Conversando

MARÍA ISABEL DÍAZ, SUBSECRETARIA DE EDUCACIÓN PARVULARIA: “Me siento haciendo historia y mi equipo igual”

08/05/17 por reveduc

 

“Que exista la posibilidad de que una comunidad educativa pueda tener otro espacio, con estándares modernos, es emocionante. Es la educación pública que uno quiere para este país. Vivirlo y presenciarlo es histórico”, sostiene con entusiasmo y orgullo María Isabel Díaz, la subsecretaria de Educación Parvularia, a un año de inaugurado su cargo y en pleno proceso reformista del nivel educativo que recibe a los más pequeños en el sistema.

Educadora de Párvulos de la Universidad de Chile y Doctora en Educación de la Universidad de Granada (España), es especialista en desarrollo curricular y en diseño de políticas públicas para la primera infancia. El año 2014, asumió como la encargada del área de educación parvularia del Ministerio de Educación, para liderar el trabajo técnico y legislativo del fortalecimiento de este nivel. A partir del 27 de octubre de 2015, es la primera subsecretaria de Educación Parvularia.

Durante su trayectoria profesional se ha desempeñado como directora de la carrera de Educación Parvularia de la Universidad Alberto Hurtado; fue académica en carreras de pedagogía en distintas instituciones de educación superior; consultora nacional e internacional en el campo curricular, evaluativo y didáctico; y coordinadora nacional de desarrollo curricular del nivel de educación parvularia en el Ministerio de Educación.

A su juicio, ¿cómo es la calidad de la educación parvularia chilena?

Ésta es una pregunta que siempre ha inquietado mucho a la ciudadanía y a quienes están trabajando en el sector. Si tomamos como base la literatura comparada a nivel internacional, diría que estamos situados en responder a una calidad de funcionamiento básico en los establecimientos: jardines infantiles, escuelas, salas cuna. En una palabra, la calidad es heterogénea porque hay factores en los cuales estamos en una línea de avanzada y otros en los que todavía tenemos que mejorar.

Cuando uno habla de calidad habla de varios factores: la infraestructura, los procesos pedagógicos y el campo normativo.

¿En qué situación está Chile en cada una de esas áreas?

En infraestructura, que incluye equipamiento y todo lo que implica la materialidad de los establecimientos, el país está dando pasos seguros, firmes, decididos. Y ésa es una excelente noticia.

También está el trabajo pedagógico, la interacción pedagógica en el aula. En ese sentido, la calidad es heterogénea, hay luces y sombras. Pero hay buenas luces de lo que ocurre al interior de las aulas: adecuadas mediaciones, materiales y metodologías. Además, Chile cuenta con un currículum oficial, que hoy está siendo actualizado, lo que forma parte de nuestras metas de trabajo.

Y, por otro lado, está el área normativa de funcionamiento de los establecimientos, la que tenemos que ir uniformando, homologando y actualizando.

Chile está en un momento en que la calidad le importa, por eso estamos haciendo una serie de reformas.

Hace un momento Ud. señaló que en materia de infraestructura había jardines infantiles en una línea de avanzada, ¿a cuántos se está refiriendo?

De los establecimientos que tenemos –sobre 3.500 jardines infantiles públicos- una buena parte cumple absolutamente con las condiciones básicas de infraestructura. Además, estamos en una línea de avanzada, con más de 550 nuevos jardines infantiles que van a la vanguardia. Por lo tanto, estamos hablando de más de 4.000 establecimientos de educación parvularia para menores de 0 a 4 años. Después está todo lo que tiene que ver con escuelas y colegios que atienden niños de 4 a 6 años, que figuran dentro de la oferta escolar pública; con ellos llegamos a aproximadamente 7.000 establecimientos.

Lo que queremos es que todos vayan acercándose a este modelo de referencia de calidad, a los nuevos estándares.

¿A qué se refiere con nuevos estándares?

