En el Aula

Karla Pastén Tello: La profesora que enseñó a leer en la pandemia

28/12/20 por reveduc

El año pasado se destacó como una educadora pionera en el Plan “Leo Primero”, y este año ha sido reconocida entre  las “100 Mujeres Líderes”, por la agrupación Mujeres Empresarias y el diario El Mercurio. Su vocación no tiene límites, pues ni el Covid-19 le impidió continuar educando a sus alumnos de la Escuela rural Santa Bernardita de Pedregal, en la Región de Coquimbo. Gracias a las clases grabadas en su casa, sus estudiantes de 1° básico hoy ya saben leer.

Con la llegada del Coronavirus, las clases presenciales se suspendieron en todos los establecimientos del país. Bajo ese contexto tan excepcional, el equipo de educadores de la Escuela Santa Bernardita se organizó y confeccionó guías y material de apoyo, el cual se puso a disposición de los apoderados en el establecimiento.  

Al pasar los meses la pandemia se tornó más compleja y ante la escasa  conectividad que existe en Pedregal, localidad  ubicada en la Provincia del  Limarí , Región de Coquimbo, las profesoras reformularon todo el trabajo de distribución y se coordinaron con las asistentes de la educación, que en su mayoría son de la comunidad, para  repartir el material.

Cabe señalar, que la escuela multigrado Santa Bernardita alberga a 116 alumnos, que van desde NT1 a 8° básico. El establecimiento precordillerano se encuentra al interior de Monte Patria, a unas 3 horas en bus de la ciudad de Coquimbo, donde actualmente reside la profesora Karla Pastén.

Debido a las distancias que la apartan de su escuela, ella solía vivir de lunes a viernes en una casa junto a la escuela, la que está disponible para toda la comunidad educativa. Pero a causa de la pandemia ha tenido que permanecer en Coquimbo, junto a su familia.

EDUCANDO EN EMERGENCIA SANITARIA

Para apoyar el trabajo que venía desarrollando con sus colegas, la profesora Karla adaptó en su hogar de Coquimbo una pequeña sala, la que decoró con láminas de cuentos junto a una pizarra y un escritorio.

En un año normal, enseñaba a 25 alumnos entre 1° y 2° básico, pues el colegio tiene modalidad de curso combinado. Ahora la situación era totalmente atípica, pues solo se encontraba ella frente a su celular, el que permanece en un pequeño trípode cerca de la ventana.

“Comencé grabando las clases a principios de abril en mi casa. No fue fácil, porque se extraña la retroalimentación de mis estudiantes, sus preguntas y toda su energía al responder”, comenta la educadora.

Karla Pastén, profesora de la Escuela Rural Santa Bernardita, en el aula que ella diseñó en su casa para grabar sus clases durante la pandemia.

La profesora organiza sus lecciones con una semana de anticipación, para darle tiempo suficiente al proceso de edición. Por esto, graba lunes y martes y luego incorpora el audio y música si es necesario.

Una vez que están listas, con actividades incluidas, las envía a través de dos grupos de WhatsApp que se crearon con los apoderados de 1° y 2° básico. Según señala Pastén, “sin ellos mi trabajo quedaría incompleto, porque son los padres o abuelos los que se encargan de guiar y de supervisar de cerca el quehacer de los alumnos en sus casas”.

Luego son ellos mismos quienes se encargan de grabar a los menores haciendo los ejercicios o toman fotografías a las guías y se las envían a la docente. Así ella puede ver de cerca a los que han progresado o quienes se han quedado atrás en la materia.

APRENDAMOS A LEER

Enseñar a leer y escribir a un niño no es una tarea sencilla, más aún si estamos en un contexto sanitario tan complejo. A raíz de esto, ella decidió separar la lectura de la escritura.

Por ejemplo, cuando comienza una clase les muestra la imagen de una letra, en este caso fue la “P”. Su primera actividad apunta a activar los conocimientos previos de los alumnos. “Como yo no los veo, tengo que imaginarme que me están respondiendo. Al principio me costaba un poco, pero ahora no. Creo que ya soy como la tía de un programa de televisión, porque les digo: “vamos a ver un video donde el nombre del animalito tiene la consonante “P”, vamos a escuchar la canción del sapo Pepe”, agrega.

