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Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo 2015: “EL BUEN PERIODISMO ESTÁ EN ALIANZA CON LA EDUCACIÓN”

18/01/16 por reveduc

En noviembre pasado recibió este reconocimiento por su trayectoria profesional, que incluye aportes a la docencia universitaria y a la calidad del periodismo en Chile; y su defensa de la libertad de expresión y la responsabilidad profesional. En declaraciones a Revista de Educación, habla sobre el trascendente rol que tienen hoy las comunicaciones y su relación con la educación.

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“Estudié un año Química y Farmacia en la Universidad de Chile. Ahí hice lo que mejor he sabido hacer: confeccionar diarios murales y ser un informador permanente en esa comunidad. No terminé primer año y, en vez de dar exámenes, me fui a averiguar los requisitos para entrar a Periodismo, creada hacía tres años. Cumplí los trámites, di una prueba de admisión y quedé amarrado para siempre a esta profesión”, comienza relatando Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo 2015, en una frase que lo retrata de cuerpo entero.

Se esperaba que él continuara con el negocio familiar. Su madre, primera profesional universitaria en su familia, logró muy joven ser propietaria de una farmacia ayudada por su marido. Con esfuerzo, después de una época en Til Til, se vinieron a Santiago y prosperaron en La Cisterna. Luego de la muerte del padre, sería el turno de Abraham, pero tal como él mismo señala “era un noble pensamiento que nunca me entusiasmó”. Su pasión era otra:

“Ese año en Farmacia no fue perdido. Me confirmó mi verdadera vocación y aunque le di un disgusto a mi madre, pienso que tomé la mejor decisión posible (…) En mis alumnos en Periodismo he visto algunos que son hijos o nietos de grandes periodistas, o sueñan con personajes fabulosos que han ejercido esta profesión. Hay quienes ven en el periodismo especializado (por ejemplo, el deporte) una posibilidad de realización personal. Lo mío fue simplemente una gran afición a la lectura, que me permitió conocer la realidad desde mi entorno inmediato hasta el mundo entero. Mucho me ayudó una radio galena primero y luego un aparato de radio conectado a una kilométrica antena en el techo que me posibilitaba captar la onda corta. Así fui profundizando un gran deseo de comunicar lo que averiguaba y consideraba de interés”.

 

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“La Fórmula Time” 

En 1960 entró a trabajar al semanario La Voz del Arzobispado de Santiago, hecho que lo llevó a ser testigo del Concilio Vaticano II en Roma. Más de cinco años después, ya titulado, recibió un llamado de una ex compañera de la Escuela de Periodismo, Raquel Correa, quien lo invitó a ser parte de revista Vea.

Posteriormente, trabajó en la reformulación de la revista Ercilla, a cargo de Emilio Filippi, aplicando los principios que en EE.UU. ya venía aplicando la revista “Time”. Fue editor internacional y luego subdirector, durante los años 1968 a 1976.

“Cuando Henry Luce, fundador de “Time”, empezó a pensar en lo que sería esa revista en los años 20 del siglo pasado, lo hizo a partir de una convicción: la gente no está bien informada, no porque los diarios no hagan bien su tarea sino porque nadie tiene tiempo para leerlos todos -explica Abraham Santibáñez-. Su conclusión fue que se necesitaba una especie de resumen organizado que le dé sentido a todas las noticias que llegan dispersas como bombas de racimos”. Eso exigía escribir textos ordenados de una manera distinta a las noticias tradicionales, una suerte de “capítulos de un relato que van desarrollado una narración que se “cuelga” de un “gancho” de actualidad y explica sus antecedentes y proyecciones”.

Revista Hoy: un hito en su trayectoria profesional

En Ercilla trabajó con periodistas de experiencia como Hernán Millas, Luis Hernández Parker, Heliodoro Torrente, Hans Ehrmann, Guillermo Blanco y varios jóvenes más. Cuando en septiembre de 1976, la publicación fue vendida, debido a las presiones que sufrió el propietario por parte de la dictadura, siempre pensaron que para mantener la independencia profesional debían crear otra revista que tuviera básicamente las mismas características. Fue difícil: tenían un equipo muy bien armado, pero se necesitaba capital.

Finalmente llegó ayuda internacional, y revista Hoy partió el 1 de junio de 1977. Allí se desempeñó como subdirector y director hasta 1989: período que fue para él “una gran experiencia como ser humano, como profesional y, muy especialmente como demócrata convencido”.

De hecho, le tocó ser testigo del hallazgo de los cadáveres de detenidos desaparecidos en Lonquén, “un momento imborrable y doloroso” que asegura jamás olvidará. “Fue el comienzo de un largo proceso -inexplicablemente manipulado por quienes querían matarlos una y otra vez- hasta que fueron enterrados definitivamente en Isla de Maipo en 2010. Quiero creer que esa historia ya está cerrada, lo que no fue fácil por la prepotencia e impunidad con la cual se actuó desde el inicio”, recuerda.

Las comunicaciones y el ideal democrático

Abraham Santibáñez -quien hoy es Secretario General del Instituto de Chile, Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua e integra el Consejo Acreditador de la Sociedad Interamericana de Prensa- hasta 2008 fue miembro del Consejo de Ética de los Medios de Comunicación de Chile y del Tribunal Nacional de Ética y Disciplina del Colegio de Periodistas. Además, fue presidente del Colegio de Periodistas durante los años 2008 – 2010.

Él destaca que como todas las revistas llamadas “de oposición”, Hoy no sobrevivió a la caída de la dictadura. “Siempre he dicho que es una deuda histórica de los chilenos, en especial de quienes creemos en los ideales democráticos, porque la buena información es consustancial a la vida democrática. Todas esas publicaciones debieron haber sobrevivido. La democracia exige pluralismo y variedad de medios informativos. La realidad en la que vivimos hoy nos demuestra que faltan más medios, más variedad de posturas, más sectores que no están suficientemente representados”, afirma.

¿Cómo ve el mundo de las comunicaciones hoy?

Lo veo apasionante. Los adelantos tecnológicos nos permiten trabajar de una manera imposible de soñar en esos años (los de Ercilla y Hoy), pero plantean problemas inéditos por su capacidad de grabarlo todo, incluyendo los hechos más íntimos, y ponerlos a  disposición de la mirada curiosa del mundo entero.

¿Qué sucede con la ética?

Es lo que planteaba, cómo administrar las maravillas tecnológicas disponibles pensando en el servicio de la comunidad y no en la destrucción morbosa de la reputación ajena. Me parece que no hay mejor respuesta que esforzarse en encontrar la verdad periodística y conciliarla con el respeto de la dignidad de las personas.

¿Cómo se relaciona la comunicación y la educación?

Aunque los medios no deben tener pretensiones pedagógicas, es evidente que son una poderosa herramienta de aprendizaje. No son instrumentos pedagógicos como un texto de estudio, pero enseñan más que muchos de ellos acerca de las realidades cotidianas y otras materias, incluso las de historia, lenguaje, ciencias y magazine.

¿Qué le diría a los docentes y a los jóvenes, a quienes ellos hacen clases, que desean dedicarse al periodismo?

A los docentes les diría que es necesario que se convenzan de que el periodismo -todo el periodismo- no es un monstruo al que hay que combatir, sino una herramienta indispensable para la vida en democracia. Necesitamos del periodismo para formarnos sólidas opiniones con fundamento para casi todo: qué comprar, dónde comprar, dónde trabajar, cómo ocupar las horas libres, a quiénes vamos a elegir para que nos gobiernen, etc.

Y a los jóvenes les reitero lo que han dicho otros periodistas antes que yo: ésta es una buena profesión y requiere de buenos profesionales. No le tengan miedo. No esperen ganar grandes fortunas, pero sí un gran honor como este Premio.

¿Cómo aprovechar los medios informativos en educación?

Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo 2015, señala que la mejor experiencia que conoce en ese ámbito es lo que se ha llamado “el diario en la escuela”, que ha funcionado por años en todo el mundo. Consiste en que “los profesores, tras un trabajo previo con periodistas para entender mejor a los medios (generalmente con diarios porque es más fácil, pero también se puede hacer con la radio y la TV), usen las noticias para desarrollar sus clases y, sobre todo, hacerlas atractivas gracias al impacto de la actualidad”.

Explica que en Periodismo de la Universidad Diego Portales -fue uno de los fundadores de esta Escuela- se realizaron durante años cursos de capacitación para profesores, que muchas veces llegaban con una gran desconfianza frente al mundo del periodismo y los profesionales de la información. “Al trabajar juntos en su capacitación se logró que se disiparan sus prejuicios. En vez de ello, en muchos casos se consolidó una mirada sana y necesariamente crítica de los medios y el periodismo”, asegura.

Y agrega: “Creo, además, que esta alianza entre el seguimiento sistemático de la actualidad y los contenidos de los programas de estudios tiene un potencial enorme en el desarrollo cultural”.

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