Protagonistas

Beatrice Ávalos, Premio Nacional de Educación 2013: “Es necesaria una nueva profesión docente”

14/08/15 por reveduc

Gran Bretaña, Papúa Nueva Guinea, Chile. Sin importar dónde, esta académica ha trabajado siempre para mejorar la formación de los docentes. Hay dos datos que, en su opinión, ilustran la importancia de estos profesionales: un profesor puede educar cerca de seis mil niños durante su trayectoria laboral, y un alumno está cerca de 12 mil horas con un educador.

protagonistas_f

Ese día de septiembre de 2013, eran cerca de las 14:00 horas y al llegar a su casa se enteró de que la buscaban del Ministerio de Educación para decirle que había ganado el Premio Nacional de Educación. Beatrice Ávalos quedó sorprendida pero sobre todo emocionada, porque, confiesa:

“Sentí el valor dado a mi larga trayectoria como educadora en diversos campos, dentro y fuera de Chile y también me di cuenta que con el Premio uno asume una gran responsabilidad en términos de lo que significa la educación, sus efectos y la seriedad con que debe tomarse su estudio”.

En adelante ha sido invitada por grupos diversos, desde maestros de aula a futuros educadores y académicos universitarios, para hablar sobre el trasfondo de lo que significa ser y convertirse en profesor.

“En cada lugar he podido aprender algo. Recibir el Premio me ha permitido conocer más acerca de la diversidad de los contextos educacionales y revelar las necesidades de nuestro país en el marco de las políticas que están en discusión en este ámbito”.

Una larga trayectoria en educación

Ella sabe muy bien lo que significa enseñar. Se ha desempeñado como profesora de colegio, académica universitaria e investigadora incansable en nuestro país y el extranjero.

Con logros de alta repercusión como darle vida al primer estudio descriptivo de la profesión docente desde el Centro de Investigación Núcleo Milenio, en el CIAE (Centro de Investigación Avanzada en Educación) de la Universidad de Chile, donde trabaja actualmente y que la Editorial Universitaria publicó con el nombre de: “Héroes o Villanos. La Profesión Docente en Chile”.

Hoy la encontramos comenzando un estudio con financiamiento Fondecyt, que examinará los procesos informales de desarrollo profesional de los profesores en sus comunidades escolares y lo que apoya o dificulta su mutua colaboración para mejorar su trabajo y los logros de sus alumnos. Paralelamente, revisa trabajos suyos que se publicarán en un Handbook internacional de investigación educativa, editado por la prestigiosa Universidad de Melbourne.

Su desafío: una profesión docente renovada

Actualmente su principal preocupación radica en el hecho de que para aspirar a un sistema de educación que garantice calidad, reduzca desigualdades y permita a cada estudiante alcanzar su máximo potencial con independencia del hogar en que nació o liceo donde estudió, es necesaria una nueva profesión docente.

Hay dos datos que, en su opinión, ilustran la gravitación social de estos profesionales: un docente puede educar cerca de seis mil niños durante su trayectoria laboral, y un alumno está cerca de 12 mil horas con un educador.

Bajo esta premisa, el año pasado formó parte de la iniciativa “Plan Maestro”, que reunió a 20 entidades de la sociedad civil comprometidas con la educación para elaborar una propuesta que sea la base de una profesión docente renovada. “Durante meses de trabajo y hasta ahora, los representantes de estas instituciones reunidos en un Consejo Consultivo pusieron los principales temas sobre la mesa y convocaron a profesores, estudiantes de pedagogía, académicos y sostenedores a grupos de discusión para hacer propuestas en torno a temas críticos para los docentes”, explica.

Los resultados de estas discusiones fueron el material de reuniones cívicas en diversas ciudades de Chile, incluyendo una clase magistral frente al Palacio de La Moneda. Se logró la adhesión de más de 30.000 personas en torno a las principales propuestas del Plan Maestro.

Y hoy está a punto de ser publicado un libro con sus 12 grandes recomendaciones y 129 propuestas para mejorar la formación inicial y continua de los docentes, sus condiciones de trabajo y valorar el rol que juegan las comunidades escolares en el ejercicio docente.

“Compartimos las propuestas con el Ministro de Educación a fines de 2014 y hemos podido observar que en términos de los principios del Plan Maestro, prácticamente todos ellos están incorporados en el Proyecto de Ley de Desarrollo Docente. Tenemos algunas divergencias en términos de artículos concretos del proyecto, pero esperamos que ellas puedan ser acogidas en las indicaciones que seguramente hará el Ministerio de Educación”, dice.

De Papúa Nueva Guinea a Chile

Pocos saben que esta investigadora se desempeñó durante más de una década como académica de la Facultad de Educación en University College Cardiff (1974-1988), una de las principales casas de estudios superiores de Gales, y que por seis años trabajó en Papúa Nueva Guinea en la consolidación de la Facultad de Educación de la universidad estatal de ese país. Llegó hasta esa isla ubicada entre Asia y Oceanía a fines de los ’80; ahí formó nuevos docentes entre alumnos provenientes de grupos tribales y fortaleció su vocación.

Cuando en 1994 regresó a Chile, trabajó en el Ministerio de Educación y luego, en el CIAE.

Hoy Beatrice Ávalos tiene claro cuáles deberían ser los puntos principales de una carrera docente. “Ésta debe reconocer cómo progresan los profesores en su trabajo a través de los años de ejercicio, hay buenas investigaciones que describen este proceso -afirma-. Ellos van adquiriendo experiencia en la gestión de aula y el modo de llegar a estudiantes con diversas habilidades desde una situación inicial de manejo tentativo de sus demandas (el primer año de ejercicio), pasando por un afianzamiento de prácticas vinculadas a un mejor manejo conceptual de los contenidos que corresponde enseñar en los tres o cuatro años siguientes. Todo, en una progresión que va hacia lo que Charlotte Danielson (consultora en educación de Princeton, Nueva Jersey) describe como un desempeño “competente”. Más allá, algunos se irán destacando por la calidad de su trabajo, son los “distinguidos” a los que se refiere Danielson”.

La propuesta actual del gobierno -que beneficiará a profesores de aula y del área técnico-profesional, además de educadores de párvulos y diferenciales- va en esta línea, peo la experta señala que los tramos de la carrera docente propuestos hasta ahora son muchos y cree que es mejor seguir la sugerencia de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) que considera sólo tres tramos, de modo que se pueda llegar a su cúspide entre los 10 y 15 años de ejercicio.

Lo importante en todo caso, destaca, es que “se pueda alinear la carrera docente con un buen sistema de recompensa salarial y apropiadas condiciones de trabajo en términos de relación tiempo lectivo/no lectivo, tamaño de los cursos y oportunidades de desarrollo profesional en los establecimientos escolares o vinculados a ellos mediante redes locales como lo fueron los Talleres Comunales”.

protagonistas2_f

 

“Debemos apoyar el desarrollo de buenos educadores”

  • ¿Qué le hace falta a nuestro país para revalorizar a sus maestros?

Creer en su importancia, reconocer que no les hemos dado condiciones de trabajo suficientemente adecuadas y entender que si bien su rol en los logros educativos es esencial, ellos no son los únicos responsables y por tanto, no culpabilizarlos públicamente por resultados poco efectivos. creo que es un error suponer que el ejercicio docente de calidad se logra mediante “controles” como son los premios y castigos. Por el contrario, debemos apoyar el desarrollo de buenos educadores mejorando su formación inicial y continua y valorando el trabajo colaborativo en las escuelas.

 

  • ¿Cómo debiera ser la selección de estudiantes de pedagogía?

Hay gran coincidencia en mejorar los niveles de entrada de los futuros profesores y eso es importante, pero hay que reconocer que la calidad de la educación media a la que acceden muchos de nuestros candidatos a la docencia no es suficiente. Por tanto, los procesos de admisión deben procurar identificar a los candidatos con mejor potencial para aprender aun cuando no tengan los altos puntajes deseables y entendiendo que será necesario apoyarlos durante sus estudios para que mejoren en los conocimientos y habilidades que no pudieron adquirir antes. Cuanto más diversos sean los procedimientos de selección, más oportunidad habrá de identificar futuros profesores con las habilidades y el potencial necesario para aprender, pero sobre todo con la disposición firme de querer enseñar.

 

Comparte este artículo en: