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LA IMPORTANCIA DE LA VALORACIÓN CONTINUA

29/09/17 por reveduc

Para abordar este tema, Revista de Educación conversó con David Allen, docente e investigador de la Escuela Staten Island de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, quien recientemente visitó Chile.

La EpC (Enseñanza para la Comprensión) es una visión de la educación que propone a los docentes reflexionar sobre su trabajo en aula y poner el énfasis en la comprensión de los estudiantes desde una mirada más profunda. En ese contexto, la “Valoración Continua” es un proceso de retroalimentación constante entre el profesor y los estudiantes para apoyar la mejora, en el que se pide a los estudiantes que usen de maneras novedosas las habilidades y conocimientos que han aprendido.

Sobre este tema, Revista de Educación conversó con David Allen, docente e investigador de la Escuela Staten Island de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, quien recientemente visitó Chile para participar en el Seminario: “Enseñanza para la Comprensión”, organizado por Seminarium Certificación.

– ¿En qué se diferencia la Valoración Continua de las evaluaciones tradicionales?

Quienes trabajamos la Enseñanza para la Comprensión enfatizamos la evaluación continua o formativa como un proceso de aprendizaje y apoyo a la comprensión de los estudiantes en lugar de la típica evaluación que se centra en calificar o clasificar a los estudiantes y no necesariamente apoya su aprendizaje y desarrollo continuo. Por esta razón, nuestros colegas españoles han sugerido que el término “Valoración Continua” es una traducción más apropiada para la forma de evaluación que propiciamos.

La Valoración Continua puede incluir menos preguntas o tareas que las pruebas. Y cada tarea puede tomar más tiempo a los estudiantes para terminar, así éstos pueden demostrar una comprensión más profunda.

Los profesores en vez de pensar tanto en cómo enseñar las preguntas fundamentales, conceptos y tópicos, tienen que pensar qué es lo que pueden hacer los estudiantes con ese conocimiento, qué es lo que pueden hacer con lo que investigan y escriben, cómo se expresan, cómo crean, cómo diseñan. Creo que tenemos que reformular eso. No hay que preocuparse tanto en cómo les fue en una prueba, sino en qué es lo que los estudiantes están realmente comprendiendo, en qué pueden hacer ellos con eso.

– ¿Qué recomendaría Ud. a los profesores?

Lo principal es no separar la evaluación del aprendizaje. A veces creemos o pensamos que nuestros estudiantes aprenden porque les hacemos una prueba y así sabemos cuánto saben. Pero si pensamos en la evaluación no solo al final sino como algo que siempre está ocurriendo, si nuestros estudiantes pueden discutir del aprendizaje con su profesor en cualquier momento de la evaluación, todo es diferente.

– ¿Eso se puede aplicar desde cursos muy pequeños?

Absolutamente. Una de las formas de evaluación más poderosas es simplemente que los profesores observen a los niños mientras están trabajando, darles tareas que puedan entender y que están basadas en conceptos e ideas importantes, y nosotros vemos cómo lo hacen. Así estamos evaluando para la comprensión. Incluso la conversación puede ser algo muy poderoso de evaluar. Pero como no se asemeja a una prueba, nosotros tendemos a creer: “Ah, no puede ser una evaluación porque no es una prueba”.

– ¿Cómo logramos que los docentes aprendan esto, que lo incorporen en su actividad cotidiana?

Esa es una gran pregunta. Lo que nosotros sabemos por la investigación sobre el desarrollo profesional de los profesores es que esto no se resuelve con un taller o una conferencia, es algo que se tiene que distribuir en el tiempo.

He focalizado mi investigación en cómo los profesores pueden trabajar juntos en lo que he llamado “profesional learning communities” (comunidades profesionales de aprendizaje), grupos de profesores en la misma escuela, a veces del mismo nivel y/o de la misma materia, a veces no, que comparten con los colegas lo que están tratando de hacer en sus clases: esto es lo que hicimos, esto es lo que los estudiantes hicieron, etc. Se dan feedback uno al otro, planifican juntos, leen investigaciones y se observan mutuamente las clases, etc. Ésta es la forma más poderosa  para desarrollar estas ideas en un colegio.

 

EJEMPLOS CONCRETOS DE VALORACIÓN CONTINUA

  • Pedir a los estudiantes que hagan un proyecto de investigación: solos o en grupo estudiarán un tema y luego, tal como hacen los investigadores, deben descubrir la mejor forma de presentar lo que aprendieron en ese proyecto. “Puede ser a través de una exhibición en donde muestra algo nuevo que aprendió o que creó a partir de los conocimientos recién adquiridos”, dice Allen.

 

  • Pedir a los alumnos que hagan portafolios en las clases: consiste en ir guardando en una carpeta trabajos en torno a un tema determinado, por ejemplo, textos o ensayos sobre la conquista de América. A medida que pasa el tiempo, se les va agregando más información. “Con este sistema, que se puede aplicar en historia, matemática o cualquier asignatura, se puede ir viendo cómo mejora el alumno a lo largo del año”, asegura el investigador.

