Zona pedagógica

PERSPECTIVA: EL MINEDUC Y LAS TAREAS PARA LA CASA

18/07/16 por reveduc

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A propósito de la reciente aprobación de parte de la Comisión de Educación del Senado a la idea de legislar acerca del proyecto que busca terminar con el exceso de tareas para el caso de los alumnos que tienen Jornada Escolar Completa (JEC), destacamos declaraciones vertidas por Alejandra Arratia, jefa de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación, que dan mayores luces sobre la materia.

Con el objetivo de promover procesos de aprendizaje equitativos y de calidad, el Ministerio de Educación (MINEDUC) ha puesto a disposición de los establecimientos educacionales y sus docentes un instructivo llamado “Orientaciones pedagógicas sobre el propósito, amplitud y sentido de las tareas que se envían para la casa”. De este modo, busca contribuir a la reflexión y la discusión del tema. Ver aquí.

Pero ésta no es la primera vez que el MINEDUC se pronuncia sobre las tareas escolares. Ya en agosto del año pasado, en la sección e-pístolas de “El Mostrador”, Alejandra Arratia, jefa de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE) del Ministerio de Educación, respondió a la psicóloga infantil y de adolescentes, María Elena Montt, quien se mostró muy preocupada por el exceso de exigencias en esta materia.

Allí, Arratia sostiene que es importante que en su tiempo extraescolar los estudiantes profundicen vínculos con la familia y las amistades, y se dediquen a desarrollar otros intereses, a jugar y a descansar. “Compartimos que todas estas acciones son necesarias para el mejor desarrollo y bienestar de las y los estudiantes. Asimismo, reconocemos que la sobrecarga de tareas puede generar dinámicas familiares de molestia, tensión y conflicto, tanto porque padres, madres o apoderados en ocasiones toman un rol de “supervisor” del cumplimiento de éstas, como por aquellas situaciones en que deben intentar situarse como “profesores”, a veces de cosas que aprendieron de otras formas”.

También aclara que desde la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc se respeta la autonomía de los docentes para definir las mejores estrategias que fortalezcan los aprendizajes de los estudiantes, pero que eso no significa que no se puedan establecer algunas orientaciones para el uso pedagógico de las tareas.

“Como principio fundamental, se debe cuidar el tiempo personal y familiar de los estudiantes. Para esto, se sugiere, como criterio general, reducir al mínimo posible la cantidad de tiempo extraescolar que deben utilizar para actividades o tareas académicas. Se puede ir aumentando el tiempo de dedicación diaria a medida que aumente la edad de los estudiantes.

De estimarse necesario enviar tareas para la casa, se recomienda que las actividades que se les pida realizar en su tiempo personal extraescolar sean pertinentes a su contexto, edad y curso, y relevantes y beneficiosas para su aprendizaje. Desde esta perspectiva, se sugiere utilizar las tareas para promover la motivación por seguir aprendiendo”.

Arratia alude a la evidencia concreta, como el estudio de Marzano y Pickering 2007[i], que indica que las tareas pueden ser  más o menos efectivas para propiciar el aprendizaje. De hecho, las conclusiones del estudio señalan que las tareas mal diseñadas son una pérdida de tiempo e incluso pueden afectar en forma negativa los logros de los estudiantes, pero insisten en que muchas investigaciones  respaldan el valor que tienen las tareas enviadas a la casa cuando fueron bien pensadas, bien formuladas.

“Las tareas pueden ser particularmente útiles como práctica de ciertas habilidades (por ejemplo, tocar un instrumento, afianzar procedimientos aritméticos, practicar algún deporte, leer, entre otros), para explorar temas que son de interés para el estudiante, y para fomentar reflexiones en torno a temas tratados o por tratar. Son menos efectivas para lograr aprendizajes cuando son proyectos o trabajos de mayor envergadura y, menos aún, cuando son una forma de terminar algo que no se alcanzó a trabajar en clase, por lo que se sugiere reducir este último tipo de tareas al mínimo posible”, explica la Jefa de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc.

También destaca que hay que poner atención en que las tareas no sean “demasiado difíciles ni demasiado fáciles, sino suficientemente desafiantes como para apoyar el desarrollo del aprendizaje”. Y recomienda “focalizar las tareas en las necesidades específicas de cada estudiante para diseñar así actividades ajustadas a ellas”.

Recalca: “Las tareas deben ser diseñadas para que los estudiantes las puedan realizar autónomamente, sin la ayuda de sus apoderados. Para esto, se debe tomar en consideración el contexto familiar y el grado de autonomía desarrollado por los estudiantes. Tareas que requieren ayuda de otros pueden reforzar las brechas socioculturales, dado que hay familias que no tienen las herramientas o recursos para poder ayudarle a sus hijas e hijos a completar las actividades que se envían al hogar. Si es imprescindible el apoyo de un adulto, se recomienda enviar indicaciones claras respecto del rol que debe cumplir para apoyar a la o el estudiante, evitando que el apoderado deba enseñarle, sino que promoviendo que le haga preguntas para que él o ella explique y reflexione. De esta forma, las tareas pueden ser un espacio valioso para promover una interacción positiva entre los estudiantes y sus familias. Por ejemplo, actividades en que se entreviste a los apoderados respecto de sus experiencias u opiniones pueden ser formas de fomentar conversaciones agradables y enriquecedoras en el hogar que permitan profundizar los aprendizajes”.

Por último, sugiere a los profesores estar constantemente monitoreando los efectos que tienen las tareas para los estudiantes y sus familias, de forma de ir ajustando los tipos de actividades y el tiempo que toma hacerlas en el hogar.

[i] Marzano, R. J. & Pickering, D. J. (2007). Special topic: The case for and against homework. Educational leadership, 64(6), 74-79.

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