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En educación básica y media: Haciendo proyectos para mejorar el mundo

28/12/20 por reveduc


La institución que  Marc Prensky preside, The Global Future Education Foundation, fomenta la educación basada en proyectos de alto impacto. Además, es creador de Two Billion Kids, organización que potencia la enseñanza fundada en logros en favor del mundo y en la que participan UNESCO y UNICEF, entre otras. Fue invitado por Fundación Educacional Seminarium, para exponer en el Seminario online de Innovación y Tecnología “La Educación del Mañana: Hoy”.

A muchos quizás les parezca ciencia ficción, pero hoy es una realidad. Hay estudiantes de educación básica y media que están contribuyendo a mapear el cerebro humano. Sí, tal cual. Para ello utilizan un software o programa llamado “Eyewire”, diseñado por el neurocientífico Sebastian Seung, quien trabajaba en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) y hoy en la Universidad de Princeton.

Mediante el juego, van mapeando neuronas. Y es que este juego -disponible en https://eyewire.org/– toma imágenes de las células de la retina que conectan los ojos y el cerebro, y desafía a los jugadores a identificar su cableado. Cuanto más rápidos y precisos sean, recibirán más puntos y desbloquearán poderes especiales.

Es una mecánica que fomenta el avance de la neurociencia al permitir la reconstrucción de la morfología de datos neuronales, lo que ayuda a los investigadores a modelar circuitos de procesamiento de información.

Cualquier persona con una conexión a Internet puede entrar en el juego, no se requieren conocimientos científicos especializados. Y los estudiantes no han sido la excepción.

Así lo señala Marc Prensky, fundador y director Ejecutivo de The Global Future Education Foundation, institución que potencia la educación basada en proyectos de alto impacto para el mundo.

Manos 3D, audiolibros y otras innovaciones

El experto -quien fue invitado por Fundación Educacional Seminarium para exponer en el Seminario online de Innovación y Tecnología “La Educación del Mañana: Hoy”- también dio cuenta de otros proyectos, como la creación de prótesis personalizadas de manos, fabricadas en EE.UU. (Columbia, Carolina del Sur) por niñas de 7° y 8° básico, con el apoyo de una impresora 3D y archivos disponibles sin costo en el sitio web de una organización sin fines de lucro e-NABLE (www.enablingthefuture.org/).

“Puede parecer muy complejo, pero que no es algo tan difícil de hacer. Una vez que se tienen las máquinas y se accede a los archivos gratuitos de e-NABLE, se pueden fabricar estas prótesis -dijo Marc Prensky-. Pero la pregunta no es solo cómo se imprime una mano, la pregunta es quién las necesita. Así es que estas estudiantes recurrieron a las redes sociales para encontrar niños que necesitaran las manos y fabricaron las prótesis a su medida. Tienen colores personalizados, posiblemente ellos mismos eligieron esos colores para sus manos”.

También mencionó un proyecto para preservar idiomas que están por desaparecer creando audiolibros, llevado a cabo en Islandia por alumnas de enseñanza básica. “Hay muchos lugares donde eso está ocurriendo, donde hay lenguas indígenas que realmente no se están registrando lo suficiente. Los niños pueden encargarse de eso, recrear audiolibros, y eso es algo nuevo. Incluso pueden grabar y crear sus propios audiolibros. Y ciertamente también pueden imprimirlos, digitalizarlos, hay herramientas disponibles en internet”.

Y, aunque usted no lo crea: alumnos de 4° básico de North Platte (EE.UU.) diseñaron un parque acuático para su comunidad, postularon a una convocatoria pública local, ganaron y ¡lo construyeron!

Más ejemplos que sorprenden

La lista es larga. Marc Prensky hizo referencia a una joven de 13 años, Emma Yang, de Nueva York, quien luego de ver las dificultades por las que pasaba su abuela al no poder reconocer a miembros de su familia, creó “Timeless”,  una aplicación de reconocimiento facial útil para personas con Alzheimer. Aquí un paciente pueden desplazarse por las fotos de amigos y familiares y la aplicación le dirá quién es esa persona y cómo se relaciona con él o ella (su parentesco). Y si no reconoce a alguien en la misma habitación, puede tomarle una foto y el sistema intentará identificarlo automáticamente.