 

  • Realizar seminarios socráticos: la idea es que los estudiantes estén sentados en círculos y se les dan ciertas preguntas a fin de que se produzca un diálogo. “¿Dónde va a estar el profesor?, él estará en el círculo o también puede estar fuera del círculo –explica Allen-. Lo importante es que escuche a los estudiantes cuando hablan y también que tome nota de lo que están diciendo, cuáles son sus argumentos, cuál es la evidencia en la que se apoyan para así recibir feedback sobre lo que aprendieron y lo que necesitan o desean saber. Por supuesto, a veces el profesor tiene que intervenir, debe haber una discusión de ideas”.

 

  • Aplicar la técnica “SQAs”: en español esto equivaldría a decir ¿qué es lo que sé?, ¿qué es lo que quiero saber? y ¿qué es lo que ya aprendí? Son preguntas que el docente formula a los estudiantes para que ellos se las hagan a sí mismos y las respondan. “Esta técnica se puede utilizar como una valoración continua en toda la unidad que ustedes trabajen con sus estudiantes. Al principio, cuando se introduce un tema, ayuda a descubrir qué es lo que ellos saben de biología, por ejemplo. Porque los estudiantes vienen con conocimientos, que a veces no les enseñamos nosotros y que pueden no ser correctos, pero tienen algunas ideas, también acerca de lo que quieren aprender y cuáles son las preguntas que les interesan. Eso también dice algo sobre lo que entienden y lo que no entienden y lo que les gustaría entender”, afirma el experto.

 

  • Pedir a los alumnos que usen “diarios de doble entrada”: la idea es que los estudiantes tengan un cuaderno y simplemente hagan una línea al medio de la página. Al lado izquierdo pueden escribir algo sobre una charla, curso o película que hayan visto, y al lado derecho, comentan la evidencia: escriben alguna conexión que tenga ese texto con otros, alguna pregunta que les haya surgido, algo que no hayan entendido o que quizás quieran entender, o la interpretación de un texto. “El diario de doble entrada puede ser revisado por los profesores, y permite ver cómo el estudiante está entendiendo el texto principal, qué es lo que está entendiendo. Es algo que se puede utilizar todos los días, los va a ayudar a generar conexiones, hacer interpretaciones y formular preguntas de manera más poderosa”, asegura Allen. 

 

  • Compartir con los estudiantes las rúbricas: éstas son un conjunto de criterios y estándares, generalmente relacionados con objetivos de aprendizaje. “Algunas personas dicen que las rúbricas son una forma de evaluación, en lo personal yo no creo eso. Puede ser una poderosa herramienta para ayudarnos con la valoración continua. Mi colega de “Proyecto Zero” ha hecho mucha investigación sobre rúbricas y siempre llega a la conclusión que las rúbricas no son solo para evaluación. Se pueden usar para evaluar a los estudiantes, y también para el aprendizaje. Entonces no le den a los estudiantes la rúbrica al final con los puntajes, entréguensela cuando comience la prueba, ensayo o proyecto, y cuando trabajen esa prueba. También pueden utilizarla para darse feedback y para visualizar el desempeño de su comprensión. Por eso creo que la rúbrica es muy poderosa como herramienta, y va de la mano con la Valoración Continua, aunque no es una Valoración Continua por sí misma”.

 

TRANSFORMAR LAS PREGUNTAS DE LAS PRUEBAS EN VALORACIONES DE COMPRENSIÓN

David Allen además indica que hay preguntas típicas que se usan en las pruebas que los docentes deben ahondar para que sean oportunidades de valoración que contribuyan a la comprensión.

Por ejemplo: ¿Cuál era la filosofía que Mahatma Gandhi practicaba en su lucha para alcanzar la independencia de India de Gran Bretaña?

“Esa pregunta perfectamente podría ser formulada en una clase de historia universal. La respuesta es la resistencia no violenta, así es como los biógrafos de Mahatma Gandhi lo describen. Los estudiantes saben que estudiaron la resistencia no violenta, pero ¿creen ustedes que ellos entendieron el real impacto de esta filosofía y la huella que dejó en la historia de India? Otra pregunta podría ser: ¿Qué hubiese hecho Mahatma Gandhi?, ¿Cómo él hubiese aplicado esta filosofía a la situación? Esto nos da una idea mucho más amplia para que los estudiantes puedan entender la resistencia no violenta. Porque los niños de ahora no habían nacido cuando India se estaba defendiendo de Gran Bretaña, entonces cómo esto podría ser importante para ellos. Si les podemos mostrar la comprensión de esa filosofía y cómo aplicarla a algo que sea real para ellos, creo que ese es un ejemplo valioso de la valoración y así se fomenta la comprensión”.

“Una evaluación puede ayudar a un alumno aprender. Recuerdo que un profesor de Bogotá dijo en una charla: “Me gusta pensar en la evaluación como un don que podemos entregar a los niños en los colegios”. Cuando yo escuché eso me asombré, porque es una idea poderosa y bella, el hacer que la evaluación sea algo que ayude a los alumnos y que pueda ser un regalo para ellos”, concluye el experto.

 

Más información:

http://www.worldcat.org/title/evaluacion-del-aprendizaje-de-los-estudiantes-una-herramienta-para-el-desarrollo-profesional-de-los-docentes/oclc/45247188

https://www.csi.cuny.edu/campus-directory/david-allen

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