Zona pedagógica

Alejandra Arratia, Coordinadora Nacional de la UCE: LA NECESARIA REFLEXIÓN PEDAGÓGICA EN TORNO A LAS TAREAS ESCOLARES

10/08/16 por reveduc

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Cómo usar las tareas escolares para que efectivamente promuevan el desarrollo integral de nuestros niños y se conviertan en experiencias significativas de aprendizaje, es uno de los propósitos de la recién creada “Comisión de Experiencias de Aprendizaje y Formación Integral”. Porque lo que se está poniendo arriba de la mesa es una reflexión respecto a la pertinencia de esa vivencia en la formación de los estudiantes chilenos.

La Comisión de Educación del Senado aprobó el proyecto de ley que busca evitar el exceso de tareas escolares para los estudiantes que tienen Jornada Escolar Completa (JEC) y lo despachó para iniciar su discusión general en la Sala. En paralelo, solicitó al Ministerio de Educación (MINEDUC) crear una comisión técnica que deberá elaborar en 60 días un informe en torno al tema.

Las sesiones de esta comisión técnica ya se iniciaron. Dicha instancia fue convocada por el Sistema de Aseguramiento de la Calidad, que reúne al MINEDUC, la Superintendencia de Educación, la Agencia de Calidad y el Consejo Nacional de Educación, quedando la Secretaría Ejecutiva de esta comisión a cargo de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE) del MINEDUC.

Para abordar con mayor profundidad este tema, conversamos con la Coordinadora Nacional de la UCE, Alejandra Arratia, quien nos contó que la Comisión Técnica abordará cuatro tópicos: la Jornada Escolar Completa (JEC) y cómo potenciar la experiencia formativa de los estudiantes; la autonomía docente y cómo apoyar a los profesores más que regular su desempeño; la política curricular; y el rol de las mediciones estandarizadas, enfocadas en cómo reforzar mensajes claros respecto a la relevancia de la formación integral de nuestros estudiantes.

En relación con la reciente idea de regular o eliminar las tareas escolares, ¿cuál es la posición del MINEDUC al respecto?

En primer lugar, nosotros valoramos mucho que los distintos actores de la comunidad educativa se involucren en una conversación más centrada en lo pedagógico, donde se aborde el carácter de la formación que nuestros estudiantes tienen en el sistema escolar y en los jardines infantiles. Y, en segundo lugar, creemos que hay un tema que nos están levantando los papás, las mamás y las comunidades educativas, respecto a que las tareas mal usadas pueden tener un impacto negativo en la formación de nuestros estudiantes.

Lo que hoy estamos promoviendo es una reflexión pedagógica respecto a: cómo usamos esta estrategia pedagógica que son las tareas, ya que si es mal usada puede ser muy negativa, pero bien usada puede ser excelente.

Por lo que más que decir sí tareas o no tareas, la pregunta es cómo ponemos las tareas al servicio de una experiencia que sea significativa para los niños y contribuya a su formación integral. Por eso a la comisión (técnica) no la llamamos Comisión de Tareas, sino Comisión de Experiencias de Aprendizaje y Formación Integral. Porque lo que se está poniendo arriba de la mesa es una reflexión respecto a la pertinencia de la experiencia formativa de nuestros estudiantes.

Si la tarea se convierte en un espacio de agobio quiere decir que no está siendo bien usada, que no está siendo pertinente para el desarrollo integral de nuestros niños. Y, por lo tanto, tenemos que reflexionar respecto a eso.

– ¿Esa reflexión debería derivar en una ley?

Nosotros no creemos que ésta sea una conversación legislativa, sino más bien pedagógica. Hubo una moción para que se legislara al respecto y la Comisión de Educación del Senado le encargó a la ministra Adriana Delpiano que formara una comisión técnica para analizar este tema en su complejidad y hacer propuestas. Pero esas propuestas no necesariamente tienen que ser legales.

En la primera sesión diría que hubo acuerdo en casi todos los participantes en respetar la autonomía profesional docente, en respetar que ellos son profesionales de la educación. Por lo tanto, querer regular por ley sus decisiones pedagógicas respecto a la pertinencia o no de una tarea nos parece que pasa a llevar esa autonomía profesional.

En la conversación surgió un ejemplo: a nadie se le ocurriría prohibirle a los doctores que den remedios. Si a uno le parece que le dio muchos remedios podrá decirle: “Doctor, me parece que he tomado ya muchos antibióticos, conversemos”. Pero no se va a legislar para prohibirlos. Y con las tareas pasa lo mismo: mal usadas pueden ser dañinas, pero bien usadas son un  gran apoyo para el aprendizaje de los estudiantes.

Creemos que lo que está indicando este malestar por las tareas es una preocupación respecto al aprendizaje de nuestros niños y niñas. Compartimos esa preocupación. Por eso, estamos tratando de enfocar el tema desde esa perspectiva que comentaba y no desde si se pueden hacer o no tareas.

– ¿Se pueden eliminar o regular las tareas sin pasar a llevar la autonomía de los docentes para definir las mejores estrategias que fortalezcan los aprendizajes de los estudiantes?

Nosotros pensamos que no. De hecho, pusimos a disposición de los establecimientos educacionales las orientaciones pedagógicas sobre el propósito, amplitud y sentido de las tareas que se envían para la casa. Y esas orientaciones lo que buscan es -en el contexto de la profunda valoración y respeto que como Ministerio tenemos por nuestros profesores y profesoras, y también teniendo a la luz el cuidado del bienestar de nuestros niños- entregar elementos para tener una reflexión compartida respecto a cuántas tareas, qué tipos de tareas, en qué balance, cuándo sí y cuándo no, etc. Lo que nosotros estamos incentivando no es decir “haga esto” o “lo otro”, sino que se converse considerando estas características.

Es importante que, por ejemplo, las tareas tenga un propósito formativo claro. El representante del Colegio de Profesores mencionó una tarea en que el niño tiene que preguntarle al abuelo cuáles eran los juegos cuando él era pequeño y comparar esos juegos con los de ahora. ¿Cómo se puede valorar eso si no se mandan tareas? La tarea puede tener un gran potencial y ser muy positiva para los niños.

– ¿Qué opina de la propuesta del movimiento La Tarea es sin Tareas, de que no hayan tareas hasta 6º. básico?

La conozco y hemos estado conversando con ellos, son parte de la comisión. Vuelvo a insistir: lo importante aquí es conversar acerca del rol y sentido de las tareas, más que una respuesta tipo blanco y negro.

También hay que considerar, y eso lo pusimos en las orientaciones, que la tarea sea pertinente a la edad. Si a un niño de quinto básico le mando una tarea que es de II medio, o que requiere de muchas horas, va a ser poco pertinente. Pero eso no quiere decir que no exista una tarea pertinente.

Lo más relevante aquí es la sensación de competencia que van desarrollando los niños respecto a su propio aprendizaje, la “autoestima académica”. Una tarea puede tener un impacto muy positivo o negativo en ella, y este es un aspecto muy importante de considerar.

– ¿Usted cree que las tareas pueden ser particularmente útiles como práctica de ciertas habilidades? ¿Por qué?

¡Sí! ¡Por supuesto! Para tocar el violín o cualquier otro instrumento. También para afianzar procedimientos aritméticos. Me acuerdo que a mí me encantaba llegar a hacer tareas de matemática en el libro de Baldor. ¡Lo pasaba fantástico!

Entonces, buscar una respuesta drástica respecto a una temática como ésta, no es lo mejor, ya que en educación no existen varitas mágicas y efectivamente, no existe una que sea útil para todos los casos. Lo que existe son criterios para conversar acerca de estrategias pertinentes para distintos casos. Tenemos 12 mil escuelas, todas ellas son diferentes y lo mismo se puede decir de los cursos y los niños. Buscar una solución que sirva para todos, no es el camino en educación.

– ¿Qué esperan lograr fruto de esta reflexión en la comisión?

La problemática de la tarea ha generado adhesión. Nos está levantando algo respecto a la pertinencia de la experiencia formativa de los niños, eso no tenemos que desoírlo. Es indispensable que como Ministerio nos hagamos cargo y escuchemos esa demanda.

Pero confío en que vamos a ir avanzando en un proceso de reflexión con una mirada más global, en términos de si la experiencia formativa está siendo pertinente o no, qué entendemos por formación integral y cómo damos señales en esa línea.

– Se ha hablado mucho de hacer las tareas en el colegio, en el marco de la Jornada Escolar Completa (JEC). ¿Era ésa la finalidad de la JEC o no?

Lo que la JEC buscaba era promover mayores espacios de desarrollo integral, que se pudieran hacer talleres, actividades de integración, actividades extraprogramáticas, etc. Lo que se ha levantado ahora es una preocupación por la cantidad de horas que están destinando los niños a las tareas fuera de la escuela. Según un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional, que se basa en auto-reportes de los estudiantes que rindieron la prueba PISA 2012, “en Chile el estudiante promedio de 15 años destina 3,5 horas cronológicas a la semana a resolver tareas encomendadas por el profesor (aproximadamente 42 minutos al día), siendo uno de los 5 países con menor número de horas destinadas a resolver tareas de los países OCDE”. (ver informe completo: aquí)

– En relación con la JEC, ¿no es que exista ahora el propósito de usar parte de ese tiempo para hacer tareas?

No necesariamente. En la próxima sesión vamos a analizar el tema JEC con la comisión. Por otra parte, nos comprometimos con el Congreso a evaluar la posibilidad de hacer estudios específicos para analizar el impacto de esta política.

– Pero, ¿las tareas deberían abordarse en la JEC?

Ésas son decisiones que tiene que tomar cada comunidad educativa. Por cierto, nos preocupa que los niños pasen horas haciendo tareas. Todos estamos de acuerdo en que un exceso no es deseable. Pero lo que nosotros planteamos es que eso no requiere ser regulado por una ley, sino que tiene que ser promovido como una conversación pedagógica en las comunidades educativas. El desarrollo de capacidades para propiciar esa conversación es muy importante.

– Finalmente, si un colegio quisiera poner dentro de la JEC las tareas. ¿Cómo puede un docente de 45 niños (que es la realidad en muchos colegios de Chile), además de enseñarles la materia y explicárselas, preocuparse y vigilar que hagan las tareas en clase y explicarles lo que no entienden a cada uno de ellos?

Hay distintas metodologías para ello. Si el colegio decide destinar horas para hacer tareas, se podrían formar grupos de niños que estén haciendo una tarea común, y cada uno puede hacer una parte y después entre todos elaborar las conclusiones. Alternativas hay para abordar el tema, más que pensar en un profesor a cargo de todos los niños de un curso.

Hay experiencias de ese tipo, incluso comunas que han decidido eliminar las tareas. Pero nosotros creemos que eso tiene que ser fruto de una reflexión y una conversación local y no de una decisión nacional regulada para todo el país.

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