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EDUCACIÓN INICIAL: EL PROGRESO DE LOS NIÑOS ES EL PROGRESO DE UN PAÍS

05/08/18 por consuelo.agusti

        

En sus recientes informes sobre educación la OCDE ha hecho llamados a redoblar los esfuerzos en educación inicial, no solo en términos de cobertura sino de calidad,  ya que la primera infancia es una etapa crucial en el desarrollo de habilidades, bienestar y aprendizaje de los niños, en ese período se juegan su futuro profesional, laboral y personal. Con el fin de abordar ampliamente este tema, instalando como uno de los ejes del actual programa educativo. La Revista de Educación conversó con tres expertos: Andreas Schleicher, Director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE; Amanda Céspedes, Neuropsiquiatra Infantil y Malva Villalón, Doctora en Psicología.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es una entidad internacional que promueve políticas para mejorar el bienestar económico y social de las personas en un mundo globalizado. Constituye un foro único en su género y está conformada por casi cuarenta países, principalmente de Europa y América, entre ellos Chile. Además, mantiene relaciones estrechas con varias naciones de Asia, con Brasil y Sudáfrica.

En sus recientes informes sobre educación -Engaging Young Children. Lessons from Research about Quality in Early Childhood Education and Care (2018), Starting Strong 2017 y Education in Chile, Reviews of National Policies for Education (cuya versión en español se titula Evaluaciones de Políticas Nacionales de Educación. Educación en Chile), también de 2017- la OCDE ha hecho llamados a redoblar los esfuerzos en educación inicial y hay razones de sobra para ello.

“Muchas investigaciones de los últimos años, particularmente desde el área de la neurociencia, muestran que la educación y atención a la primera infancia (EAPI / ECEC en inglés) proporciona una base crucial para el aprendizaje futuro fomentando el desarrollo de habilidades cognitivas y no cognitivas que son importantes para el éxito posterior en la vida. Las investigaciones además sugieren que muchos de los beneficios de EAPI para el futuro aprendizaje y desarrollo de los niños dependen de la calidad de estos servicios. Por lo tanto, los gobiernos prestan cada vez más atención a las comparaciones internacionales de las oportunidades y resultados de EAPI a medida que desarrollan políticas para movilizar recursos y así satisfacer las crecientes demandas”.

QUÉ PLANTEA LA NEUROCIENCIA

¿Qué ocurre en el cerebro de los niños menores de cinco años? ¿Por qué la calidad de su Educación Inicial tiene tanto impacto en su futuro y el del país? Para averiguarlo Revista de Educación conversó con Amanda Céspedes, reconocida neuropsiquiatra infantil. Ella explica por qué los primeros cinco años de vida son “fundacionales”. “El niño posee un potencial extraordinario, representado por una densidad neuronal enorme, tres veces más neuronas que a los 15 años. Muchas de estas neuronas están diseñadas para recibir influjos ambientales específicos, en sintonía con los requerimientos del desarrollo en ese momento. Son redes neuronales aguardando estímulos motrices, lingüísticos, perceptivos y sociales que serán la base ulterior de todo el desarrollo del niño y del joven. Insisto: los cinco primeros años de la vida son ‘fundacionales’; por ejemplo, un niño que almacena un léxico superior a 3 mil vocablos de su lengua esos primeros cinco años tiene asegurado el éxito académico ulterior en el área de la lectura, expresión escrita y comprensión de textos”.

Y agrega que “en los primeros cinco años de vida tienen que haber un ‘acompañamiento intencionado’ por parte de los adultos”. Tanto la familia como las educadoras de párvulos deben poseer conocimientos acerca de las necesidades cognitivas y emocionales del párvulo y las habilidades específicas que les permitan acompañarlo con sabiduría”.

 UNA NECESIDAD SOCIAL DE ESTOS TIEMPOS

Al preguntarle si hay evidencia de los beneficios que tiene para los niños recibir Educación Inicial, aclara que es una necesidad social de estos tiempos, ya que su misión es suplir lo que por diversas razones y exigencias del mundo actual no puede efectuar a cabalidad la familia. “Es por ello que yo soy tan crítica y tan exigente con la Educación Inicial. Cuando se tiene un rol complementario se pueden perdonar algunos errores, pero cuando el rol es suplir lo que otro no puede entregar, esa misión debe ser llevada a cabo de manera óptima”, resalta.

