En el Aula

Clases online: Tres ejemplos virtuales

15/09/20 por reveduc

Los invitamos a conocer la experiencia de tres docentes dictando y adaptándose a clases remotas para mantener los aprendizajes de sus estudiantes, en Liceos Bicentenario: Cardenal Raúl Silva Henríquez, de Arica; Camilo Henríquez, de Lanco y María Mazzarello, de Puerto Natales.

Fabiola Bolaños León, del Liceo Bicentenario Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez, de Arica (Región de Arica y Parinacota).

Fabiola Bolaños León, docente.

“Es impresionante cómo en un abrir y cerrar de ojos todo cambió, pero también cómo nos hemos adaptado a este mundo nuevo, las TICs en un sistema remoto han sido una herramienta virtual fundamental para lograr y mantener los aprendizajes”, señala Fabiola Bolaños León, profesora de matemática de 1°, 2° y 4° medio.

En una primera instancia, para mantener la comunicación con los estudiantes, desde el mismo día del cierre de las clases presenciales se habilitó a nivel institucional la plataforma Classroom como canal común, y a través de ésta se presentan y envían los materiales a cada curso. Además de tener un grupo por red social de WhatsApp con cada nivel, se sumaron las sesiones virtuales por videoconferencia Zoom para interactuar en sincronía con los estudiantes. “Es en ese encuentro donde se aprovecha al máximo el tiempo, y además de continuar con los aprendizajes, se genera un ambiente de confianza, de distracción y de contención para todos los alumnos y alumnas”. 

Como departamento de Matemática, las guías de Liceos Bicentenario, primero son parceladas y explicadas paso a paso, formando así una base sólida de los contenidos previos para poder recién relacionarlos con los nuevos. Los alumnos van aprendiendo un contenido de manera gradual y efectivo, alcanzando el objetivo. 

Otra de las metodologías que ha continuado aplicando es la incorporación de la música a la matemática en 4°medio, no tan sólo para recordar fórmulas y conceptos matemáticos, sino también para que los alumnos se diviertan. “En 1° medio, se aplicó la matemática a lo que nos acontece y aprovechando el contenido de crecimiento exponencial, los alumnos a través de un video explicaron a la ciudadanía ariqueña cómo crece exponencialmente el contagio del virus covid-19 si no adoptamos las medidas preventivas. El objetivo fue concientizar, pero a la vez los alumnos y alumnas están aplicando conocimientos previos como potencia, tablas de valores y gráficos en el plano cartesiano”.

Explica que han incorporado recursos tecnológicos como el programa “Openboard” que ha sido de gran utilidad. Cada vez que surge una duda, se hace un video por medio del programa y se envía por WhatsApp. “Tengo mi propio canal de YouTube con videos explicativos de los contenidos, por si quedó alguna duda de la sesión en Zoom –agrega-. Además, para monitorear los aprendizajes formativos de nuestros estudiantes se aplica la plataforma “Quizizz”, fácil de manejar, responder y evaluar, en un breve cuestionario de dos a seis preguntas para saber cuánto y cómo mis alumnos van aprendiendo. No es un problema de contenidos. Se trata de dar prioridad a lo esencial: personas que se reúnen para pensar, colaborar, pasar un buen momento y distraer la mente compartiendo con todos de forma colaborativa. El éxito de la sesión virtual, depende de cómo esté el profesor y los estudiantes involucrados, y también de los recursos y de un buen modelo pedagógico,basado en los principios de aprendizaje activo, colaborativo, interactivo, integral, con actividades o tareas relevantes y creativas, y una evaluación formativa continua”.

“La motivación y empatía es fundamental”

Un día cualquiera, de lunes a viernes, para Fabiola comienza con la preparación de las sesiones virtuales y las pruebas de rigor de modo que nada falte o falle en el encuentro. Luego, se conectan y entonces, pone toda su energía para incentivarlos y dejar de lado, por un momento, la compleja realidad que se vive en algunos hogares. “Es difícil enseñar en tiempos de incertidumbre, pero más difícil aún es aprender en estos tiempos… Por eso la motivación y empatía es fundamental”, destaca la docente.

