En el Aula

Estudio Nacional de Educación Física 2015: EL MAL ESTADO FÍSICO DE LOS ESTUDIANTES CHILENOS

21/10/16 por reveduc

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Los resultados de esta prueba, que evaluó a 9 mil 568 estudiantes de 8° básico en todo el país, son concluyentes: 4 de cada 10 presenta sobrepeso u obesidad y 2 de cada 10 un perímetro de cintura que indica riesgo cardiovascular y metabólico.

La subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, junto al secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, dieron a conocer los resultados del Estudio Nacional de Educación Física, prueba que evaluó a 9 mil 568 estudiantes de 8° básico en todo el país y que concluyó, entre otros resultados, que 4 de cada 10 presenta sobrepeso u obesidad.

Lo anterior significa que un 45% tiene ese problema. El escenario es más complicado aún: 2 de cada 10 estudiantes tiene un perímetro de cintura que indica riesgo cardiovascular y metabólico.

“Esto, sin duda, es un problema grave, pues tiene que ver con una dimensión fundamental del desarrollo de las personas. No solamente es un problema de salud, sino también tiene que ver con la sensación de bienestar de la población. Como Gobierno lo estamos asumiendo y sabemos que el desafío es enorme, pero se debe abordar de una manera integral y multidimensional, en conjunto con las familias”, declaró la subsecretaria Quiroga.

El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad de la Educación, Carlos Henríquez, destacó que “si bien los hombres logran mejores resultados que las mujeres en prácticamente todas las pruebas, los resultados deben preocupar a todos los estudiantes”. A esto se suma, que en los resultados de esta medición, al comparar con 2014, se evidencia un aumento de los estudiantes que “necesitan mejorar” su condición física en el país.

Principales resultados

En cuanto a la antropometría, que estima el Índice de Masa Corporal (IMC) y el perímetro de cintura, el Estudio Nacional de Educación Física reveló que el 45%, es decir, 4 de cada 10 estudiantes presenta sobrepeso u obesidad y 2 de cada 10, es decir el 25%, un perímetro de cintura que indica riesgo cardiovascular y metabólico. En comparación al 2014, se observa un aumento significativo de 4 puntos en obesidad y un descenso de 4 puntos en la categoría “normal”.

Cuadro: Antropometría – Índice de Masa Corporal 

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Cuadro: Antropometría – Perímetro de Cintura y Estatura

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En cuanto al rendimiento muscular, que se mide con tres pruebas: de abdominales, salto largo a pies juntos y flexo-extensión de codos, el 26%, 64% y 91%, respectivamente, necesita mejorar; mientras que el 74%, 36 % y 9% están, respectivamente, en niveles aceptables o destacados.

En todas las pruebas de rendimiento muscular las mujeres obtienen resultados más bajos que los hombres: 8% más en la categoría “necesita mejorar” en abdominales; 10% más en la categoría “necesita mejorar” en salto largo a pies juntos y 3% más de “necesita mejorar” en el examen de flexo-extensión de codos.

Cuadro: Rendimiento muscular – Abdominales cortos (resistencia muscular)

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Cuadro: Rendimiento muscular – Salto largo a pies juntos (fuerza muscular)

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Cuadro: Rendimiento muscular – Flexo Extensión de codos (fuerza muscular)

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En el caso de flexibilidad, medida con la prueba de flexión de tronco adelante, muestra que el 70% de los estudiantes debe mejorar, mientras que el 30% está en los niveles aceptable y destacado. Comparativamente, representa 4 puntos más de la categoría “necesita mejorar” desde el 2014 al 2015. Esta es la única prueba donde las mujeres obtuvieron mejores resultados que los hombres, donde el 67% quedó en la categoría “necesita mejorar”, frente al 73% de los hombres en tal categoría.

Cuadro: Flexibilidad – Flexión de tronco adelante

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El Estudio de Educación Física también contempla la resistencia aeróbica y rendimiento cardiovascular, medidos con el test de Cafra, y la potencia aeróbica máxima, que se mide con el test de Navette. El test de Cafra permite detectar a aquellos estudiantes que podrían tener un riesgo cardiovascular y así eximirlos del test de Navette.

En el test de Cafra, el 14% de los estudiantes quedaron en la categoría “necesita mejorar” y, por lo tanto, no pudieron rendir el test de Navette, resultados semejantes al año 2014. Al desagregar por género, preocupa que mientras el 7% de los hombres no logra rendir el Navette, esta cifra alcanza al 22% de las mujeres.

Cuadro: Resistencia aeróbica y rendimiento cardiovascular – Test de Cafra

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En cuanto el test de Navette, el 72% de los estudiantes que rindieron necesitan mejorar, lo que implica un alza de 4 puntos al comparar los resultados con los del año anterior. En este test, nuevamente, la brecha de género es importante, pues el 58% de los hombres quedó en la categoría “necesita mejorar”, mientras que esta cifra alcanza al 91% en las mujeres.

