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Miguel de Cervantes: “EL QUIJOTE”

31/10/17 por reveduc

Esta versión abreviada y adaptada al español de América es, en palabras de Pablo Chiuminatto, quien la editó, “un homenaje a Cervantes y también a la literatura clásica”. El propósito es acercar este clásico al público de hoy, de manera que siga traspasando generaciones y permanezca siempre vigente. La famosa obra cervantina se mantiene hasta hoy como el libro más leído y traducido en lengua española de todos los tiempos, solo superado por la Biblia. 

“En un lugar de la región de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo vivía un señor que tenía un caballo flaco y un perro. En su casa se comía algo de carne. Fiambres y sobras la mayoría de las noches; huevos con tocino los sábados, lentejas los viernes y ave en ocasiones especiales o domingos”.

Así comienza esta renovada versión de “El Quijote” de Miguel de Cervantes, que fue realizada con el respaldo y patrocinio de la Fundación José Nuez Martín. Publicada por Ediciones UC y editada por el artista visual Pablo Chiuminatto –doctor en Filosofía de la Universidad de Chile y académico de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile- obviamente no es idéntica a la original y ése es justamente su propósito, que sea más fácil de leer y que llegue a un público más amplio y diverso.

Tal como señala Carlos Mata Induráin, de GRISO Universidad de Navarra:

“Habrá quien piense que esta formulación resta información con respecto a la cervantina, pues efectivamente señor no es lo mismo que hidalgo. Sin embargo, además de simplificarse la sintaxis y el léxico, también se ha añadido cierta información, pues no todos los lectores americanos –especialmente los más jóvenes- tienen que saber necesariamente que “La Mancha” es una concreta región geográfica situada en el centro de la península Ibérica. Sinceramente, puedo imaginar los incontables desvelos del adaptador –las muchas noches que habrá pasado de claro en claro- modificando palabras y expresiones, pensando, repensando y sopesando alternativas, poniendo, quitando y volviendo a poner hasta dar con la formulación que a él le ha parecido mejor: mejor no por responder a su propio gusto, sino mejor para que un público amplio y heterogéneo, formado por personas de distintas edades y con distintos conocimientos culturales, asimile de la mejor manera posible lo esencial del Quijote”.[1]

 

LA VIDA DEL SOLDADO ESPAÑOL QUE ESCRIBIÓ EL QUIJOTE

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) solo en las últimas décadas de su vida se dedicó de lleno a las letras. Al revisar su biografía, se encuentran datos que ayudan a conformar una clara imagen de este hombre: el 7 de octubre de 1571 participó en la batalla de Lepanto, formando parte de la armada cristiana dirigida por don Juan de Austria. Luchó a pesar de la fiebre que lo aquejaba contra los turcos en una contienda que él mismo describió después en el prólogo de la segunda parte de El Quijote comola más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”.

Tiempo después, cuando viajaba de Nápoles a España a bordo de la galera Sol, él y su hermano Rodrigo fueron tomados prisioneros por los turcos y llevados a Argel en calidad de esclavos. Intentaron escapar, pero no les resultó. Con valentía, Miguel asumió su responsabilidad ante sus enemigos y prefirió la tortura a la delación. Más aún: cuando su familia logró reunir algo de dinero para rescatarlos, como éste no era suficiente para ambos él prefirió que Rodrigo fuese beneficiado y pudiese regresar a casa.

“Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) solo en las últimas décadas de su vida se dedicó de lleno a las letras. Al revisar su biografía, se encuentran datos que ayudan a conformar una clara imagen de este hombre: el 7 de octubre de 1571 participó en la batalla de Lepanto, formando parte de la armada cristiana dirigida por don Juan de Austria”.

 

El cautiverio de Miguel –que duró cinco años y del cual intentó escapar en otras tres ocasiones- “dejará profunda huella en su obra, y muy especialmente en sus comedias de ambiente argelino -Los tratos de Argel y Los baños de Argel- así como en el cuento del Cautivo, en la primera parte del Quijote”.[2]

Fue rescatado el 19 de septiembre de 1580, al precio de 500 ducados, por los padres trinitarios.

Luego volvió a Madrid, donde encontró a su familia empobrecida y él no logró forjarse una estabilidad económica. Durante esos años, se sentaron allí las bases de una auténtica industria del espectáculo, promovida por las cofradías de beneficencia. Surgieron los llamados “corrales de comedias”. “En ellos es donde los artífices de una tragedia al estilo español -Argensola, Rey de Artieda, Virués, Juan de la Cueva- tratan de elevarse por encima de las contingencias de un teatro de puro consumo, para dar a la escena, amparándose en el ejemplo del español Séneca, la dignidad que según ellos le falta”.[3]

Cervantes participó en este rubro con varias piezas, como “Los tratos de Argel” y “La Numancia” (ambas de 1582). Pero se desconoce el paradero de las 20 ó 30 comedias que él declaró haber compuesto por aquellos años.

