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Douglas Fisher, U. Estatal de San Diego: EL APRENDIZAJE VISIBLE, PROFUNDO Y TRANSFERIBLE

07/08/17 por reveduc

 

Fotografía: Al centro Douglas Fisher y a su derecha, Daniel Wilson, expositores en el IV Congreso de Educación “Cambiando la Visión de Cómo Enseñar y Aprender”, organizado por Seminarium Certificación.

“Existen tres niveles de aprendizaje: Inicial, Profundo y de Transferencia. Nuestra teoría es que diferentes estrategias de enseñanza funcionan para cada uno de esos tres niveles”, afirma Douglas Fisher, de la Universidad Estatal de San Diego, en entrevista a Revista de Educación. Recientemente visitó Chile para intervenir en el IV Congreso de Educación: “Cambiando la Visión de Cómo Enseñar y Aprender”, organizado por Seminarium Certificación.

Douglas Fisher, profesor en la Universidad Estatal de San Diego, cuenta que hace algunos años atrás el neozelandés John Hattie, que vive en Australia, recopiló estudios de investigación de cientos de estudiantes en una sola base de datos para observar qué es lo que funciona mejor al enseñar y qué puede hacer un educador para que en un año de asistencia escolar pueda lograr que sus alumnos progresen en lo que correspondería a un año de aprendizaje.

El resultado de este trabajo fue el libro: “Visible Learning: a synthesis of over 800 meta-analyses relating to achievement” (Aprendizaje Visible, una síntesis de más de 800 meta-análisis relacionados con el logro), editado por primera vez en 2008.

– ¿En qué consiste el Aprendizaje Visible?

El Aprendizaje Visible alude justamente a esa amplia base de datos de investigación, que fue recopilada por John Hattie. Él demostró que cuando hacemos que el aprendizaje sea más obvio o visible para los profesores y para los estudiantes, éstos aprenden más.

Con algunas actividades que realizamos los docentes ayudamos a los estudiantes a crecer, a desarrollarse, pero solo el equivalente a unos meses, a pesar que van a la escuela por un año completo. En cambio, hay otro tipo de actividades o elementos que pueden ayudar e incluso asegurar que los estudiantes aprendan todo lo que corresponde a un año entero  de asistencia.

– ¿Podría mencionar algunas de esas actividades? ¿Aquellas que implican una mejor comprensión y un aprendizaje sostenido en el tiempo?

Por ejemplo, retroalimentar a los estudiantes tiene un alto nivel de impacto en sus aprendizajes. Si pensamos en el tipo de retroalimentación, el correctivo no es tan eficaz como lo sería la retroalimentación que se enfoca más en el proceso de aprender.

También podemos señalar las discusiones en clase usando lenguaje académico, vocabulario académico, fomentando las conversaciones entre pares. Eso tiene un impacto muy positivo en el aprendizaje.

Además, existen habilidades de estudio que ayudan al estudiante a entender el contenido y luego recordarlo. Por ejemplo, las prácticas espaciadas en el tiempo tienen mayor impacto en el aprendizaje que las prácticas de tareas eternas hechas de una sola vez. Muchas veces los estudiantes tienen 15 problemas matemáticos para resolver en una noche y después no ven ese contenido hasta que tienen una prueba. Pero si hacen una práctica espaciada o distribuida en el tiempo, probablemente van a aprender mucho más y lo recordarán por más tiempo.

– Cuando Ud. señalaba que John Hattie demostró que cuando hacemos que el aprendizaje sea más obvio o visible para los profesores y para los estudiantes, ellos aprenden más, ¿se refiere a que el aprendizaje sea más duradero en el tiempo?

Más sostenido en el tiempo, que perdura en el tiempo. Es lo que llamaríamos una “transferencia”. Él también argumenta que nosotros tenemos que descubrir maneras para poder determinar el impacto en el aprendizaje de los estudiantes. Hemos estado conversando en este seminario acerca de concentrarnos menos en las estrategias de enseñanza y más en si el estudiante aprendió o no. Y generalmente muchas de las conversaciones tienen que ver con lo que el profesor está haciendo y no tanto sobre si el estudiante está realmente aprendiendo, eso es lo que sucede en realidad.

Fotografía: Douglas Fisher, profesor en la Universidad Estatal de San Diego.

EL APRENDIZAJE VISIBLE Y LOS TRES NIVELES DE APRENDIZAJE

Fisher sostiene que uno de los argumentos en el “Aprendizaje Visible” es concentrarnos no solo en qué funciona, sino en cuándo funciona. “Existen tres niveles de aprendizaje: Inicial, Profundo y de Transferencia. Nuestra teoría es que diferentes estrategias de enseñanza funcionan para cada uno de esos tres niveles. Entonces, lo que funciona para el aprendizaje Inicial probablemente no funcionará para el Profundo. El profesor tiene que cambiar sus estrategias de instrucción”, afirma.

