Protagonistas

Hanan Al Hroub, maestra palestina: EDUCAR PARA LA PAZ EN UN MUNDO DE VIOLENCIA

22/08/16 por reveduc

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Foto: Gentileza Escuela República de Panamá.

La escuela pública Samiha Khalil, ubicada en la ciudad de Al Bireh, cercana a Ramallah (al norte de Jerusalén), es el escenario donde esta profesora ha puesto en marcha una singular metodología, que combina el juego y el aprendizaje, con un solo propósito: educar para la paz. Una tarea titánica en una zona de tiroteos y violencia constante. Sus esfuerzos la han hecho merecedora del “Global Teacher Prize 2016”, el premio más importante en el ámbito de la educación.

Esta maestra palestina estuvo recientemente en Chile y visitó la Escuela Municipal República de Panamá, donde la comunidad estudiantil postuló a la primera docente chilena que busca ser la mejor del país y competir por ser la mejor del mundo. Su nombre es Graciela Rojas Morales, a quien entrevistamos en este artículo.

“Su salón pintado de colores brillantes, situado en el segundo piso de la escuela Samiha Khalil, rompe profundamente con el aula tradicional de escritorios bien alineados. En clase de aritmética, los niños corren con números del 1 al 9, juntándose en parejas que sumen 10. Después lanzan pelotas con números impares a la boca de un conejo para aprender pares e impares. A la hora de los cuentos, Hroub se pone una peluca arcoiris y una nariz de goma roja, para leer el cuento de una traviesa araña llamada “Sha-sha-sha-ban”.

Este relato, publicado en el diario “New York Times”, es de un periodista alemán que asistió a una de las clases de la profesora palestina Hanan Al Hroub, en la escuela pública en la que trabaja, en la ciudad de Al Bireh, cercana a Ramallah (al norte de Jerusalén).

Lo primero que le llamó la atención al entrar a su sala fue el ruido de globos que comenzaron a ser reventados. Él cree que eso se produjo porque “los estudiantes de segundo básico de Hanan Al Hroub no se concentraron en la tarea de escribir problemas de aritmética en los globos. En cambio, estaban mirando al intruso, a mí, un alto periodista alemán que había entrado en el salón para conocer a la “Miss”, que recién había ganado un premio global de educación por un millón de dólares. Y estaban reventando los globos”.

Y es que los alumnos de Hanan –quien nació en un campo de refugiados de Dheisheh, en Belén- juegan en clases. Ella inventa todo tipo de actividades: competencias de lenguaje con calcetines letrados (cada calcetín tiene una letra), funciones de títeres para lo cual acondicionó un viejo tendedero de ropa como teatro, globos en los que los niños escriben con plumones. Incluso las baldosas del piso las pintó como un tablero, para que los alumnos avancen cuando respondan bien las preguntas de alguna asignatura. Siempre al ritmo de canciones, gritos de ánimo y aplausos.

Juego y aprendizaje son para ella dos palabras que se entrelazan, que se potencian mutuamente, en un marco de confianza, honestidad y respeto. Y así lo dejó expuesto en su libro “We play and learn”.

En declaraciones al canal de televisión Aljazeera, dijo: “Jugar los hace felices, ellos lo necesitan. En mis clases me aseguro que mis alumnos lo sean: se entretienen y aprenden. A través de los juegos, soy capaz de cambiar sus actitudes y el resultado de eso son los logros académicos (…). Me preocupo especialmente de los niños con necesidades educativas especiales”.

 

El sentido del juego

En el relato del “New York Times” aludido anteriormente, Hanan le contó al periodista que uno de los niños allí presente estuvo a punto de ser expulsado por matón. “El padre del niño le rogó a Hroub que trabajara con él, cosa que ella aceptó a condición de que los padres prometieran no pegarle. El día del ejercicio con los globos, Hroub lo regañó dos veces, pero también lo colmó de elogios cuando terminó su trabajo. Cuando agarró un lápiz ajeno y empujó a una niña, ella amablemente lo sentó junto a uno de los niños mejor portados. “Este niño que ven ahora es diferente del que entró en mi salón”, declaró”.

Y es que en las aulas de la escuela Samiha Khalil, los alumnos de la profesora palestina se refugian del convulsionado entorno que se vive en las calles. “Están profundamente afectados por el ambiente. La violencia de algunos de ellos es justamente una reacción a la violencia que los rodea. Yo busco entregarles un lugar seguro para el aprendizaje. No puedo influir a gran escala en lo que ocurre, pero sí en mis alumnos. Ésa es mi filosofía”, señaló hace poco a “The Guardian” y otros medios de prensa.

De hecho, lo que motivó a Hanan a ser profesora fue la cruda experiencia que vivieron el año 2000 dos de sus hijas y su marido, Omar, cuando se trasladaban en auto desde el colegio. Fueron atacados por soldados israelíes, en un puesto militar cerca de Belén. Sólo él, que pasó 10 años en prisiones israelíes por verse involucrado en un atentado en Hebrón, resultó herido en un hombro.

Las consecuencias de aquel episodio fueron inmediatas: las niñas se despertaban gritando en la noche y se volvieron agresivas. “Los maestros de su escuela no estaban capacitados para lidiar con eso y yo temía estar perdiéndolas”, ha contado Hanan en reiteradas oportunidades. Entonces, ella comenzó a inventar juegos que las calmaban, entretenían y les permitían ser más receptivas al aprendizaje. Luego, optó por aplicar esa metodología a mayor escala y por ello, decidió estudiar pedagogía. “Si los niños que sufren a causa de la violencia no reciben la ayuda y apoyo que necesitan, se van a perder”, dijo.

No era la primera vez que cursaba estudios superiores, antes de casarse ingresó a Pedagogía Básica en la Universidad de Al Quds, pero debió abandonar su carrera cuando las universidades de Palestina fueron cerradas tras el inicio de la primera intifada contra Israel, entre 1987 y 1993.

Sus esfuerzos la han hecho merecedora del “Global Teacher Prize 2016” -considerado el “Nobel de la Enseñanza”-, que entrega la Fundación Varkey y es patrocinado por el Vicepresidente de los Emiratos Arabes Unidos, Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum.

 

Visita a Chile

A fines de julio, Hanan Al Hroub llegó hasta nuestro país invitada por la Comunidad Palestina, con el objeto de compartir su historia con diversos actores del mundo educativo, autoridades del Ministerio de Educación, parlamentarios, representantes de universidades y otros centros de estudio.

No sólo dio cuenta de su experiencia como maestra, sino también como estudiante en una escuela para niñas instalada por UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Oriente Próximo), en Dheisheh. En una entrevista concedida en marzo de este año a esa entidad, sostuvo en forma categórica: “Nunca he olvidado la calidad de mi educación allí o a mis maestros. Los docentes de UNRWA son muy calificados y proporcionan a los estudiantes enseñanza de alta calidad y son muy inspiradores (…). Mi escuela era diferente de las demás existentes en ese momento. Tuvimos un montón de juegos y las niñas participaban en las competiciones deportivas que tenían lugar en nuestros distritos. Todavía recuerdo la biblioteca. Estaba llena de libros. No se podía encontrar una biblioteca como ésa en otra escuela”.

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Foto: Gentileza Sebastián Rodríguez. Presidencia de Chile.

En agosto pasado llegó al Palacio de La Moneda y se reunió con la Presidenta Michelle Bachelet, en la ocasión intercambiaron con la mandataria conceptos acerca de la enseñanza y del método ideado para el aprendizaje de niños en situación de riesgo.

Además, junto a la Fundación Elige Educar, anunció el lanzamiento del “Global Teacher Prize” en Chile, con el fin de nominar a docentes cuya labor consideren que debe ser reconocida, para que representen a nuestro país en la versión internacional del premio. En ese contexto, visitó la Escuela Municipal República de Panamá, donde la comunidad estudiantil postuló a la primera docente chilena que busca ser la mejor del país y competir por ser la mejor del mundo. Su nombre es Graciela del Espíritu Santo Rojas Morales y tiene 39 años de carrera como docente.

 

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Foto: Gentileza Escuela República de Panamá.