En 1585 publicó “La Galatea”. Su situación económica seguía complicada y se marchó a Sevilla como comisario de abastos para la Armada Invencible y recaudador de impuestos. Allí terminó en la cárcel por irregularidades en sus cuentas. Después se trasladó a Valladolid.

 

SOLO SUPERADO POR LA BIBLIA

A fines de diciembre de 1604, “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” salió de las prensas madrileñas de Juan de la Cuesta, en la calle Atocha 87, lugar donde hoy tiene su sede la “Sociedad Cervantina”. Todo ello a costa de Francisco de Robles, mercader de libros, quien se hizo famoso por vender en su establecimiento en Madrid, cerca de la puerta de Guadalajara, la edición príncipe de esta obra.

“Por las mismas fechas, don Quijote y Sancho aparecen por todas partes en los cortejos, bailes y mascaradas cuyo pretexto proporciona la actualidad, desfilando en junio en Valladolid, durante las fiestas dadas en honor del embajador inglés, Lord Howard, con motivo de la ratificación de las paces firmadas el año anterior con el rey Jacobo I (Rey de Inglaterra)”.[4]

“A fines de diciembre de 1604, ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’ salió de las prensas madrileñas de Juan de la Cuesta, en la calle Atocha 87, lugar donde hoy tiene su sede la Sociedad Cervantina”.

 

El éxito fue inmediato y apabullante: a los tres meses Cuesta inicia la segunda edición, que es casi idéntica a la primera, excepto por los capítulos 23 y 30 que se hacen mucho más voluminosos debido al relato del robo del asno de Sancho Panza y el retorno de este animal a su entonces feliz propietario. Además, salieron ediciones piratas en Lisboa y Valencia. En 1607, se publica en Bruselas; es la primera etapa fuera de la península ibérica.

En 1608, Juan de la Cuesta publica otra vez la misma novela en Madrid. Y en 1615, el segundo tomo.

Luego vendrían traducciones a los más diversos idiomas. La primera (de la edición original publicada en 1605) se hizo al inglés y fue obra de Thomas Shelton. “Esto sin la ayuda de un procesador de textos, sin traducción asistida por ordenador y sin corrector automático. Su traducción fue lanzada en Londres en 1612 con el título ‘The history of the valerous and wittie knight-errant don Quixote of the Mancha’. El mismo Thomas Shelton hace más tarde, sin esperar, la traducción del segundo tomo (de la edición original publicada en 1615) la cual se publica en 1620”.[5]

La famosa obra cervantina se mantiene hasta hoy como el libro más leído y traducido en lengua española de todos los tiempos, solo superado por la Biblia.

 

¡A GOZAR CON SU LECTURA!

El editor asegura que su nueva versión, adaptada al español de América, es “un homenaje a Cervantes y también a la literatura clásica, ya que –como bien dijo Francisco Rico- esta ‘existe menos por el texto que por el contexto. Un clásico lo es porque está presente en la sociedad, y suele llegar a ella a través de adaptaciones’”.[6]

Quizá uno de sus mayores logros se puede resumir en una sola palabra: “disfrutar”. Término al que hace referencia Carlos Mata Induráin en la presentación, al explicar que este libro acercará a niños y adultos, ayudando no solo a su comprensión, sino a gozar de su lectura.

“El Quijote es, sin duda alguna, una novela fundamental para la lengua española, pero bien sabemos todos que su importancia trasciende el idioma en que fue escrita, y de ello da cuenta la innumerable cantidad de traducciones que existen a los más diversos idiomas. Esta nueva versión permite a los lectores disfrutar –reitero el verbo- del conjunto de su trama, y especialmente del humor cervantino, sin las dificultades que genera la distancia temporal , no solo con el español de aquellos tiempos, sino también con la realidad histórico-cultural de la España de 400 años atrás (modas y costumbres, códigos sociales, comidas y bebidas, etc). Además, otro aporte importante de esta versión es que puede ser una puerta de acceso a la obra original, ayudando en la comprensión de que la lengua –nuestra amada lengua castellana o española- es algo vivo e histórico”.[7]

 

Referencias bibliográficas:

[1] Carlos Mata Induráin, de GRISO Universidad de Navarra. En Miguel de Cervantes, “El Quijote”, versión abreviada y adaptada al español de América.  Ediciones PUC, abril 2017. Pág. 17.

[2] Canavaggio, Jean. Biografía. En: http://www.cervantesvirtual.com

[3] Canavaggio, Jean. Biografía. En: http://www.cervantesvirtual.com

[4] Canavaggio, Jean. Biografía. En: http://www.cervantesvirtual.com

[5] Marie Lebert, octubre de 2014. Traducido del francés por Alicia Simmross. En: https://marielebert.wordpress.com/2014/10/21/quijote/

[6] Chiuminatto, Pablo. En Miguel de Cervantes, “El Quijote”, versión abreviada y adaptada al español de América.  Ediciones PUC, abril 2017. Pág. 13.

[7] Carlos Mata Induráin, de GRISO Universidad de Navarra. En Miguel de Cervantes, “El Quijote”, versión abreviada y adaptada al español de América.  Ediciones PUC, abril 2017. Pág. 16.

 

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