Políticas Educativas

GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES EN EDUCACIÓN: Una nueva mirada ante las catástrofes

01/07/21 por Reveduc

Una nueva mirada ante las catástrofes Nuestro país, como buena parte del resto del planeta, es afectado constantemente por situaciones extremas, unas peores que otras, algunas producidas por los seres humanos y otras por la naturaleza. No obstante, para el sistema educativo nacional “todas” constituyen una emergencia en tanto alteran gravemente la vida de las personas y el funcionamiento en la entrega del servicio educativo. Hoy es indispensable aplicar una nueva mirada: la Gestión de la Reducción de Riesgo de Desastres (GRRD). Los invitamos a descubrir en qué consiste y por qué es tan importante la puesta en marcha de este modelo de acción educativo preventivo en las escuelas y las comunidades.

¿Qué es el riesgo de desastre? Es la probabilidad de que un resultado genere un efecto negativo o devastador en las personas, los sistemas o los bienes. Surge si existen amenazas y vulnerabilidad a la vez. Un ejemplo cercano es el terremoto del 27-F en Chile, ocurrido hace una década, que dejó entre muchos otros desmanes, a un millón 250 mil escolares sin posibilidad de ocupar sus recintos educacionales, ya que la estructura de cerca de 4.000 colegios fue seriamente dañada. Se dice que los desastres no son simplemente fenómenos naturales sino más bien la expresión de las vulnerabilidades de una comunidad, en donde por lo general la pobreza y la marginalidad se tornan en factores determinantes en su configuración y aumentan sus posibilidades de que sean tales. En este sentido, el riesgo debe ser entendido como una probabilidad que se compone de tres variables: amenaza, exposición y vulnerabilidad (UNISDR, 2016).

IMPORTANCIA DE UN ENFOQUE DE GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRE EN EDUCACIÓN

Incorporar la gestión del riesgo en Educación implica decisión y preparación. No basta con adoptar un conjunto de ideas para reaccionar frente a un evento catastrófico, como terremoto, tsunamis, sequías, erupciones volcánicas, se requiere de la articulación del aporte de conocimiento científico de las distintas áreas y de la inclusión de estrategias innovadoras para hacer frente de manera integral a la reducción y/o mitigación de los efectos adversos que provocan estas situaciones en las personas y sus entornos. Para el sector Educación representa un enorme desafío y oportunidad la implementación de Políticas educativas que aporten a la formación de los estudiantes referida a la comprensión y conocimiento de la Reducción del riesgo de desastre, presente en las distintas localidades del país. Esto implica para todo el sistema escolar adoptar acciones pedagógicas, administrativas y normativas conducentes a la aplicación de estrategias e instrumentos en los establecimientos escolares y su entorno, promoviendo así, desde los primeros años de escolaridad de los niños, una cultura de prevención y autocuidado y preparación de comunidades más resilientes.

Por ello, cada día es más necesario despertar la conciencia de las comunidades y reflexionar juntos sobre los fenómenos naturales calamitosos -de origen geológico, atmosférico u oceanográfico-, y los fenómenos antrópicos -originados por el ser humano, por ejemplo, guerras, incendios, hambrunas, derrumbes y otros-. Las cifras nos hablan de un problema serio que afecta a todos los habitantes del planeta, en especial a quienes viven en zonas de pobreza. Como consecuencia de los desastres, se calcula que en 10 años (2005-2015):

 • Más de 700.000 personas han perdido la vida, más de 1,4 millones han sufrido heridas y alrededor de 23 millones se han quedado sin hogar.

• Más de 1.500 millones se han visto perjudicadas en diversas formas, y las mujeres, los niños y las personas en situaciones vulnerables han sido afectados de manera desproporcionada. Estamos hablando de un problema mundial. Con consecuencias devastadoras para la población, además de pérdidas económicas, que solo en ese mismo período ascendieron a más de 1,3 billones de dólares.

 “Los desastres, muchos de los cuales se ven exacerbados por el cambio climático, están aumentando en frecuencia e intensidad, obstaculizan significativamente el progreso hacia el desarrollo sostenible”, asegura la ONU (Organización de Naciones Unidas).

El Reportaje completo lo pueden encontrar en la Revista de Educación N°393. Y para saber más información sobre la Unidad de Catástrofes del Mineduc, los invitamos a visitar su nuevo sitio web sobre Emergencia y desastres.

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