Zona pedagógica

Recursos de Educación Parvularia: El juego, una presencia de alto nivel

14/08/20 por reveduc

“Si un niño o niña no juega no crece, no se desarrolla, no aprende. El juego es una forma de presencia de alto nivel”, asegura el pedagogo y dibujante italiano, creador del proyecto “La ciudad de los niños”, Francesco Tonucci. Y sostiene que el mejor juguete es aquel que sin ser nada concreto lo puede ser todo como: el barro, una pelota, piezas de construcción, muñecas, cajas de cartón, madejas de lana y tantos otros objetos, que sirven también para seguir inventando más actividades lúdicas. Hoy el juego infantil ha sido puesto en el centro de la educación cognitiva y socioemocional. La UNICEF reúne datos de las últimas investigaciones sobre las bondades del juego en un reciente informe. Mientras, la Subsecretaría de Educación Parvularia del Mineduc realza el valor del juego y dispone una serie de recursos y actividades para educar en tiempos de confinamiento por pandemia.

Pero ¿qué es el juego? Es una actividad inherente al ser humano, tiene carácter universal, se practica desde siempre en todas las culturas y es considerado el medio ideal para la socialización de los más pequeños, porque inculca valores y normas propias del medio donde se desenvuelven.

También cumple una función simbólica al ampliar la capacidad de usar símbolos y signos para crear contextos, anticipar situaciones y planificar las acciones venideras o interpretar la realidad. De allí que la Organización de las Naciones Unidas, ONU, haya declarado el juego como un derecho de los niños y niñas, haciendo hincapié en que: “El juego no solo es una for ma de diversión sino también una de las mejores formas de aprendizaje”.

Los investigadores y teóricos coinciden en definir ciertos puntos clave de las experiencias lúdicas que aclaran de qué se trata esta “misteriosa” y tan especial manifestación humana (y de otras especies animales también) a la que llamamos juego, recreo, esparcimiento, entretención y que nos conecta poderosamente con los otros seres humanos y que hoy incluso se ejercita de modo digital en las pantallas de celulares, tabletas y computadores.

En definitiva, esa actividad lúdica o juego se caracteriza porque moviliza la capacidad de decisión y de acción que posibilita al niño o niña a tomar un rol activo (autonomía) y a adueñarse de sus experiencias, es decir, lo convierte en agente de su propia vivencia. Y además tiene la gracia de ser un aprendizaje holístico, ya que involucra todos los ámbitos de su desarrollo: las competencias motoras, cognitivas, sociales y emocionales. A continuación, algunos datos que relacionan directamente al juego con las capacidades y disposición de aprendizaje infantil.

DESDE LA CONCEPCIÓN HASTA LOS 2 AÑOS
Con la estimulación adecuada, el cerebro de un niño forma conexiones neuronales a un ritmo de al menos 1.000 por segundo. Sin embargo, existen indicios recientes de que dicha velocidad podría ser de hasta un millón por segundo. Estas conexiones se ven potenciadas en ambientes ricos, afectuosos y protegidos, que contribuyan a un desarrollo emocional positivo.

DESDE LOS 3 A LOS 5 AÑOS
Es la etapa conocida como “preescolar”. Las competencias lingüísticas, socioemocionales y cognitivas de los niños experimentan un rápido desarrollo. Durante este período resultan esenciales la estimulación y el aprendizaje derivados de acciones como jugar, leer, cantar, también la interacción con los compañeros y con los adultos que cuidan al niño, ya sea en casa o en los entornos de educación preescolar. El juego les permite a los niños explorar y dar sentido al mundo que les rodea, además de utilizar su imaginación y darle paso a la creatividad.

Reportaje completo en: Revista de Educación N° 390.

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