Por eso al momento de abordar recomendaciones a las educadoras de párvulos para entregar Educación Inicial de calidad, afirma: “En la actualidad no comparto el concepto de educación. UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) que plantea que educar es dotar al niño de aquello que carece para que alcance el máximo potencial cuando adulto. Creo que el niño es una semilla pletórica de talentos, los que vienen en estado potencial, aguardando la mano sabia del ambiente. Por lo tanto, educar es acompañar al niño con suavidad y certezas a ir desplegando ese potencial, transformándolo en habilidades para la vida. En la edad del párvulo este acompañamiento debe ‘siempre’ tomar como eje lo afectivo, la relación respetuosa y protectora hacia el niño. Desde ese escenario sensible a sus necesidades emocionales se le acompaña a incrementar sus habilidades comunicativas, su lenguaje, sus talentos artísticos, etc. En mi concepto, aquello que más le preocupa a la educación, que es ¿cómo enseñar lenguaje y matemáticas? es un sinsentido. A esa edad no hay que enseñar matemáticas, hay que ofrecer instancias para que el niño despliegue su pensamiento lógico perceptivo, que más adelante dará paso al pensamiento lógico simbólico. Y el lenguaje ‘no se enseña’, se va dando a medida que el niño crece en ambientes que favorecen ese desarrollo”.

Además, tal como ha dicho en otras ocasiones Amanda Céspedes, hay que recordar que “la producción de mielina en menores de cinco años es determinante en su inteligencia”. La mielina es una sustancia que aísla cada nervio en el cerebro y la médula espinal como una funda de plástico alrededor de un cable, y permite que los impulsos eléctricos se transmitan de manera rápida y eficiente a lo largo de las neuronas. Tanto los padres como los educadores pueden contribuir a incrementarla, preocupándose de la alimentación de sus hijos y dándoles la posibilidad de tener diversas experiencias motoras y sensoriales: visuales (formas, colores), auditivas (melodías de canciones y rondas), etc. “Un niño que crece escuchando melodías, canciones y rondas va a ser dos veces más inteligente que el que no las escuchó o escuchó otra música”.

AMBIENTES QUE FAVORECEN EL PRIMER LENGUAJE

Malva Villalón, doctora en psicología, sostiene que un componente infaltable en una Educación Inicial de calidad son las interacciones cotidianas que los adultos establecen con los niños a su cargo, en el contexto familiar y en los centros educativos: “Estas interacciones deben atender a todas las dimensiones del desarrollo de una manera integrada, lo que incluye, entre otras, capacidades cognitivas como la atención , la comprensión y la memoria, capacidades sociales y emocionales como la capacidad de establecer relaciones de confianza y colaboración con otros, basadas en la empatía, la comprensión y regulación de las emociones propias y de otros. El desarrollo de las habilidades lingüísticas aporta el instrumento de representación, comunicación y regulación más importante de los seres humanos, favoreciendo el desarrollo en todas las dimensiones señaladas”.

Asimismo, señala que la relevancia de la Educación Inicial ha sido documentada por diversos estudios de seguimiento e intervención, realizados desde diversas disciplinas y a través de varias décadas. Entre los recientes, destaca el aporte de los estudios interdisciplinarios del economista James Heckman, “quien documentó la efectividad de las intervenciones en este rango de edad en la reducción de las brechas sociales y económicas de la población y en el fortalecimiento de la economía de los países”.

¿Qué rol cumple en todo esto la alfabetización inicial? Este término apunta a “la adquisición de conocimientos, habilidades y disposiciones relacionadas con la lectura y la escritura entre 0 y 5 años”, señala Malva Villalón.

“En lengua española, se ha denominado alfabetización inicial al aprendizaje de la lectura y la escritura que ocurre antes de su enseñanza formal en el contexto escolar y que se ha demostrado que constituye su fundamento o la primera etapa dentro de su aprendizaje. Los niños que tienen un mayo r dominio del lenguaje oral conocen un mayor número de palabras, su habla es más organizada, tienen un mayor conocimiento de las características de lo escrito -por ejemplo, el nombre de las letras, la correspondencia entre sonidos y letras y un mayor interés en los libros, la lectura y la escritura-, y logran un mejor desempeño que sus pares menos aventajados en el aprendizaje formal de la lectura y la escritura”, asegura.

“En línea con lo planteado previamente y a partir de investigaciones, tanto nacionales como internacionales y en distintas lenguas alfabéticas –afirma-, se ha comprobado que un ambiente que promueve estos aprendizajes durante los primeros años incluye materiales de lectura y escritura adecuados al nivel de desarrollo de los niños, disponibles de una manera organizada dentro del espacio cotidiano y a lo largo de la jornada diaria, para la realización de actividades significativas de juego o de participación social. En este contexto, los adultos proponen y modelan actividades y apoyan y guían las iniciativas de los niños. Así, la educadora o un familiar puede leer en voz alta un cuento, un texto informativo o un poema, seleccionado previamente por la calidad del texto y las imágenes, modelando una lectura experta y compartiendo a través del diálogo, la atención al texto escrito y las imágenes, para lograr una comprensión de lo leído, su objetivo más importante, el aprendizaje de la correspondencia de letras y sonidos y el conocimiento de lo impreso”.

