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Daniel Wilson, director de Proyecto Zero: EL PENSAMIENTO ES ALGO QUE SE PUEDE APRENDER

07/08/17 por reveduc

“El profesor no solo debe buscar las oportunidades para que sus alumnos desarrollen el pensamiento, también debe crearlas y modelarlas”, afirma Daniel Wilson, director de Proyecto Zero en la Facultad de Educación de la Universidad de Harvard, quien estuvo en Chile en el marco del IV Congreso de Educación: “Cambiando la Visión de Cómo Enseñar y Aprender”, organizado por Seminarium Certificación.  Allí contó la fascinante investigación que lidera y que tiene relación con un proyecto cuyo protagonista es un “periodista caminante”.

¿Por qué caminar por el planeta Tierra durante siete años? El periodista y miembro de National Geographic, Paul Salopek, está empeñado en esta tarea: seguir una de las rutas emprendidas por los primeros humanos para emigrar de África, un viaje transcontinental que cubrirá más de 20.000 millas.

Partió en Etiopía en enero de 2013 y en febrero pasado se encontraba en Bishkek, la capital de Kirguistán, un país montañoso de Asia central sin salida al mar y que comparte frontera con la República Popular China, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán. En unos años más espera llegar a Tierra del Fuego, en los confines de América del Sur.

El proyecto, titulado Out of Eden Walk, es financiado por la National Geographic Magazine, la Knight Foundation y la Abundance Foundation. Está diseñado como una suerte de laboratorio de periodismo lento, pues a medida que Paul avanza en su recorrido se sumerge en la vida de las personas que encuentra en el camino: aldeanos, comerciantes, agricultores y pescadores, personas que rara vez hacen noticia.

Cuando su caminata de siete años termine, habrá dado vida a un mosaico de historias, rostros, sonidos y paisajes, a través de sus textos, audios, videos y fotografías. Un archivo de la humanidad al comienzo de un nuevo milenio.[i]

 

POR QUÉ PROYECTO ZERO ESTÁ INTERESADO EN LA TRAVESÍA DE PAUL ZALOPEK

Daniel Wilson, director de Proyecto Zero en la Facultad de Educación de la Universidad de Harvard, explica que la institución que lidera es básicamente un centro de investigaciones. “Aquí nos hacemos preguntas acerca de potenciales humanos como la inteligencia o la empatía. Constantemente estamos mirando cuáles son los contextos que pueden dar luces o pistas para cultivar mejor esos potenciales humanos. Ése es nuestro enfoque”.

¿Qué interés tiene Proyecto Zero en el viaje de Paul Zalopek?

El periodista estaba haciendo su trabajo sin nosotros, con el apoyo de National Geographic. Pero National Geographic tuvo una inquietud: ¿Cómo podemos involucrar a los alumnos en el proceso que él (Paul Zalopek) está haciendo? Su pregunta no tenía que ver con el potencial humano, sino con cómo conectar esa experiencia con las nuevas generaciones. Hablaron con nosotros y vimos aquí una oportunidad. Dijimos: “Vamos a investigar cómo podemos construir habilidades o disposiciones como la empatía en un ambiente digital y multicultural”.

Por eso Proyecto Zero desarrolló ambientes digitales que permiten a estudiantes de diversas partes del mundo conectarse en línea y crear comunidades de aprendizaje, en las registran las experiencias que tienen en sus propias comunidades locales. Además, interactúan entre ellos y con Paul Zalopek.

Allí se invita a los jóvenes a hacer varias de las cosas que justamente este periodista está haciendo:

  • Desacelerar para observar con cuidado el mundo y escuchar con atención a las demás personas.
  • Intercambiar historias y perspectivas relacionadas con la gente, el lugar y la identidad.
  • Y ser capaces de reflexionar y comprender cómo sus vidas individuales se conectan con los grandes relatos humanos.

¿Qué resultados han tenido a partir de estos ambientes digitales?

Los resultados de este proyecto, llamado Out of Eden Learn, aún son preliminares, pero debo decir que son muy positivos. Es una intervención que se ha diseñado en base a dos ideas básicas: la comprensión como desempeño y el pensamiento como disposición.

¿Qué significan estos conceptos?

1) La comprensión como desempeño: es la habilidad de pensar y actuar flexiblemente a partir de lo que sabemos para resolver problemas, crear productos e interactuar con el mundo que nos rodea.

Históricamente se entendía que la comprensión era tener información en la mente y el modelo a construir consistía en transmitir/ obtener conocimientos. Muchas de las investigaciones y teorías en los últimos 50 años refutan eso. El proceso de aprendizaje no es simplemente obtener y recibir, sino que es más bien resultado de una construcción social, se construye socialmente.

El desafío para los docentes es cómo construir las condiciones, las experiencias, en un aula para que los alumnos puedan actuar con flexibilidad y desarrollar a través de este proceso los conocimientos y las habilidades que queremos que ellos aprendan. Esto es distinto a simplemente saber algo. Uno puede saber algo, pero quizá no puede actuar flexiblemente con esa información.

Nosotros como profesores tenemos que asumir el rol de aprendices expertos. Necesitamos involucrarnos con el aprendizaje, saber cómo darle sentido a los volúmenes de información disponible. Hay un rol para la transmisión de conocimientos, pero lo más relevante es facilitar el aprendizaje.

2) El pensamiento como disposición: es una noción contraria a la de pensamiento como algo fijo, que promueve la idea de que el pensamiento se puede aprender. En otras palabras, podemos aprender a pensar y para ello se deben crear habilidades, motivaciones y oportunidades.

Cada tipo de pensamiento tiene habilidades, por ejemplo, las habilidades para pensar críticamente son distintas de las de otro tipo de pensamiento. Cada tipo de pensamiento tiene conexiones de motivación. Por muchos años, la perspectiva del pensamiento como disposición se enfocaba en estos dos conceptos: habilidades y motivaciones. La contribución de David Perkins y otros investigadores de Proyecto Zero es revelar otra parte muy importante en la perspectiva del pensamiento disposicional: necesitamos habilidades y motivaciones, pero también tenemos que reconocer las oportunidades para usar esas habilidades y motivaciones. Ahí está el cuello de botella.

Estas investigaciones muestran que una persona puede tener habilidades y motivaciones, pero no detectar las oportunidades en su vida para usarlas. Es posible, por ejemplo, que yo realmente tenga las habilidades para pensar críticamente y mucha motivación para eso, cuando escucho las noticias quiero realmente saber, pero hay muchos momentos en mi vida cotidiana en los que quizá no estoy reconociendo las oportunidades para pensar críticamente.

¿Cómo se aprende a reconocer esas oportunidades?

Practicando con los estudiantes. Es un proceso en que muchas veces hay que ir más lento, desacelerar, para mirar y darse cuenta dónde están las oportunidades. En el fondo, hay que formar habilidades para reconocerlas.

¿Los profesores deben buscar las oportunidades para que sus alumnos desarrollen el pensamiento?

No solo eso, deben “crear y modelar” esas oportunidades. Cuando pensamos en las metas que tenemos para nuestros niños, debemos pensar cuál es el pensamiento involucrado y cómo podemos llegar a las habilidades, motivaciones y oportunidades que desarrollan ese pensamiento.

Las “rutinas de pensamiento” pueden ser útiles en este sentido. Un ejemplo de esto podría ser la dinámica de: 1) mostrar algo (un mapa o una pintura) a los alumnos, 2) pedirles que piensen en forma individual acerca de su significado y 3) pedirles que formulen preguntas o teorías acerca de lo visto.

Lo primero es qué vemos y después qué pensamos, cuál es su teoría, qué preguntas se hacen en torno a esto, qué preguntas hay sin respuesta. Este es un ejemplo de una intervención desde la perspectiva de la disposición, pues detrás está la visión de que el pensamiento es algo que se puede aprender (…) Esta herramienta particular de las rutinas de pensamiento tiene como meta ayudar a los estudiantes a discernir y así contar con buena información para sacar conclusiones, además de empujarlos a desarrollar su curiosidad. La idea es que se transforme en una rutina en el aula para que los niños y jóvenes puedan construir las habilidades y motivaciones necesarias para hallar oportunidades con mayor regularidad.

 

“LOS MEJORES PROFESORES SON LOS MEJORES APRENDICES”

El título de su ponencia en este Congreso es: “La enseñanza para el aprendizaje y el pensamiento en tiempos complejos”. ¿Estamos en tiempos complejos? ¿Cómo debe ser la enseñanza para el aprendizaje y el pensamiento en tiempos complejos?

Siempre en la historia del ser humano hay tiempos complejos, hay cambios. Estamos en un tiempo en el mundo donde las conexiones que tenemos con otras personas, con otras culturas, son increíbles. Nunca antes tuvimos esta multitud de conexiones e impactos.

¿Qué significa complejo? Complejidad es el estado de un sistema en el que las condiciones (o partes del sistema) interactúan en forma no predecible y emergente. Por ejemplo, las maneras en que la humanidad está enfrentando el fenómeno de las migraciones y los refugiados, o la manera en que la política (global y local) está interactuando en la sociedad.

