Zona pedagógica

Felipe Ramírez, director y docente de la Escuela Hospitalaria de Puerto Montt: “ESTE ES UN TRABAJO DESDE EL CORAZÓN”

25/10/17 por reveduc

Foto: Gentileza Escuela Hospitalaria Puerto Montt.

“La Escuela Hospitalaria Puerto Montt es mi vida. El 2010 comencé a trabajar como profesor en esta Escuela, la he visto crecer y he sido parte de sus procesos más complejos de transformación. Desde el 2015 tengo el honor de dirigirla y espero que la vida me permita ser testigo de cómo crece este sueño, esta verdadera utopía pedagógica, donde realmente hay lugar para todos y el único límite es nuestra capacidad de seguir soñando”, afirma Felipe Ramírez.

Un total de 44 estudiantes permanentes atiende la Escuela Hospitalaria de Puerto Montt, son niños con enfermedades crónicas que desarrollan su escolaridad formalmente en este establecimiento. A ellos se suman de forma transitoria alrededor de 130 niños con un promedio de estadía de tres días. Para conocer mejor el trabajo que aquí se realiza, Revista de Educación conversó con Felipe Ramírez, quien pone de relieve el compromiso y alegría de los docentes que lo acompañan en esta tarea pedagógica.

El equipo multidisciplinario también lo integran Carolina Almonacid Tecas, educadora de párvulos y monitora de música; Luis Rodrigo Díaz Ortiz, profesor de Enseñanza General Básica; Silvana Barría Carrasco, educadora de Párvulos; Pilar Oporto Maldonado, profesora de Química y Biología; Javiera Ojeda Ortega, profesora de Historia y Humanidades; Yacqueline Altamirano Aburto, profesora de Física y Matemática; Leonardo Hidalgo Villegas, profesor de Educación Física; Romina Rivera Caro, educadora Diferencial; Constanza Muñoz Arévalo, profesora de Inglés; Elizabeth Gallardo Cortez, profesora de Enseñanza Básica, Ciencias y Manualidades; y Mariana López Gutiérrez, técnico en Educación Especial.

Cada año son promovidos entre 40 y 50 estudiantes. Y tal como explica Felipe Ramírez, “el nivel de demanda por este servicio educativo ha ido en aumento de la mano de los avances de la medicina, la sobrevida del paciente crónico pediátrico y el desarrollo de nuevas sub-especialidades médicas en la zona en que vivimos”.

Foto: Gentileza Escuela Hospitalaria Puerto Montt.

 

“DARLES LA OPORTUNIDAD DE IR A LA ESCUELA, ES INVITARLOS A SEGUIR SIENDO NIÑOS”

 

¿Cómo llegaron a trabajar aquí los docentes de esta Escuela Hospitalaria? ¿De qué manera se relacionan con los especialistas del hospital (kinesiólogos, etc.) que atienden a los pacientes para que los niños cumplan con su programa de estudios?

Todos hemos llegado aquí por inquietud profesional y vocación, desarrollando actividades educativas con pacientes del hospital desde nuestras especialidades y en las distintas modalidades de atención; clases en aula con los alumnos permanentes y transitorios, atención en sala cama en los distintos servicios del hospital y atención domiciliaria en los casos en que la condición de salud les impide trasladarse a la escuela por estar postrados o en hospitalización domiciliaria.

La coordinación con los especialistas clínicos es de trato directo, ellos nos derivan a los pacientes que requieren escolarizarse en nuestro establecimiento o que requieren apoyo escolar durante su paso por el hospital. Del mismo modo, estamos coordinados con el equipo de Salud Mental y Oncología para hacer seguimiento de los controles médicos de los niños, sus tratamientos farmacológicos, el retiro de sus medicamentos, y también buscamos cubrir otras necesidades que tengan, ya que nuestros estudiantes son en primer lugar pacientes.

Además, llevamos a cabo un programa permanente de charlas de especialistas clínicos dirigidas a los docentes de la escuela, a las que incluso invitamos a educadores de establecimientos regulares. Con esta iniciativa buscamos recibir orientación directa sobre el tipo de adaptación curricular y necesidades metodológicas que necesita la atención escolar de los pacientes que padecen determinadas enfermedades. Algunos docentes participan de las reuniones de equipos clínicos interdisciplinarios, principalmente en Psiquiatría, del programa de larga estadía PLEA y yo, como director de la escuela, me reúno en forma periódica con el equipo directivo del hospital.

 

¿En qué consiste el trabajo de los docentes de la Escuela Hospitalaria? ¿Qué tiene de distinto en comparación con los de aulas regulares?

Este es un trabajo desde el corazón, desde la sensibilidad, lo primero es entender que el niño(a) o joven no está aquí por su voluntad, sino que a raíz de una situación inesperada, traumática y que en muchas ocasiones marcará su vida para siempre. Nuestro estudiante está viviendo una experiencia dolorosa en todos los sentidos, está lejos de su hogar, familia y amigos. Darle la oportunidad de ir a la escuela en este contexto, es invitarlo a seguir siendo niño, a compartir con otros que como él lo están pasando mal y a poner una nota de color en esta experiencia de vida, una oportunidad para aprender y reír.

La principal diferencia es que trabajamos en un contexto de dolor, de mucha angustia, llegamos a la vida de estos niños en el momento más difícil y nuestra tarea es volverlo más llevadero, acompañar al estudiante en este tránsito, ya sea que lo lleve de vuelta a la escuela tradicional y un retorno a la vida normal, o a asumir una condición que lo acompañará toda su vida asociada muchas veces a la discapacidad, otras veces será acompañarlo en su camino a la muerte. Una persona puede sonreír, maravillarse, sorprenderse, aprender y enseñar hasta el último momento, por eso estamos ahí como docentes, a diferencia de nuestros colegas de aula tradicional nosotros no siempre podemos enseñar para mañana.

El docente hospitalario debe ser una persona sumamente flexible, dispuesta a adaptarse a las situaciones más inesperadas, a reorientar sus actividades. Muchas veces deberá escuchar a los estudiantes o sus familias, contenerlos en su dolor y dificultad. Debe ser una persona con la capacidad de motivar, de encantar e invitar al aprendizaje en un contexto lleno de distractores, y ser capaz de manejar su área curricular junto a todas las estrategias metodológicas posibles, además de estar dispuesto a participar de actividades de las demás áreas del saber y de todos los niveles educativos.

 

¿Cómo se trabaja en las aulas multigrado prestando atención a las demandas de niños y jóvenes con diferentes grados de vulnerabilidad?

Aquí cobra sentido el perfil de docente hospitalario, cada educador enfrenta este desafío desde sus propias cualidades, en algunos casos será desde lo afectivo, en otros desde el dominio técnico, la comprensión, el humor, el entusiasmo, la confianza. El maestro y la maestra hospitalaria deben ser capaces de plantear actividades que permitan la participación de todos los estudiantes, siempre pensando en la diversidad, ya que el grupo con que ha de trabajar estará conformado por niños de diversas edades y condiciones. Por ejemplo, un estudiante puede estar en 2º medio pero haber retrocedido considerablemente en su aprendizaje tras un accidente, por lo que no sería extraño estar enseñándole a leer nuevamente a personas de 12 o 16 años.

Al ser todos nuestros estudiantes personas con alguna enfermedad no hay mayores diferencias entre ellos, tienden a normalizar esta situación. Son comprensivos y empáticos, pero también bromistas e inquietos como todos los niños, aprenden a ser resilientes, a cuidarse y apoyarse unos a otros. Sin duda, hay casos que requieren mayor atención del profesor, para lo cual se procuran los apoyos del área diferencial. Aquí la flexibilidad y disposición de nuestros maestros nuevamente es la clave, cualquiera de nosotros puede ser el apoyo de uno de nuestros colegas en determinado momento. Si algún estudiante se descompensa, interviene un docente para hacerse cargo de él y así su colega sigue con la actividad, o toma la actividad para que el colega pueda atender la situación emergente, mientras se activa el protocolo de eventos adversos si se trata de un niño ambulatorio o se acude al personal clínico de tratarse de un niño hospitalizado.

 

“LA REINSERCIÓN AL SISTEMA REGULAR ES ALTAMENTE EXITOSA”

 

¿Qué sucede con los niños que han participado y participan en esta escuela hospitalaria y son dados de alta? ¿Pueden volver a retomar sus estudios regulares?

