Cultura

Fundadoras de Ediciones “Iamiqué”: LIBROS TRANSVERSALES, PARA CURIOSOS DE 5 A 105 AÑOS

24/10/19 por reveduc

Ileana Lotersztain, Licenciada en Biología de la Universidad de Buenos Aires y Carla Baredes, Licenciada en Física de la misma casa de estudios, son las creadoras de Ediciones “Iamiqué”. En esta entrevista, abordan cómo se embarcaron en esta atrevida aventura de crear libros de no ficción y hacerlos útiles para todos los miembros de una familia.

¿En qué momento de su vida profesional ustedes se atrevieron a incursionar en el rubro de la literatura infantil? ¿Por qué?

Carla: Yo soy física de profesión y cuando me recibí, como todo físico iba a hacer investigación en el Conicet (Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica), que es del Estado. Pero me encontré con algo que no me conectaba con mi placer. Me di cuenta que el trabajo del científico no tenía que ver necesariamente con lo que me había llevado a estudiar física, lo que me había vinculado a esa disciplina eran mis ganas de saber, el dar respuestas a mi lado más curioso, más que la forma de trabajo de un físico.

Por otra parte, en esa época hubo un ajuste feroz en el presupuesto dedicado a ciencia y técnica, y recortaron muchos grupos de investigación. Esto se reflejó en que les quitaron rápidamente el subsidio, y yo era una de las más jóvenes de mi grupo. Así que tuve que parar y pensé en que era la oportunidad de hacer otra cosa. Había una fundación que estaba dando un curso de periodismo científico por seis meses, me pareció bueno y me anoté. Y bueno justo ahí fue donde conocí a Ileana.

Ileana: Yo recién me estaba recibiendo de bióloga, pero ya tenía clarísimo que no me gustaba la investigación. Me interesaba la ciencia a nivel macro, la Teoría de la Evolución, tenía claro que trabajar en un laboratorio, en el gen de una bacteria, por ejemplo, no tenía nada que ver con lo que yo imaginaba de la ciencia.

Con Carla nos conocimos en ese curso y ahí surgió la posibilidad de trabajar juntas en una importante editorial haciendo libros de texto para niños.

C: Era una empresa comercial y siempre había que cumplir con los programas escolares de todas las provincias. Pero siempre nos iba quedando un montón de material muy interesante, y no lo podíamos poner en los textos y no sabíamos qué hacer con las preguntas que nos iban haciendo los niños y amigos.

Además, muchas veces cambiaban mis textos, los recortaban o simplemente los dejaban en un pequeño recuadro, eso hizo que empezaramos a pensar cómo sería escribir un libro con lo que quisiéramos nosotras.

I: Siempre fantaseábamos sobre cómo sería ese libro diferente y que se leyera por el placer de leer, no por obligación y para que después te evalúen. Entonces nos animamos a hacer un proyecto para ofrecerlo en fascículos a un periódico. Al final, nos animamos a escribir nuestro propio libro.

¿Cuáles han sido sus libros más vendidos y por qué creen que han causado tanto interés en los niños?

C: Sacamos ese primer libro desconociendo completamente todo. Era un libro que nos encantaba, y recuerdo que terminó siendo una serie de fascículos que nunca vieron la luz, porque nosotras no queríamos que lo recortaran o que le quitaran páginas, hacer eso era de alguna manera como perderlo. Al final el libro salió sin muchas expectativas, sin plan de negocios y sin editorial.

I: La historia es bien divertida, porque fuimos a la Cámara Argentina del Libro, donde somos socias. Pero esta vez fuimos para ver qué teníamos que hacer para hacer funcionar nuestras ideas.

Nos preguntaron: ¿Ustedes quieren hacer una edición autor o una editorial?, la verdad es que no sabíamos cuál era la preferencia. En ese momento nos recomendaron que hiciéramos una sola edición de autor, que debíamos poner nuestros nombres y nada más.

C: Pero por ahí podríamos atrevernos a hacer más de un libro. Ahí fue cuando nos dijeron que entonces teníamos que registrar una editorial nueva en el mercado y hacer varios trámites. Luego de ese complejo panorama, nos fuimos a pensar y le consultamos a un montón de gente ligada al tema, y todos nos decían que era una locura.

