres. Y decía: ¿Por qué pasa esto? En medicina y derecho, es 50 y 50. Entonces, se me ocurrió hacer una jornada de mujeres para mostrar que nosotras estábamos haciendo algo dentro de la universidad. Empresas como Google, Facebook, Harvard, siempre habían hecho algo para frenar esto que yo había visto con mis ojos.

Después que hice estas jornadas por dos años, me ofrecieron formar “Women in Engineering” de la Universidad de Concepción. Partimos 12 personas y terminamos siendo 30 cuando dejé mi cargo de presidenta. Al día de hoy somos 60, de casi todas las carreras de ingeniería de la universidad.

Fuimos el primer grupo liderado por alumnas que puso el tema de la brecha de género dentro de la universidad al punto que fuimos invitadas al APEC 2019. Estuvimos en un workshop de género representando a la UdeC. Éramos las únicas estudiantes  ahí. Estaban presentes autoridades del gobierno de Tailandia, de Australia y otros países. Ellos mostraron distintos aspectos en los que se podían trabajar las políticas públicas para mejorar la condición en que viven las mujeres, tanto a nivel educacional como laboral, y qué se estaba haciendo para solucionar eso.

En algún momento tuvo lugar la sección educacional: qué están haciendo los países, las organizaciones presentes, para  reducir la brecha de género y que las niñas que están en áreas STEM se mantengan. Y ahí nosotras dijimos: “WIEE Udec está haciendo actividades para frenar esto”. La organización busca en primer lugar inspirar niñas que cursan educación básica y media para que se animen a seguir carreras de STEM. Y por otro lado, a las chicas que ya están estudiando en la universidad, queremos contribuir a que no deserten, inspirarlas a seguir carreras exitosas. Además, nos interesa destacar a las mujeres que ya están trabajando y que están presentes en la ciencia y tecnología.

¿Qué actividades ha desarrollado WIE UdeC?

El 2019, antes del Covid y del estallido social, estuvimos presentes en varios colegios y también organizamos una jornada en que invitamos a profesoras de la Universidad de Chile, a mujeres referentes en el área de minería e incluso a la primera ingeniera civil aeroespacial de Chile, Karin Saavedra. Hubo una gran asistencia y luego esto se fue replicando el 2020 de forma online. En cuanto a invitar a mujeres que sean importantes, ellas siempre dicen que sí, porque quienes están en el área STEM son muy cooperativas y están conscientes de la realidad que existe.

Cabe señalar que Women in Engineering (WIE) hoy es una red global perteneciente al Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE).

¿Qué la inspiró a acercarse al área STEM? ¿Alguno de sus padres? ¿Un profesor?

Mi papá es ingeniero civil, trabaja en Telecomunicaciones en Entel, y toda la vida lo vi trabajar, ir de aquí para allá solucionando problemas, creo que de alguna forma él me inspiró.

Por otro lado, siempre relacioné Ingeniería con poder liderar procesos; cuando chica siempre era la presidenta de curso, la que organizaba esto o lo otro. Y el área biomédica está relacionada con la medicina, que es algo que siempre me ha gustado porque puede provocar un impacto directo en las personas. El hecho de que la especialidad Biomédica esté relacionada tan estrechamente con las personas es algo que me atrajo mucho.

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