La gran mayoría de los pacientes ambulatorios que reciben atención pedagógica durante su hospitalización retoma su vida con normalidad. En cuanto a los alumnos permanentes que año a año completan su proceso escolar en nuestra escuela, un 60% retorna al sistema regular, ingresa a la vida laboral o continúa estudios superiores, y el 40% restante continúa en la Escuela Hospitalaria debido a su condición de salud, hay niños que desde que ingresan a Prekínder sabemos que harán gran parte o la totalidad de su proceso escolar con nosotros.

La reinserción al sistema regular es altamente exitosa, muchos de nuestros estudiantes vuelven incluso al mismo grupo curso con el que estudiaban. Por ejemplo, Almendra hizo 2º básico con nosotros el 2015 y al año siguiente volvió a su colegio ingresando a 3º básico con sus antiguas compañeras. Felipe hizo 7º básico el 2016 y este año regresó a su antiguo colegio para continuar 8º básico y licenciarse con sus compañeros. Joaquín cursó 4º básico mientras se rehabilitaba de un accidente el 2016 y este año continuó 5º en su escuela de Chiloé. Dominique hizo 1° medio el 2015 y 2° el 2016, este año cursa 3° medio en un liceo con excelentes calificaciones. Paulina hizo 4° medio el 2015 y actualmente estudia en la universidad.

 

¿Qué rol cumple la familia y cómo la insertan en el proceso?

La familia participa directamente, nuestro trato con los padres es diario, ya sea de manera presencial o vía medios de comunicación tecnológicos. En los casos de atención domiciliaria cumplen un papel fundamental, ya que deben reforzar los contenidos y acompañar las actividades del estudiante cuando el profesor no está. Tanto los chicos hospitalizados como los ambulatorios asisten muchas veces en compañía de sus padres, por lo que no es extraño tener un papá o una mamá en la sala de clases. Nuestro apoderado está presente en el establecimiento.

Foto: Gentileza Escuela Hospitalaria Puerto Montt.

También citamos a reuniones como todos los colegios, incluso tenemos un centro de padres. Este año nos consideraron en el proyecto “Movámonos por la educación pública”, lo que nos hizo articular un consejo escolar. La familia en la amplia mayoría de los casos es un gran apoyo, nos orientan sobre las características del caso clínico, entregan información valiosa sobre el proceso escolar previo y colaboran con las actividades académicas y recreativas.

 

Recuerdo que Ud. habló en un seminario sobre aulas hospitalarias  efectuado recientemente en Santiago de una actividad llamada el “Carnaval de la Alegría”.  ¿En qué consistió?

Cada año el área artística pone en marcha un proyecto transversal en el que participa toda la escuela y se involucra a otras asignaturas, con miras a una presentación en el acto de aniversario y la participación en un concurso de arte textil llamado Colorearte así como en el encuentro regional de educación artística. Este año la obra se llamó “Carnaval de la Alegría” y consistía en una interpretación libre del mito de Cai Cai y Ten Te Vilú que explica la aparición del archipiélago de Chiloé, la idea era despertar a estos dioses e invitarlos al reencuentro, a dejar atrás sus conflictos y celebrar la vida con nuestros niños que se sienten renacidos tras vivir experiencias dolorosas pero que les permiten mirar la vida con otros ojos.

Para ello, construimos dos dragones con cabeza de papel maché y cuerpo de género, dentro de los cuales pudieran ir nuestros alumnos para bailar. El género fue teñido por ellos con la técnica shibori, por lo que cada diseño es único, mientras que las cabezas fueron fabricadas con una estructura de pvc cubierta de papel de diario y pegamento, y luego pintadas con acrílico.

Esas actividades fueron desarrolladas con participación de todos los estudiantes, desde Prekínder hasta 4º medio, y de los profesores, quienes tuvieron roles en la obra. Además del trabajo coreográfico que se hizo con Educación Física y el rescate patrimonial del relato y la música que involucró a otras áreas del currículum.

Foto: Gentileza Escuela Hospitalaria Puerto Montt.

La presentación se efectuó la primera semana de julio de 2017 en el Hall del Hospital Puerto Montt, en el marco del aniversario del establecimiento, frente a la comunidad educativa, autoridades de salud y educación, delegaciones de colegios invitados, universidades y fundaciones. Contamos con números artísticos de la Escuela para Autistas Camino de Esperanza y la Escuela de Cultura de Puerto Montt. La obra fue un éxito total, tanto por su contenido y calidad artística, como por lo significativo del contexto de producción, y fue presentada el 19 de octubre en Chiloé en el encuentro regional de educación artística, constituyendo nuestra tercera presentación en ese certamen.

 

“SU CONDICIÓN NO TIENE POR QUÉ LIMITARLOS”

 

Su escuela hospitalaria también organiza salidas a terreno con los niños, al Teatro del Lago, al sendero “Lahuen Ñadi”. ¿Por qué eso es tan significativo?

Uno de los propósitos de nuestro trabajo es brindar una experiencia educativa lo más completa posible, que nuestros estudiantes participen de lo que harían en cualquier otro establecimiento. Eso considera salidas a terreno, encuentros interescolares, concursos, competencias, ferias, etc. Este año incluso estuvimos en la maratón organizada por el DAEM de Puerto Montt, cinco de nuestros estudiantes participaron de la carrera, incluido un niño en silla de ruedas.

Las visitas al Teatro del Lago constituyen una experiencia cultural inolvidable para los niños, visitar la obra arquitectónica más importante de la región, vivir la música, la danza, la ópera en el contexto formal de su presentación, lo que ocurre tras bambalinas, tener la oportunidad de conversar con los artistas, es algo que amplía su percepción del mundo, se dan cuenta de que existen otras cosas para deleitarse, que pueden enriquecer sus vidas y cuyo acceso no está limitado por el nivel socioeconómico, sino por su sensibilidad.

El programa Edu-Vida del Teatro del Lago contempla la participación de delegaciones escolares de diversos contextos, para nuestros estudiantes es una instancia para sentir que son niños como cualquier otro y que van a un colegio como todos a su edad, su condición no tiene por qué limitarlos.

Las salidas pedagógicas a los monumentos y parques nacionales así como al sitio arqueológico de Monte Verde se enmarcan en la asignatura de Educación Física y Salud, vinculándose curricularmente con Ciencias e Historia y Geografía. Cumplen varios propósitos: conocer y valorar el patrimonio natural de la región, cuyo atractivo turístico ha sido un motor de desarrollo local en las últimas décadas, generar consciencia ambiental, promover el desarrollo sostenible y la vida saludable. Al mismo tiempo, se trata de una prueba de voluntad, ya que concebir salir de excursión a un parque nacional con un grupo de niños con enfermedades psiquiátricas, oncológicas, neurológicas e impedimentos físicos entre otras complejidades, suena imposible. Nuestra experiencia como establecimiento nos demuestra que adaptando algunos elementos, buscando los apoyos necesarios y tomando las medidas pertinentes, se puede desarrollar ésta y otras actividades de campo con este tipo de grupos escolares obteniendo resultados altamente satisfactorios.

Foto: Gentileza Escuela Hospitalaria Puerto Montt.

 

¿En qué medida el uso del humor o lo lúdico ayuda a los objetivos?

Se trata no sólo de una forma de abordar las actividades pedagógicas sino de una manera de enfrentar la vida, se ha vuelto parte de nuestra cultura organizacional. Generalmente, se asocia la risa al desorden, a la falta de seriedad, cuando deberíamos asociarla al bienestar, todos esbozamos una sonrisa al evocar un buen recuerdo o un logro, lamentablemente creemos que la experiencia escolar efectiva debe ser seria, silenciosa, ojalá inexpresiva, como si esto fuera a hacer perdurar el aprendizaje.

La alegría es sinónimo de bienestar, de risa, de compartir un buen momento. Eso buscamos intencionar en nuestras clases, no sólo queremos que los estudiantes aprendan, queremos que lo disfruten, que lo pasen bien aprendiendo. Y esto no tiene por qué significar desorden o que no exista espacio para otras emociones, claro que hay instancias mucho más serias, hay momentos para dejar salir la pena, abrir el corazón y compartir los dolores y angustias que todos vivimos y que son propios de los contextos de enfermedad.

Lo lúdico nos integra, nos acerca a los alumnos, el humor es un espacio de encuentro, un lugar común y sobre todo un momento de placer. Cuando se experimentan sensaciones gratas, el cerebro entiende que está todo bien y entrega esa sensación de bienestar a todo el cuerpo, negar esto al aprendizaje es cerrar la puerta a un tremendo recurso educativo.

 

¿En qué proyectos, concursos o iniciativas está trabajando la Escuela Hospitalaria?

Actualmente nos hemos enfocado en una muestra científica para la feria comunal de Ciencias, que consiste en un proyecto de acuarismo desarrollado por los niños y apoyado por el programa Explora de Conycit. Ellos mismos construyeron los acuarios, cultivaron las plantas, han cuidado de los peces y visto cómo se reproducen, aprendieron del cuidado de estas especies ornamentales, la limpieza de los acuarios, alimentación, biomasa, ciclo de la vida y el efecto de variables intencionadas.

Continuamos con el proyecto de decoración para los servicios materno-infantiles del hospital, pintando obras en acrílico para instalar en Maternidad, Pediatría, UCI Pediátrica y Neonatología. Y hemos sido invitados a presentar el “Carnaval de la Alegría” en los actos de aniversario de otros establecimientos de la comuna.

En noviembre recibiremos la primera pasantía de un equipo de colegas de otra escuela, se trata del Aula Hospitalaria de Castro perteneciente a Coanil.

Somos parte de la gestión de la Jornada de Salud para Educación, instancia en que médicos especialistas de nuestro Hospital de Puerto Montt presentan temas sobre infancia y enfermedad a los profesores de educación regular, a fin de orientar el trabajo en aula con niños que padecen alguna enfermedad, ya sea del área neurológica, psiquiátrica o pediátrica. Este año se dictará la segunda versión de la jornada organizada por el DAEM Puerto Montt, la Escuela Hospitalaria y el Hospital, sumamos a la Universidad San Sebastián que facilitó el Aula Magna.

La escuela es integrante de varias redes como: la Red de Educación Especial de la provincia de Llanquihue, la Mesa Regional de Educación Artística, el Consejo de Directores de Puerto Montt y recientemente REDLACEH (Red Latinoamericana y del Caribe) nos ha abierto las puertas a través de la incorporación de uno de nuestros profesionales a esta importante agrupación.

Esperamos desarrollar algunos proyectos el 2018 en coordinación con nuestra SEREMI, DEPROV y DAEM, así como dar continuidad a actividades como la Jornada de Salud para Educación, nuestra participación en Colorearte y a raíz del premio recibido en el Congreso de Pedagogía Hospitalaria de Colombia lanzar una página web que reúna experiencias de educación artística en contextos hospitalarios de Chile, América Latina y países amigos que deseen mostrar y compartir su trabajo.

 

¿Qué contacto mantienen con otras escuelas hospitalarias y con proyectos internacionales?

La relación con las escuelas hospitalarias de nuestro país se ha intensificado durante este año, generando redes de colaboración con diferentes establecimientos, tanto en la Décima Región como en la Región Metropolitana. Los congresos internacionales y las jornadas regionales desarrolladas por el MINEDUC que impulsa Tomás Arredondo han sido claves para conocernos y desarrollar trabajos colaborativos, principalmente con la Fundación Carolina Labra Riquelme, Coanil, Clínica Santa María y Coaniquem.

A nivel internacional mantenemos contacto con escuelas de Argentina, Perú, Colombia, Ecuador y México, además de España a través de la Universitat de Barcelona. Esperamos que nuestro proyecto de plataforma web permita articular bellas experiencias con países hermanos y conectar a más lugares que estén ejecutando iniciativas en la materia. Nos han apoyado empresas como Bibliográfica Internacional con la Editorial Parramon, la Fundación Mustakis y esperamos que la difusión que está recibiendo nuestro quehacer, atraiga el interés de otras organizaciones que deseen aportar no sólo a nuestro trabajo sino al de colegas de otras regiones de Chile y el extranjero que están construyendo futuro para los niños en condición de enfermedad, desde la educación.

 

A nivel emocional y pedagógico, ¿qué ha significado para usted trabajar en esta Escuela Hospitalaria?

La Escuela Hospitalaria Puerto Montt es mi vida. Soy docente hospitalario desde que salí de Pedagogía en Artes en la UMCE, me trasladé a Puerto Montt a trabajar como profesor en la Escuela Hospitalaria el 2010, la he visto crecer y he sido parte de sus procesos más complejos de transformación. Mi formación complementaria ha sido en función de las necesidades de la escuela. Desde el 2015 tengo el honor de dirigir este establecimiento y espero que la vida me permita acompañar su consolidación como organización educativa y ser testigo de cómo crece este sueño, esta verdadera utopía pedagógica, donde realmente hay lugar para todos y el único límite es nuestra capacidad de seguir soñando.

Foto: Gentileza Escuela Hospitalaria Puerto Montt.

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