Estoy hablando especialmente de infraestructura. Hay estándares vigentes que hoy están operando, que abarcan desde el espacio por niño -cuál es la cantidad de metros que se requieren-, la cantidad de aulas, los servicios higiénicos, la cantidad de metros del patio, el equipamiento, la luminosidad, la ventilación, etc.

Lo que hemos hecho en el programa de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet es aumentar significativamente esos estándares. Hemos ido más allá considerando temas como la eficiencia energética, nuevos sistemas de ventilación y luminosidad, el aislamiento acústico, otro tipo de estética.

Los 550 jardines que mencionaba están en la línea de lo que hoy los países desarrollados, de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), están incorporando en sus propuestas de nuevos estándares.

 

“Es un gran orgullo liderar este proyecto”

¿Cómo ha sido su experiencia en esta Subsecretaría? ¿Qué es lo que más rescata en términos humanos y de gestión? 

Es una tremenda responsabilidad y un gran orgullo liderar este proyecto al que la Presidenta Bachelet tiene un especial apego. Para mí es un acto fundacional y eso tiene épica, sentido, visión de país. Todo el equipo que está aquí trabajando lleva ese compromiso.

Además, cuento con una estrategia para generar mayor contacto con el sentido de este proyecto. A cada inauguración de un jardín infantil, invito a alguien de la subsecretaría que puede estar lejos del área de infraestructura, a alguien del equipo de administración, de finanzas u otros ámbitos, para que me acompañe a ver lo que estamos haciendo como país.

Usted ha visitado numerosos jardines infantiles. ¿Cómo han sido esas experiencias?

En cada uno de los jardines infantiles que he visitado, en algunos casos inaugurado con la Presidenta, siento mucha emoción. Porque nadie pensó que niños que viven en situación vulnerable iban a poder acceder a espacios con esos estándares. Veo emoción en las familias. He visto como lo recorren y dicen: “Nunca pensé que mi hijo iba a poder asistir a este lugar”. Al mismo tiempo, uno siente que está respondiendo a políticas equitativas y justas.

También he tenido contacto con educadoras que trabajaban en jardines infantiles bastante precarios y llegan a un espacio nuevo, bien implementado, y dicen: “No lo puedo creer”. Ahí hay dignidad y valorización del trabajo docente. Se hace un reconocimiento profesional y social a ese equipo y eso lo transmiten. Me conmueve, siento orgullo y una enorme satisfacción personal, más aún porque yo trabajé en la escuela pública, eso lo viví. Que exista la posibilidad de que una comunidad educativa tenga un espacio con estándares modernos, es emocionante. Es la educación pública que uno quiere para este país. Vivirlo y presenciarlo es histórico. Me siento haciendo historia y mi equipo igual.

Si tuviera que sintetizar los principales logros en educación parvularia durante el tiempo que Ud. ha estado a la cabeza de esta Subsecretaría, ¿cuáles serían?

Primero, instalar esta nueva institucionalidad rectora de la educación parvularia. Eso es un hito para el país y también a nivel internacional, es una muestra de la importancia que le damos a este nivel educativo.

Segundo, la construcción de nuevos establecimientos, que responde a la promesa de abrir más oferta pública.

Y tercero, en materia de equidad hemos avanzado en dar mejores condiciones remuneracionales y laborales a los equipos pedagógicos. En ese contexto, una gran noticia es el Plan de Homologación de Remuneraciones. Las trabajadoras de jardines infantiles municipales o de la JUNJI o de la Fundación INTEGRA van a ir equiparando sus remuneraciones como también sus condiciones laborales. Estaban funcionando con distintos criterios y se presentaba una suerte de inequidad. Nosotros inscribimos esto dentro de las políticas de pro-equidad y eso es un paso significativo. Ya hay una ley y está comprometido ese gasto, es una política a cuatro años.

¿Eso se aplica a las educadoras y las auxiliares o técnicos?

A todo el equipo. Porque cuando uno habla de logros, que en este caso forman parte de la Reforma Educacional, tiene que tratar de ver cómo hace partícipe de ellos a este nivel educativo.

La Carrera Docente también traerá beneficios a las educadoras de párvulos.

Sí. Me enorgullece que las educadoras de párvulos hayan ingresado a la Carrera Docente. Ahí hay un espacio de mucho reconocimiento. Este año, por primera vez, aquellas que trabajan en colegios y escuelas tendrán derecho a las horas lectivas y no lectivas. Eso es único.

¿Las educadoras de jardines de la JUNJI o INTEGRA se sumarán a la Carrera Docente?

Ellas ingresarán en distintos itinerarios, gradualmente. Hoy podemos afirmar que una educadora de párvulos ingresa a la carrera docente independiente del establecimiento educativo en que se encuentra. ¡Todas las educadoras! Y eso ha marcado.

 

 

“El 2017 es un año significativo”

¿Qué nos dice la agenda corta para este año?

Comenzará a funcionar todo lo que tiene que ver con el Sistema de Desarrollo Profesional Docente, o Carrera Docente.

Y vamos a contar con dos dispositivos o materiales que son relevantes para el país. El primero es el ajuste a las Bases Curriculares, que provee de objetivos de aprendizaje para los niños desde el nacimiento hasta los 6 años y que además incorpora visiones que van más allá de esos objetivos. Estamos hablando, por ejemplo, de niños ciudadanos, que requieren ser reconocidos en sus derechos de infancia. Y el segundo es el Marco para la Buena Enseñanza, específico para este nivel educativo. Es un instrumento tremendamente necesario para apoyar el desarrollo de la Carrera Docente.

Por otra parte, vamos a tener los primeros jardines infantiles reconocidos oficialmente por el Ministerio de Educación. Eso es un hito. Se va a reconocer que allí ocurre educación, que es un establecimiento educacional.

Si uno mira el circuito de avance, la verdad es que nunca antes en la historia de este nivel educativo hubo tanto desarrollo de política pública.

¿Por qué es tan importante el Marco para la Buena Enseñanza?

Porque refleja buenas prácticas pedagógicas. Da plataforma a aquellos elementos más significativos que deben ser considerados al momento de hacer una práctica pedagógica con niños entre 0 y 6 años. Entrega referentes, indica qué elementos son necesarios e importantes, unifica criterios.

A la luz de los avances en educación parvularia, ¿cuáles son hoy los desafíos?

Desarrollar mayores competencias en el sistema y aquí estoy hablando tanto de las educadoras como de las asistentes y directoras. Se requieren mayores competencias de liderazgo, para desarrollar buenos procesos pedagógicos al interior de las aulas.

Por otro lado, se requieren competencias en quienes supervisan y apoyan al sistema y en quienes lo fiscalizan, es decir, en todos los actores que forman parte del circuito del sistema educacional y naturalmente en la academia, en las facultades de educación. Porque cuando se habla de educación parvularia pareciera que solo se mira a los niños, pero hay otros actores que influyen para lograr que ellos tengan bienestar y más oportunidades.

Ud. mencionó a las facultades de educación. ¿Qué está pasando con la formación inicial hoy?

El 2017 es un año significativo: todas las carreras de pedagogía tienen que acreditarse, cumplir estándares de funcionamiento y eso amerita que haya un Ministerio bien robusto que entregue buenas orientaciones curriculares y normativas, y los apoye.

Tenemos que trabajar muy vinculados con las facultades de pedagogía y estamos dando pasos significativos con elementos concretos: instalaremos las nuevas Bases Curriculares, que tendrán que incorporar dentro de sus mallas curriculares. Y, también, el Marco para la Buena Enseñanza. Esos materiales van a enriquecer su trabajo. Son dispositivos político – curriculares, y eso hay que destacarlo porque no solo proporcionan una lista de objetivos, van más allá, entregan visiones, conceptos, fundamentos, que hay que tomar en cuenta.

La actual formación en pedagogía es heterogénea. Con los cambios que el Ministerio de Educación está promoviendo necesitamos facultades que vayan renovando su repertorio, tanto curricular como pedagógico, y que puedan sumarse a lo que vamos realizando. En relación con la Carrera Docente, por ejemplo, van a apoyar en el tema de las mentorías.

 “La educación parvularia se moderniza”

Entiendo que la Subsecretaría de Educación Parvularia tiene como función modernizar la institucionalidad y entregar más calidad y seguridad a los niños y niñas que asisten a ese nivel de enseñanza. ¿Qué significa “modernizar la institucionalidad”?

La modernización tiene que ver con que hoy, en los sistemas comparados de países, hay cierta especificidad de las funciones. Cada institución se va especializando. Nosotros tenemos el Ministerio de Educación como organismo rector, la Superintendencia que fiscaliza, la Agencia de Calidad que evalúa y todos quienes hacen la oferta educativa.

La educación parvularia entra en esa dinámica. Surge la Subsecretaría de Educación Parvularia. Hasta ese momento no existía un ente coordinador de este nivel y había una suma de funciones concentrada en la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), a cargo de la oferta, fiscalización y normativa. Eso no podía seguir así y hubo un acuerdo transversal al respecto, no fue solo una disposición del Ejecutivo, por eso ese cambio no tuvo dificultades.

¿La JUNJI se quedó a cargo de una sola tarea?

Sí, que es la oferta. Es una JUNJI que tiene mucha trayectoria y reconocimiento. Lo que queremos es que lo haga muy bien y modele la educación pública que el país necesita.

¿Cómo se coordina la Subsecretaría con la JUNJI y con INTEGRA?

Tenemos la misión de dialogar con ellos y entregarles lineamientos, orientaciones, directrices. Eso requiere una sinergia. Estamos en eso, no es fácil porque hay que generar la cultura de que hay un organismo rector, que es la Subsecretaría de Educación Parvularia. Pero era algo necesario y que ha sido reconocido. Antes muchas decisiones quedaban a mitad de camino, en cambio ahora existe una institución que se preocupa de avanzar.

Junto con la Subsecretaría, surgió la Intendencia de Educación Parvularia. ¿Cómo se van a articular?

La Intendencia es un organismo técnico, que entrega criterios técnicos al Superintendente y él los distribuye dentro de sus funciones, que son apoyar el sistema de denuncia y fiscalizar. En esta etapa de marcha blanca tenemos que ajustar muy bien las piezas, de manera que puedan establecerse los límites y el trabajo conjunto, para eso hay que formar a mucho personal.

Quiero aclarar algo: la Intendencia no fiscaliza, eso lo hace la Superintendencia. La Intendencia produce material, documentación de apoyo y le da la particularidad que corresponde a este nivel educativo. Porque lo que no queremos es que se “hiperescolarice”  o “escolarice” la educación parvularia. Este nivel tiene visiones de niño, de aprendizaje, de enseñanza, de metodologías, que son  propias. Es distinto a lo que sucede en el ámbito escolar, que tiene un componente de estructura diferente, eminentemente disciplinario.

Si alguien le preguntara en qué fijarse al momento de elegir un jardín infantil para que sea seguro y de calidad, ¿cuáles serían sus recomendaciones?

Nosotros solicitamos, sobre todo para los jardines privados, que tengan al menos el reconocimiento o certificación que entregaba JUNJI. Hoy día la va a comenzar a entregar el Ministerio de Educación. Lo segundo es que el establecimiento abra sus puertas, que permita a los padres tener una entrevista, hacer las preguntas que quieran y recorrerlo.

¿En los jardines infantiles públicos los padres o apoderados tienen la opción de recorrer el establecimiento?

Sí, ha sido parte de los requerimientos de las instituciones a cargo, quienes han pedido que las orientaciones indiquen que se permita tener ese espacio. Probablemente habrá directoras que aún no lo han hecho, pero la orientación es que sí lo hagan. También es importante que a los papás se les explique en qué consisten los protocolos de seguridad frente a cualquier situación imprevista: un accidente, etc. Eso siempre tranquiliza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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