Zona pedagógica

Calidad educativa: ORIENTACIONES PARA SER UN DIRECTOR LÍDER

07/01/16 por reveduc

A 10 años de la publicación del primer Marco para la Buena Dirección, el centro de desarrollo docente del Ministerio de Educación, CPEIP, presentó una actualización de este instrumento que aborda cómo poner en práctica el liderazgo educativo y orienta la labor de los directivos del país.

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Más de 400 directores de establecimientos municipales y particulares subvencionados se reunieron el viernes 13 de noviembre en el CPEIP (Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas) del Ministerio de Educación para celebrar el lanzamiento del nuevo “Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar”. Una publicación que reemplazará a la de 2005, que significó hace 10 años un gran hito en el proceso de profesionalización del rol de los directivos escolares en el país.

Junto con este anuncio, se invitó a todos los directores, equipos directivos y docentes de los establecimientos escolares del país a leer reflexivamente el documento y, teniendo en cuenta  los diferentes contextos educativos, promover el mejoramiento de sus escuelas. De este modo, aseguró el director del CPEIP, Jaime Veas, será posible impactar en el corazón de nuestros establecimientos educacionales: el aula.

Asimismo, se propuso a las entidades formadoras y a los gestores considerar este nuevo Marco como un elemento orientador que los ayudará a tomar decisiones para la mejora de la gestión de manera responsable, reflexiva, empática y asertiva, lo que contribuirá a elevar la calidad de la educación.

 

Cómo se actualizó el Marco para la Buena Dirección

En una primera etapa, en los años 2013 y 2014, el CIDE (Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación) de la Universidad Alberto Hurtado realizó el estudio “Desarrollo de Estándares de Directores Escolares y la Medición de la Brecha existente entre las Prácticas y Habilidades Directivas actuales y las definidas en los estándares”.

Durante el segundo semestre de 2014, el equipo de gestión y liderazgo educativo del CPEIP trabajó con dos expertos en la materia, Mario Uribe y Xavier Vanni, con quienes elaboró la primera versión del nuevo Marco para la Buena Dirección. Una tarea para la cual se consideraron las investigaciones más recientes en el tema, tanto a nivel nacional como internacional, y los estándares actuales de dirección y liderazgo escolar de 10 países.

La posterior etapa de validación del texto contempló consultas a autoridades regionales del Mineduc, directivos escolares que participan de los Consejos Consultivos de Liderazgo Escolar de todas las regiones del país, instituciones que han participado de las políticas de formación del liderazgo escolar del CPEIP, así como expertos e investigadores del área.

 

Qué es el Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar

 Básicamente, es un modelo integrado que reconoce que todos los líderes efectivos comparten ciertas capacidades y prácticas comunes y, por lo tanto, trata de impulsar dichas prácticas para el conjunto del sistema escolar, promoviendo una aplicación acorde al contexto de cada establecimiento. En otras palabras, es el referente conceptual que define las prácticas, competencias y conocimientos para el ejercicio pleno del liderazgo escolar en el país.

Las prácticas, en este nuevo Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar, se agrupan en cinco dimensiones:

  • Construyendo e implementando una visión estratégica compartida.
  • Desarrollando las capacidades profesionales.
  • Liderando y monitoreando los procesos de enseñanza y aprendizaje.
  • Gestionando la convivencia y la participación de la comunidad escolar.
  • Desarrollando y gestionando el establecimiento escolar.

Sin embargo, la dirección y el liderazgo escolar no se comprenden cabalmente si no son complementados por un conjunto reducido, pero muy significativo, de recursos de orden personal que motivan e impulsan la aplicación de estas prácticas. Por ejemplo, las habilidades de tener una visión estratégica, trabajar en equipo, comunicar de manera efectiva, entre otras.

La publicación señala que “una habilidad que se destaca, para efectos de potenciar el liderazgo, es la capacidad del directivo de aprender de los procesos y las relaciones que se presentan al interactuar con profesores, estudiantes y comunidad. Cuando el directivo moviliza a los profesores en el proceso de aprender a mejorar su práctica, a la par, él mismo aprende junto a ellos sobre lo que funciona y lo que no”.

 

Los efectos de un buen liderazgo

Las investigaciones y evidencias obtenidas de los sistemas educativos que más han mejorado en el mundo, sugieren que el liderazgo escolar es un factor crítico en el mejoramiento de los establecimientos escolares y en definitiva, de los aprendizajes de los estudiantes. Además, es especialmente significativo en aquellos establecimientos más vulnerables: “los efectos del liderazgo suelen ser de mayor impacto, ahí donde y cuando más se necesitan” (K. Leithwood, et al., 2004. How leadership influences student learning. Wallace Foundation).

La gestión de los equipos directivos está asociada esencialmente a la generación de condiciones organizacionales para garantizar las prácticas docentes y el desarrollo de las capacidades profesionales. Hopkins y Spillane (2013) llaman a estas condiciones la “infraestructura”, la cual no es visible, pero soporta y asegura que las actividades pedagógicas se puedan desplegar. En palabras del director del CPEIP: “este instrumento intenta dar una respuesta comprensiva respecto del liderazgo educativo, no restringido sólo a la función del director, sino que entendiendo que es una función de equipo”.

De allí la importancia que tiene la creación del nuevo “Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar”, pues a partir de él se podrá proyectar una política educativa que consolide el rol de los directivos escolares en el país.

Esto adquiere aún más relevancia si se considera que pronto ingresará a trámite legislativo un proyecto de ley respecto de la función directiva, que considerará la formación, el ingreso al ejercicio de estas funciones, así como el apoyo, la evaluación y la formación permanente de los directivos.

Por otra parte, en diciembre el CPEIP dispondrá en su sitio web (www.cpeip.cl) una plataforma para recoger las opiniones de los cerca de 20 mil directivos y jefes de UTP sobre este instrumento. Éstas orientarán futuros ajustes y facilitarán el desarrollo de herramientas complementarias. “Deseo que esta consulta sea lo más participativa posible, muy representativa, porque este Marco –validado y legitimado- será parte sustancial de la legislación directiva que Chile necesita”, concluyó Jaime Veas.

 

El “Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar” permite: 

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  • Orientar la autoreflexión, la autoevaluación y el desarrollo profesional de los directivos en ejercicio.
  • Promover un lenguaje común que favorece la comprensión y la reflexión de todos los miembros de la comunidad escolar sobre el liderazgo escolar.
  • Guiar la formación inicial y el perfeccionamiento de los directivos escolares que los establecimientos requieren en el marco de la Reforma Educacional.
  • Orientar los procesos de reclutamiento, selección y evaluación de los directivos escolares (a través del sistema de Alta Dirección Pública)
  • Facilitar la identificación de líderes escolares efectivos y buenas prácticas que puedan ser compartidas y adoptadas por otros directivos.
  • Facilitar la construcción de una expectativa compartida sobre el liderazgo escolar y un referente para el aprendizaje profesional.

 Descargar el nuevo Marco para la Buena Dirección y el Liderazgo Escolar en documento

 

 

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