Sin embargo, complejidad no alude solo a la cantidad de información. Muchos sistemas tienen información, pero no son complejos. Son complicados, pero complejo es “the emergence of unpredictible”, el surgimiento de lo no predecible.

Por ejemplo, nadie puede predecir qué tipo de conocimiento va a ser el más importante para los niños de preescolar, hay algunas ideas, pero no hay garantía. Ésa es la complejidad. Y esto se va a generalizar en nuestras vidas por muchos años. Entonces, trabajar con niños y con nosotros mismos para aprender en un mundo complejo, ésa es la mayor meta.

En ese contexto, ¿qué rol debe cumplir el profesor? Sobre todo en estos tiempos en que hay una avalancha de información a través de internet y las redes sociales.

Ellos necesitan saber que son aprendices. Los mejores profesores son los mejores aprendices. Saben lo que se siente al tener dificultades para aprender, al estar confundido y también saben lo que se siente al cometer errores y al ser retroalimentados a partir de esos errores.

 

ÁREAS DE ACCIÓN DE PROYECTO ZERO

 ¿Cuáles han sido los aportes más relevantes de Proyecto Zero en el ámbito de la educación?

Ojalá que aún no hayamos hecho nuestro aporte más grande. Este año celebramos nuestro aniversario Nº 50 y en octubre vamos a lanzar la próxima década de investigación, que estará centrada en investigar distintos aspectos del potencial humano.

Como centro de investigación hoy estamos interesados en temas como la ciudadanía, qué significa ser agente de tu comunidad (“civic agent”), qué significa ser un buen ciudadano y cómo se desarrolla eso.

En relación con Proyecto Zero quisiera agregar que históricamente hay por lo menos tres grandes contribuciones:

1) Los cambios de perspectiva de qué significa inteligencia: La idea de que es una cosa múltiple y que se puede aprender es fundamental. Aquí están los aportes de Howard Gardner, David Perkins y otras personas. Esto fue icónico, un clásico, cambió el cómo se percibe la inteligencia.

2) Los cambios de perspectiva de qué significa creatividad: Ya no es vista como una característica fija, sino como un fenómeno social y cultural que se puede aprender. Howard y David han escrito mucho sobre esto porque lideran el tema; ellos tienen una teoría de campo de la creatividad, señalan que la relación entre la disciplina individual y el ámbito social es lo que define la creatividad. Entonces, podríamos decir que Picasso es creativo no solo si lo miramos desde el dominio de la pintura y la escultura, sino también desde la institución social que le dio el significado de ser creativo.

3) Los cambios de perspectiva de qué significa entendimiento o comprensión: En el constructivismo social la teoría dominante sobre la comprensión decía que había que integrar determinados esquemas o modelos de pensamiento en tu mente, pero el trabajo que hicimos en Proyecto Zero, junto a Yale y otras instituciones, permitió mostrar que las representaciones o esquemas mentales no son precisos para representar el fenómeno de la comprensión, es parte pero no es todo el dibujo.

Ud. fue el investigador principal en el proyecto “Making Learning Visible Project”, que consistió en la adaptación de los principios pedagógicos de Reggio Emilia. ¿Qué resultados tuvo?

Lo más relevante es que codificamos las prácticas de Reggio Emilia en un marco para que otros profesores las pudieran usar. Ése fue el resultado con más impacto. Porque por muchos años fue difícil saber y decir qué es lo que ellos estaban haciendo, me refiero a la filosofía detrás de sus estrategias o metodología.

Reggio Emilia es la única pedagogía que conozco que tiene el nombre de su lugar de origen, en el norte de Italia. Su fundador fue el profesor Loris Malaguzzi. Poco después de finalizar la II Guerra Mundial, esa zona estaba devastada, él y las mujeres tuvieron que reconstruir la ciudad, pues muchos de los hombres murieron. Y decidieron que no podía repetirse un desastre como el que habían vivido.

Entonces, crearon experiencias de aprendizaje para que los niños aprendieran a vivir en una sociedad democrática. Diseñaron escuelas para alumnos desde la edad preescolar con el propósito de formarlos como ciudadanos legítimos y democráticos.