En este test también destacan los estudiantes del grupo socioeconómico bajo, los que obtienen mejores resultados (68% necesita mejorar) que el GSE alto (71% necesitan mejorar).

Cuadro: Potencia aeróbica máxima – Test de Navette

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Factores externos asociados a los resultados

Los resultados del Estudio Nacional de Educación Física muestran brechas entre los grupos socioeconómicos, con mejores resultados para los grupos altos, salvo en el test de Navette. Sin embargo, los niveles obtenidos son preocupantes para todos los GSE, principalmente en lo referido a los niveles de sobrepeso y obesidad.

El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad explicó que “si bien los resultados favorecen a los grupos altos, la brecha más amplia no siempre se da entre el grupo bajo y el alto, por ejemplo, en el perímetro de cintura, salto largo a pies juntos o flexión de tronco adelante. A diferencia de otras pruebas donde la condición social del estudiante explica los resultados, en el caso de Educación Física no se da una relación directa”.

Henríquez llamó a trabajar la condición física de los estudiantes, con especial énfasis en las mujeres. “Además del desafío que tenemos en general, los hombres presentan mejores resultados que las mujeres en todas las pruebas, salvo en la de flexión de tronco adelante”, indicó, agregando que “los resultados del Estudio indican que la condición física actual de los estudiantes podría afectar el desarrollo psicológico, físico y social. Por ejemplo, tener mayor probabilidad de lesiones, escasa eficiencia en el desarrollo de actividades diarias y fatiga precoz. También podrían presentar una mayor predisposición a desarrollar enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes”, subrayó.

Tarea compartida: la familia y la escuela

La subsecretaria de Educación, Valentina Quiroga, y el Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad, Carlos Henríquez, destacaron que lo importante es que la actividad física se transforme en un hábito y para ello, debe ser fomentado por la familia -mediante la alimentación sana y el incentivo de la actividad física de sus hijos- y también por los establecimientos escolares.

De hecho, al observar los resultados, se concluye que las escuelas cumplen un rol esencial en esto. Hay algunas que presentan un 23% más de estudiantes con resultados satisfactorios en las pruebas que miden la capacidad aeróbica y son justamente aquellas que tienen altos logros en las siguientes dimensiones: autovaloración para la actividad física, hábitos de vida activa y fomento desde la escuela, participación en actividades físicas ofrecidas por la escuela y actividad física fuera de la escuela.

Por ello, es necesario que los profesores sean promotores de la salud, propiciando los estilos de vida activos. “Una acción concreta es la incorporación de un portafolio transversal a las asignaturas curriculares, en el que se registren las acciones que desarrollan los escolares en ese sentido”, señaló Henríquez.

Y agregó que el director tiene que estar en sintonía con lo anterior. “Debe ser el líder de una escuela que trabaje una cultura de vida activa y saludable. En la medida que otorgue las facilidades para que docentes y estudiantes puedan llevar a cabo iniciativas para incrementar el nivel de actividad física, se estará dando una señal clara de la voluntad directiva de lograr un cambio real”.

Pero, tal como advirtió la subsecretaria de Educación, “desde la escuela se puede hacer un gran esfuerzo para que los niños y niñas hagan deporte, pero si después se encierran en sus domicilios, en sus habitaciones, y no generan ninguna actividad o juego que sea recreativo, es muy complejo abordar este desafío que tiene que ver con cambiar hábitos”.

Avances y desafíos para mejorar la salud de los estudiantes

Actualmente el Ministerio de Educación está impulsando diversas iniciativas, algunas en coordinación con el Ministerio de Salud y de Ministerio del Deporte, que van desde generar mejores hábitos alimenticios a fortalecer las prácticas para mejorar la actividad física de los estudiantes.

En ese sentido, la subsecretaria de Educación precisó que “la política del Etiquetado de Alimentos ya está en funcionamiento en el país y es fundamental para que la ciudadanía pueda tener mejor información. Desde el Mineduc estamos también cambiando la alimentación que se entrega a prácticamente todos los establecimientos del país, o una gran parte de ellos, a través del Plan de Alimentación Escolar de la JUNAEB, en donde se está desarrollando un plan equilibrado incorporando, por ejemplo, muchas más frutas y verduras dentro de las raciones alimenticias de los estudiantes”.

Pero aún hay mucho por hacer. El Secretario Ejecutivo de la Agencia de Calidad hizo un llamado a todas las autoridades ministeriales y locales a “vincularse con los establecimientos educacionales a través de fondos concursables de, por ejemplo, iniciativas que favorezcan la promoción de estilos de vida activos; vincularse con instituciones de educación superior para incentivar la investigación en temas de fomento de la actividad física a nivel comunitario, considerando las diferencias concretas existentes para las distintas realidades geográficas y socioeconómicas”.

Presentación completa de los resultados del Estudio Nacional de Educación Física 2015: descargar aquí 

 

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