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Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE): INEQUIDAD DE GÉNERO EN LOS APRENDIZAJES

15/04/16 por reveduc

La Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), en abril de 2016 dio a conocer los principales hallazgos del reporte sobre inequidad de género del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), en el marco del seminario “Promoviendo la equidad e igualdad de género en la Educación 2030”.  

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Un total de 15 países -Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, además del Estado de Nuevo León (México)- participaron en el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), la investigación de logros de aprendizaje a gran escala más importante de América Latina y el Caribe.

A cargo del Laboratorio Latinoaméricano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) en OREALC/UNESCO Santiago, esta medición evaluó en 2013 el desempeño escolar de 3er. y 6º grado en Matemática y Lenguaje, así como el desempeño de 6º grado en Ciencias Naturales.

En el seminario “Promoviendo la equidad e igualdad de género en la Educación 2030”, realizado recientemente por OREALC/UNESCO Santiago, se presentó el reporte “Inequidad de género en los logros de aprendizaje en educación primaria”, que forma parte de los informes de resultados del TERCE.

Qué es la equidad de género

Denisse Gelber y Ernesto Treviño, dos de los investigadores que participaron en el reporte temático, destacaron en esa oportunidad que la educación es una de las bases fundamentales de las metas para el año 2030 para erradicar la pobreza. En ese contexto, señaló Gelber, “en términos de género hay dos aspectos diferentes: uno referido a la paridad de género, que tiene que ver con tener la misma representación de niñas de 14 años en el sistema educativo, es decir, si hay un 50% de niñas con 14 años debería haber ese mismo porcentaje de niñas estudiando. Esta investigación se enfoca en primaria; la paridad de género ha sido superada en ese nivel, por eso aborda el segundo punto que tiene que ver con equidad de género”.

Y agregó que por “por equidad de género entendemos lo que tiene que ver con calidad y desempeño educativo equitativo”.

De acuerdo a la UNESCO, la equidad de género es el “derecho a tener acceso a la educación, participar en ella y disfrutar los beneficios asociados con entornos, procesos y logros educativos sensibles al género, mientras se adquieren los conocimientos y habilidades que permitirán vincular los beneficios brindados por la educación, al quehacer social y económico”.

 

“La prueba PISA ha dejado en evidencia que las niñas se sienten menos competentes en matemática que los varones”

Dennise Gelber, una de las investigadoras del reporte “Inequidad de género en los logros de aprendizaje en educación primaria”, de TERCE.

 

Gelber y Treviño señalan que son varios los factores que inciden en la equidad de género: participación en el mercado laboral y representación política; expectativas por parte de los padres y docentes; actitudes de estudiantes, docentes y padres, que pueden reforzarse mutualmente a fin de promover inequidades educativas; creencias de género que promueven el estereotipo de que las estudiantes son más aptas para la lectura y escritura, mientras los estudiantes varones son más propensos a desempeñarse con éxito en matemática y ciencias; actitudes y autoconfianza de los estudiantes.

Por autoconfianza se entiende en qué medida las niñas se sienten competentes en matemática y los varones en lectura. “La prueba PISA, por ejemplo, ha dejado en evidencia que las niñas se sienten menos competentes en matemática que los varones. En Chile 7 de cada 10 niñas se sienten incompetentes en matemática, mientras 5 de 10 varones están en esa postura. Y esto es independiente del resultado que obtengan luego en la prueba; es un tema de cómo se perciben ellas frente a la matemática”, explica Gelber.

Brechas de aprendizaje

La investigadora destaca que muchos estudios recientes, tanto nacionales como internacionales, dejan en evidencia las brechas de aprendizaje entre niños y niñas. “Es importante entender dónde y por qué se originan estas brechas, por sus consecuencias a futuro. La ventaja de los varones en matemática puede contribuir a que ellos estén más motivados que ellas a seguir carreras en el área de las ciencias, tecnología y computación –afirma Denisse Gelber-. Si consideramos que hoy en día las carreras con mayores ingresos se encuentran en esa área, las mujeres estarían en desventaja al no estar tan preparadas en matemática. Asimismo, los problemas en lectura y comprensión lectora de los varones, podrían afectar su retención en el sistema educativo, por lo tanto también se verían afectados”.

Los principales hallazgos del reporte sobre inequidad de género del TERCE, publicado por la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago), son los siguientes:

  • En matemática: La ventaja de los niños en 3er. grado, se agudiza y generaliza en 6º grado. “Como las escuelas son la principal fuente del conocimiento en matemática para los estudiantes (Heyneman, 2004), es probable que las instituciones jueguen un rol en la creación de esta inequidad”, advierte el estudio.

En 3er. grado, señala, “9 de los 15 países participantes no presentan una brecha de género clara en el puntaje promedio. En los seis países con una diferencia estadísticamente significativa, la inequidad varía: en tres de esos países (Perú, Nicaragua y Costa Rica) los varones obtienen puntajes más altos en matemática, pero en los otros tres (Brasil, República Dominicana y Argentina) las niñas se encuentran en ventaja”. En cambio, en 6º grado los varones se desempeñan mucho mejor (diferencia significativa) que las niñas en la mayoría de los países, con excepción de Chile, Panamá, Paraguay y Uruguay.

  • En lectura: La ventaja de las niñas en lectura es consistente en 3ro. y 6º grado.

“En 10 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México, Nicaragua, Paraguay, Panamá) y el estado mexicano de Nuevo León, las estudiantes de 3er. grado obtienen puntajes más altos (estadísticamente significativos) que los varones”, señala el estudio. Y en 6º grado se observa un patrón similar, que igualmente favorece a las niñas. La publicación indica que “las estudiantes demuestran tener mayores niveles de desempeño en lectura en 10 países (Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Uruguay) y en Nuevo León. La magnitud de la brecha de desempeño en lectura es mayor a los 20 puntos en Chile, Argentina y Panamá”.

  • En ciencias: No se observa una brecha de género clara. Los varones y las niñas cuentan con ventaja en un número similar de países.
  • En escritura: En todos los países participantes, sin excepción, los puntajes de las niñas en escritura, en 3er. y 6º grado, son mayores que los puntajes de los varones. “Este hallazgo –dice el estudio- confirma que ellas tienen una ventaja consistente tanto en lectura como en escritura. En general, parece que el proceso educativo refuerza los estereotipos de género y conduce a mayores inequidades en matemática y en lectura al término de la educación primaria”.

 

“Esto da pie para una cuestión muy importante, que es desterrar esta idea generalizada de que genéticamente mujeres y varones tienen predisposiciones para el aprendizaje en ciertas áreas”

Ernesto Treviño, uno de los investigadores del reporte “Inequidad de género en los logros de aprendizaje en educación primaria”, de TERCE.

 

Ernesto Treviño señala que al revisar las tendencias de logro más allá de la región, a nivel mundial, se observan países donde hay ventajas consistentes de las niñas en matemática y ciencias, mientras que en otros se da el patrón que más conocemos en la región. “Esto da pie para una cuestión muy importante, que es desterrar ojalá pronto esta idea generalizada de que genéticamente mujeres y varones tienen predisposiciones para el aprendizaje en ciertas áreas. Es algo que está muy instalado en nuestra cultura, pero la evidencia empírica internacional nos muestra que no es así, a menos que las mujeres de otros países sean muy distintas a las de América Latina, y genéticamente no lo son tampoco”.

Por otra parte, el reporte sobre inequidad de género del TERCE (2013) se puede comparar con la medición anterior que es SERCE (2006), por lo que se observan las siguientes tendencias entre ambos períodos:

  • La ventaja de los varones en matemáticas se ha reducido en 3er. grado, aunque aumentó en 6º grado.
  • Aumentó la ventaja de las niñas en lectura en 3er. grado, y la ventaja se mantiene más marcada en 6º grado.
  • En ciencias, las diferencias de género se revirtieron, dando cuenta de avances hacia la equidad.

