Conversando

Marcela Arellano, secretaria ejecutiva de Formación Técnico-Profesional: LOS OJOS PUESTOS EN LA EDUCACIÓN TÉCNICO-PROFESIONAL

22/06/17 por reveduc

 

“En nuestro país, aún no hemos sido capaces de dar valoración y prestigio al rol que desempeñan los técnicos y las técnicas en la sociedad. Por muchos años hemos visto a la educación técnica como el plan “b” para quien no quedó en la universidad. Nuestra propuesta, y ha sido un eje central de la Reforma, es que la educación técnica tenga el espacio que le corresponde. Hoy el 40% de la matrícula de la educación media y el 50% de la educación superior es técnico-profesional, por tanto hay una tremenda responsabilidad para la política educativa”, sostiene Marcela Arellano[i].

 ¿Chile cuenta con una Política Nacional de Formación Técnico-Profesional?

El año pasado la ministra de Educación Adriana Delpiano puso a disposición de la Presidenta Michelle Bachelet el documento “Política Nacional de Formación Técnico-Profesional”, que sintetiza un trabajo que el Mineduc (Ministerio de Educación) hizo a partir de 2014. Para ello, se dialogó con actores del sistema de Educación Técnico-Profesional, tanto a nivel secundario como terciario, y con comunidades educativas del país. Además, se analizaron estudios nacionales e internacionales. Así surgió esta Política, que orienta los planes y programas de las distintas áreas del Ministerio de Educación relacionadas con lo técnico-profesional, pero que sobre todo nos ha permitido ordenar cuáles son las prioridades, cuál es la proyección que le queremos dar a la educación técnica.

Hemos organizado la política en cuatro áreas: Calidad de la Formación Técnico-Profesional; Competitividad, Emprendimiento e Innovación; Trayectorias Laborales y Educativas Articuladas; e Institucionalidad de la Formación Técnico-Profesional (ver reportaje central).

Considerando esas áreas o ejes de acción, ¿en qué se ha progresado definitivamente?

En la calidad y pertinencia de la oferta, que además es uno de los ejes de nuestra Reforma Educacional. Este año finalizamos la implementación de las nuevas especialidades del currículum de la Educación Media Técnico-Profesional (EMTP). Son 35 especialidades. Eso supuso un ajuste al currículum de la formación diferenciada después de varias décadas.

Esas 35 especialidades, ¿son completamente nuevas?

No. Lo que se hizo fue actualizar el currículum de la formación diferenciada. De las 46 especialidades que teníamos vigentes hasta el año antepasado, algunas desaparecieron porque el mundo laboral no las demandaba o tenían baja valoración y problemas de remuneración. Entonces, se disminuyeron las especialidades de 46 a 35 y aparecieron dos, que no existían en nuestra oferta de EMTP: Programación, y Conectividad y Redes, que son áreas de desarrollo estratégico en nuestro país y transversales a distintos sectores productivos.

Además, se incorporó un elemento: las menciones de cada especialidad, que se estudian en 4º medio. Estamos haciendo un monitoreo con la Unidad de Currículum para ver efectivamente cuánto va a aportar eso a los aprendizajes de los alumnos y a su transición hacia el trabajo o la continuidad de estudios.

La expectativa de parte importante de los jóvenes que hoy está en la EMTP es continuar estudios de educación superior. Y eso es algo que ahora la Gratuidad facilita, pues elimina una barrera de acceso para ese segmento de la población, que es la ausencia de recursos para continuar sus estudios.

En el eje de Calidad avanzamos no solo en modernizar el currículum de la formación diferenciada, sino en la formación a los directivos y docentes de técnico-profesional para que puedan implementar ese currículum.

Por otra parte, ya están en consulta pública las bases curriculares para la formación general en las que se propone una mirada distinta de cuál es la formación general requerida por un joven de la EMTP, mucho más integral al incorporar elementos como la Formación Ciudadana, la Filosofía y el Arte, previamente ausentes para estudiantes de la Educación Técnico-Profesional.

¿Qué avances se han registrado en relación con el eje de Trayectorias Laborales y Educativas Articuladas?

