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Método Ruler: Habilidades para este siglo

18/08/20 por reveduc
Foto: Gentileza Ruth Castillo.

Cómo educar las habilidades socioemocionales es la pregunta transversal que se hacen los educadores especialmente en tiempos de pandemia y fue abordada por Ruth Castillo, psicóloga y especialista en aprendizaje socioemocional, al abrir el seminario online “Educación Socioemocional: Enseñanza y Aprendizaje de las Emociones para el Siglo XXI”, organizado por Fundación Educacional Seminarium. La experta se refirió al método RULER –un programa de educación socioemocional impulsado por la Universidad de Yale-, que actualmente se está aplicando en 25 colegios de España y también en México.

“La profesión docente es una profesión emocional. Estamos siempre lidiando con nuestras propias emociones y con las de nuestros alumnos. No solo regulando las nuestras, sino coregulando las de nuestro alumnado. Todo el tiempo vivenciamos esa reciprocidad. Por eso cada aula tiene vida propia. Hay ambientes de aula que generan y contagian emociones positivas y otros, que generan y contagian emociones negativas. Ese clima va a repercutir necesariamente en el aprendizaje”, advierte Ruth Castillo, psicóloga y especialista en aprendizaje socioemocional[1].

En su intervención en el seminario online “Educación Socioemocional: Enseñanza y Aprendizaje de las Emociones para el Siglo XXI”, organizado por Fundación Educacional Seminarium, puso el acento en las siguientes ideas:

1.Hay que ser consciente que cuando hablamos de educación socioemocional, no se trata solo de abordar las emociones básicas. Explica que hay quienes piensan que al trabajarlas con los niños ya se está haciendo educación emocional y no es así. “Es muy importante que en educación emocional no nos restrinjamos a lo visible, a las emociones básicas, sino que también hagamos un esfuerzo por trabajar el complejo mundo emocional que tenemos”, señala.

Las emociones básicas son innatas, nos han permitido sobrevivir a lo largo de la evolución humana, son las primeras que sentimos y tienen un correlato fisiológico muy determinado, pero tal como señala la psicóloga son absolutamente insuficientes o parciales si queremos trabajar este tema con niños desde los 3 ó 4 años. A partir de esa edad, los niños desarrollan su autoconcepto, son capaces de compararse con el otro, de tener expectativas y saber qué se espera de él/ella en un contexto determinado, entonces empiezan a aparecer emociones mucho más complejas. “Ya no es solo el enfado, aparecen la culpa, la vergüenza, la envidia, emociones que podríamos llamar secundarias, muchas de ellas sociales, que tienen que ver con esas expectativas y con esa comparación”, indica.

2. La educación emocional no es sólo para los niños, sino también para los adolescentes. Y una de las cosas que es necesario trabajar con ellos, especialmente en esta era de las redes sociales, es su capacidad para expresar emociones, eso va a ser esencial para tener una buena salud mental. “Los adolescentes hoy en día no están siendo honestos: su única forma de expresar emociones es exclusivamente desde un punto de vista positivo, pero no son capaces de comunicar emociones como el miedo, el enfado, la decepción o la tristeza. Están viviendo un mundo absolutamente parcial, filtrado, como los filtros de Instagram”, afirma.

3. Si se quiere trabajar la educación emocional con niños, adolescentes y jóvenes, el adulto debe vivenciar un proceso de autoconocimiento de modo de transformarse a sí mismo e integrar herramientas de gestión de las emociones en su día a día. “Muchos maestros hemos sido educados en la idea de trasladar el conocimiento a los alumnos, sin que ese conocimiento nos transforme. Obviamente no se puede hacer con todos los contenidos, pero con el emocional es susceptible de poder hacerse. Es decir, yo no voy a ser capaz de trabajar la educación emocional si no hago en mí un proceso de autoconocimiento, de transformación, si no digiero y si no integro esas habilidades y esas herramientas en mi vida diaria. No hay nada más contagioso que el ejemplo, que el modelado, que el ver que la persona referente hace y pone en práctica eso que está enseñando”, destaca.


[1] Doctora en Psicología. Profesora de la Facultad de Educación y Salud de la Universidad Camilo José Cela. Miembro del Yale Center for Emotional Intelligence, Universidad de Yale, y Responsable en España del método Ruler. Consultora RULER del Tecnológico de Monterrey.

Reportaje completo en: Revista de Educación N° 390.

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