Llevamos 20 años trabajando con ellos, adaptando sus ideas en diversos contextos culturales. Y para ello, establecimos marcos o estrategias sobre cuáles son las prácticas de esta pedagogía. Y básicamente son dos:

  • Aprendizaje en grupo: entre los niños y entre los docentes y los niños.
  • Documentación: tiene un significado muy distinto al común, es el proceso donde el docente observa a los alumnos, sus experiencias de aprendizaje y registra todo aquello, como si fuera un antropólogo. Después reflexiona para darle sentido a esa evidencia de aprendizaje –fotos o notas- y formula una teoría. Tiene que preguntarse qué está pasando, qué es lo que los alumnos están aprendiendo con esa experiencia. Luego comparte esas teorías y evidencias con los alumnos, a fin de profundizar su aprendizaje. Se trata de compartir un producto final y también lo que pasó ayer, por ej: “Ésas son las fotos de la actividad que hicieron, yo pienso que están aprendiendo un nuevo uso del lenguaje, ¿qué piensas tú?” Se busca enganchar a los alumnos en el proceso en desarrollo. Eso es documentación en el sentido de Reggio Emilia.

Cuando los docentes extranjeros ven lo que se hace en Reggio Emilia, dicen: “Guauu, eso es increíble”.

Nosotros tomamos esas estrategias y las llevamos a escuelas públicas de Boston, Massachusets (EE.UU). Documentamos cómo los profesores estaban adaptando esos marcos de enseñanza y aprendizaje en diferentes contextos culturales. Así posteriormente publicamos otro libro que se llama: “Visible Learning, Visible learners” (Aprendizaje Visible, Aprendices Visibles).

La Fundación Barth estuvo detrás de esto, pues conocía la metodología de Reggio Emilia y quería influir en la calidad de la educación en Boston.

¿Algún otro proyecto que quisiera destacar?

Sí, se llama “Children are Citizens” y para llevarlo a cabo estamos trabajando con los distritos públicos en Washington DC. La idea es mostrar no solo que los niños tienen capacidades para interactuar con los demás, porque muchos las tienen, sino que necesitan involucrarse en una sociedad democrática: aprender a escuchar, dar sus perspectivas u opiniones, y estar en acuerdo o desacuerdo en forma educada o civilizada. Una de las cosas que han perdido mucho las democracias es cómo se ve el discurso civilizado.

Este proyecto es distinto al de Reggio Emilia, pero hay conexiones filosóficas y en ambos estamos usando las mismas prácticas: aprendizaje en grupo y documentación. Queremos involucrar a los alumnos con los procesos democráticos en Washington DC y otros lugares.

¿Qué resultados ha tenido esta iniciativa?

Aún es muy pronto para dar resultados. “Children are Citizens” dura dos años y recién estamos en la mitad de ese período. Pero se están recolectando datos cualitativos acerca de la percepción de los estudiantes, de los padres y de los profesores.

¿Cuándo se darán a conocer esos datos cualitativos?

En dos o tres años más. Muchos de nuestros proyectos necesitan cuatro o cinco años en sus líneas de investigaciones.

 

“CADA ACTO DE APRENDIZAJE ES UN ACTO DE IDENTIDAD”

Finalmente, ¿de qué manera se logra vincular a los estudiantes con lo social? Me refiero a que tengan sentido de grupo, salgan de su individualismo y estén conscientes de sus derechos y deberes en la sociedad.

Ésa es una pregunta importantísima. El trabajo de Vygotsky, que después lo siguió desarrollando el constructivismo social, nos recuerda que cada acto de aprendizaje es un acto de identidad. Construir conocimientos y habilidades es un proceso humano que está relacionado con quién nosotros creemos que somos. Ahí está el aspecto de la mediación social de Vygotsky.

Entonces, la pregunta es: ¿cómo desarrollamos eso? Como decía, cada acto de aprendizaje es un acto de identidad. No puedo aprender fracciones o algo más sin recordar quién soy yo y esa respuesta solo puede ser dada en relación con: quién soy yo con los demás.

Y quién soy yo tiene respuestas múltiples: soy padre, investigador, músico, católico, etc. Estas son respuestas que me evocan estructuras de identidad, que me conectan con otras personas.

Para poder construir esa perspectiva con los niños, hay que empezar tempranamente a ayudarlos a crear esa identidad. No de forma individual, sino como fenómeno grupal. La única razón por la que me hace sentido decir: “Yo soy un hombre es que los hombres somos un grupo”. La identidad es una construcción social.

Mucho del trabajo que hacemos al enseñar es revelar las estructuras de identidad de los estudiantes que, sin embargo, ellos no saben que tienen. Y solo lo sabrán cuando se relacionen con otros, y no en una relación de confrontación sino en una de aprendizaje.

Más información:

http://www.pz.harvard.edu/who-we-are/people/daniel-wilson

 

[i] https://www.nationalgeographic.org/projects/out-of-eden-walk/#section-1

https://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Salopek/

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