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Chile, la OCDE y la desigualdad en educación: “El sistema escolar en Chile no funciona bien”

25/03/15 por reveduc

El sistema escolar de Chile no funciona bien, ni siquiera a nivel de la élite. Esa es una de las conclusiones del director de Educación de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Andreas Schleicher, quien recientemente inauguró en nuestro país el seminario internacional “Reforma educacional: Reglas del juego para la inclusión y calidad”.

Foto-1-DSC_7791_1Hoy nadie pone en duda que existe una amplia e importante brecha entre la economía de Chile que es muy avanzada y su desempeño educativo que es bastante pobre. Así lo ha puesto de manifiesto la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que actualmente reúne a 34 países que en su conjunto representan el 80% del PIB mundial.

Esta agrupación incluye las naciones más desarrolladas del planeta, pero también aquellas emergentes como México, Chile y Turquía. Nuestro país se sumó el 2010, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, convirtiéndose en el miembro número 31 de la OCDE y el segundo latinoamericano en ingresar a esta organización, después de México.

Andreas Schleicher, director de Educación de esa entidad, estuvo recientemente en nuestro país, ocasión en la que participó en el seminario internacional “Reforma Educacional: Reglas del juego para la inclusión y calidad”, organizado por la OCDE y el Ministerio de Educación. Fue enfático: “la educación en nuestro país ha mejorado considerablemente, pero no sólo seguimos estando lejos de los niveles de los países desarrollados, sino que además hay sistemas destacados, como el de Shanghai, que avanzan mucho más rápido. Así, la brecha crece en lugar de reducirse”.

“Tal vez lo más sorprendente, según los estándares mundiales, es que el sistema escolar de Chile no funciona bien ni siquiera a nivel de la élite, para quienes fue diseñado –señaló en una reciente conversación con Revista de Educación-. El 10% de los estudiantes más desfavorecidos en Shanghai supera al 10% de los estudiantes más privilegiados de Chile. La diferencia clave entre estos dos sistemas de educación es que Shanghai ofrece a todos sus alumnos el tipo de oportunidades educativas que Chile se reserva para sus niños más ricos. Es por eso que la mejora de la calidad y la equidad de la educación deben ir de la mano. La buena noticia es que sí se puede lograr. Muchos países han demostrado que ambas, calidad y equidad de la educación, pueden mejorar significativamente”.

Un dato de interés: los estudiantes chilenos de 15 años de edad están retrasados más de 2,5 años de escuela en comparación con sus homólogos de Polonia y más de 5 años si tomamos como referencia a Shanghai, dos países con similar ingreso per cápita.

Los costos del sistema educativo actual

La segregación social en Chile ha provocado, según el experto de la OCDE, una concentración de escuelas en desventaja y por otra, una extraordinaria complacencia entre las escuelas que atienden a niños privilegiados de Chile. De hecho, la prueba internacional PISA (Programme for International Student Assessment) –en la cual nuestro país participa desde 2001- muestra que los resultados de estas escuelas se explican principalmente por la selección de alumnos más que por un valor agregado en términos educativos.

“Lo que es más preocupante –aseguró Schleicher- es lo que la segregación social ha hecho en la mentalidad de los escolares. En un momento, PISA preguntó a los alumnos qué creen que los hace exitosos en matemática. La mayoría de los jóvenes chilenos respondió que el éxito depende del talento, algo así: “Si yo no soy un genio en matemática, entonces será mejor estudiar otra cosa”. En cambio, cuando hicimos la misma pregunta a estudiantes de China, 9 de cada 10 nos decían que si estudian duro y confían en el apoyo de sus profesores, tendrán éxito. Mientras en un caso se sentían impotentes con el sistema educativo, en el otro estaban convencidos de ser dueños de su éxito, por lo que no debe sorprender que en el segundo caso cada niño salga de la escuela con una base sólida en matemática”.

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Desafíos para los educadores

En muchas escuelas chilenas, los estudiantes aprenden por lo general de forma individual y al finalizar el año escolar, se evalúan sus logros. Pero a nivel internacional esa manera de concebir el aprendizaje está en retirada.

Si se observa lo que ocurre en los sistemas educativos exitosos de países más desarrollados, lo anterior queda de manifiesto. Cuando se recibe a un alumno que proviene de un sector desaventajado no se le hace la vida fácil, sino que se le exige igual que a otros estudiantes que provienen de realidades más acomodadas. La diferencia está en que los profesores redoblan los esfuerzos para que salga adelante y, al mismo tiempo, el sistema se preocupa de aumentar las inversiones para estos alumnos y de asignarles los mejores docentes para que tengan éxito. “Los profesores entienden que esos niños no tienen la misma forma de aprender y les entregan un feedback o retraolimentación constante, todos los días –explicó Schleicher-. No basta con hacerles una prueba a fin de año, hay que darles un feedback diario. De esta forma, se asegura que todos los alumnos se sientan valiosos. Ése es el secreto del éxito en muchos sistemas educacionales que he conocido”.

En un mundo que se vuelve cada vez más globalizado e interdependiente, el rol del profesor ha cambiado y es más demandante. “La educación de hoy necesita poner énfasis en otros aspectos: las maneras de pensar, lo que involucra la creatividad, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la capacidad de tomar decisiones; las formas de trabajo, incluida la comunicación y la colaboración; las herramientas de trabajo, el poder reconocer y aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías; y, por último, pero no menos importante, la capacidad de vivir en un mundo de múltiples facetas como ciudadanos activos y responsables. Eso hace que las habilidades del carácter tales como la curiosidad, la valentía, la empatía, la resiliencia y el liderazgo y valores como la justicia, la integridad y el respeto sean de especial importancia”, aseguró Schleicher.

Explicó que el dilema actual al que se enfrentan los educadores es que el tipo de cosas que son fáciles de enseñar y de evaluar son aquellas que son fáciles de digitalizar, automatizar y externalizar. “En resumen, la economía mundial ya no le paga a la gente por lo que sabe, Google sabe todo, sino por lo que pueden hacer con lo que saben y eso constituye una diferencia tremenda. Significa que necesitamos un tipo distinto de educación: crear habilidades de pensamiento, de solucionar problemas y éste es un desafío tremendo para Chile”.

Necesidad de una educación pública fuerte

Pero para que exista un sistema de educación de calidad no basta sólo con el esfuerzo de los profesores y un enfoque adecuado de lo que hoy significa enseñar. Es fundamental contar con una educación pública fuerte. Tal como explica el experto de la OCDE, un sistema educativo de esas características es mucho más que 10.000 escuelas independientes y si se desea asegurar que cada niño se beneficie de un aprendizaje de calidad se necesitan políticas eficaces que garanticen que los recursos se inviertan donde más se necesitan, donde pueden hacer una mayor diferencia.

“No creo que el sector público tenga que estar a cargo de todas las escuelas, pero prácticamente todos los sistemas de educación de alto rendimiento tienen una visión educativa coherente que se extiende a todas las escuelas y tiene la capacidad de movilizar y asignar recursos en todo el sistema para que cada estudiante pueda beneficiarse de un excelente aprendizaje –afirmó Schleicher-. Se necesita un sistema público fuerte para desarrollar y distribuir el talento docente. Más importante aún, la educación pública puede atraer a los profesores más talentosos a las aulas más desafiantes y a los directores más capacitados a las escuelas más difíciles. Es por eso que la política pública es tan importante”.

Destacó en que aun cuando nuestro país tiene escuelas sólidas y estables, es urgente construir un sistema educativo más fuerte alrededor de las escuelas para asegurar que los profesores y directores trabajen con un alto grado de autonomía profesional, pero en una cultura de colaboración. “Si Chile quiere escapar de la trampa de ingresos medios y avanzar de una economía basada en recursos a una economía del conocimiento, entonces tiene que construir la base de capital humano para eso”, agregó.

Impacto de la Reforma Educacional

Al preguntarle al director de Educación de la OCDE si la Reforma que se está llevando a cabo en Chile contribuirá a mejorar la calidad de la educación, aseguró que está convencido de que así será, ya que permitirá poner a todas las escuelas y liceos del país en igualdad de condiciones y entregar a todos los estudiantes las mismas oportunidades educativas. “Esto es la base para la mejora. La Reforma tiene el potencial para lograrlo. Tal como señalé durante mi última visita a este país, estoy muy impresionado por la ambición de la Reforma que se está realizando, es una oportunidad no sólo para mejorar, sino para realmente transformar la educación”.

No hay que olvidar que para que esta Reforma sea exitosa, se requiere fortalecer la profesión docente. Tal como señaló el Informe McKinsey de 2007, en ninguna parte del mundo la calidad de un sistema escolar supera la calidad de sus profesores. “Los sistemas escolares de alto nivel prestan atención a cómo se selecciona y capacita a su personal docente. Observan cómo mejorar el desempeño de aquellos que tienen dificultades y cómo estructurar sus remuneraciones. Proporcionan un ambiente en que los maestros trabajan juntos para formular y desarrollar buenas prácticas y proporcionan vías inteligentes para que avancen en sus carreras profesionales. Los sistemas de alto desempeño se han movido de un control administrativo y de rendición de cuentas hacia nuevas formas de organización del trabajo profesional; apoyan a sus maestros para realizar innovaciones pedagógicas, mejorar su propio desempeño y el de sus colegas, y alcanzar un desarrollo profesional que lleve a una práctica educativa superior. Hoy los sistemas exitosos permiten a los profesores ser creativos”, concluyó Schleicher.

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