I: Si. La mayoría decía que no tenía ningún sentido hacerlo, porque las editoriales pequeñas estaban cerrando. En resumen, todo el panorama era desalentador, ya que si no invertíamos en publicidad (…). No íbamos a poder hacerlo solas. Pero frente a toda esta adversidad nosotras dijimos “Iamiqué”, de la misma forma que se expresan los niños, y gracias a eso nació el nombre que es bastante desafiante y nos representa. Así que fuimos y lo registramos el nombre.

En aquel momento fue solo un libro, el cual lo presentamos en distintos lados en la Argentina, y en ese ir y venir conocimos la Comisión Nacional de Bibliotecas de la Argentina y un día nos hicieron un pedido de libros.

C: Justo en ese contexto, el ministro de Economía del momento, por ahí por el año 1999 o 2000, habló sobre un escándalo que estaba ocurriendo relacionado con la ciencia. Él comentó que muchos científicos deberían dedicarse a lavar los platos. Ese comentario quedó como un símbolo de la época y de lo salvaje que estaba ocurriendo en ese momento en nuestro país.

Entonces nosotras también aprovechamos esa instancia y mandamos una cartita con el libro a las radios diciendo que no queríamos lavar los platos, que queríamos hacer otras cosas y gracias a ello las radios comenzaron a ser eco de esta cruzada que emprendíamos solas.

¿Cómo se llama el primer libro?

I: “Preguntas que ponen los pelos de punta” y habla sobre el agua, el fuego, cosas que parecen muy simples pero son dificilísimas de explicar, como por ejemplo ¿Por qué moja el agua? y ¿Por qué el agua apaga el fuego?  

Hicimos un estudio de mercado y nos dimos cuenta que no hay libros como los que  imaginábamos, solo existían los mismos textos que nosotros habíamos leído de pequeñas o traducciones, en general mucho libro de datos, donde había una pregunta y una respuesta, muy ordenado.

Con eso en mente creamos un libro con muy pocas preguntas, pero las íbamos respondiendo de tal manera que creábamos una conversación con el lector.

C: Siempre les comentamos a los docentes que si los niños se quedan silenciosos en clase luego de hacer una pregunta y no se interesan en preguntar, es porque algo falló, es muy raro que no pregunten nada. Hasta cuando uno se encuentra cocinando con un niño, pregunta algo.

I: El profesor tiene muy marcado un estilo de aprendizaje, para así mantener el orden y que los chicos no se dispersen, pero a veces el caos es muy creativo y generador de conocimiento. Creo que más que el rol del que imparte el saber, hay que construir colectivamente.

¿En qué momento ustedes se dieron cuenta que estaba funcionando la idea?

C: Cuando empezaron a darnos menos trabajo, veían que éramos independientes y eso producía un poco de celos. Muchas personas nos preguntaban: ¿Qué es lo que están haciendo en realidad? ¿La editorial es de ustedes? Tuvimos la posibilidad de apostar todo para seguir en esto. Éramos más jóvenes, decidimos encerrarnos a escribir en vez de dedicarnos a buscar otros trabajos.

Hacia el año 2003 habíamos editado cuatro libros. Y luego el 2005 nos registramos como empresa. Durante ese período pudimos contratar una persona e iniciamos un plan editorial, pero también aprendimos mucho haciendo.


Hoy se encuentran difundiendo libros sobre la filosofía, ¿Para qué edad están pensados? ¿Cómo es la producción de ese material?

C: Filosofía fue como la vuelta que dimos de las ciencias duras hacia las ciencias sociales. Después empezamos un poquito con la matemática y vimos también algo de diversidad familiar, migración etc. Dijimos: “esto de la filosofía es como lo último que vamos a incorporar a un tronco importante”.

Estos libros no los producimos de cero, porque nos da inseguridad pensar si está bien tratado el tema o no, ya que nuestra formación no tiene que ver con la filosofía. El primero se llama ¿Qué es el tiempo?, después seguimos con ¿Qué es la nada? y el que se llama ¿Qué es la verdad? y bueno, de eso ya han pasado tres años.

También hemos incorporado libros que pertenecen a la colección “Abre mira y piensa”, que hablan de la crueldad en un mundo cruel; otros sobre la libertad, que se llama “Lo que tú quieras” y otros sobre la realidad. En general son libros que nos invitan a conversar.

I: El libro que habla de la libertad tiene temas profundos, incluso hay una parte que dice: ¿alguien quiere vivir en una prisión?

Tienen libros de ciencia y también de ecología. Me gustaría que habláramos un poco del tema.

C: Una de nuestras autoras es Mariela, quien es ecóloga. Ileana es bióloga, pero trabaja en ecología. Y una de las cosas que comenzó a pasar cuando Mariela estaba armando el libro, es que ella nos comentó que no quería hacer un libro de ecología “ñoño”. Su trabajo fue muy interesante, porque estaba convencida de lo que quería hacer, de lo que quería contar y transmitir.

I: El libro se trata de un día justamente de Mariela, porque la autora es la protagonista. Hay un reloj que va corriendo y muestra todo lo que va haciendo ella durante el día en torno a la ecología, por ejemplo, en relación con el desarrollo sustentable y el reciclado. En el desarrollo del libro incluye a sus sobrinas, a las que les enseña a no comprar en exceso.

¿Qué recepción han tenido este tipo de libros en general?

I: Muy buena con los niños. Nuestros libros en español han sido incluidos en muchos planes de lectura, tanto en Argentina como en Chile y México. Desde Cuba nos han llegado cartas manuscritas, porque hace un tiempo la UNICEF envió prácticamente a todas las bibliotecas de ese país nuestros títulos y gracias a eso todavía recibimos cartas desde allá. En ellas los lectores nos cuentan qué les gusto, también sobre sus vidas y sus familias.

Hace poco nos llegó un mail de una antigua lectora, que ahora es adulta. Nos contó que decidió estudiar una carrera científica inspirada en nuestros libros. Cuando era muy pequeña vivía en Córdoba, sus padres estaban separados y ella siempre iba a visitar a su padre a Buenos Aires. Cada dos semanas hacía ese viaje y uno de los paseos frecuentes de ambos era ir a una librería que quedaba cerca de la casa. Ahí descubrió “Iamiqué”.

C: Ayer nos llegó otro correo, de un adulto que dice: “Les escribo porque mi hijo Bruno es fanático de los libros de la editorial y gracias a la chispita que prendieron en él ahora quiere ser astrofísico (…) Por eso decidí felicitarlas por este medio, para motivarlas a seguir trabajando, para que más chicos disfruten como Bruno de sus libros”.

¿Están sus libros en las bibliotecas escolares de Argentina y de Chile?

C: En las bibliotecas escolares de Argentina menos que en las de Chile, porque hace unos años que no están comprando, lo cual es bastante preocupante.

La verdad es que un libro informativo tiene mucha más entrada aquí en Chile que en Argentina, y en México más que en cualquier otro lado. Lo que pasa es que en Argentina se prioriza la ficción. Es bien complicado ese punto, vamos a tener que seguir batallando con eso.

Todavía tenemos que estar explicando que no son manuales escolares, que estamos mucho más cerca de un libro de lectura a través del cual uno aprende un montón de cosas, y que no importa si no está en el currículum.

¿Por qué les recomendarían a los docentes trabajar con estos libros e impulsar a los niños a leerlos?

I: Les diríamos a los docentes que no tengan miedo a no saber las respuestas, y que se pongan al nivel de los niños en el tema de la búsqueda de las respuestas, que se entusiasmen como ellos y provoquen a los niños para que produzcan sus propias preguntas, porque es mucho más rico contestar una pregunta que uno mismo se hizo a una que llegó desde otro lado.

C: Nuestros libros son muy disparadores, es muy lindo cuando nos cuentan que han motivado a alguien a investigar más sobre un tema. Incluso muchas veces la recomendación mas sencilla es “relájate y no se preocupe por el desorden o si todos pregunta a la vez, ya que muchas veces ese caos resulta ser creativo”.

Y los padres, ¿por qué tendrían que elegir de regalo un libro de ustedes en vez de otra cosa?

C: La mejor respuesta es lo que nosotros ponemos en los libros. Esta recomendada para curiosos de 5 a 105 años y para padres y maestros en aprietos. Es que son libros bastante transversales en una casa, los leen varios, no importa la edad, cada uno lee lo que le sirve, se comparten y permanecen siempre abiertos.

Ileana dijo una vez: “Desde que sé que el cielo se ve azul, lo disfruto más”. En el fondo quiere decir que el trabajo es de todos en conjunto y así lo enriquecemos aún más.

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