– ¿Podría mencionar algunas estrategias aplicables para cada uno de esos tres niveles?

Respecto de las estrategias para el Aprendizaje Inicial, destacaría las siguientes: a) Leer mucho porque así los alumnos asimilan o internalizan conceptos y vocabulario. La instrucción de vocabulario solo puede llegar a cierto nivel y para que los estudiantes avancen y pasen al siguiente nivel, tienen que utilizar las palabras. Esto significa que para llegar al nivel de habilidades de Aprendizaje Profundo hay que tener conversaciones colaborativas. b) Enseñar a los estudiantes cómo tomar notas.

Para el nivel Profundo, necesitamos otro tipo de estrategias. Por ejemplo: 1) Los organizadores gráficos y mapas conceptuales, que son muy populares. Pero éstos no funcionan bien en el Inicial, pues si no tenemos los conceptos claros en la mente no podemos organizar la información. 2) Las habilidades de estudio, lo que podría implicar, por ejemplo, que el alumno ponga un post-it en su computador con una nota que recuerde que hay “prueba de matemática el viernes”, de tal manera que estudie el lunes, martes y miércoles y no intente abarcar toda la materia el jueves por la noche. 3) El autocuestionamiento, que hace que el alumno se vaya haciendo preguntas a medida que estudia.

Y, finalmente, para el Aprendizaje de Transferencia destacaría las siguientes estrategias: 1) Leer varios documentos, organizar las ideas o el entendimiento de éstas, y luego formar una opinión. 2) La tutoría de pares: un alumno enseña a otro alumno. 3) El aprendizaje en base a problemas.

Tenemos que saber mucho para aplicar estas estrategias del Aprendizaje de Transferencia. En el caso de la lectura de varios documentos que mencioné recién, hay que pensar en todo el Aprendizaje Inicial y Profundo que los estudiantes tienen que obtener para ser capaces de leer tres o cinco documentos, descifrar lo que ellos piensan de esos textos y cuál es el argumento de los mismos.

En este seminario escuché al expositor Daniel Wilson (director de Proyecto Zero, Universidad de Harvard) hablar del aprendizaje en base a problemas, que es una estrategia de transferencia muy buena. Si ocupamos esta herramienta de manera temprana, cuando los estudiantes están en un nivel Inicial, vamos a terminar indicándoles qué pensar en vez de dejar que ellos descifren las conexiones y relaciones.

– Pero, ¿cuál es la diferencia entre Aprendizaje Profundo y por Transferencia? Porque si tengo conocimiento profundo, debería poder transmitirlo o transferirlo.

Podría, es posible. Si un evento de Aprendizaje Profundo conlleva una respuesta emocional involucrada, es posible sea algo que vamos a recordar por mucho tiempo. Sin embargo, esto no significa que uno sepa cómo utilizar esa habilidad si cambia el contexto, el ambiente o el entorno.

– En relación con el Aprendizaje de Transferencia, ¿cómo puede el profesor ayudar a los alumnos, una vez que leen varios documentos, a organizar sus ideas y crear opinión? Porque suena bien, pero parece difícil de lograr.

Sí, muy complicado. Es por eso que nosotros queremos transferir, pero no siempre lo conseguimos. Esa es una de las razones por las que un gran profesor de 5º básico comienza enseñando en 4º básico, porque no llegamos al punto de transferencia. Eso tiene que ver mucho con la instrucción y la práctica.

Creo que los docentes deben saber cuál es el conocimiento Inicial que requieren sus estudiantes y cuáles son las formas más eficaces para que aprendan. Lo mismo ocurre en el Aprendizaje Profundo, qué es lo que sus estudiantes deben saber en ese nivel y cuáles serán las estrategias para lograrlo.

En definitiva, mi propuesta es que tenemos que ser más precisos en la selección de estrategias basándonos en el tipo de aprendizaje: Inicial, Profundo y de Transferencia.

¿Se puede crear una “cultura de logros” en la escuela?

Sí, es posible. De hecho, escribí un libro sobre ese tema. (“How to Create a Culture of Achievement in Your School and Classroom”. Book by Douglas B. Fisher, Ian Pumpian, and Nancy Frey, 2012).

¿Dónde están las claves para que eso sea posible?

En las relaciones entre el profesor y el estudiante; el establecimiento de metas (de los estudiantes) y el monitoreo de esas metas; y la claridad respecto de lo que entrega el aprendizaje para que la escuela no sea aburrida.

Los estudiantes están dispuestos a trabajar en tareas muy desafiantes cuando confían en los adultos, cuando saben por qué están aprendiendo una materia y cuando experimentan el éxito. Si estos tres aspectos no están presentes, no será fácil crear un clima o cultura donde los estudiantes estén dispuestos a hacer lo que sea necesario para cumplir sus metas.