 

Graciela del Espíritu Santo Rojas Morales, profesora de la Escuela República de Panamá:

 “Toda mi admiración para Hanan Al Hroub y también para todos los profesores”

 

Profesora de Educación General Básica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Graciela del Espíritu Santo Rojas Morales ha trabajado por 10 años en la Escuela República de Panamá, donde se desempeña principalmente como profesora de Educación Física y profesora jefe de un 8º básico.

“La verdad es que nosotros, los docentes, estábamos informados que el lanzamiento de este premio se realizaría aquí en el colegio. Durante la ceremonia me nominaron como la primera profesora para el Global Teacher Prize y fue una sorpresa para mí, grandísima, no me lo hubiera esperado nunca”, asegura emocionada.

¿Por qué cree usted que la postularon?

Durante toda mi trayectoria, en mis 39 años de servicio, siempre he sido y me he declarado una profesora de vocación, es mi pasión. Muchas veces nosotros, los profesores, tenemos otros problemas, como todos. Pero al entrar a la escuela me olvido de eso y mis alumnos están primero. Así es la pasión que siento hasta el día de hoy por la labor de enseñar.

He trabajado en varios colegios debido a temas vinculados a mi vida familiar, por el trabajo de mi ex marido a quien trasladaron a Puerto Montt, por la enfermedad de una hija. Incluso me cambié de comuna para poder estar más cerca de ella y así fue desarrollándose mi trayectoria como docente, moviéndome de un lugar a otro. Cuando volví del sur por la universidad de mi hija, que ahora es médico, trabajé en varios establecimientos educacionales de la Región Metropolitana, hasta que llegué a la comuna de Santiago. En esta escuela llevo 10 años. Llegué impartiendo diversas asignaturas, hasta que finalmente me hice cargo de Educación Física. Mi examen de grado fue en esa especialidad, que es mi pasión. Combino aquí distintas disciplinas, como el deporte y el folclore.

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Foto: Gentileza Escuela República de Panamá.

¿Cómo trabaja con los alumnos que provienen de contextos de alta vulnerabilidad social?

Desde el principio fue una experiencia nueva, porque aquí trabajamos con la multiculturalidad, tenemos un alto porcentaje de alumnos inmigrantes, que vienen no sólo de varios lugares de América, sino también de otros continentes. Por lo tanto, para atender a cada uno de ellos hay que reinventarse como profesora, en la metodología, en la gestión pedagógica, en todo. Cada niño trae una identidad, una cultura y costumbres propias. Es un desafío enorme. Implica cambiar un poco los esquemas para adaptarse a lo nuevo y atender a todos los alumnos según sus necesidades y las características de cada uno. Muchos de ellos son alumnos especiales, tienen problemas de aprendizajes. Tenemos chicos con distintos niveles de aprendizajes. Buscamos la forma para que ellos se puedan integrar, entiendan la materia y cumplamos con los objetivos y metas que nos propusimos.

¿Cómo hace sus clases innovadoras, más novedosas?

La profesora que ganó el “Global Teacher Prize” decía que los niños aprenden jugando y explicaba la realidad en que ella hacía clases, en un lugar de conflicto bélico permanente. Pienso que los niños son iguales en todas partes, se integran muy fácil a las actividades, por lo tanto uno tiene que rescatar todas sus habilidades y destrezas a través de los juegos.

¿Y qué es lo innovador en mis clases? En el caso de Educación Física, a los alumnos antes se les pedía que trotaran, que hicieran ciertos ejercicios específicos, pero ahora el énfasis está puesto en el trabajo en equipo, donde ellos crean, inventan, pueden modificar sus juegos. Una vez que entre ellos logran una adecuada socialización, integración y coordinación, están preparados para seguir las reglas de un deporte. Por lo tanto, lo innovador lo hacen ellos, uno es el guía, pero ellos son los grandes innovadores. Los niños aprenden haciendo.

¿Cómo trabaja las emociones con sus alumnos?

Primero, uno se tiene que controlar porque se es ser humano ante todo. Aquí tenemos niños con una vulnerabilidad muy grande, son niños muy sensibles. La mayoría tienen familias disfuncionales, y en todos los cursos ocurre lo mismo. En mi 8º básico, viven solamente con la madre o la abuela o el padre. Entonces, todas las emociones que traen uno las tiene que controlar y para ello, converso permanentemente con los niños, les doy confianza para que se puedan expresar y fomento el trabajo en equipo para que se apoyen unos a otros.

En segundo lugar, las emociones uno las supera haciendo clases innovadoras, muy motivadoras y activas, donde el estudiante no tenga tiempo de estar pensando en el problema que tuvo en la mañana o en la noche. Cuando uno tiene al curso bien ocupado y la clase está bien organizada, bien planificada, el niño se olvida en ese momento de su realidad, del momento emocional que está viviendo. Eso tiene que ocurrir todos los días.

Por otra parte, creo que es importante destacar las reuniones de subcentros, que vienen siendo las reuniones de apoderados. A mí siempre se me dice: “es una hora de reunión de apoderados”, pero yo no ocupo la hora, siempre destino muchísimo más tiempo porque es importante conversar bien con los apoderados, explicarles qué es lo que está pasando, qué es lo que están viviendo sus hijos en términos generales. Por supuesto, hay casos específicos que se tratan en forma privada.

En su opinión, ¿todos los alumnos pueden aprender? ¿Qué se puede hacer con aquellos que tienen, o creen que tienen, más dificultades para aprender algún contenido?

No, en realidad todos los alumnos aprenden todo. ¿Cuál es el enfoque a esta situación? Cada niño aprende en un tiempo distinto, con ritmos distintos, de maneras diversas, entonces uno debe planificar diferentes estrategias para trabajar con el alumno y que me demuestre lo que aprendió. Por ejemplo, si en matemática veo que a un niño le cuesta -hablo de matemática porque he sido profesora de esa asignatura-, que no puede desarrollar un ejercicio, busco otro tipo de actividad para que él me demuestre como entiende esa materia. Y así puedo guiarlo, orientarlo y reforzarlo, obviamente optimizando los aprendizajes de todos los niños.

Cuando a un niño le cuesta lenguaje, si se le pidió que lea un libro o un texto, que me dibuje lo que le estoy preguntando. O si no es capaz de explicar lo que es un área o un perímetro, que me haga una maqueta con algo de tal manera que me pueda decir cuál es el área de esa figura o el perímetro. Es decir, buscó otras disciplinas o asignaturas para que él pueda demostrar que lo entendió. Por supuesto, que contamos con el apoyo de profesores especialistas, ellos pueden reforzar y potenciar las necesidades educativas especiales.

¿Podría contarme como fue el encuentro con Hanan Al Hroub? ¿Qué significo para usted?

Cuando se nos informó que visitaría nuestro colegio la profesora que había ganado el “Global Teacher Prize” y que venía de Palestina a conocer nuestra realidad, me emocioné. Porque resulta que no solamente en Chile la labor del docente es muy sacrificada, es una profesión que se reconoce poco y que no es valorada como corresponde. Si uno mira las estadísticas, yo siempre las leo, veo que hay muchos profesores cuyo trabajo ha afectado a sus familias, porque antiguamente uno se llevaba las pruebas y los trabajos para revisarlos en la casa. Ahora, en parte, algo de eso sigue pasando, igual uno sigue trabajando en la casa. Entonces eso me emocionó a mí y cuando llego la maestra, fue muy importante, porque es una colega y que sea reconocida… toda mi admiración para ella y también para todos los profesores.

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Foto: Gentileza Escuela República de Panamá.

¿Qué le pareció la personalidad de la profesora Hanan?

Inmediatamente se nota en la actitud, en su forma hasta de caminar, que tiene una identidad distinta. La encontré muy suave, amorosa, tierna con los niños. Ella no se apresuró en nada, estuvo mucho rato en contacto con ellos y eso me gustó. También todo lo que ella hablaba de su realidad y de su trabajo con los alumnos en su patria.