Señala que las lecturas repetidas de un mismo texto, la diversidad de los tipos de texto disponibles y su integración con otros aprendizajes son factores fundamentales de la calidad de este entorno. Y da algunas ideas a las educadoras: la lectura de una receta o de las instrucciones para hacer un avión de papel pueden ser un complemento para preparar algo para comer o un material de trabajo de la psicomotricidad fina; la escritura del propio nombre y de los amigos y compañeros, la preparación de tarjetas de saludo y avisos son oportunidades para ampliar estos conocimientos; los diferentes dispositivos tecnológicos disponibles actualmente son un recurso valioso para promover la alfabetización inicial, tanto para acceder a distintos tipos de texto como para escribir mensajes.

Pero aclara que “contar con una sección de libros infantiles y materiales de escritura solamente para los momentos de juego libre o entregarles un dispositivo tecnológico para mantenerlos ocupados, sin que exista un trabajo pedagógico que promueva aprendizajes a través de estos recursos, no son instancias que favorezcan la alfabetización inicial”.

LA ALFABETIZACIÓN INICIAL Y SUS EFECTOS

Al preguntar a Malva Villalón qué impacto tiene la alfabetización inicial a nivel de niños entre 0 y 5 años en el desarrollo de sus habilidades cognitivas y su desempeño académico futuro, su respuesta es categórica: “Aprender a leer permite leer para aprender en los niveles superiores. Los niños y niñas que cuentan con una alfabetización inicial amplia, inician la educación primaria con un nivel de desarrollo que les permite beneficiarse de la enseñanza y alcanzar los objetivos de aprendizaje esperados. El rendimiento en cada curso es el mejor predictor del nivel de logro en los cursos que siguen y posteriormente en la formación profesional y técnica, tanto inicial como en servicio”.

En su opinión, es importante destacar que el lenguaje oral y escrito son procesos abiertos que se influyen de mane ra rec í p roca y que son fundamentales en todos los dominios curriculares. “Una enseñanza de calidad no limita estos logros a la educación inicial y posteriormente sólo al área de lenguaje, sino que los promueve en los niveles superiores y en otras áreas, como la física o la biología, que plantean dificultades específicas en este sentido. Así, la alfabetización inicial aporta una base fundamental, que es necesaria pero no suficiente para alcanzar los niveles de competencia lectora que exige la sociedad contemporánea. Se requiere un trabajo pedagógico articulado y sostenido que promueva los niveles más altos de comprensión y producción que requiere el trabajo especializado y la participación social en un mundo global”.

IMPACTO DE LA EDUCACIÓN PREESCOLAR EN PISA

Por otra parte, hay evidencia internacional de cómo la educación temprana impacta en el aprendizaje futuro. Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, señala que considerando el promedio de los países participantes en la prueba PISA 2015, al aplicar una encuesta a los jóvenes de 15 años que la rindieron se detectó que “los estudiantes que asistieron a la educación inicial durante dos años o más superaron en ciencias a los que habían asistido durante menos de dos años”.

Schleicher explica que el “efecto” promedio de la participación en los resultados de la prueba PISA de ciencia fue equivalente a medio año de escolaridad formal. “Los resultados muestran que este efecto es particularmente marcado para los estudiantes desfavorecidos y que mientras más años pasen en la educación de la primera infancia menores serán sus probabilidades de estar entre los resultados de bajo rendimiento en esa prueba”.

En el caso de nuestro país, los informes de la OCDE indican que de acuerdo con la prueba PISA de ciencias “los chilenos de 15 años que asistieron entre uno y dos años a la educación preescolar superaron a sus pares que no lo hicieron en 41 puntos porcentuales. Esta brecha en el desempeño equivale a más de un año de escolaridad”. Al analizar los datos de ésta y otras mediciones, la OCDE ha concluido que los niños más desfavorecidos son los que más se beneficiarían con la educación inicial y focalizarse en ellos se traduciría en mejores rendimientos académicos futuros, posibilidades de mejor empleo e incluso mayores beneficios para el Estado y la sociedad.

