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José Miguel Mestre, doctor en psicología: “LAS CAPACIDADES COGNITIVAS CONTRIBUYEN A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL”

12/02/18 por reveduc

 “En la sala de clases es básico que los profesores trabajen los cuentos y las parábolas con sus estudiantes. Así desarrollarán la inteligencia emocional”, afirmó el español y doctor en psicología, José Miguel Mestre, en un reciente seminario organizado por la Universidad de Playa Ancha y la Universidad de Chile. La actividad, titulada “Las emociones en el centro de la formación inicial docente”, contó con la presencia de invitados internacionales ligados a la docencia y la psicología. 

 

“La inteligencia emocional es una capacidad que se desarrolla a lo largo de toda tu vida. Las capacidades cognitivas están implicadas y conectadas con la inteligencia emocional”.

Esta frase es del español y doctor en psicología, José Miguel Mestre, quien recientemente participó en el seminario “Las emociones en el centro de la formación inicial docente”, organizado por la Universidad de Playa Ancha y la Universidad de Chile.

La actividad, impulsada por los profesores Sandra Meza (U. Chile) y Rodolfo Bächler (UPLA), tuvo lugar en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, en Ñuñoa. Oportunidad en la que Sandra Meza, académica del departamento de estudios pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, destacó la importancia de hablar del trabajo docente y de los cuidados que implica, ya que –según señaló- para algunos esta profesión es de “actores” porque quienes educan trabajan con su cuerpo, mientras que para otros el énfasis está en el área sensitiva, es decir, en las “emociones”.

Y si alguien sabe de emociones es José Miguel Mestre, psicólogo titulado en la Universidad de Sevilla y facultativo de la Universidad de Cádiz, España, donde desde 1996 dicta el curso “Procesos Psicológicos Básicos”. Cuenta con la autoría de numerosos libros relacionados con las emociones y la educación. Su última publicación, titulada “Gestión de las emociones en el día a día” (2017), entrega varias claves para manejar las emociones.

 

DESAFÍO PARA CHILENOS Y EXTRANJEROS

José Miguel Mestre, doctor en psicología, en el seminario “Las emociones en el centro de la formación inicial docente”, efectuado recientemente.

Mestre explica que en diferentes centros educacionales españoles se han intentado crear variados programas educativos para desarrollar la inteligencia emocional. Pero en la iniciativa identifica dos problemas: el primero, solo los colegios particulares pueden financiar un programa externo y el segundo, es que si no se hace un seguimiento del programa, cuando lo vuelvan a evaluar los alumnos estarán en el mismo punto de partida. ”Esto sucede cuando los profesores enseñamos fórmulas en matemática o técnicas de lecturas en lenguaje y nunca más lo volvemos a hacer. Al alumno le quedan ciertos conocimientos, pero para que se mantengan tiene que existir un desarrollo transversal a lo largo de todo el ciclo evolutivo”.

También el experto propone que el profesor debe ir siempre más allá para sus alumnos. El docente debe tener la capacidad de añadir información “hots” (denominación para todos aquellos datos que tienen un significado vital para la persona o comunidad). Un ejemplo de esto podría ser que Chile haya ganado la Copa América por primera vez. Este hecho marcó a un país completo, por ende tiene mayor resonancia que algo que cualquier alumno haya hecho durante el día.

Ahora si el educador desea que la información además de significativa, tenga un efecto duradero y prolongado en el tiempo, debe agregar  fundamentos. A esto se le denomina información “cool” en psicología.

Las ventajas que tiene el desarrollo de la inteligencia emocional en los niños dice relación con la disminución de la impulsividad, algo muy demandado por los docentes, ya que son ellos los que más necesitan tener el control de las emociones de sus alumnos. Además, el rendimiento académico mejora y los alumnos comienzan a experimentar positivas relaciones con sus compañeros y se evita el bullying.

“En la actualidad el uso de las redes sociales está influenciando mucho las dinámicas sociales, de tal manera que los conflictos que uno ve en el aula muchas veces son creados fuera de ella. Un ejemplo de este fenómeno, en España se ha concluido que estos conflictos son externos a la sala de clases y los docentes no son responsables. Es una fuente de estrés tener que gestionar la vida social de los alumnos. Basándonos en ese aspecto, que es legal ahora, son las familias las que tienen que resolver esos temas”, sostiene.

 

EDUCANDO EMOCIONES

Lo anterior no implica que los profesores no tengan que preocuparse del desarrollo emocional propio y de sus alumnos. Sin embargo, el experto sugiere que antes de implementar programas de inteligencia emocional en un colegio es conveniente que el profesor mejore sus competencias cognitivas sobre el ámbito de las emociones. “En mi último libro se enseña, por ejemplo, lo que significa ser envidioso, los comportamientos cerebrales de los adolescentes cuando hay celos. Todo esto lo incluimos, porque los niños no tienen bien vinculadas este tipo de emociones y además, aún no entienden cognitivamente lo que implica todo ese sentimiento”.