El país requiere que las personas aprendan a lo largo de la vida. Eso implica la existencia de puentes y caminos de conexión entre lo que se aprende en la EMTP, en la vida laboral y lo que se continúa aprendiendo en la educación superior, sea técnica o universitaria. Por lo tanto, aquí vemos temas de acceso, de inclusión, de titulación oportuna, que son importantes para potenciar esta área.

Hoy tenemos un currículum y 35 especialidades de la educación media técnica que no conversan con la oferta de carreras técnicas de nivel superior y tampoco con la oferta de formación en oficios o educación de adultos que tiene el Ministerio del Trabajo. En esa línea hemos estado desarrollando un Marco de Cualificaciones, que es una herramienta que nos permite organizar por niveles los aprendizajes esperados de las personas en distintas áreas, pero vinculado con los desempeños laborales, ya sea a nivel de trabajos dependientes o a través de un emprendimiento. Estamos trabajando con el Ministerio del Trabajo y la CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), para aplicar el Marco de Cualificaciones Técnico-Profesional en tres sectores que CORFO ha definido como prioritarios: minería, tecnología y logística.

¿Por qué es tan importante potenciar el eje de Competitividad, Emprendimiento e Innovación?

Porque entendemos que la Educación Técnico-Profesional es un subsistema de nuestra educación. Es la que aporta en el corto plazo trabajadores calificados, que se insertan al mundo laboral con habilidades específicas y, por tanto, es un sector que tiene que estar muy al día -y esto también se hace exigible al Mineduc- en cuáles son los desafíos estratégicos del país, las áreas de desarrollo productivo.

 

Consejo Asesor de Formación Técnico-Profesional

¿Qué relación tiene el actual currículum de EMTP y sus respectivos programas de estudio con el sector productivo?

Como he señalado, tenemos 35 especialidades, las que se han ido definiendo en conversación con las empresas, con el entorno productivo. El año pasado la Unidad de Currículum estableció una mesa en donde se hicieron recomendaciones sobre cómo actualizar el currículum en la formación diferencia y la recomendación es que se actualice en ciclos más cortos que los actuales, idealmente, cada tres a cinco años. Hoy, los sectores productivos son mucho más dinámicos que hace unos años, debido a la incorporación de tecnología, los cambios en sus procesos, y en eso desde la educación tenemos que ir más rápido.

Hemos reforzado también el trabajo con el sector productivo, incorporando a empleadores y trabajadores. La ministra encabeza desde el año pasado el Consejo Asesor de Formación Técnico-Profesional. Se trata de una alianza público-privada en la que participan gremios, asociaciones de trabajadores, expertos, rectores y otros ministerios (Economía, Trabajo, Hacienda). Implementaremos en cada región una iniciativa similar de articulación entre los actores, facilitando el diálogo y buscando fortalecer la pertinencia de la oferta de Formación Técnico-Profesional.

¿Cómo ha funcionado esa instancia?

El Consejo lo integran más de 20 personas, pero hay muchas otras que han entregado su opinión a través de trabajos individuales o contactos que hemos levantado con instituciones y establecimientos educacionales. Así estamos construyendo una estrategia al 2030 con una mirada de país, pero también con metas de más corto plazo pensando en el 2022.

El trabajo dentro del Consejo ha resultado bastante fluido, desarrollándose sesiones bimensuales con regularidad. Se comparte un diagnóstico transversal a todos los sectores respecto a los nudos críticos del sistema de Formación Técnico-Profesional y las áreas que son necesarias de empujar para fortalecerlo. En nuestro país, aún no hemos sido capaces de dar valoración y prestigio al rol que desempeñan los técnicos y las técnicas en la sociedad. Por muchos años hemos visto a la educación técnica como el plan “b” para quien no quedó en la universidad y así se ha ido organizando la política educativa. Nuestra propuesta, y ha sido un eje central de la Reforma, es que la educación técnica tenga el espacio que le corresponde en un país donde van a convivir universitarios con no universitarios y donde además, las maneras de formarse o de llegar a un título son muy distintas. Hoy el 40% de la matrícula de educación media y el 50% de la matrícula de la educación superior es técnico-profesional, por tanto hay una tremenda responsabilidad para la política educativa.

¿Cómo se ha logrado ese cambio de mentalidad?

Primero, con información, con datos duros. Hay muchas áreas donde la empleabilidad de las personas con formación técnico-profesional es igual o mayor que aquellos con formación universitaria, sobre todo en ámbitos más industriales, más tecnológicos. Se observan muy buenos resultados de empleabilidad en el corto plazo, mejores salarios y retención en las empresas. Eso se ve en las estadísticas del Ministerio de Educación, del Sistema de Información de la Educación Superior (SIES) y en una serie de estudios desarrollados en la última década. La Educación Técnico-Profesional ha sido percibida como una alternativa de desarrollo profesional por jóvenes y trabajadores, y eso ha impactado directamente en sus opciones de empleo.

Han surgido también áreas innovadoras y de desarrollo que requieren de profesionales no universitarios, por ejemplo, en salud, tecnología, logística y otros. En estos espacios técnicos y profesionales no universitarios desempeñan tareas complejas, con aplicación de conocimientos y competencias específicas, que aportan fuertemente a la cadena de valor de las instituciones en que se desenvuelven.

Esto no quiere decir que esas personas no puedan después completar una carrera universitaria. Antes a las familias de menores recursos les resultaba muy difícil organizar una trayectoria educativa que no implicara un endeudamiento significativo y en eso hemos mejorado. Por primera vez este año disponemos de mecanismos de Gratuidad para acceder a la Educación Superior Técnico-Profesional, que a la fecha representa el 58% de los beneficiados con la Gratuidad; también hemos aumentado la cobertura de las becas del Estado para la Educación Técnico-Profesional.

Lo anterior y el hecho de que la Educación Técnico-Profesional sea uno de los ejes de la Reforma Educacional han permitido que compartamos la idea de que este sector necesita una mirada especial, con criterios propios. Eso se ha ido instalando con mucha fuerza en la política educativa.

Es un sistema que requiere mejorar su calidad y su pertinencia, por eso estamos proponiendo en la ley de educación superior que la acreditación sea obligatoria en este segmento y que atienda a las diferencias entre el sector Técnico-Profesional y el universitario.

¿Qué ha pasado con la Estrategia Nacional de Formación Técnico-Profesional, que el Consejo dará a conocer el segundo semestre?

Hay un plan de trabajo en marcha. Nuestra expectativa es tener ese documento listo en septiembre, de tal forma de hacer entrega de la estrategia 2017-2030 a la Presidenta Bachelet.

¿Cuáles serán sus principales directrices? Podría Ud. adelantarnos algo de eso.

Aún está fresca la discusión en el Consejo, aunque hay consenso en que éste es un espacio que tiene que permitir que las personas cuenten con una trayectoria socioeducativa y en que eso es un deber no solo del Estado, también de los actores del sector privado. No parece razonable que, por ejemplo, una persona con un título de nivel medio al acceder a la educación superior tenga que partir de cero, porque ya cuenta con conocimientos y habilidades. Lo mismo para un trabajador, si ya tiene experiencia de cuatro o cinco años en un sector y va a la educación superior, es absurdo que empiece de cero o lo escolaricen. En Educación Superior, éste es un espacio de adultos, donde la edad promedio supera los 23 años y cerca del 40% de la matrícula estudia en horario vespertino, lo que nos hace suponer que compatibilizan trabajo y estudios.

 

Programa Nuevos Empleos y Oportunidades: NEO Chile

¿En qué consiste esta iniciativa que Ud. presentó recientemente junto a la ministra de Educación? ¿En qué etapa se encuentra?

Es una iniciativa pionera en la que empresas, gobiernos y la sociedad civil en América Latina y el Caribe trabajan juntos para mejorar las oportunidades de empleo de jóvenes de 12 países, incluido Chile. Es justamente una demostración de que las alianzas público-privadas en un territorio son claves para el desarrollo de la Educación Técnico-Profesional.

En Chile, el proyecto NEO se inició en la Región de Valparaíso y es una alianza público-privada en la que participan 15 liceos técnicos y está compuesta por el Ministerio de Educación, el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), la Comisión del Sistema Nacional de Certificación de Competencias Laborales (ChileValora), el Instituto Nacional de la Juventud (Injuv), la Asociación de Industriales de Valparaíso (Asiva), Arcos Dorados y la Fundación Universidad de Playa Ancha, con la colaboración de Microsoft Chile.

Una preocupación es que muchos jóvenes no estudian ni trabajan. En Chile tenemos buena cobertura en educación, un porcentaje considerable de estudiantes termina la enseñanza media. Pero hay un número no menor que aun habiéndolo hecho, después no continúan sus estudios ni trabajan. Ahí el programa NEO pone su foco: en asegurar trayectoria, en facilitar la transición desde la educación al trabajo o a la educación. La meta es ambiciosa: contribuir al mejoramiento de la empleabilidad de 12 mil jóvenes de la Región de Valparaíso.

¿Se espera replicar este proyecto piloto en otras regiones del país?

Es posible. Tiene un diseño, estrategia y modelo de gestión y de alianzas que nosotros estamos mirando y probando.

En NEO participan 12 establecimientos municipales, dos de administración delegada y uno particular subvencionado. Esa red nos va a permitir ir anticipando cuál es la forma que va a tener la gestión de los liceos técnicos desde los Servicios Locales de Educación, cómo se vincularán con el entorno productivo, cómo vamos a mejorar la calidad y la pertinencia de la oferta de especialidades y cómo favorecemos buenas prácticas y buenos empleos.

 

“La educación TP está en el debate”

A su juicio, ¿dónde debería situarse la Educación Técnico-Profesional en nuestro sistema educativo? ¿Por qué?

Una contribución destacable del proceso de Reforma Educacional es que consiguió que la educación TP esté en el debate: en el Parlamento, entre las autoridades políticas y de gobierno, con la sociedad, con las empresas. Que esté presente también en el debate comunicacional: en las noticias con buenas prácticas, desafíos, perspectivas, etc.

Ya se inició un proceso de ir fortaleciendo este sistema. La estrategia de Formación Técnico-Profesional que estamos construyendo con el Consejo de alianza público-privada es transversal desde el punto de vista de la representación política, va a permitir que esto se vaya consolidando, que efectivamente digamos hasta dónde queremos llegar, cuánto cuesta, cómo se hace.

¿Hasta dónde se quiere llegar y por qué eso es tan importante para Chile?

No solamente para Chile. Invertir en la formación de personas es algo que todos los países necesitan. Formar trabajadoras y trabajadores calificados y motivados es esencial. No sacamos nada con tener muchos profesionales universitarios si a lo mejor no tenemos tantos puestos de trabajo para ellos. Se necesita tener muy buenos técnicos, motivados, y ésa es una contribución que puede hacer el sistema educacional, dada la cantidad de personas que estamos formando en esa área.

Eso es fundamental para las necesidades de innovación, emprendimiento y crecimiento económico que tiene nuestro país. Somos una nación minera y agroexportadora, pero también tenemos una economía centrada en los servicios y en esas áreas trabajan técnicos.

Hoy vemos en la educación técnica de nivel medio la puerta de entrada al desarrollo de un proyecto de vida, que se tiene que articular con la educación superior y combinarse con reales oportunidades de trabajo. Hasta hace algunos años no era así. Se buscaba obtener una credencial para trabajar en algo, que generalmente era un empleo más precario, de baja calificación y remuneración. Eso ha cambiado. Hoy día nuestra sociedad tiene demandas más complejas desde el punto de vista de las funciones y tareas de las personas, y éstas a su vez tienen mayores expectativas.

 

 

[i] Socióloga, actualmente se desempeña como asesora del equipo de Reforma Educacional del Ministerio de Educación en el cargo de Secretaria Ejecutiva de Educación Técnico-Profesional, le corresponde coordinar la política de educación técnico-profesional e implementar, entre otros, los nuevos Centros de Formación Técnica Estatales. Por más de 10 años trabajó en Fundación Chile liderando innovaciones en los ámbitos de empleabilidad, emprendimiento y formación técnica, destacándose los proyectos AMPLIA, Te Orienta, Porquese y Preparado todos probados con éxito en el sistema educacional secundario y terciario y en el mundo de la capacitación, en alianzas públicas y privadas. Ha sido consultora para BID, International Youth Foundation, OIT-Cinterfor, entre otros.

 

 

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