Cultura

EDUCACIÓN: ¿CÓMO SE FOMENTÓ LA HIGIENE EN LAS ESCUELAS CHILENAS DURANTE EL SIGLO XIX? (Parte 2)

06/05/20 por reveduc
Foto: Colonia Escolar 1913.
Gentileza del Museo de la Educación

La pandemia que está sufriendo el mundo y nuestro país hoy no es un tema nuevo, pues nuestra sociedad ha debido enfrentar duras batallas contra la viruela, tifus y la tuberculosis. Enfermedades que azotaron con mucha fuerza a la población de Chile. Pero ¿Cuál fue el rol de la educación pública para ayudar ante dichas situaciones sanitarias?

A mediados del siglo XIX la mortalidad infantil superó los 300, por cada mil niños nacidos vivos y la esperanza de vida era hasta los 28 años[1], a raíz de las diferentes enfermedades que sacudieron a nuestro país.

Entre el 1890 y el 1895 perdieron la vida más de 24 mil personas a causa de la viruela (enfermedad infecciosa causada por el virus Variola), y  entre 1905 y 1906 murieron 14 mil chilenos[2] por la misma patología. Ni siquiera la voluntad de propagar una vacuna y las medidas para aislar a los enfermos de viruela ayudaron a mitigar la situación. Teniendo en cuenta, que la población era de 3.231.022 habitantes.

Historiadores y cronistas dan cuenta que el modo de vivir de una gran parte de la población al principio del siglo XX, continuaba siendo carente de  limpieza y pulcritud. A ello se sumaba una mala alimentación,  ignorancia e insuficiente educación, eran componentes perfectos para propiciar la mortalidad a temprana edad. 

El Estado, en su intento de mejorar la situación, comenzó a instruir o evangelizar al pueblo para revertir la deplorable vida que tenían miles los chilenos. Todos los gobiernos intentaban hacer entender a través de programas educativos y cátedras  en escuelas, lo vital que era mantener la higiene. Sin embargo, no consiguieron los resultados esperados.

El censo de 1907 dejó al descubierto otra realidad de los chilenos de aquella época. De los 800 mil niños en edad escolar, sólo un 37,5% recibía educación[3].  A esto había que agregar los altos índices de mala salud, desnutrición y las extensas jornadas de trabajo que tenían los niños a temprana edad.

Foto: Olla escolar 1912
Gentileza Museo de la Educación

Cabe señalar, que en 1911 la directora del Servicio Médico Escolar de Chile, Eloísa Díaz, trabajó para que el desayuno en las escuelas públicas fuera obligatorio, para así disminuir la falta de alimentación. También ayudó a erradicar el alcoholismo, el cual estaba muy arraigado en la población adulta de aquellos años.  

Los cambios que se gestaron en salud, también incluyeron la recreación y la actividad física. Gracias a esto nacieron las Colonias Escolares, las que consistían  en momentos de juegos, paseos y excursiones que involucraban aprendizaje pero fuera del aula.

Con estas prácticas, se buscaba fomentar que los estudiantes se mantuvieran en forma. Además de las clases de educación física, todos los niños y adolescentes que participaban en las colonias, recibían raciones diarias de alimentación acorde a su edad. 

EDUCACIÓN PRIMARIA PARA TODOS

En 1902 se presentó al Parlamento un proyecto que solicitaba la obligatoriedad de la instrucción primaria (Ley N°3654), como una medida para revertir el ausentismo escolar.

Sin embargo, el documento recién fue aprobado en 1920. Gracias a esto se instauró al Estado, como ente que debe garantizar a cada niño el acceso gratuito a la educación.

Además, vino a mejorar la situación educacional del país, pues la promulgación de la Ley General de Instrucción Primaria que existía desde 1860, solo obligaba a los padres a enviar a sus hijos a estudiar, pero no era responsabilidad de Estado que eso se cumpliera.

Foto: Homenaje a la Ley de Instrucción Primaria 1920
Gentileza Museo de la Educación

Todos los jóvenes que cumplieran 13 años, debían haber aprendido los conocimientos de la educación primaria. De no ser así, debía continuar estudiando hasta aprobar las pruebas anuales.

En 1922 la policía fue facultada para fiscalizar a las personas de 7 a 15 años. Ellos debían portar algún comprobante que acreditara su matrícula, de lo contrario se notificaba a sus padres de lo sucedido y se debían matricular en la escuela más cercana a su domicilio[4].