Es meritorio lo que hace en Palestina, en la realidad en que viven. Sigue perseverando para enseñar a esos niños, que están sufriendo mucho con guerras bélicas permanentes. Acá nuestros niños también sufren, pero en su entorno familiar, en su entorno escuela; a lo mejor no es lo mismo, pero los niños son iguales en todas partes y ellos el sufrimiento no lo miden en la dimensión de por qué sufren. Estoy muy conmovida con eso.

¿Qué rasgos tiene la profesora Hanan que otros maestros no tienen?

Por lo que ella dice, por lo que he leído y visto, pienso que los profesores tienen que tener un compromiso, día a día. Un profesor que no está comprometido con la educación, que no trabaja con pasión, no sirve. Porque estamos hablando de trabajar con personitas. Esto no es lo mismo que trabajar con una máquina que, por último, mañana se puede arreglar. Este es un trabajo de día a día y en las condiciones en que ellos trabajan, el perseverar aun así, eso engrandece a la profesora como maestra.

¿Usted siente que con esta postulación se ha convertido en un referente para los profesores chilenos?

Mis primeros referentes son mis padres. Provengo de una familia de clase media, de mucho sacrificio. Somos 13 hermanos y mis padres siempre nos dijeron que lo prioritario era la educación y la salud, ellos nos inculcaron los valores de la fe cristiana. Creo que yo ahora estoy dando testimonio de ellos a través de lo que hago.

Mi padre siempre fue un historiador, un lector empedernido y mi madre toda la vida quiso ser profesora, admiraba a Gabriela Mistral, ya tiene cerca de 90 años y todavía recita sus poesías. Su ejemplo de vida, su sacrificio permanente por cada uno de sus hijos, me sirvió para desarrollar la vocación de servir a la educación, en la familia somos tres profesores. Y con mucha humildad digo: durante mis 39 años de trayectoria siempre me han destacado por la gestión que he hecho, no solamente por los triunfos deportivos que han tenido los niños, sino por todas las actividades que hago con ellos para que se expresen en la recreación, el folclore y todos los deportes.

¿Si me siento yo un referente? Sí, en parte, pero detrás mío están todos los profesores de Chile, porque la labor de enseñar no es fácil, es muy sacrificada, uno tiene que renunciar a muchas cosas. La vocación es así, se trabaja con pasión, y en los tiempos de ahora volver a reinventarse y modernizarse es complicado, pero tenemos que hacerlo. Mi vocación la he construido día a día, y ahora estoy cerca de jubilar.

¿Ha hecho algo para que, una vez que jubile, otros profesores del establecimiento sigan con su misma línea de trabajo?

Por supuesto, los profesores en todo momento nos sentamos a conversar, y siempre recaemos en el tema de los alumnos que para nosotros es lo más importante. Yo recibo muchos profesores jóvenes que están haciendo su práctica profesional, siempre los oriento en qué es lo que pueden hacer, qué es lo que pueden mejorar.

Les traspaso todas las experiencias que he tenido, situaciones específicas también las conversamos y yo también aprendo de ellos, los jóvenes modernos. Y con respecto a mis pares, soy muy inquieta, lo digo porque trabajo con pasión, es decir, lo que yo no sé o si tengo duda lo pregunto, voy a donde quien sea, donde el profesor de matemáticas, el de lenguaje y así estoy siempre preguntando y consultando, no solamente con mis pares en la escuela, también con colegas de otros colegios, siempre estamos en comunicación.

¿Qué la motivó a permanecer o continuar en la carrera?

Cuando yo estudié en la Universidad Católica y mi jefa de carrera, la quiero nombrar porque me saco el sombrero por ella, la Sra. Carmen Peña, se dio cuenta cómo me gustaba enseñar, pues ayudaba a mis compañeros de universidad, me pidió hacer una ayudantía y eso me marco. Yo pienso que un profesor marca a un alumno, por eso es tan importante la pasión y el compromiso pleno del día a día para trabajar con los niños. Hoy en la mañana he recibido tres llamadas de alumnos que tuve en el año 81, algunas desde el norte, pues me vieron en las noticias a raíz de la postulación a este premio.

Postulaciones de profesores chilenos al “Global Teacher Prize”: http://www.globalteacherprizechile.cl/

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