En toda la clase involucra a sus alumnos, les va preguntando a cada uno sobre el tema, o bien se auto-pregunta para que ellos a partir de su respuesta aclaren las dudas. “El entusiasmo tiene que estar latente en cada minuto, la voz es clave, y la interacción también. Se forma un ambiente agradable y de confianza, no hay respuestas malas, todo se agradece y se utiliza para llegar a la real comprensión de la materia”, explica.

En las sesiones virtuales utiliza de todo, desde herramientas tecnológicas compartidas, como material visual tangible. Por ejemplo, para enseñar el cálculo de volumen compuesto usó los mejores recursos tecnológicos disponibles en tiempos de cuarentena en su ciudad: una caja de zapatos, un tarro de leche y un gorro de cumpleaños de su hija. “Lo que intento decir, es que, en estos tiempos, más que nunca se mezcla en matemática la creatividad y flexibilidad de recursos y metodologías”, afirma.

“Lo fundamental ha sido el vínculo con nuestros estudiantes”

Así lo asegura esta docente, quien destaca la necesidad de estar consciente que es muy importante la comprensión y la empatía hacia la persona que está detrás del rol de estudiante.

Por lo mismo, cuenta que en su establecimiento han establecido diversos canales de comunicación “que nos han permitido acercarnos y llegar de mejor manera a lo que es el cotidiano en un aula. Brindar palabras de apoyo, tener una actitud positiva, reflexionar y abordar sus inquietudes, escuchar sus voces han sido claves y nos han ayudado a fortalecer la relación docente – estudiante”.    

Cómo apoyan a los estudiantes en sus clases online

Víctor Guerrero Yáñez, director del Liceo Bicentenario Colegio Cardenal Raúl Silva Henríquez, de Arica.

El director de este establecimiento, Víctor Guerrero Yáñez, explica que el sistema remoto se ha desarrollado en diferentes etapas, según la situación del momento. En una primera etapa fue prioridad lograr comunicación con todos los estudiantes y luego, en una segunda etapa se dispusieron horarios de sesiones virtuales por curso para guiar a los padres a que establezcan rutinas en sus hogares. Y se subieron a la página web del establecimiento las guías pedagógicas desde nivel de transición a 6° básico.

También se estableció el sistema de trabajo denominado dos por uno (2×1). “Este sistema dispone de actividades de trabajo al hogar para dos semanas, donde los estudiantes trabajan con su familia y envían las guías de trabajo a los docentes por medio de correos y fotografías a través de WhatsApp -explica el director-. Cabe mencionar que en el caso de los niveles inferiores este es el medio más utilizado por los estudiantes y sus apoderados. La tercera semana de este sistema de trabajo online es para la retroalimentación”.

En una tercera etapa de esta modalidad remota, se establecieron las sesiones virtuales para todos los niveles escolares.

“Para aquellos estudiantes que no pueden conectarse por variadas razones (falta de dispositivos, baja conexión para instalar Zoom, o simplemente no cuentan con internet) los docentes preparan videos explicativos y los envían a los grupos de WhatsApp de sus cursos, otros docentes también optaron por crear canales de YouTube para que la clase esté disponible en todo momento, especialmente para aquellos estudiantes que no pudieron conectarse a su sesión virtual”, señala el director.

Y, por supuesto, se sigue entregando material impreso en el establecimiento a los padres que no pueden acceder a imprimir las guías de trabajo. “En esta etapa se suma una semana más de trabajo sincrónico con los estudiantes, estableciendo el sistema tres por uno (3×1), es decir tres semanas de sesiones virtuales y una semana para la retroalimentación, en esta última semana no se hacen sesiones virtuales para dar tiempo a los estudiantes de terminar sus actividades, enviarlas a los docentes y recibir la retroalimentación correspondiente”. “Se ha tratado de mantener conectados a la mayor cantidad de estudiantes a través de las distintas acciones antes mencionadas, sin embargo siempre hay un número de estudiantes que no logran conectarse, pero sí son identificados. Estos casos han sido derivados a  las diferentes unidades para brindar apoyo y detectar los problemas que impiden la conexión”, resume el director.

Ana Belén Poblete, profesora de Lenguaje y Comunicación y coordinadora del área de Lenguaje y Comunicación en el Liceo Bicentenario Camilo Henríquez de Lanco (Región de Los Ríos).

Ana Belén Poblete, docente.

“Hay clases que se quedan en la memoria, porque sorprende el impacto que una actividad puede tener en algunos estudiantes. Con 1° medio leímos “El duende que me escribe las novelas” de Hernán Rivera Letelier y les pedí realizar un booktuber, es decir, una recomendación lectora por medio de un video. Un alumno comenzó a escribirme que estaba muy emocionado con el libro, me pedía perdón porque le había recordado muchas cosas y me contaba que una vez lo había leído, pero que no le había gustado, y ahora, con nuevas experiencias, cobraba real sentido. Le agradecí la confianza e intenté mantener un diálogo que le permitiera ordenas sus ideas. Me dio las gracias muchas veces por dejarlo leer en este período y por acercarlo a una historia tan maravillosa. Al ver su video, que era muy largo, fue imposible no emocionarse con él y sus palabras”, relata Ana Belén Poblete, profesora de Lenguaje y Comunicación y coordinadora de esa área en el Liceo Bicentenario Camilo Henríquez, de Lanco.

A consecuencia del confinamiento por Covid-19, todas sus clases ahora son a distancia. Pero a pesar de las dificultades propias que eso implica, tanto ella como los demás docentes del establecimiento se han preocupado de mantener los vínculos con los estudiantes y el sello de excelencia que los caracteriza. 

“El día anterior a cada clase envío las guías correspondientes al docente tutor (profesor jefe) más el material complementario: audios o videos explicativos, fotografías, etc. Y el día de la clase, ingreso al grupo de WhatsApp del curso y junto a la educadora diferencial damos las instrucciones, les pido a los estudiantes que lean, que se familiaricen con el instrumento, que hagan consultas. La mayoría comienza a hablar de forma personal al celular, ya que traspasan los miedos de hablar en la sala de clases a escribir por un medio virtual, les da vergüenza equivocarse o manifestar dudas. Refuerzo constantemente este aspecto, fortaleciendo el respeto y acompañamiento, dándole importancia a la participación y entendiendo el error como parte del aprendizaje”, comenta.

Después de una hora, los alumnos comienzan a enviar fotografías de sus tareas preguntando si están correctas o si deben corregir algo. En ese momento, da inicio a la retroalimentación con correo electrónico o mensaje, se acomoda a la realidad del estudiante. Y al otro día hace una clase por Google Meet en donde nuevamente retroalimenta la actividad, se lee en voz alta y los estudiantes trabajan la expresión oral. “Les es fácil salirse del foco con preguntas relativas al posible retorno a clases. La estructura la mantengo, pero ahora la clase es más breve, ya que debo mantenerlos entusiasmados para que vuelvan la próxima vez. Los felicito constantemente y recuerdo lo que estamos haciendo, cómo los vamos a evaluar y les anticipo lo que se viene”.

Y agrega: “Hay un acompañamiento diario a nuestros estudiantes e incluso apoderados. Cada docente tutor se conecta todos los días con su curso y da las directrices para abordar la rutina del día (…) Los profesores de asignatura realizamos clases de forma sincrónica y asincrónica, mediante todas las plataformas posibles y brindando total flexibilidad. Utilizamos redes sociales, videos, fotografías, audios, Google Meet y hemos realizado instancias de evaluación en donde el traspaso de la modalidad presencial a la e-learning mantenga su calidad”.

Cómo apoyan a los estudiantes en sus clases online

Patricio González, director del Liceo Bicentenario Camilo Henríquez, de Lanco.

WhatsApp ha sido un gran aliado, sobre todo teniendo en cuenta que un alto número de alumnos de este colegio tiene serios problemas de conectividad. De hecho, una vez que comenzó la pandemia rápidamente levantaron información sobre el grado, tipo y calidad de conectividad de los alumnos, hicieron una encuesta y ésta indicó que la conectividad no alcanzaba el 50%, en algunos casos debido a una situación de ruralidad extrema.

Sin embargo, detectaron que la conectividad aumentaba al 95% con WhatsApp, por lo que –señala el director del establecimiento, Patricio González- se decidió trabajar con guías de trabajo muy acotadas de 2 o 3 páginas, que podían ser soportadas en ese sistema, además de audios y videos cortos explicativos. “En estas guías se establecieron las prioridades con foco en la nivelación y re-enseñanza, que posteriormente fueron estructurados con la priorización curricular. Y ahora esperamos incrementar la conectividad con la compra de 300 chips para así llegar a un 100% de cobertura e iniciar un mayor uso de la plataforma Classroom y aprovechar mejor las clases sincrónicas”.

“Esta tecnología (WhatsApp) nos permitió iniciar rápidamente la estructura de trabajo. A las dos semanas ya teníamos actividades online -recuerda el director-. Quisiera agregar que nosotros tenemos “tutores”, que es el equivalente a un profesor jefe, pero con una connotación de más acercamiento y profundidad hacia el alumno. Ya veníamos trabajando con este sistema desde 2018. El tutor, en encuentros personalizados -de 15 o 20 minutos- conversa con el alumno, recorre su experiencia y juntos establecen compromisos de mejora. Ellos han sido fundamentales para mantener ese espíritu, la única diferencia es que ahora los encuentros se han sostenido en forma telefónica”.

A esto se sumó el apoyo desde el DAEM (Departamento de Administración de la Educación Municipal) con el programa “Hola, ¿cómo estás?”. “Básicamente era lo mismo que veníamos haciendo, pero con la posibilidad de hacer derivaciones a especialistas -señala Patricio González-. El tema emocional de los alumnos fue y sigue siendo un tema importante en todos los colegios. Fuimos capaces de indagar aquellas situaciones problemáticas y si el tutor no las podía resolver, las derivábamos a esta red comunal. Por lo tanto, nuestros alumnos han sentido este acompañamiento desde lo emocional, pero también desde lo académico y pedagógico”.

Y en este punto, había alumnos que ni siquiera pueden conectarse vía WhatsApp. “¿Qué hicimos frente a eso? Ocupamos los recorridos de los furgones que utilizaban regularmente los alumnos para llegar semanalmente con las guías físicas a sus domicilios”.

La pandemia no ha podido ponerle freno a ninguna de las buenas prácticas pedagógicas que aplica este liceo, lo único que cambió fue su modo de aplicación a un formato virtual.

Blanca Alvarado, profesora de matemática del Liceo Bicentenario María Mazzarello, de Puerto Natales (Región de Magallanes y de la Antártica Chilena).

Blanca Alvarado Gallardo, docente.

“Para mí el celular era un enemigo dentro de la clase. Yo era de las profesoras que estaba con la cajita a la entrada de la sala y esperaba que todas dejaran su celular ahí. Ahora con la pandemia, a pesar de las dificultades e inconvenientes que hemos tenido, me he dado cuenta de que el celular puede ser una herramienta muy útil dentro de la sala de clases”, asegura Blanca Alvarado Gallardo, profesora jefe de 7° básico y quien enseña matemática desde 7° básico a 2° medio en el Liceo Bicentenario María Mazzarello, de Puerto Natales.

Explica que hay muchas plataformas que ha aprendido a usar sobre la marcha y que han contribuido a hacer sus clases más dinámicas y entretenidas. “Hemos tenido que ir adecuándonos, en un proceso de prueba y error, con cosas que sirven y otras que simplemente hay que descartar. Ha sido un proceso de autoaprendizaje a presión, porque si alguien me hubiese preguntado antes yo hubiera dicho: “Nooo, cómo se le ocurre que voy a aprender eso”, y al final bajo presión uno igual aprende (…) Los inicios de clases creo que ahora son más atractivos que antes, porque puedo ocupar algunas plataformas como Kahoot, que es un juego donde uno va haciendo preguntas, hay un tiempo delimitado para responder, y las niñas van respondiendo, después sus nombres van apareciendo en una lista de quiénes van ganando mayores puntajes. Otra plataforma es Mentimeter, se pone una pregunta en pantalla, por ejemplo: ¿qué es una potencia?, y cada alumna va colocando algo y entre todas vamos formando el concepto de potencia. Y así como las que he nombrado, está Jamboard, una pizarra virtual que podemos ocupar de la misma manera también. A veces las voy rotando”.

Estrategias de la sala a la pantalla

En términos generales, las mismas estrategias que aplicaba en sus clases presenciales -trabajo colaborativo, contextualización de problemas matemáticos a la realidad de la región (Magallanes) y su relación con otras asignaturas-, Blanca Alvarado las ha seguido aplicando en modalidad virtual.

“Una estrategia que siempre me ha funcionado son los tickets de salida. Es una pequeña evaluación formativa, no calificada, son 2 ó 3 preguntas relacionadas con el objetivo de la clase, que se pueden hacer de diversas formas. Ahora, con las clases online, me he dado cuenta que antes podría haber utilizado muchas plataformas como ticket de salida, pero yo solo usaba un papel y una hoja. Daba ejercicios variados a las niñas, e iba evaluando si se había cumplido o no el objetivo de la clase y detectaba cuáles eran los contenidos más débiles para reforzarlos en la clase siguiente”.

Hoy sus tickets de salida los hace aprovechando los juegos de la plataforma Kahoot e incluso los formularios de Google.

¿Cómo ha enfrentado el problema de alumnas sin conectividad?

Para las alumnas que no tienen conexión a internet, el colegio ha dispuesto la entrega física del material una vez a la semana en el establecimiento. “Los papás van a retirarlo, entonces ahí traen las actividades que se han llevado a la casa para que el profesor las revise. Eso es una vez a la semana, con todas las medidas y precauciones sanitarias. Es una de las formas para que quienes no tienen conectividad y aquellas que sí tienen, pero están cansadas de estar frente a una pantalla, así puedan contar con el material impreso”.

¿WhatsApp le ha servido en este período de clases remotas o a distancia?

Muchísimo. Es una de las herramientas de las redes sociales que más me ha servido. A menudo las alumnas que no se conectan a la clase virtual, sí tienen acceso a WhatsApp. Y lo que he hecho es crear pequeñas cápsulas con los ejercicios que vamos a ver o con las guías explicando algunos conceptos y dando ejemplos. No son videos muy pesados, uno los puede enviar por WhatsApp. Los formularios de Google también se pueden enviar por ahí y ser contestados por la misma vía. Hay alumnas que no se conectan a la clase, pero acceden a estas herramientas.

Proyecciones futuras

¿Cree que sus clases van a cambiar mucho una vez que se vuelva a la modalidad presencial?

Sí, de todas maneras. Porque me di cuenta que hay muchas posibilidades que antes no había visualizado o no me había dado el tiempo para buscarlas y que me pueden servir para hacer mis clases. Ya nada será igual como antes. Uno tiene que quedarse con estos aprendizajes y con estas plataformas e ir actualizándose, porque si ahora fuimos capaces, más adelante podremos seguir aprendiendo de distintos tipos de tecnologías.

El trabajo colaborativo con los otros docentes, ¿cómo se manejaba y cómo se maneja hoy en día?

Cuando trabajábamos presencialmente, el trabajo colaborativo con docentes era por ciclo y por asignatura. En matemática, en el caso de segundo ciclo y enseñanza media, somos tres docentes, nos reuníamos una vez a la semana y hacíamos una planificación en conjunto para delinear los contenidos, ya que hay distintas estrategias para enseñar algo y la idea es que las alumnas al llegar a otro curso no digan: “A mí me lo enseñaron de otra manera”. En eso consistía nuestra planificación, en seguir el lineamiento completo desde 5° básico a 4° medio.

Ahora en pandemia mantenemos una relación de ayudarnos: “Esto me ha resultado, esto no, ¿cómo lo ha hecho usted?” Vamos compartiendo nuestras experiencias buenas y malas entre nosotras y también con otros colegas.

En matemática tengo un curso muy participativo. En mis 45 minutos de clase quedaban niñas que querían opinar y se quedaban sin hacerlo. Yo no alcanzaba a abarcarlas a todas. Por eso solicité que me acompañara la educadora diferencial, estamos haciendo dupla, dividiendo al curso en dos grupos. Nos conectamos a la misma hora, planificamos la misma clase y nos vamos rotando: grupo A y grupo B. Si a mí me toca el grupo A esta semana, la próxima semana será el grupo B y así vamos rotando. Ahora las niñas están contentas, hay más tiempo para ellas y además, buena recepción de los apoderados porque hay una atención más personalizada.

¿Cuál cree usted que es la clave para que las experiencias presenciales u online sean significativas?

La motivación, las ganas de querer aprender. Hay que buscar las estrategias porque matemática en sí suele ser la asignatura menos querida.

Una de las dificultades típicas es cuando las alumnas quieren formar grupos de trabajo según sus amistades. Pero yo las designo al azar, pongo los números en una bolsita y listo. Otra modalidad que uso es formar los grupos en función de las habilidades que tienen las estudiantes, para que haya un tipo de habilidad presente en cada grupo.

A veces nos encontramos con alumnas que quieren hacerlo todo y no dejan que las demás intervengan. Pero hay que enseñarles cómo hacer trabajo colaborativo. La idea es que todas puedan aprender y se puedan ayudar entre ellas.

En las clases online, ¿ha percibido sensación de logro al finalizar un contenido?

Hemos tenido contenidos más exitosos que otros. Algunos son más difíciles de abarcar en modalidad online, en ocasiones uno planifica y después se da cuenta que no hubo buenos resultados, entonces buscamos otra estrategia para explicar. El formulario de Google ayuda mucho porque entrega un gráfico con porcentajes de las preguntas con mayor y menor logro, entonces uno ya sabe cuál es el punto que debe retomar nuevamente.

Lo que les digo a las niñas: “En esta modalidad no vamos a aprender lo que se aprendía en clases presenciales, pero aunque sea menos, aprendamos algo y sigamos avanzando”. 

Cómo apoyan a las estudiantes en sus clases online

Ana María Güenchumán Bórquez, directora del Liceo Bicentenario María Mazzarello, de Puerto Natales.

La directora del establecimiento, Ana María Güenchumán Bórquez, destaca que este año la congregación a cargo del colegio hizo un convenio con Google Suit, lo que les permite acceder a todas las herramientas que tiene. “Tenemos cuatro educadores certificados en el nivel 1, fue una buena coincidencia, el grueso de nuestros profesores estaban en el camino de la tecnología, de incorporarla, de irse capacitando y certificando, cuando se desató esta pandemia. Además, nuestro soporte técnico, una chica muy habilosa, apoyó a los colegas con menos competencias digitales cuando comenzó la pandemia y por ende, las clases online. Los empezó a preparar de manera presencial, pues Puerto Natales estaba sin cuarentena. Y subió a la página web de nuestro colegio tutoriales que ella misma preparó para el resto de los profesores. Hoy todos nuestros profesores usan Google Meet, Classroom y en general todas las herramientas de Google Suit: calendarios, documentos compartidos, entre otras”.

Desde el principio de la pandemia hasta ahora, los casos de alumnas con problemas para conectarse a sus clases online han aumentado:  “Esto ha ocurrido porque los padres entraron al sistema de teletrabajo o fueron despedidos, entonces el acceso ya no es el mismo. Al inicio la conectividad alcanzaba el 98% y hoy solo el 65%. Y a eso se suma que a veces en una familia no todos tienen un computador o un celular y cuando hay más de un hijo o la mamá o el papá tienen que hacer teletrabajo, es complicado”, cuenta la directora.

Por ello, el colegio ha entregado algunos recursos como tablets y simcards a las alumnas y, al mismo tiempo, abre sus puertas cada martes para hacer entrega del material físico que ellas necesiten. “Hemos tratado de imprimir lo menos posible, en el sentido de privilegiar el uso del texto escolar, pero hay algunas unidades que requieren apoyo con guías y éstas se imprimen (…) En cuanto a las clases online, para nosotros es importante grabarlas. Así después se comprimen y se envían por WhatsApp o correo a nuestras estudiantes”.

Si alguna alumna no se ha conectado online ni ha retirado su material en formato físico, inmediatamente el profesor/a jefe informa a la unidad de Convivencia Escolar que se encarga de hacer el seguimiento para que el material llegue a su destino.

Para conocer las buenas prácticas pedagógicas que aplican estos tres Liceos Bicentenario los invitamos a leer la Revista de Educación N° 391. Pronto en circulación.

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