Cuando el video termina, ella les pregunta: “¿Descubrieron qué consonante es?, “¡Sí! Es la ‘P’”, dicen y concluye felicitándolos virtualmente. Posterior a esto, les enseña el sonido de la nueva letra aprendida. Y luego les muestra cómo se lee con las cinco vocales.

En el desarrollo de la clase refuerza lo aprendido mediante canciones y juegos. Al terminar su lección  lleva a cabo el cierre dando las instrucciones para que ellos desarrollen las tareas que  envía. Y finalmente concluye sus clases con un cuento, trabajando la compresión oral.

Otro ejemplo: si en la clase ven la consonante “R”, la educadora les muestra un video del cuento “La Ratita Presumida”. Al terminar les comenta: “La consonante que vamos a aprender se encuentra en la cinta ‘roja’ del pelo de la ratita, o en el vestido color ‘rojo’ de ella, ¿ahora saben cuál es? ‘¡Sí!’, le responden. ‘¡Muy bien niños!, es la R’. Después les enseña los sonidos que tiene la letra, cómo se debe pronunciar y cómo suena con cada vocal.

“La modalidad de enseñanza a distancia ha sido muy llamativa para mis niños y niñas, pues ellos son de esta generación, ligada a la computación, cercanos a los “influencers” y los tutoriales de YouTube. A pesar de que viven en una zona rural, se relacionan muy bien con la tecnología”, cuenta la docente.

LEO PRIMERO

Además, ha incorporado a sus clases virtuales algunas herramientas que adoptó del Plan “Leo Primero”. Gracias a su labor enseñando a leer, el año 2019 recibió en su región un reconocimiento por su desempeño con los 1° básicos, pues en septiembre sus alumnos ya sabían leer.

“Encontré maravilloso el proyecto, porque me ayudó a complementar el proceso de enseñar, al apoyar la comprensión oral. Leo Primero incluye la lectura de una manera tan lúdica que los niños no se dan cuenta que están leyendo, porque las actividades parecen un juego, entonces esta dinámica ayuda para que los niños aprendan a leer de verdad”, sostiene la educadora.

Su forma de enseñar trascendió más allá de la comunidad educativa, pues el jefe provincial de Limarí, José Manzano y el Seremi de Educación de la Región de Coquimbo, Claudio Oyarzún, la felicitaron por su destacado trabajo con los alumnos. Gracias a ello, se gestó la nominación al certamen “100 Mujeres Líderes”.

Premiación de 1° básico por su participación en el Plan Leo Primero.

“Cuando me dijeron que había sido seleccionada entre 6.500 participantes, fue muy bonito y emocionante, pero siento que no es un reconocimiento solo para una persona, sino que es para todas mis colegas y mi escuela”, comenta la docente.

PROFESORA DE CORAZÓN

Karla Pastén tiene la educación en sus genes, pues es de una familia de docentes. Desde niña siempre soñó con ser educadora, confiesa que nunca se imaginó realizando otra actividad. Estudió pedagogía en Educación Básica en la Universidad Arturo Prat de Calama, y a sus 22 años comenzó a ejercer, el año 2007.

Trabajó 8 años en un colegio de esa ciudad, pero ella buscaba hacer clases en la educación rural. Por razones personales se fue a vivir a Coquimbo y allí consiguió algunos reemplazos en La Higuera, al interior de Ovalle en Los Nogales, Andacollo y Vicuña, en esta última localidad estuvo en el Colegio Leonardo Da Vinci.

Esto duró hasta que en una página laboral de Facebook encontró un aviso donde buscaban a un profesor/a para Monte Patria. Postuló y fue seleccionada para el cupo en la Escuela Santa Bernardita de Pedregal. De eso, ya han pasado cuatro años. “Trabajar aquí con mis estudiantes y mis colegas de Pedregal me hace muy feliz, porque siento que soy una contribución positiva para la comunidad y ellos también lo son para mí”, concluye.

Comparte este artículo en: