Ciencias

UN APORTE PARA LAS CLASES DE BIOLOGÍA E HISTORIA: “EL ADN ES UNA EVIDENCIA DE NUESTRA HERMANDAD BIOLÓGICA”

17/04/17 por reveduc

Descubrir nuestra diversidad desde la biología es el propósito del libro “El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos”, recientemente publicado por Editorial Universitaria. Para conocer más acerca del tema, conversamos con su editora, Soledad Berríos del Solar[i], profesora asociada del Programa Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas de la facultad de medicina de la Universidad de Chile.

¿Quiénes somos los chilenos? Ésta es quizá la pregunta clave que quiere responder el libro “El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos”, fruto del trabajo de varios académicos e investigadores de la Universidad de Chile: Cecilia Cussen, profesora asociada del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Filosofía y Humanidades; Michelle de Saint Pierre Barrera, profesora asistente del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales; Lucía Cifuentes, Mauricio Moraga y Patricio Pezo, todos ellos del Programa Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina.

La editora Soledad Berríos del Solar, profesora asociada del Programa Genética Humana ya mencionado, destaca que la publicación recoge los resultados de estudios genéticos pioneros acerca de la población chilena, así como también de estudios genéticos actuales realizados con avanzada tecnología por investigadores nacionales que han tenido el apoyo de recursos estatales a través de proyectos FONDEF y FONDECYT de la Comisión Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICYT).

El financiamiento de esta publicación también tuvo la colaboración de las agencias internacionales ICGEB (International Centre for Genetic Engineering and Biotechnology) y UNU BIOLAC (United Nations University – Biotechnology Latin America).

En esta entrevista, la profesora profundiza sobre las principales conclusiones del Proyecto ChileGenómico, iniciado a fines de 2011 y para el cual se recolectaron muestras de sangre o saliva de 3.208 chilenos. Y destaca el sentido de efectuar publicaciones como este libro, tan distinto a las publicaciones científicas propias de ese ámbito.

¿Cuál es el propósito del libro “El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos”?

Tiene varios, pero el que más me importa es comunicar a los chilenos cómo somos desde el punto de vista genético. Creo que es una mirada que nos ayuda a ser mucho más tolerantes en la diversidad, porque nosotros somos una mezcla. A mí me gusta esa mirada. Además, lo que pretendemos es que este libro sea de difusión, si bien puede tener algunas dificultades para un profesor o una persona interesada, es bastante más claro que una publicación científica. Nosotros (los científicos) estamos acostumbrados a publicar textos que a veces son difíciles de comprender, demasiado rigurosos, en inglés y en revistas especializadas. Este libro pretende entregar un mensaje más sencillo, veraz, actualizado, correcto y esencial.

¿Para qué sirve conocer nuestro ADN?

La genética prácticamente es un tema de uso diario y de interés en el estudio de las poblaciones. Hay varias vertientes en la genética: algunas estudian cuál es la estructura del ADN, otras cómo falla, etc. Una de ellas es caracterizar las poblaciones humanas, porque puede ser que en alguna haya mayor frecuencia de una enfermedad o tenga características distintas. Y suele suceder, con la sofisticación tecnológica que hay, que países desarrollados se llevan muestras de países menos desarrollados y las estudian, así se va produciendo una brecha de conocimientos y de capacidades. Al estudiar nosotros en Chile también este tema estamos preparando a profesionales para que sean capaces de entender ese idioma, manejar lo tecnológico y colaborar con otras naciones, porque hoy día no se puede entender el conocimiento si no es colaborando.

¿De qué se trata el Proyecto ChileGenómico y qué resultados ha tenido?

El capítulo 2 aborda este tema. Respecto del Proyecto ChileGenómico –cuyos resultados más destacados están publicados en este libro- el muestreo fue hecho acá, en Chile, con todos los permisos de consentimiento informado, con los pronunciamientos del comité de ética y siguiendo con rigor todos los resguardos del anonimato y la privacía. El ADN es un desafío en muchos planos porque involucra información privada de cada persona.

Aunque existían otros estudios. El doctor Francisco Rothhammer, que ganó el Premio Nacional de Ciencias este año, ha sido un pionero en el estudio de las poblaciones chilenas. Lo que ocurre es que los marcadores que se usaban antes eran los grupos sanguíneos, el sistema ABO. Se estudiaban pocos marcadores, porque el genoma que se expresa en proteínas es poco diverso o poco polimórfico.

El Proyecto ChileGenómico realizó el estudio de la población chilena con marcadores modernos, que se llaman SNIPS. Un SNIP es un nucléotido del ADN, pero se estudian no pocos sino miles de esos marcadores, distribuidos por los 46 cromosomas. Se describieron cuáles son las frecuencias génicas en distintos lugares geográficos de poblaciones chilenas actuales, eso es lo que hizo ese proyecto. Y hay una página web en que cualquier persona puede consultar los resultados y observar cómo varían (www.chilegenomico.cl).

¿Qué resultados se desprenden del Proyecto ChileGenómico? 

Desde luego nos muestra que somos heterogéneos porque provenimos de una mezcla entre un componente de ADN amerindio y uno europeo. Y eso se ve reflejado en los genomas de todos los chilenos.

¿Todos descendemos o tenemos algo de las etnias originarias?

Sí. Todos tenemos ese componente, en promedio 44% amerindio. Algunos tienen más y otros menos. Y también tenemos componente europeo y muy poquito de ancestría africana (3%).

En el libro se señala que “el análisis del ADN nos permite comprender la huella biológica que han dejado nuestros ancestros en el genoma actual”. ¿Qué es el genoma? 

Ése es un error que cometemos, antes siempre se hablaba de genética o ADN. Y de repente se empezó a hablar de la palabra genoma y quedamos sorprendidos, preguntándonos si es lo mismo o no.

Se llama genoma a todo el ADN o a todos los genes o a toda la información genética tanto del núcleo como de la mitocondria. Si alguien dice: genoma humano, es ADN nuclear más el ADN mitocondrial.

LOS CHILENOS, ¿SOMOS UNA RAZA?

¿El análisis genético puede ser mejor interpretado si conocemos nuestra historia?

Por supuesto. Por ello se invitó a participar en este libro a Cecilia Cussen, quien escribió el capítulo 1 llamado “Relato histórico de la formación del pueblo chileno”. Es el capítulo que a mí más me gusta. Ella desde el principio nos sumerge en un relato muy entretenido: cuenta que se está remodelando el Museo de Historia Natural, que en las vitrinas están los mapuches por un lado y los españoles por el otro. Se pregunta acerca de qué pondríamos ahora, qué nos representa realmente. Nos invita a reflexionar sobre quiénes somos. Yo creo que no somos un ser único, somos seres diversos y eso debemos valorarlo.

Destacaría la consistencia entre lo que describe el ADN –que señala que todos los chilenos tenemos un porcentaje importante de marcadores genéticos amerindios- y lo que dice la historia. Los resultados son consistentes con el hecho de que habían amerindios en el territorio nacional y que se cruzaron con los conquistadores. Biológicamente quedó una huella en los descendientes, que somos nosotros, a 20 generaciones de ese encuentro. Y fue quedando en esta huella. El ADN no solamente tiene un registro, como somos organismos de reproducción sexuada, de nuestro papá y mamá, sino que de mucho más atrás.

Quizá uno de los resultados más potentes de este estudio es que los chilenos somos una mezcla en el origen y esto es dinámico. Vamos a seguir recibiendo inmigraciones y a seguir migrando, el mundo se ha globalizado. Desde el punto de vista biológico, la mezcla ocurre cuando hay cruzamiento y descendientes. Y cada día estamos viendo más mezclas. Me gusta la idea de que nuestros niños aprendan a valorar la diversidad. Obviamente uno distingue un negro de un blanco, eso es una característica biológica. El problema es cuando se asocia un prejuicio a esa característica. A los niños les debemos enseñar que todos somos una mezcla y que eso es parte de lo que nos enriquece.

Ese mensaje no está explícito en el libro, pero está implícito, porque nos enseña que somos distintos. Creo que alguien que tiene muchos prejuicios, por ejemplo, raciales, cuando sabe que él también es una mezcla, lo toma con otro ánimo.

En el capítulo 1 del libro, cuando se habla del rediseño del Museo de Historia Natural, se señala que esto apuntaría a dejar atrás la noción de una sola raza. ¿Podría explicarme en qué consiste eso y en qué está ese proyecto?

Habría que preguntar a DIBAM. Esa galería está cerrada por distintas razones y creo que la historiadora (Cecilia Cussen) aprovechó esa circunstancia para plantearnos que hay que dejar atrás la noción de raza chilena. Imagina si eres un profesor y tienes que describir al chileno, ya está mala la pregunta. Porque estás suponiendo un tipo único. Y es tan chileno un descendiente de aymará en el norte como un mapuche en el sur o alguien más mezclado en el centro urbano de Santiago. Que ninguno se apropie de esa denominación, que sienta que es más o que es menos chileno. Ése yo diría que es un mensaje. Volviendo a la pregunta original, creo que son cosas interesantes de discutir, no para polarizarnos, y si el libro puede ayudar algo en eso puede ser positivo.

¿Cuál es la diferencia al hablar de raza y de etnia?

No son sinónimos. En algún momento, quizá justificadamente, fue popularizado o promovido el término raza chilena porque se necesitaba gestar un país. Entonces se habla de la raza chilena, pero no existe como tal. La ciencia ha demostrado que no hay una característica genética propia de los chilenos y que lo que se encuentra son frecuencias génicas distintas. Eso es lo que nos hace un poquito más de esto, un poquito menos de esto otro, frecuencias. Nadie tiene un gen que sea propio de los chilenos.

Entonces, no hay una raza chilena. Las etnias, en cambio, son características que están más bien vinculadas a una zona geográfica.

¿Cómo se enlaza este libro con otro que acaba de salir sobre “La Prehistoria de Chile”?

Son dos libros distintos. Pero los resultados que damos a conocer en el libro “El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos” también tienen algo que ver con la Prehistoria por la diversidad de los pueblos amerindios. Porque estos marcadores que estamos estudiando comenzaron cuando los primeros humanos Nearthental salieron de África, poblaron la Eurasia, pasaron después por el Estrecho de Bering y llegaron a América. ¡Cristóbal Colón todavía no existía, ni en la más remota imaginación de alguien! Esos humanos empezaron a migrar y desplazarse en miles de años por el continente. En esa Prehistoria por supuesto que hubo ADN que se transfirió de padres a hijos y que son parte de los marcadores que hoy estudiamos.

¿Es posible que ese ADN antiguo se haya perdido, al ir de generación en generación?

No, porque no hay borrón y cuenta nueva, siempre se hereda y va quedando una recombinación de eso. Va surgiendo una variante que es la innovación, pero va quedando otra que es la antigua.

Junto con el avance por el continente, estamos hablando de un proceso que duró miles de años, fueron produciéndose cambios en el ADN. Entonces, no es que uno diga el americano partió de cero, su tronco original fue común y fuimos comunes.

Después ocurrió la diversificación de la América, con los incas, los aztecas, los mayas. Había una tremenda diversidad histórica y en su ADN, pero menos distinta que la que había quedado en Europa o en África.

¿Los cruzamientos que se produjeron en el tiempo fueron al azar?

No. En general, biológicamente se puede homogeneizar un grupo si se mezclan todos con todos. Pero eso no fue así. Hay ciertas frecuencias génicas que se mantienen en el nivel socioeconómico más bajo y otras que se mantienen en el nivel socioeconómico más alto.

La genética muestra algo que uno aprecia y es que en general la gente de un mismo nivel sociocultural se casa entre ellos y tiene hijos entre ellos. Y eso tiene que ver con que se relacionan y se conocen más.

¿Eso tiene impacto en este estudio o análisis poblacional de ADN?

Tiene impacto porque por otra vía, como es una observación objetiva, nos muestra que hay clasismo. Se nota en el ADN. No es una búsqueda odiosa, es una descripción de algo que se encuentra.

Ciertas frecuencias génicas van a estar más en un nivel socioeconómico que en otro. Todos con mezcla, hasta el nivel ABC1 tiene un porcentaje alto de ancestría amerindia, pero es menor que en un nivel socioeconómico más bajo.

Cuando habla de frecuencia génica, ¿eso en qué se expresa?