 

Principales propuestas de trabajo

El reporte sobre inequidad de género de TERCE plantea recomendaciones generales de política en función de los principales hallazgos:

 

  • “Las autoridades nacionales y locales deben hacer de las desigualdades de género un tema prioritario de política pública. Esto implica reforzar en los discursos y orientaciones al sistema escolar, la necesidad de ofrecer oportunidades para que las niñas puedan mejorar su desempeño en matemática y los niños en lenguaje (lectura y escritura). Asimismo, es indispensable realizar un monitoreo constante de las desigualdades de género en educación en términos de acceso, trayectorias educativas y logro de aprendizajes. Los reportes nacionales son esenciales para abrir conciencia en el sistema escolar y en la población en general, de que las inequidades de género son un problema que requiere solución.

 

  • Es indispensable hacer una revisión del currículum y los materiales educativos para detectar y eliminar sesgos de género. Es indispensable que el currículum y los materiales educativos retraten de manera equitativa a hombres y mujeres en actividades de distinta índole. Por ejemplo, es necesario que las imágenes y los mensajes incluyan a mujeres y hombres por igual en actividades científicas, en el cuidado de niños pequeños y en tareas domésticas, entre otros.

 

  • Es necesario reformular la formación inicial y continua docente con un enfoque de género. Se requiere una preparación docente que enfatice la necesidad de ofrecer oportunidades equitativas a niñas y niños, y que entregue herramientas para implementar interacciones equitativas en la práctica cotidiana de la sala de clase. Complementariamente, esta formación debería ofrecer elementos que permitan a los docentes observar y evaluar sus propias prácticas, con un enfoque de género.

 

  • Hace falta desarrollar estudios que ayuden a comprender los fenómenos educativos que están detrás de las desigualdades de género. En particular, resulta indispensable la realización de estudios acerca de las interacciones en el aula, que den cuenta de cómo se configuran las oportunidades de aprendizaje. De forma complementaria, es útil estudiar las expectativas y mensajes que las familias y hogares transmiten a los niños y niñas respecto de sus roles de género y al tipo de educación que deberían seguir. Solamente a partir de la acumulación de esta evidencia, será posible diseñar medidas de política más efectivas dirigidas a las prácticas sociales que moldean las oportunidades y, a la postre, las desigualdades de género”.

 

Denisse Gelber señala en relación con la recomendación de revisar el currículum y los materiales educativos para eliminar sesgos de género, que en nuestro país hay un estudio de la Universidad de Chile pionero en esta materia. “Han encontrado patrones, el tema es qué pasos se van a seguir, cómo se va a regular en los libros de texto que haya igualdad de imágenes de mujeres y varones en determinadas actividades profesionales y que no se reproduzcan roles de género tradicionales”.

Por su parte, Ernesto Treviño destaca la importancia de entender las diferencias de género en el aprendizaje y en la educación en general como un desafío primordial para las políticas públicas y las sociedades. “Evidentemente requerimos de evidencia complementaria, aquí hemos presentado un estudio relativo a la magnitud de la situación, a las principales variables que detectamos, pero hay variables relativas a la socialización y a los patrones culturales de comportamiento que son muy difíciles de aprehender en este tipo de investigación y por eso mismo celebro que dentro de la política pública se estén incorporando nuevos tipos de estudios. Uno de ellos lo llevó a cabo la Agencia de Calidad de la Educación de Chile para entender cómo son las interacciones de aula en términos de género y si hay diferencias de género ahí, pero aún tenemos poca evidencia al respecto. El desafío es claro”.

Versión completa del reporte “Inequidad de género en los logros de aprendizaje en educación primaria” del TERCE, publicado en 2016 por la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago): http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/TERCE-inequidad-genero-full-ESP.pdf

 

 

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