Cultura

En Haití: LA ESCUELA REPÚBLICA DE CHILE SE PONE DE PIE

02/09/16 por reveduc

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Foto: Gentileza Fernanda Soto.

En 2010, cuando un terremoto devastó a Haití, los sueños de la comunidad de la Escuela República de Chile se vieron truncados al sucumbir junto a otros cinco mil establecimientos educacionales. Pero hoy ha sido reconstruida en el mismo sitio, y ha abierto sus puertas para recibir a las cerca de 600 niñas que allí se educan y a su equipo de 45 docentes, todo gracias a una alianza fraterna de organizaciones que avivan una campaña para seguir el intercambio educativo, cultural y de hermandad entre ambos pueblos.

El 18 de abril sonó el timbre de inicio de clases en la Escuela República de Chile en Haití, pero esta vez fue diferente. Después de seis años, las casi 600 estudiantes contaban con la infraestructura adecuada para seguir haciendo volar sus sueños. Esas niñas, entre 3 y 18 años, disponen ahora de un recinto con 11 salas, para albergar a alumnas de parvularia a noveno grado, además de modernas oficinas, enfermería, cocina, biblioteca y una sala de informática. Un amplio y bonito espacio donde esas niñas pueden nuevamente recibir el cariño y la educación que se merecen.

El devastador terremoto que azotó la nación haitiana en 2010, dejó el antiguo edificio azul de estrechos salones reducido a escombros, al igual que sucedió con otros cinco mil establecimientos educacionales. No fue fácil, el proceso de reconstrucción de la escuela tardó seis años y se llevó a cabo gracias a una alianza multisectorial y con la fuerza motivadora de una comunidad escolar dispuesta a aportar con su granito de arena para recuperar ese espacio educativo que tanto valoran.

Fue en julio del 2012, cuando el equipo de reconstrucción chileno hizo los primeros acercamientos con el Ministerio de Educación haitiano, para que la Escuela República de Chile se levantara en el mismo terreno que ocupaba desde que fue inaugurada en 1953, y que está en pleno centro de la capital, Puerto Príncipe, cerca de ministerios, universidades y otras oficinas públicas.

En un primer momento, luego de la ardua faena de remoción de escombros, se levantaron tres galpones provisorios, los que no contaban con luz ni agua potable. En esa precariedad se hacía clases. Debido al hacinamiento, las alumnas se tuvieron que agrupar en dos cursos, quedando 60 niñas en un espacio de 30 metros cuadrados, a lo que se sumó la escasez de equipamiento. Esto redundó en que el aprendizaje se volviera demasiado dificultoso y por esta razón, el 2013, las niñas tuvieron que ser trasladadas a otras escuelas.

Sin embargo, esto no hizo decaer la esperanza de quienes creían en la reconstrucción y la escuela empezó a cobrar cada vez más fuerza en toda la comunidad. “Fue entonces que estudiantes y profesores se comprometieron activamente durante todo el proceso, sin perder la alegría y los sueños, los cuales ahora inundan la nueva escuela”, afirma Diego Vela, Director Ejecutivo de América Solidaria.

Y agrega que para financiar los trabajos se hicieron campañas que sensibilizaron a donantes particulares y a 17 colegios chilenos, lo que permitió reunir los fondos necesarios para pensar que el sueño de revivir la Escuela República de Chile era posible.

 

LA MISIÓN DE CHILE EN HAITÍ: INTERCAMBIO EDUCATIVO Y CULTURAL

Hace una década, la Revista de Educación publicaba la experiencia de una profesora chilena en la Escuela República de Chile. En su testimonio deja entrever lo difícil y a la vez apasionante que fue desempeñar sus labores como docente en la isla. Más allá de lo diferente de las costumbres y el clima, la profesora Evelin González confesaba que su principal misión allí era alentar el vínculo entre nuestro país y Haití.

Antes la escuela tenía un frontis angosto que conducía a la hilera de aulas sin separación más que pequeños muros entre una y otra. La maestra relataba que las ansias de saber de las niñas eran inmensas. “Ponían sus manos sobre las mías para dibujar, cantaban conmigo y hacían esfuerzos por captar los contenidos más abstractos, que fue donde detecté mayores dificultades, aunque tenían una capacidad impresionante con los temas relacionados con lo intuitivo, lo que les facilitaba el dominio de otras lenguas. Conocí haitianos que, aparte del creole, hablaban francés, inglés, español y hasta alemán”. Y agregaba otro detalle sorprendente de sus alumnas, decía que eran tremendamente pulcras, al punto que usaban dos paños: uno para mantener sus zapatos lustrosos y otro para secar la transpiración de sus caras, porque no les gustaba que la piel se les viera brillante. “La mayor emoción fue cuando me despedí y les tuve que prometer que volvería (de hecho lo hizo dos veces más), recibí varios regalos y uno de esos fue el de una niñita que se me acercó y me dio su pañito facial”.

A pesar de que el idioma era una limitación, ella, a los sones de su flauta, les enseñó a sus alumnas lenguaje, comunicación y arte, basándose en el currículo chileno. Así las chicas aprendieron nuestro himno nacional, poesía de Gabriela Mistral y Pablo Neruda, letras de canciones de Violeta Parra, la geografía y la historia que nos unen, entre otras materias. Las niñas respondieron con un entusiasmo que cualquier docente quisiera en sus clases. “Tenían un nivel de atención increíble, eran como esponjas, ¡todo lo querían aprender!”, contó orgullosa la maestra a su regreso.

Hoy la misión de los docentes y profesionales de otras disciplinas que viajan hasta la isla sigue siendo la misma, porque el tiempo y las condiciones no han cambiado en Haití, hay mucho por hacer y, sobre todo, mucho que intercambiar. En septiembre de este año, se sumarán al equipo otros tres profesionales del ámbito de la educación, pedagogos y psicólogos, los cuales trabajarán en el Plan de Convivencia Escolar 2016-2017, para reforzar, además de las necesidades educativas fundamentales (lectura, escritura, cálculo, expresión oral, idiomas), aspectos como las aptitudes, los valores, las habilidades para vivir en paz, el respeto a los otros, la solidaridad, la justicia social, de manera que las alumnas puedan desarrollarse individual, social y culturalmente y vayan disfrutando del derecho de educarse.

“Es un verdadero milagro lo que han hecho con la escuela en este terreno”, resume hoy Rossette Celeste, la actual directora del establecimiento. En sus palabras hay reconocimiento y esperanza, quizás ese reconocimiento deba extenderse también al acercamiento histórico que hicieron los propios haitianos cuando, en 1953, bautizaron a todas sus escuelas estatales con nombres de países vecinos, “como una manera de acercarnos a los pueblos americanos”, dijeron. Por ello es que la reconstrucción de este centro educativo refuerza esa unión y renueva la esperanza de compartir nuestra riqueza cultural, en especial ahora que tenemos residiendo en Chile 36 mil 661 haitianos (Datos desde el año 2013 al 2016, Policía de Investigaciones de Chile), la mayoría asentados en el sur de la capital, cifra que según todas las estadísticas aumenta cada año.

 

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HAITÍ, CIFRAS DE ESCOLARIDAD

De los 10.572.029 habitantes de Haití, el 87% está alfabetizado, el porcentaje más bajo de la región. Este país cuenta con 15.200 escuelas primarias, de las cuales el 90% son privadas, manejadas por comunidades, organizaciones religiosas u organizaciones no gubernamentales. La cifra de inscritos en estos establecimientos es del 67%, mientras que las escuelas secundarias matriculan solamente al 20% de la población elegible.

En números, estamos hablando de más de 200.000 niños que no asisten a la escuela en Haití. Sin embargo, las tasas de matrícula han aumentado en los últimos años y en parte esto se debe al impacto que tuvo un programa de exención del pago de matrícula en el país, donde la mayoría de las escuelas son privadas.

Además, el gobierno se ha propuesto asegurar que todos los niños haitianos entre las edades de 6 y 11 años tengan acceso a la educación gratuita. Para el año 2020, tendría que haber logrado afianzar un puente entre las ofertas públicas y privadas de educación y la cobertura pública, lo que se debería traducir en alcanzar al 60% de los estudiantes de primaria de todo el territorio nacional.

Es en ese contexto, que se reconstruyó la Escuela República de Chile en Haití. Pero el reto de quienes emprendieron este proyecto no acaba aquí: ahora, en una segunda etapa, se reforzará el trabajo pedagógico con miras a mejorar la educación de las casi 600 alumnas de este establecimiento. Y, sin duda, Chile podrá aportar mucho no solo en cuanto al uso del lenguaje español, sino también en el currículum de diversas materias.

En cuanto al idioma, los oficiales de Haití son el criollo haitiano (creol o créole haïtien) y el francés. El criollo haitiano es lengua cooficial desde 1961 y es hablado prácticamente por toda la población. En términos de política, el gobierno está trabajando para que se adopte el uso de ambos idiomas en las escuelas, también el inglés y el español como lenguas extranjeras.

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