Los marcadores genéticos que se usan en estos estudios tienen expresiones diferentes en la forma. Esto quiere decir que un gen puede ser “a”, “b” o “c”. ¿Qué estoy queriendo decir con la frecuencia? Que de 100 individuos, 30 van a ser “a”, 40 van a ser “b”, y otros 30 van a  ser “c” en ese marcador genético. Eso es una frecuencia. Y en otra población podría ser que el 80% sea “b”.

Lo anterior no hace ninguna diferencia desde el punto de vista fenotípico: el individuo no  es más alto ni más bajo, más inteligente o menos inteligente. Sólo son marcadores, útiles para el estudio genético, pero no se traducen en fenotipos.

¿Tenemos la misma huella biológica los habitantes del norte, centro y sur del país?

Todos somos mestizos, pero algunos tienen un porcentaje mayor de ancestría amerindia que de ancestría europea y casi todos tenemos un 3% de ancestría africana.

Los marcadores genéticos de la ancestría amerindia del Norte Grande es más aymará y si nos vamos acercando al sur la ancestría amerindia tiene más marcadores o frecuencias mapuches.

Entonces, hay que distinguir entre el porcentaje de amerindio y el componente amerindio.

Es lo mismo que si alguien habla de ancestría europea, yo digo que es fundamentalmente española, pero no es única. Y cuando se habla de los españoles, es distinto el del lado oeste que el del norte que es más vasco.

Somos distintos, somos una mezcla. Nuestra tendencia es tratar de normarnos y llegar a una solución única. No, no la hay.

EL GENOMA DE HERENCIA UNIPARENTAL

¿Qué impacto ha tenido el ADN mitocondrial en el perfil genético de los chilenos?

El capítulo 3 del libro se refiere justamente a la herencia monoparental. Cuando uno habla de la herencia de los 46 cromosomas, se refiere a 23 que vienen del padre y 23 de la madre. Eso es el ADN nuclear, del núcleo, y es lo que más se estudia.

Pero cuando ocurre la fecundación, el ovocito (femenino) que es una célula grande aporta todo su citoplasma y en él están las mitocondrias. Y en las mitocondrias hay ADN. En cambio, el espermatozoide (masculino) no aporta ADN mitocondrial.  Entonces, las primeras células que se van produciendo en un embrión son todas a contar del ADN mitocondrial de la madre. Por eso, se habla de herencia monoparental, porque viene de la madre y de ella se transmite a sus hijos e hijas.

Los marcadores genéticos del ADN mitocondrial muestran que en un 85% son de origen amerindio. Entonces, uno se pregunta por qué. Y eso es porque fundamentalmente en nuestro origen hubo indias mujeres y varones españoles. O sea, la mezcla fue asimétrica.

Por si a alguien le quedan dudas: nuestra madre era india. Y más amerindia aymará hacia el norte y mapuche hacia el sur, porque era diverso. Cuando decimos amerindio estamos generalizando.

¿Y qué ocurre con el cromosoma “Y”? También forma parte de la herencia monoparental.

El capítulo 3 aborda la herencia de un cromosoma que sí está en el nucleo, pero que también constituye herencia monoparental, que es el cromosoma “Y”. El varón tiene dos cromosomas sexuales distintos: el “X” y el “Y”. Si el espermatozoide que fecunda lleva un “X”, el embrión será niñita. Si el espermatozoide que fecunda lleva un “Y”, niñito. Entonces, el cromosoma “Y” va pasando del padre a su hijo varón en línea directa padre – hijo – nieto y así sucesivamente.

Cuando se analiza el ADN del cromosoma “Y” se descubre que es fundamentalmente europeo, con lo cual se confirma esa asimetría a la que me he referido. Esto es muy interesante porque no se recombina, salvo que haya un pequeño error.

Si en el cromosoma “Y” están los genes abcd, el padre le pasa a su hijo el cromosoma “Y” con abcd y esto mismo pasa después a su nieto, a su bisnieto, etc. Pero si en algún momento cambió la c por q, los descendientes de ese sujeto van a ser abqd y entonces sigue otra línea. En todos los continentes se estudió cómo fue la distribución del cromosoma “Y”. A partir de ahí podemos saber que hay marcadores genéticos que vienen de Europa, que no eran amerindios.

¿La herencia española es algo común presente en el ADN de todos los chilenos?

Claro, cuando yo hablo de ancestría europea es fundamentalmente española. Después llegaron grupos de otros países.

¿Hay alguien en Chile que pueda tener nada de español?

De los chilenos que llevamos aquí varias generaciones, no. Ni siquiera en los amerindios o los descendientes directos de amerindios, ellos también tienen un componente europeo.

¿Somos muy diferentes del resto de los países latinoamericanos? ¿Qué tenemos en común?

No, también ellos son una mezcla. Lo que pasa es que en algunos países hay un porcentaje de amerindio más alto. Hay menos estudios, pero es muy posible que así como nosotros tenemos diversidad amerindia, también la tengan ellos.

En el estudio que describe la doctora Lucía Cifuentes en el capítulo 2, lo que se hace a partir de las muestras de ADN de más de 3.000 chilenos es encontrar los marcadores genéticos y la forma en que se pueden caracterizar esos marcadores es comparándolos con otros. Se usan poblaciones de referencia, descritas en bases de datos mundiales. Se compara con una población de referencia europea, otra de referencia africana y una de referencia asiática. Y así se van hallando las semejanzas, las diferencias y aquellos marcadores que son propios. Cuando se hizo esa comparación, la población que se usó de referencia a nivel latinoamericano fue la mexicana y se encontró que éramos una mezcla entre la población europea y la americana, pero teníamos mucha más cercanía con los marcadores genéticos mexicanos. Sí, existe mayor semejanza con esa población de referencia y probablemente esto tiene que ver con cómo fue el poblamiento en América, aunque hubo diversidad entre los grupos amerindios que ocupaban América. Pero así y todo, tenemos más proximidad con los mexicanos, que están bastante lejos geográficamente, que con un europeo.

¿Cambiará nuestro ADN de aquí en adelante?

Esa es una pregunta muy interesante. Las migraciones hacen esto dinámico, ese es uno de los componentes más importantes para hacernos variar. Además hoy estamos recibiendo, lo comenta la historiadora Cecilia Cussen en la última parte de su capítulo, lo que se llama la ”migración panamericana”, de vecinos nuestros o no tan vecinos pero latinoamericanos. Inicialmente no van a tener impacto porque se mezclan entre ellos, pero si son incorporados a la población y empiezan a llegar en mayor número, van a empezar a dejar su huella genética. Y también cultural, los seres humanos somos más complejos que nuestro ADN. La inmigración peruana nos ha hecho mucho bien, nos ha dejado toda su cocina, por ejemplo.

¿El ADN determina de algún modo el comportamiento social de los individuos?

No. Por supuesto que influye en si una persona tiene mayor o menor energía, si es más activa o no. Pero el comportamiento social, el respeto por lo demás, dependerá de cómo fue educado.

Los italianos son más explosivos, ¿eso es algo cultural, de la crianza o algo tiene que ver el ADN?

Dependerá si fue criado en Italia, si es hijo de madre italiana probablemente siempre vio eso.

Ahora, esa pregunta se ha hecho siempre y el resultado de cómo uno se comporta o cómo uno es siempre es genético más ambiental. Pero especialmente en el caso de la conducta, se han realizado experimentos en que se pone una ratona que no tiene apego por sus hijos, que es desabrida, poco cariñosa, y otra que es cariñosa con sus ratoncitos; si sacas los ratoncitos, éstos se van a comportar según como se comporte la madre. Con eso se demuestra que no es que sea ajeno el ADN, pero es muy importante lo que aprendieron en su ambiente.

En el caso de una familia en que todos son obesos, uno se pregunta, ¿será genético o ambiental? Pero resulta que muchas veces comen a toda hora porque es costumbre de la familia expresar el apego a la comida.

¿Es cierto cuando se dice que la tendencia a engordar de una persona es genética?

Sí, pero ese rasgo es menos genético que la dentadura. Entonces si la persona tiene una tendencia en su familia y además tiene culturalmente la costumbre de comer papas fritas desde el desayuno, obviamente va a ser gordo, pero no está predestinado a ello. Los seres humanos tenemos voluntad y hay conductas que podemos cambiar o atenuar.