También se estipuló que por cada mil habitantes, debía existir una escuela primaria para hombres y una para las mujeres. Y en las comunas que no contaran con esa cantidad de personas debía existir un establecimiento para adultos.

La obligatoriedad de los primeros años de educación debía ir acompañado de una buena enseñanza. Por ello, se decretó  que se debía adquirir un título de profesor normalista para realizar clases. Así se pretendía establecer un nivel y junto a ello el certificado que se le otorgaba a cada titulado, el cual era emitido por el Consejo de Educación Primaria.

Foto: Sociedad de Profesores de Instrucción Primaria 1903. Gentileza Museo de la
Educación

Un catastro realizado en 1922 arrojó que de los 628.243 estudiantes inscritos, sólo 421.124 asistían a clases. Mientras que el censo de 1930, estableció que el 49% de los matriculados concurrían al primer año, el 23% al segundo, 15% al tercero, 8% al cuarto, 3% al quinto, 2% al sexto[5].

La baja en la asistencia seguía obedeciendo a la pobreza de la población, pues muchos niños y jóvenes querían aprender, pero también tenían que trabajar para lograr sobrevivir y ayudar a sus familias.

Aquel problema social, ya había sido advertido por la doctora Eloísa Díaz en 1899, pues ella como inspectora de las Escuelas Públicas de Santiago, creía que era fundamental entregarles gratuitamente a los niños vestuario, materiales y alimentos. Así los apoderados obligarían a sus hijos a asistir a la escuela.

Junto con la dictación de la Ley de  Educación Primaria, se creó una entidad que garantizaba la alimentación para todos los niños y niñas que formaban parte de la Educación Pública.

Fue así como nació en 1928, la Dirección General de Educación Primaria y las Juntas Comunales de Auxilio Escolar (institución que luego dio paso a la creación de la JUNAEB en 1964).

TIFUS Y TUBERCULOSIS

En 1906 se dictó una Ley de Habitaciones Populares, como una medida de ayuda ante la precariedad de las viviendas de la época. Medida que estaba respaldada por un código Sanitario (en 1909) y para ayudar a la higiene y orden de Santiago, se inauguró el primer alcantarillado de la ciudad en 1910.

Todas aquellas medidas del Estado, fueron creadas para ayudar a la población a vivir en mejores condiciones. Pero todas ellas se hicieron escasas, cuando comenzó un rebrote de tifus a mediados del siglo XIX. Luego de una década de silencio, la enfermedad reapareció en la ciudad de Valparaíso con 30 casos.

El doctor Arturo Atria Osorio demostró que el tifus “exantemático” había existido siempre en Chile, como una enfermedad endémica con recrudescencias epidémicas periódicas. Entre 1918 y 1939, se registraron en Chile 87.400 casos y 18.484 defunciones, pero se presume que la cifra real ascendió a más de 100.000[6].

La periodista Rosa Urrutia y el investigador Carlos Lazcano comentaron lo siguiente en los medios:

 “En 1932 el país sufrió una fuerte crisis económica, paralizando las salitreras. Los obreros cesantes llegaron a Santiago y a otros lugares en gran número, ubicándose en albergues, lo que favoreció la aparición del tifus exantemático, extendiéndose la epidemia rápidamente, favorecida por las malas condiciones higiénicas de la época. A partir de 1933, se tomaron diversas medidas de emergencia para evitar su propagación: suspensión de las clases en los colegios durante 10 días para desinfectar las aulas; a los empleados públicos se les fijó una jornada única por 18 días, para descongestionar los autobuses y tranvías para salvaguardar la higiene pública”[7].

Durante el mismo año la población chilena debió enfrentar, por segunda vez, un brote de tuberculosis (enfermedad infecciosa, provocada por un bacilo que se transmite por el aire y que se caracteriza por la formación de tubérculos).Cabe señalar, que la primera vez que se tuvo noción de aquella aflicción fue entre 1859 y 1883, donde causó más de 40 mil fallecidos.

Posterior a ese episodio, Chile perdió 70 mil personas aproximadamente entre 1932 y 1938, según el historiador y académico del Centro de Estudios Culturales Latinoamericano (CECLA) de la Universidad de Chile, Marcelo Sánchez.

Durante aquel período nuestro país enfrentó una nueva elección presidencial. El 25 de octubre de 1938, asumió como jefe de Estado don Pedro Aguirre Cerda (con un 50,45% de las preferencias), quien fue profesor de Castellano y abogado de la Universidad de Chile.

Foto: Pedro Aguirre Cerda
Gentileza Museo de la Educación

Una de las principales características de Aguirre fue su profunda dedicación a mejorar la docencia y promover el derecho a la educación de todos. Primero lo hizo como ministro de Instrucción Pública del presidente Arturo Alessandri Palma. Desde ahí apoyó la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria. En su investidura de presidente, consignó la frase “gobernar es educar”, como una manera de respaldar la educación pública, dándole especial atención a la enseñanza técnico profesional.

Todo su trabajo permitió fomentar aún más la educación y el acceso a ella, sobre todo para las personas más pobres de Chile.

“Para que la enseñanza pueda cumplir su misión social con toda amplitud es necesario que sea: gratuita, única, obligatoria y laica. Gratuita, a fin de que todos los niños puedan beneficiarse de la cultura, sin otras restricciones que las que se deriven de su propia naturaleza; única, en el sentido de que todas las clases chilenas unifiquen su pensamiento y su acción dentro de las mismas aulas escolares; obligatoria, pues es deber del Estado dar a todos los miembros de la sociedad el mínimo de preparación requerido por la comunidad para la vida cívica y social; laica, con el fin de garantizar la libertad de conciencia y hacer que nada perturbe el espíritu del niño durante el periodo formativo”.

Pedro Aguirre Cerda[8].

El conocido como “presidente de los pobres”, falleció en ejercicio el 10 de noviembre de 1941. Siendo el segundo gobernante chileno que muere durante su mandato. La causa de su deceso fue Tuberculosis, enfermedad que se volvió pandemia en el país durante aquella época.

Su viuda, Juana Aguirre Luco, le escribió una carta a su amiga Gabriela Mistral, quien era muy cercana al matrimonio. En la misiva le comentaba que Pedro Aguirre Cerda estaba enfermo de tuberculosis. Luego de 15 días en cama, falleció en unas de las habitaciones del Palacio de La Moneda. Lugar que por ese entonces era el hogar de los presidentes.

Había planificado un viaje a Temuco, a una exposición agrícola que se efectuaba allá. El día antes amaneció con un poco de temperatura, se trataba de una gripe, a los ocho días se declaró una bronconeumonía infecciosa y todos los recursos de la ciencia fueron inútiles, afortunadamente se fue sin sufrimiento físico”. extracto de carta escrita por la viuda de Aguirre Cerda a Gabriela Mistral.

La tuberculosis mató a tanta gente en Chile, que fue considerada una plaga. La causa principal de dicho problema de salud se atribuyó a factores sociales, porque claramente atacaba con más fuerza a la población más pobre del país.

Para dar la lucha a la enfermedad se crearon los sanatorios de El Peral en San José de Maipo otro en Valparaíso, Putaendo, Peñablanca, entre otros. También surgieron organizaciones de beneficencia, como los llamados Dispensarios y Ligas antituberculosas.

Al observar la gravedad de la enfermedad, el gobierno tomó conciencia y creó la Ley de Medicina Preventiva, enfocada a la detección temprana de la enfermedad y abrió las Secciones de Tisiología en las grandes organizaciones médicas de la época, la Dirección General de Beneficencia y la Caja del Seguro Obligatorio.

Entre 1940 y 1970 la tasa de mortalidad empezó a disminuir, debido a las medidas progresivas que fue tomando el Estado para mitigar la enfermedad. Se estima que en ese período hubo un 26,4%  de fallecidos por cada 100 mil habitantes, señala el historiador Marcelo Sánchez.


[1] Epidemias: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-93708.html

[2] Epidemias: http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-93708.html

[3] https://www.museodelaeducacion.gob.cl/sitio/Contenido/Temas-de-Colecciones-Digitales/46971:Ausentismo-escolar-en-Chile.

[4] https://www.museodelaeducacion.gob.cl/sitio/Contenido/Temas-de-Colecciones-Digitales/46971:Ausentismo-escolar-en-Chile

[5] https://www.museodelaeducacion.gob.cl/sitio/Contenido/Temas-de-Colecciones-Digitales/46971:Ausentismo-escolar-en-Chile

[6] Epidemia de Tifus en Chile: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182013000300007

[7] Epidemia de Tifus en Chile: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182013000300007

[8] Extracto de discurso del presidente Pedro Aguirre Cerda,  21 de mayo de 1939.

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