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LA MATEMÁTICA YA NO ES UN PROBLEMA

11/11/16 por reveduc

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Desde su niñez la profesora Natalie García, oriunda de la séptima región, sintió que su vocación era enseñar. Mediante el turismo matemático, la robótica y la experimentación, ha logrado cambiar las tradicionales clases frente al pizarrón. Sus alumnos de 2º medio, del Liceo Industrial Superior de Talca, han aprendido a potenciar su entorno, dentro y fuera del aula, gracias a su propuesta metodológica.  

Para muchos estudiantes la matemática es difícil y la perciben lejana. Las largas guías de ejercicios y lo poco atractivas de las clases, hacen del aprendizaje matemático un espacio mecánico y rutinario, esto lleva a que el momento del aprender sea poco atractivo para ellos.

Deseando cambiar esa premisa, Natalie García comienza sus días a las 6:20 am, dispuesta a hacer sus clases de matemática en el Liceo Industrial Superior, el mismo lugar que le abrió las puertas para desempeñar su práctica profesional.

 Para ella la docencia es lo más importante y es lo que realmente la hace feliz. A pesar de que algunas personas le sugerían el camino de la Ingeniería, dada su pasión por los números, ella ha querido enseñar: “Nada me va a entregar lo que me da espiritualmente la docencia, no me imagino ejerciendo otra profesión en mi vida”, responde hasta el día de hoy.

 El aprendizaje de una ciencia

“El pensamiento lógico se va estructurando, consolidando, hasta hacer posible la construcción de conceptos a partir de la experiencia, de la realidad cotidiana y del entorno que nos rodea. Son la herramienta básica para la estructuración del pensamiento”, dice Maria Antònia Canals, profesora catalana licenciada en Ciencias Exactas de la Universidad de Barcelona, en el libro de la periodista Purificación Biniés, “Conversaciones matemáticas con Maria Antònia Canals”.

Al crear realidad, la matemática pasa a ser parte del cotidiano de los estudiantes. Es por eso que Natalie se esfuerza en sus clases, quiere que los alumnos aprecien que la enseñanza que les deja les va a servir para toda su vida. “Trato de que se den cuenta que hay matemática en todo lo que hacen a diario, así logro un aprendizaje significativo en ellos y además me ahorro la pregunta frecuente ¿profe y esto de qué me sirve?”, comenta la docente.

 Para completar la enseñanza de sus estudiantes, Natalie junto al profesor Julio Rodríguez, idearon el taller de robótica del Liceo. El cual se desarrolla en un contexto de “misión”, en donde los alumnos simulan tener contacto con la Nasa, y deben buscar  un robot. Así aprenden a moverse dentro de esa tarea asignada, y además experimentan cómo sería moverse en esa realidad, calcular distancias, tiempos,  avanzar, girar, rotar para saber cómo funcionaría el robot fuera del planeta Tierra.

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Gracias al taller los alumnos de 2º medio aprenden haciendo, trabajan en concreto la resolución de problemas y observan, a través de los juegos en grupo, cómo están aplicando sus conocimientos matemáticos.

Otra actividad que la profesora  comparte con sus alumnos, es el “turismo matemático”. Este consiste en acercar la matemática a los estudiantes, con el objetivo de observar la naturaleza de su ciudad. Así los niños logran entender, por ejemplo, los fractales y la traslación de forma didáctica y significativa.

“Basta con salir a la Alameda de Talca, que se encuentra frente al Liceo Industrial Superior, para encontrar matemática en potencia, en los árboles, flores, la variación del viento”, señala entusiasmada.

Y agrega: “A menudo los alumnos más inquietos son los que están más atentos en los talleres y actividades, por eso creo en la importancia del refuerzo positivo dentro del aula. Esto no quiere decir que hay que regalar notas sin razón, la idea es que exista algún tipo de estímulo para reforzar su trabajo, algo que le indique al alumno que valió la pena su esfuerzo en clases”.

La motivación de esta docente hacia sus alumnos no termina en el aula. Gracias a las redes sociales, Natalie creó un Facebook exclusivamente para subir contenidos  y aclarar las dudas de sus pupilos. “El mismo material que les proporciono en clases está disponible en el muro del sitio, esto ha originado un lazo de cercanía con mis estudiantes, pero siempre teniendo en claro que soy la profesora y ellos los alumnos”, aclara.

Muchos de los estudiantes del Liceo mejoraron su aprendizaje, y se han esmerado por tener buenos resultados, pero lo que ha percibido Natalie, es que todos han perdido el temor por la matemática. “Para mí es un gran avance, me motiva para seguir perfeccionándome. Ya no escucho la frase: “es que soy malo para la matemática”, y eso es un tremendo logro”, concluye orgullosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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