En relación con este libro, ¿qué la ha cautivado más o le ha resultado más potente? Porque por los antecedentes históricos, uno podía prever que tendríamos ancestros amerindios y españoles.

Pero otra cosa es verlo en el ADN. Me emociona esa coincidencia. Yo diría que somos mestizos. Encuentro que es un mensaje para los tiempos actuales, especialmente cuando como país estamos recibiendo inmigrantes. Creo que es interesante hacer ver que, desde el punto de vista biológico, la diversidad nos hace bien, y es bueno que los niños la conozcan.

Desde el punto de vista biológico, evolutivamente, una persona que tiene más diversidad está mucho más preparada para enfrentar ambientes diversos. Si es muy homogénea y adaptada a su ambiente, cambia el ambiente y deja de reproducirse, se acaba esa estirpe desde el punto de vista biológico. En cambio, cuando hay mayor diversidad, cambia el ambiente o las condiciones y esa persona es capaz de migrar, de sobrevivir en el trópico o en un clima templado.

¿Y adquiere más resistencia a virus o enfermedades?

Y muchas cosas más. ¿Por qué los amerindios fueron diezmados? Porque estaban adaptados a su ambiente y a los agresores de ese ambiente. Llegaron los conquistadores, que venían con otros agresores y los mataron. No habían generado defensas para eso.

Si dentro de una población hay distintos individuos y uno reflexiona sobre por qué a algunos no les afectó una enfermedad, claramente es porque tenían una cualidad que no tenían los demás. Si son todos iguales, todos se pueden morir.

En miles de oportunidades la biología, no solo humana, sino de los distintos seres vivos nos ha mostrado que la diversidad es buena. Las mutaciones o cambios en el largo plazo nos hacen bien.

¿La diversidad entonces genera sobrevivencia?

Sí. Además, la diversidad biológica nos permite tener distintos talentos. Qué fomedad sería si fuéramos todos iguales, todos buenos para matemática. Qué rico ver a un artista, un músico, un buen deportista. ¡Cómo no va a ser esa diversidad interesante! Yo disfruté las olimpiadas, había gente capaz de dar un brinco descomunal, otros corrían o nadaban. Nos hace bien, ¿o no? Tener esa mirada un poco distinta, y que está en lo más recóndito de nuestra estructura. No es algo postizo. Yo diría que ése es el mensaje que me gustaría dar.

¿De qué manera podría tomar un profesor este libro y acercar este tema a sus alumnos?

Creo que desde el punto de vista histórico. Está demostrado que cuando alguien vincula un conocimiento emocionalmente a su entorno, a lo que le es más cercano, lo asimila mucho mejor.

Es distinto decir a los alumnos: “Hoy vamos a hablar del descubrimiento de América” a decirles: “Según un estudio, nosotros tenemos un componente amerindio importante, ¿cómo lo podríamos explicar? ¿Cómo ustedes darían respuesta a eso? ¿Por qué? ¿Será cierto o no?” Puede ser mucho más motivante para un niño tratar él mismo de buscar una explicación. Quizá se les puede enviar una tarea para la casa para que pregunten a sus papás qué creen ellos acerca de si los chilenos somos mestizos o no. Se pueden convertir en pequeños periodistas. Y después discutir sobre el tema en clases.

Hay cosas que no se pueden negar, por ejemplo, si un niño es más moreno o más crespo. Lo malo es asociar a esa característica algo negativo (éste sirve para empleos menores y éste no). Nos hemos convertido en una sociedad en que hacemos como que no vemos las diferencias. Tenemos que ser veraces, pero no prejuiciosos.

 

[i] SOLEDAD BERRÍOS DEL SOLAR. Profesora Asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. Ha sido Directora del Programa de Genética del ICBM, subdirectora de Grados Académicos y miembro de Comisiones de Programas de Magíster y Doctorado de la Facultad de Medicina. Su línea de investigación estudia la organización de las células en meiosis, especialmente del núcleo y los cromosomas de los espermatocitos. Realiza docencia de pregrado en el área de la Genética a estudiantes de todas las carreras de la Facultad de Medicina y a estudiantes de posgrado de Doctorado y Magíster. Ha dirigido numerosas tesis, publicado artículos científicos y algunos libros donde destaca la edición del texto “Genética Humana”.

 

 

 

 

 

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