En síntesis, ¿qué puede hacer un docente para mejorar la inteligencia emocional del niño?, ¿para mejorar ese tipo de competencias cognitivas?

Mestre señala que el educador debiera añadir un “significado” a alguna situación de conflicto que se pueda presentar en el aula para que el niño aprenda a gestionar a través del pedagogo, y no a través de él, sus emociones. Así con el tiempo, irá desarrollando su capacidad de resolver situaciones de conflicto, potenciando su inteligencia emocional.

El resultado de esto dependerá también de las necesidades y de la idiosincrasia de cada colegio. “Yo siento que no soy quien para decir a un docente qué debe hacer en su sala, lo que sí puedo hacer es proporcionarle claves, pero es el propio profesor quien va a decidir si debe afrontar el problema o no en su aula” sentencia.

En todo caso para educar es importante que el profesor adquiera una buena posición corporal, porque los niños son capaces de percibir las emociones de las personas desde que nacen. Ellos copian y mimetizan conductas mediante el desarrollo de sus “neuronas espejo”. Estas son claves a la hora del aprendizaje porque producen comportamientos empáticos, sociales e imitativos, y se activan cada vez que la persona hace o ve alguna acción de otro individuo. Un ejemplo de esto, es el bostezo.

 

¿CÓMO APRENDEMOS OBSERVANDO?

Seamos conscientes o no, la primera capacidad que tenemos es la de percibir. Es el primer conocimiento de “algo”, a través de lo que nos comunican nuestros sentidos.

En psicología se utiliza el concepto de “Top Down” (de arriba hacia abajo) cuando el cerebro humano percibe algo novedoso y aprende algo de esa experiencia. Por ejemplo, cuando se aprende a leer y escribir.

Mientras que el “Bottom-up” (de abajo a arriba) es el proceso contrario. Parte de una idea que tenemos en la memoria para desarrollar un concepto. Quienes emplean más este proceso son los profesores, ya que durante la etapa escolar los niños van automatizando cognitivamente ciertas habilidades. Si el educador logra que mecanicen la información conseguirá, por ejemplo, que desarrollen la rapidez en el cálculo mental.

“Cuando un médico da una receta, lo que hace es escribir de forma ilegible. Pero cuando preguntas por el remedio en la farmacia, el farmacéutico tiene la capacidad para identificar lo escrito, y uno le pregunta: ¿cómo lo hace? Y él responde: “es que he leído muchas”. Eso es igual para otras cosas. A más oportunidades, más posibilidades de que aprenda. ¿Por qué no va a pasar lo mismo con la inteligencia emocional?, es el mismo proceso”, explica Mestre.

 

COMPETENCIAS COGNITICAS: DESARROLLAN LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Según Mestre, estos dos procesos son necesarios para que exista el desarrollo de la inteligencia emocional.

1. Observar, escuchar y hablar poco: Las personas inteligentes emocionalmente saben que tienen que ir de a poco. Si, por ejemplo, alguien va a trabajar con sus compañeros por mucho tiempo, si es equilibrado emocionalmente sabrá que debe ir lento. De esa forma, podría llegar a tener un lugar de liderazgo, porque quienes llegan ahí se caracterizan por no trepar sobre el grupo.

2. Interpretar en base a lo observado: Esto es más complejo, porque hay personas que sobre-interpretan. Son neuróticos o tienen algún problema de salud mental y una baja inteligencia emocional, por ende rinden muy mal y están llenos de prejuicios. Sin embargo, los niños no tienen problemas de inteligencia emocional, lo que les falta es madurez cognitiva para valorar las cosas e interpretarlas bien.

 

LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA INFANCIA

Para el profesor y psicólogo, las emociones de los niños son esenciales. Y los adultos que atienden sus necesidades deben estar atentos a ello. “En la sala de clases es básico que los profesores trabajen los cuentos y las parábolas con sus estudiantes. Así desarrollarán la inteligencia emocional”, recomienda Mestre.

Y agrega: “Esto es muy bueno ya que no todos tienen el mismo nivel evolutivo, ni siquiera cognitivo, ni social, ni moralmente, ni mucho menos espiritualmente. Por eso creo que el uso de las parábolas es de gran ayuda,  para que cada uno en su nivel entienda e interprete lo que quiera. Pero es importante que el docente no entregue las respuestas. Eso es tarea del estudiante”.

Por último, el profesor invitó a los docentes a que usen las emociones y las tomen en cuenta en su relación con los estudiantes, ya que si eligieron ese camino y se han formado como tales, es porque siempre han deseado influir en la vida de otras personas. “Por eso yo me hice profesor, porque tuve un par de profesores extraordinarios, que me ayudaron y de los cuales nunca estaré lo suficientemente agradecido”.

 

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