 

EXPECTATIVAS DE APRENDIZAJE

¿Es factible enseñar hoy a los alumnos a tener liderazgo?

Sí, ésa es una de las habilidades blandas. La colaboración, el liderazgo, los modales, todas son habilidades blandas.

– ¿De qué manera se puede vincular a los estudiantes con lo social, más allá de los aprendizajes cognitivos? En otras palabras, que tengan sentido de grupo, que salgan de su individualismo.

Nuestras expectativas de aprendizaje son tres: el contenido, el lenguaje y lo social. En cada clase que planificamos tienen que incluirse esos ámbitos. Siempre estamos presionando a los estudiantes a nivel académico, involucrándolos con el lenguaje y el contenido, y también con la forma en cómo son seres que integran una sociedad.

Por ejemplo, supongamos que estamos estudiando las fases de la luna. Podría trabajar con mis alumnos el vocabulario del tema o hacerlos describir. Ahí tenemos una función del lenguaje. También sería factible analizar la estructura de las oraciones apropiadas en inglés. Y el aspecto social no está ausente, les puedo pedir por ejemplo que tomen turnos para alguna actividad relacionada con el tema. Estos tres aspectos –el contenido, el lenguaje y lo social- se están dando de manera simultánea en la sala de clases.

¿Cree que es importante que los docentes enseñen temas vinculados a formación ciudadana?

Definitivamente tienen que hacerlo. Cuando asignamos tareas dentro del aula, estamos formando expectativas a nivel social. Cuando hacemos que las niñas y niños se separen en filas diferentes, estamos enviando un mensaje, ya sea con intención o no. La escuela forma en los estudiantes una idea acerca de cómo funciona la sociedad.

Los jóvenes pasan mucho tiempo con este adulto que es el profesor y entonces, él o ella tiene la responsabilidad de ayudarlos a entender su responsabilidad cívica o social. Puede pedirles, por ejemplo, que asuman ciertas tareas dentro de la sala como ayudar a sus pares de manera altruista.

Dadas las altas cifras de abstención electoral en muchos países, ¿cómo pueden los docentes contribuir a formar ciudadanos más participativos, que tengan más conciencia de sus derechos y deberes en la sociedad?

En EE.UU. hay un movimiento muy grande respecto de la educación cívica y actualmente estoy estudiando a Walter Parker, de Seattle Washington. Él menciona seis fundamentos que deben ocurrir para crear educación cívica:

1) Instrucción en la sala de clases acerca de cómo funcionan las políticas y el gobierno.

2) Experiencias en el aula que reflejen el debate público o los procesos de deliberación, los acuerdos y desacuerdos.

3) Aprendizaje de servicio por parte de los alumnos, lo que podría incluir voluntariado en diversas áreas, por ejemplo, el trabajo en las cabinas de votación (en elecciones).

4) Participación de los alumnos en eventos extracurriculares, fuera del horario de clases, como unirse a un club de fotografía o a un club deportivo. Él cree que ellos tienen que aprender que su día laboral termina y luego hay otras actividades cívicas, fuera del horario escolar.

5) Gobierno estudiantil desde la educación básica, en donde los alumnos organicen elecciones de sus pares y los ganadores puedan gobernar sobre algo a lo que tengan derecho.

6) Experiencias cívicas simuladas como, por ejemplo, una corte, un congreso o unas convenciones constitucionales. Falsas, obviamente, pero que permitan a los estudiantes experimentar cómo las autoridades toman decisiones.

Walter Parker cree que si nosotros realizamos todas estas actividades podremos construir una mentalidad cívica y eso va a permitir que los estudiantes cuando sean adultos participen de los derechos que se les están dando en democracia.

¿Qué piensa de la “competitividad” como idea y práctica educativa? ¿Es positiva o dañina para el estudiante?

Nuestra sociedad es competitiva, así que parte de ello es inevitable y los estudiantes aprenden de eso. Dicho esto, me gustaría que la mayor parte del tiempo de clase estuviera destinado a la cooperación y a la colaboración. Los empleos disponibles para los jóvenes, siempre tienen que ver con una gran colaboración y trabajo en equipo.

Recuerdo que se desarrolló un estudio muy interesante donde los estudiantes que habían tenido bajas habilidades científicas pero altas habilidades sociales, obtenían mejores trabajos que aquellos que tenían altas habilidades científicas pero bajas habilidades a nivel social.

¿Quién realizó ese estudio?

John Hattie hizo una reseña de ese estudio en Australia. Entonces, lo que quiero destacar aquí es que hoy las habilidades sociales son indispensables en el lugar de trabajo. Las empresas realmente esperan la colaboración, la comunicación, la resolución de problemas, les interesa la forma en que sus trabajadores interactúan con otras personas. Están buscando gente que sepa cómo trabajar en equipo, cómo trabajar unos con otros en una economía social global.

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