 

ANDREAS SCHLEICHER, DIRECTOR DE LA DIRECCIÓN DE EDUCACIÓN Y COMPETENCIAS DE LA OCDE: “Invertir en la primera infancia tiene alta rentabilidad social y económica para los países”.

 La OCDE en sus recientes informes en educación ha solicitado redoblar los esfuerzos en la primera infancia. ¿Por qué eso es tan importante? La OCDE lleva más de 20 años revisando los desafíos en relación con la “educación y atención de la primera infancia” (EAPI / ECEC en inglés), ofreciendo una perspectiva internacional de los sistemas de ECEC, avanzando en el análisis de políticas y desarrollando nuevos datos para ayudar a los países a mejorar dichos sistemas. La participación en ECEC va en aumento. En 2015, la mayoría de los países de la OCDE proporcionaron acceso gratuito a ECEC a todos los niños durante al menos el último año antes de ingresar a la escuela primaria. También se observan altas tasas de matrícula para los grupos de edad más jóvenes (90% o más entre los niños de 4 años, 70%entre los de 3 años en los países de la OCDE). Sin embargo, en muchos países la participación sigue siendo menor para los niños desfavorecidos, que se beneficiarían más, y para los niños menores de tres años. Aquí, se necesitan esfuerzos adicionales. El debate político está utilizando ECEC para fomentar la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo a aprovechar ECEC para promover el desarrollo infantil. Como lo demuestra nuestro nuevo informe Engaging young children: Lessons from Research about Quality in Early Childhood Education and Care (“Involucrando a los niños pequeños: Lecciones desde la investigación sobre calidad en la Educación y Atención para la Primera Infancia”), la calidad de la provisión, especialmente en términos de interacción entre el personal y el niño, es clave para cosechar los beneficios de ECEC para el desarrollo infantil. Servicios de mala calidad incluso puede ser dañinos para los niños. Esto significa que los gobiernos deben tomar medidas para desarrollar y monitorear la calidad de los servicios.

¿Qué impacto tiene la educación inicial de calidad para un país?

Sabemos que invertir en ECEC de calidad tiene alta rentabilidad social y económica para los países. Por ejemplo, puede facilitar la participación femenina en el mercado de trabajo, reducir la pobreza infantil, apoyar el desarrollo de los niños y su éxito académico y laboral futuro, y fomentar la movilidad social intergeneracional.

Nuestras revisiones de políticas muestran que los países han adaptado diferentes estrategias para mejorar aspectos específicos de la calidad de ECEC. Por ejemplo, algunos buscan mejorar la calidad mejorando las condiciones de trabajo del personal, como Luxemburgo, o adoptando disposiciones específicas para facilitar la transición de los niños de ECEC a la escuela primaria, como Austria y Gales (Reino Unido). En Suecia y Nueva Zelanda promueven prácticas de calidad a través del desarrollo del marco curricular. Japón ha hecho esfuerzos por garantizar la calidad a través de calificaciones de EAPI enfocadas en la pedagogía a nivel de licenciatura, junto con un seguimiento riguroso del desarrollo profesional en los jardines infantiles.

¿Qué recomendaría a Chile para tener una educación inicial de calidad?

Chile ha realizado importantes esfuerzos para ampliar el acceso a ECEC y debe continuar su trayectoria ascendente. Al igual que en otros países con poblaciones remotas y diversas, como México o Canadá, es clave permitir el acceso a una educación temprana de calidad a niños de familias de bajos ingresos, que viven en áreas rurales, de origen inmigrante o cuyo primer idioma no es el mayoritario.

Pero los gobiernos también deben tomar medidas para desarrollar y monitorear la calidad de los servicios ECEC. Para priorizar el gasto, los responsables políticos deben estar informados sobre la última base de evidencia relevante para su contexto. Nuestro informe más reciente Engaging young children muestra que la calidad de ECEC se puede mejorar a través de políticas de varios niveles, por ejemplo, a través de estándares de calidad y gobernanza; datos y monitoreo de calidad; y desarrollo de la fuerza laboral y condiciones de trabajo.

Descubrimos que una proporción menor de niños versus personal está asociada con relaciones positivas entre ambos en los grupos de edad de ECEC, y que los tamaños de grupos más pequeños son importantes para las interacciones personal-niño, en particular con los más pequeños. También son importantes las condiciones de trabajo del personal. Y sabemos que la formación pertinente tanto inicial como en servicio de los educadores es relevante para los entornos de aprendizaje y bienestar que experimentan los niños. Por esta razón, el desarrollo de sistemas efectivos para la formación docente y de desarrollo profesional, como en Chile, es visto como una palanca para el desarrollo de la calidad en los países.

 

 

 

 

 

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