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Global Teacher Prize: PROFESOR DE AYSÉN FUE ESCOGIDO ENTRE LOS 50 MEJORES DOCENTES DEL MUNDO

13/04/20 por reveduc
Foto: Gentileza Elige Educar

El reconocimiento fue otorgado por la Fundación Varkey, en la cuarta versión del certamen “Global Teacher Prize 2020”. El concurso conocido como el “Nobel de la Enseñanza”, eligió al destacado docente Paulino Pérez para ser parte del grupo de los mejores maestros.

Durante el año 2019 se desarrolló en nuestro país la ceremonia en la que fueron distinguidos cinco finalistas para el Global Teacher Prize Chile. En esa ocasión fue premiada la profesora Nadia Valenzuela, y junto a ella fueron escogidos cuatro docentes que tienen la opción de llegar a la semifinal, que se efectuará en Londres en octubre de este año.  

Fue en esta última fase cuando Paulino Pérez (38), oriundo de  la ciudad de Quellón, quedó entre los 50 mejores profesores del mundo. Un reconocimiento no menor, pues fue el único chileno elegido entre 12 mil educadores de todo el orbe.

Gracias a esto, hoy forma parte de un selecto grupo de maestros, quienes competirán para quedar entre los 10 semifinalistas. Finalmente entre ellos saldrá el ganador del concurso “Global Teacher Prize 2020”.

UN PROFESOR CON GRAN VOCACIÓN

Por más de 11 años, Paulino Pérez se ha dedicado a la educación rural. Hoy se desempeña como unidocente en la Escuela Básica Multigrado de Excelencia Repollal, comunidad ubicada en el pueblo de Melinka, del Archipiélago de las Guaitecas, en la Región de Aysén.

“Siento una gran satisfacción profesional por estar dentro de los 50 mejores. Uno trabaja en contextos difíciles, sin buscar un premio o un reconocimiento. Esta selección la tomo con mucha humildad, pero a la vez con mucha propiedad”, señala.

Él llegó a trabajar a ese colegio luego de realizar un reemplazo en la isla de Chiloé. Al poco tiempo encontró la posibilidad de trabajar en la Escuela Básica Multigrado de Excelencia Repollal. Sabía que no sería fácil, el establecimiento estaba muy mal cuidado y con graves problemas estructurales; sus instalaciones no contaban con internet, computadores, patio de juegos, ni comedores y tampoco tenía el apoyo de profesionales.

A eso había que agregar el aislamiento de la escuela, pues para acceder a ella se debe viajar aproximadamente cinco horas en barcaza desde Quellón o bien una hora en avión desde la ciudad de Puerto Montt para luego tomar un auto por 45 minutos, y así arribar al establecimiento.

Pese a eso, Paulino no dejó de soñar con levantar el colegio y aumentar las vacantes. Buscó apoyo de un sostenedor y de diversas instituciones públicas y privadas para generar el cambio. Y es debido a su gran trabajo que hoy el colegio tiene 16 estudiantes, entre 1º a 6º básico, y además cuenta con Excelencia Académica y Certificación Ambiental.

Esto hizo desaparecer la amenaza de cierre y la escuela ha vuelto ser una alternativa educativa para la pequeña comunidad aledaña.

Sus alumnos están tan contentos con el trabajo educativo de su profesor, que el ausentismo escolar es muy menor al de otros colegios, y su matrícula está completa e incluso existe una lista de estudiantes que esperan estudiar allí, a pesar de tener que caminar cerca de 30 kilómetros para asistir a clases.

Foto: Escuela Básica Multigrado de Excelencia Repollal.

EDUCANDO AL SUR DEL MUNDO

Paulino está trabajando con la Fundación Centro Meri, en el Instituto de Investigación de Ecosistemas Melimoyu, una entidad científica cuya misión es proteger y fortalecer la investigación y educación para la conservación, el manejo sustentable de los ecosistemas terrestres, dulceacuícolas, marinos y el legado cultural de la Patagonia Norte.

En conjunto con la Fundación, el profesor y sus estudiantes han investigado la conservación de las ballenas en la puerta norte de la Patagonia. Casualmente, es el mismo lugar donde queda su escuela.

“El proyecto lo trabajamos en los dos ciclos. En el primero vemos las características fisiológicas de los cetáceos, las amenazas y qué los afecta. Por ejemplo, nos dimos cuenta que pueden colisionar con barcazas y que están expuestas a mucha contaminación acústica. Mientras que, en segundo ciclo, profundizamos en los comportamientos de migración y vemos cómo los cetáceos se comunican”, cuenta el profesor.

Y, por último, aprovechando el hermoso entorno han incluido como parte de sus clases campamentos ecológicos, olimpiadas deportivas, limpieza de playas e incluso, talleres en conjunto con los adultos mayores del sector. Junto con ellos, han rescatado la historia y la cultura de la comunidad.

También han contribuido en la enseñanza de cestería con fibra vegetal, en el teñido de lanas y la fabricación de tejuelas de ciprés, construcción de madera que ayuda a revestir los muros y ofrece belleza y elegancia a las casas de la Isla de Melinka.

Por ahora el profesor se abocado al trabajo de un proyecto, el cual será financiado con el premio que obtuvo al ser finalista nacional del Global Teacher Prize. “Me gustaría crear rutas de tracking para mis alumnos, con los cascos, bastones y toda la tecnología necesaria, la idea es llegar al extremo norte de la isla y así tenemos mejores avistamientos de ballenas”, concluye el maestro.

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