Otro caso es el de Shermar DaCosta, de 14 años, que cursaba su primer año en New York City´s Bronx Academy y diseñó una aplicación para que los estudiantes anónimamente pudieran contactarse con las autoridades escolares y manifestarse acerca de temas como el bullying y potenciales conflictos entre compañeros, además de dar ideas para mejorar las políticas del establecimiento.

Y, por otro lado, en enseñanza media también hay proyectos muy valiosos. Jack Andraka, de 15 años, con el apoyo de la Universidad Johns Hopkins diseñó un detector más barato y sensible para el cáncer de páncreas. Su propuesta fue rechazada casi 200 veces, hasta que recibió una respuesta positiva del Dr. Anirban Maitra, profesor de Patología y Oncología y de Ingeniería Química y Biomolecular de la Escuela de Medicina de esa casa de estudios. El resultado: un test de diagnóstico tipo varilla graduada para el cáncer pancreático usando un nuevo sensor de panel, similar a las tiras reactivas de diabetes. Este test mide el nivel de mesotelina, un biomarcador del cáncer pancreático, en sangre u orina, para determinar si el paciente tiene cáncer pancreático en una etapa temprana. Tiene una precisión mayor al 90% en la presencia de mesotelina. Y, según Andraka, también sería efectivo para detectar cáncer de ovarios y pulmón.

Asimismo, Brittany Wenger, de 17 años, de Florida (EE.UU.), inventó el “cloud4cancer”, un software de inteligencia artificial capaz de realizar una detección precoz del cáncer de mama con un 99,1% de certeza. Su uso se está extendiendo a otras enfermedades como la leucemia.

Y Olivia Hallisey, de 17 años, de Connecticut (EE.UU.) diseñó un test de bajo costo para detectar el Ébola, que ofrece resultados en menos de 30 minutos y funciona incluso si el paciente no tiene síntomas. Además, a diferencia de otros métodos de diagnóstico, que son más caros y complejos, su test no requiere de refrigeración.

Son alumnos de enseñanza media quienes hicieron estos descubrimientos, así como otros en las áreas de diagnóstico de enfermedades de plantas; diseño y construcción de robots y controladores, softwares, sistemas de limpieza para un radiotelescopio de clase mundial, mini supercomputadores y productos impresos en 3D; creación de aplicaciones para disminuir el abuso policial, el bullying y realizar mantención remota; y monitoreo de terremotos, bosques (por los incendios forestales) y desechos marinos.

Quizá estos proyectos podrían parecer un salto al futuro, muy alejados de la realidad chilena. Más de alguien se preguntará de qué manera se pueden llevar a cabo iniciativas como las descritas en nuestro país, cuando muchos colegios y liceos no cuentan con tecnologías sofisticadas. Para responder a esta interrogante contactamos a Marc Prensky, quien reside en California y su respuesta es categórica:

“Lo importante no es tener las tecnologías, sino pensar en lo que se puede hacer y realizarlo con ellas. Las creencias (como ‘yo puedo’ y ‘los niños son poderosos’) más la imaginación son mucho más importantes que poseer cualquier tecnología. Los niños ya pueden mirar hacia arriba y captar los rastros del satélite Starlink de Elon Musk en el cielo. Los niños deben hablar sobre lo que pueden hacer como personas conectadas, y pensar y generar una lluvia de ideas sobre lo que harán con esas tecnologías que escuchan o ven en la televisión o YouTube. Junto con sus maestros -si es posible, o sin ellos si es necesario-, los niños deberían pensar en cómo aplicarán las nuevas capacidades tecnológicas de los humanos a los problemas que ellos ven”.

“El mejor currículum son los proyectos continuos del mundo real”

– ¿Qué características debe tener un currículum para el siglo XXI?

– No hay dos estudiantes iguales, entonces, ¿por qué debería serlo el currículum? El plan de estudios o currículum debe ser diferente para cada estudiante. Aunque eso no fue posible en el pasado, es factible hoy y en el futuro. En el pasado necesitábamos estudiantes que fueran similares para que pudieran reemplazarse en los trabajos. Hoy y mañana requerimos estudiantes únicos, para que no sean cambiados por máquinas. El mejor currículum está compuesto por los proyectos continuos del mundo real que los propios estudiantes seleccionan.

– ¿Se deben seguir enseñando las asignaturas tradicionales como lenguaje, matemáticas, ciencias o historia de la misma manera? ¿Qué es lo que debe cambiar?

– ¿Alguien cree que vivimos en “tiempos tradicionales”? Entonces, ¿por qué enseñaríamos hoy de una “manera tradicional”, o incluso enseñaríamos “materias tradicionales” a todos? La tradición, a pesar del hecho de que muchos de los adultos de hoy se sienten cómodos con ella, es lo único que deberíamos cuestionar constantemente en nuestros tiempos. No tenemos que abandonar la cultura, pero debemos reexaminar todas nuestras tradiciones simplemente transmitidas para ver si son tan sabias y útiles para el futuro como lo han sido para el pasado.

– ¿Por qué es tan significativo que los escolares desarrollen proyectos basados en el mundo real?

– Los proyectos son cruciales, porque ver las diferencias en el mundo que pueden hacer con sus proyectos, darse cuenta que tienen un impacto, es lo que les da a los niños la confianza de que pueden propiciar cambios positivos reales en su entorno por el resto de sus vidas. La realización de numerosos proyectos les da a los niños la confianza en sí mismos y la autoestima que necesitan.

Permítanme decir que rara vez tiene sentido que un docente haga un proyecto con una clase completa (incluso si esto parece “más fácil de administrar”). Los proyectos resultan mejor en equipos de 4 a 6 personas. A los niños les va mejor cuando se agrupan en equipos por intereses, y cada equipo diseña su propio proyecto.

Tampoco interesa lo que atraiga “mi” atención o la de otro adulto. Todo lo que importa es lo que atrae la atención de cada uno de los niños.

La mejor manera de encontrar proyectos es navegar por la base de datos en btwdatabase.org (en inglés, en algunos casos se puede traducir al español). Recomiendo encarecidamente a todos los profesores y niños que hagan esto para inspirarse y que también utilicen el sistema FIDS (Feel-Imagine-Do-Share) creado por Design for Change como metodología de proyecto. Tengan en cuenta que DFC Chile (dfcchile.cl) está listo para asesorar a los maestros en su país.

Más iniciativas de alto impacto

En la base de datos btwdatabase.org y en YouTube es posible hallar un sinfín de propuestas que se han desarrollado en los últimos años en escuelas de diferentes lugares del mundo. Algunas, como las ya mencionadas, requieren de tecnología sofisticada, pero otras no y aun así han generado un cambio destacable en el entorno.

A modo de muestra, en una escuela española alumnos de primer ciclo básico fueron a jugar al parque y una vez en clase, guiados por su profesora, anotaron en post-it las cosas que no les gustaban, organizaron las ideas en el pizarrón y votaron las que eran de su interés. Definitivamente, lo que más les complicaba era que los basureros eran muy altos y, por lo tanto, no podían echar la basura. Crearon un prototipo de cómo sería el contenedor de basura perfecto para ellos, se reunieron con la alcaldesa e instalaron su nuevo basurero en el parque, justo en el pilar del basurero alto. El video del proyecto titulado “Queremos contenedores tan altos como nosotros”, se puede ver en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=5u1cCbSYh2Q

Y en Chile, el 5° C del Colegio George Chaytor English College de Temuco se propuso poner fin al desorden que se producía en el tránsito en las afueras del colegio, especialmente a la hora de llegada de los estudiantes. Para ello, observaron lo que ocurría -algunos conductores incluso hacían maniobras arriesgadas- y descubrieron falta de señalética y otras en mal estado. Entonces, pensaron y planearon, surgieron ideas y las discutieron. Luego, votaron. Y las ideas quedaron en este orden: ampliar el horario de llegada, reparar las señales y poner otras, protestar por imprudencias, pasar partes de cortesía a los autos mal estacionados, agregar pasos de cebra, sacar estacionamientos y transformarlos en paradas para dejar y tomar estudiantes, y premiar el buen comportamiento para contagiar a otros.

El paso siguiente fue reunirse con la dirección del colegio para tomar algunas medidas, entre ellas alegar públicamente por la indiferencia y pasar multas a los autos mal estacionados, hacer carteles, explicar a los padres y profesores el sentido de esta campaña o proyecto, y premiar a los que tuviesen un buen comportamiento vial.

Pero aquí no acabó todo: este plan llegó hasta la Dirección de Tránsito y consiguieron que arreglaran la señalética, que instalaran pasos de cebra, que establecieran zonas de paradas para dejar y tomar estudiantes.

El video de este proyecto, titulado “Orden y respeto en el tránsito de nuestro colegio”, se puede ver en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=-7btB1hlFIw y en la base de datos ya mencionada. Por tratarse de un proyecto Design for Change, también se encuentra información sobre esta iniciativa en http://dfcworld.com/SITE.

Cómo desarrollar proyectos exitosos

En palabras de Prensky, solo hay un criterio a considerar en esto: Logro (es decir, finalización) con Impacto Positivo Medible. ¿Qué significa esto? Que “cada alumno pueda señalar algo y decir ‘¿Ves eso? El año pasado estuvo mal. Ahora, gracias a lo que hicieron mi equipo y mi proyecto, es mejor”. Hasta que puedan hacer eso, un proyecto no está completo. Al formular proyectos, uno debe considerar qué se puede hacer (idealmente con posibilidad de extenderlo) en un período de tiempo determinado. Las preguntas cruciales que debe hacer cualquier equipo al formular su proyecto son: ¿Cómo podemos mejorar el mundo en el área que nos interesa? y ¿cómo podemos hacerlo en el tiempo que tenemos?

Para que lo anterior sea posible, agrega Prensky, uno de los principales cambios necesarios a nivel escolar es “hacer que la escuela y la enseñanza sean totalmente personales para cada niño. Cada maestro debe conocer a cada estudiante individualmente y ayudarlo a explorar sus sueños, encontrar compañeros y comprender profundamente qué le importa a cada uno de ellos, en qué es bueno y qué le encanta hacer. Y luego, debe ayudarlos a aplicar esos intereses en proyectos del mundo real”.

“Se encuentra el tiempo para hacer esto no dando conferencias o explicando a todos, eso nunca, todo debe ser hecho por los estudiantes en equipos pequeños, con mucha más interacción de igual a igual. Tenga varias preguntas para que los equipos las exploren y luego las compartan. No es necesario calificar, evaluar o clasificar; solo un resumen del Impacto Positivo Medible que cada estudiante ha logrado, personalmente y en equipo”, concluye.

Dos mil millones de niños

El Proyecto Two Billion Kids (Dos mil millones de niños) surgió de la observación de que, a pesar del enorme esfuerzo mundial realizado por un gran número de personas bien intencionadas, y a pesar de la inversión de una gran cantidad de tiempo y recursos, la educación no estaba cumpliendo su promesa, no brindaba lo que los 2 mil millones de niños en el planeta ahora necesitan para el futuro en el que vivirán.

Se ha traducido, en palabras de Marc Prensky, en “una colección de rutas o subproyectos para empoderar a ‘todos’ los niños del mundo para hacer su mundo mejor”. Ejemplos de estos subproyectos incluyen: una base de datos mundial de proyectos hechos por estudiantes, e-book de Creencias del siglo 21 (en múltiples idiomas), centros mundiales de empoderamiento, metodologías y métricas para el siglo 21, entre otros.

La versión 1.0 del libro de Creencias del siglo 21 ya está disponible en forma gratuita en el link: bit.ly/2AGR2Uk (https://www.ourboox.com/books/beliefs-for-21st-c-kids/).

Más información: http://twobillionkids.world/

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